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Archive for 27 enero 2014

Acabamos de publicar en el número 72 de la revista Zephyrus el artículo:

Rios-Garaizar, J., Garate Maidagan, D., Gómez-Olivencia, A., Arceredillo-Alonso, D., Iriarte-Avilés, E., García-Moreno, A., & San Pedro-Calleja, Z. (2013). El final del Solutrense en el oriente cantábrico a través de las ocupaciones de la cueva de Arlanpe (Lemoa, Bizkaia). Zephyrus, 72, 15–38. (enlace a Academia)*

* En el enlace podeis acceder al pdf del artículo, también en la web de la revista Zephyrus.

Este trabajo es el resultado del proyecto de excavación e investigación iniciado en la cueva de Arlanpe en el año 2006 con el objetivo de contextualizar e interpretar las evidencias de una posible ocupación del Paleolítico Antiguo. Ya en la primera campaña de sondeos comprobamos que además de los niveles del Paleolítico Medio Antiguo el yacimiento presentaba otros con ocupaciones del Solutrense Superior Final, y así lo publicamos en un avance en la revista Sautuola en el año 2008 (Rios-Garaizar et el. 2008). El interés de estas ocupaciones radica en el hecho de que se producen en un momento de transición entre el Solutrense y el Magdaleniense, lo que nos sirve para caracterizar las sociedades de este momento y para explicar las causas de esa transición.

Vista de la Peña donde se encuentra Arlanpe desde el Barrio de Gandarias (Lemoa)

Vista de la Peña donde se encuentra Arlanpe desde el Barrio de Gandarias (Lemoa)

El yacimiento de Arlanpe se sitúa en Lemoa cerca de la confluencia de los ríos Arratia e Ibaizabal, en Bizkaia, en las estribaciones montañosas del macizo de Aramotz, un área estratégica a medio camino entre la costa cantábrica y la Llanada Alavesa, a la que se puede acceder, atravesando los Montes Vascos, por los pasos de Barazar y Dima. La cueva se encuentra actualmente al borde de una pared de roca caliza, siendo el acceso a la misma bastante complicado. La cueva en sí es de modestas dimensiones, apenas 25 m de profundidad, pudiendo distinguirse tres sectores, Entrada, Central y Fondo. Entre el sector de Entrada y la boca actual de la cueva el yacimiento estaba parcialmente excavado, probablemente por furtivos, de tal manera que en algunos puntos se observaba un rebaje de unos 30 cm de espesor que alcanza junto a la pared izquierda el sustrato rocoso.

Las ocupaciones solutrenses han sido localizadas exclusivamente en el sector de Entrada, en una superficie de excavación de tres metros cuadrados. El nivel II está formado por abundantes fragmentos de caliza desgajados del techo y muestra un color gris oscuro muy característico, generado por la presencia de hogares, manchas de carbón y materia orgánica en descomposición. La datación de dos fragmentos de hueso nos sitúa la formación de este nivel entre 21.047 y 19.909 cal BP (en torno a 17.100 BP sin calibrar).

La industria lítica destaca respecto a otros yacimientos contemporáneos por el uso de materias primas locales de calidad mediocre (lutita), el transporte de sílex desde localidades lejanas situadas al N (Flysch) y al S (Treviño) del yacimiento, la abundancia de laminillas de dorso , muchas de ellas con huellas de impacto, y la escasez de utillaje típico solutrense. El nivel es pobre en industria ósea, habiéndose recuperado tanto utillaje doméstico (espátulas, agujas) como de caza (azagayas). Se han recuperado sólo dos objetos de adorno, una concha y un canto de limonita perforados. La fauna está dominada por animales de roquedo, especialmente Capra pyrenaica y Rupicapra pyrenaica, y aparece intensamente procesada. Estas características nos han permitido interpretar estas ocupaciones como un alto de caza complejo en el que se realizan tareas relacionadas con la preparación de la caza junto a otras actividades de carácter más doméstico.

Puntas foliáceas y laminillas de dorso del nivel II de Arlanpe (Rios et al. 2013)

Puntas foliáceas y laminillas de dorso del nivel II de Arlanpe (Rios et al. 2013)

La comparación de estos resultados con el registro del final del Solutrense en la región Cantábrica nos han permitido asimismo valorar la naturaleza de los procesos de cambio acaecidos en estas sociedades y proponer hipótesis que expliquen el tránsito al Magdaleniense. La más sugerente plantea que el progresivo abandono del utillaje de caza típico solutrense en favor de un utillaje lítico más sencillo de fabricar y mantener, como son las puntas armadas con laminillas de dorso de muy pequeño tamaño, responde a cambios en el seno de estas sociedades, en las que el utillaje de caza (y tal vez la caza en sí) deja de ser el principal elemento de representación individual y de diferenciación social. Este proceso nos abocaría al inicio del Magdaleniense en el que se observa una multiplicación de los objetos de arte mueble, de los objetos de adorno, del las puntas armadas con laminillas y puntas de dorso y, en cierta medida, del utillaje de caza fabricado en hueso o asta.

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Seguimos con la serie de yacimientos víctimas de las canteras en el País Vasco que iniciamos con la cueva de Atxubita. En este caso nos ocupamos de otra cueva vizcaína, Atxagakoa, que aunque actualmente se encuentra totalmente destruida, pudo ser excavada en un pequeño testigo. Esta excavación proporcionó evidencias arqueológicas y paleontológicas del final del Pleistoceno medio e inicios del superior, que actualmente se conservan en el Arkeologi Museoa de Bilbao (Garate Maidagan 2012).

El yacimiento de Atxagakoa se descubrió en 1959, cuando todavía la cueva permanecía más o menos intacta. Según E. Nolte (1968) el yacimiento era” importante desde el punto de vista paleontológico, pues fueron hallados en una calicata efectuada en la entrada restos de osos, caballos, toros salvajes, etc. La entrada primitiva permanece completamente cegada, y solo se conserva su sección longitudinal, pudiendo entrar a esta cavidad por otro agujero practicado a unos 25 m. de aquélla“.

El paleontólogo J. Altuna estudió el conjunto de fauna recuperado por el G.E.V. certificando la presencia de Crocuta crocuta (Altuna 1974). Posteriormente en 1978  C. Fernández Ibáñez visita Atxagakoa y describe: “De dicha cavidad actualmente, tan sólo resta el corte longitudinal de su umbral, junto a un gran trozo de su relleno en el farallón del testigo que la cantera de Atxagakoa ha dejado en mitad de la extracción” (C. Fernández Ibáñez 1981 pp. 428). Esta descripción que coincide exactamente con la situación que se encontrará el último equipo que ha trabajado en el yacimiento. Además en esta visita C. Fernández recogió además algunos restos óseos entre los cuales J. Altuna determinó un P2 Izquierdo de Dicerorhinus. En esta misma publicación se aconseja ejecutar una campaña de salvamento sobre el testigo antes de su destrucción. Por último P. Castaños estudió también el conjunto de fauna en el marco de su tesis doctoral certificando la presencia de Canis lupus  y Gran Bóvido (Castaños 1986).

En el Catálogo de Cuevas y Simas de Bizkaia (G.E.V. 1985) se describe Atxagakoa como cueva destruida por el laboreo de la cantera (pp. 63-64). Esta misma cantera destruyó también el yacimiento de Ginerradi o Peña Forua de la que hablaremos en otro momento, y dos simas Atxagakoa I y II, en las que no se documentó ningún hallazgo ni arqueológico ni paleontológico.

En el año 2004 se presentó el hallazgo de restos paleontológicos y arqueológicos procedentes de un testigo de 3,60x 1,60x 1,70 m. de la cueva de Atxagakoa. Este testigo se excavó entre 2002 y 2004 en una serie de campañas de urgencia promovidas por la Diputación Foral de Bizkaia y ejecutadas por arqueólogos de Agiri, bajo la dirección de J. C. López Quintana (López Quintana et al. 2005, Castaños 2010). La secuencia identificada consta de varios niveles, siendo los más interesantes los correspondientes al complejo Inferior (Almk) y los del complejo Intermedio (Amc/Amk-i).

En el complejo inferior se recuperó un pequeño conjunto de macrofauna entre los que destacan los herbívoros, ciervo y corzo, siendo los carnívoros menos numerosos. La microfauna indica un clima poco riguroso, templado y húmedo en el que se reconoce la presencia de Apodemus. En este complejo se recuperó asimismo un pequeño conjunto de industria lítica en sílex y materias primas locales “que puede correlacionarse con el desarrollo de los complejos industriales musterienses” (López Quintana 2010 pp 64). Aunque inicialmente se propuso una edad correspondiente con el inicio de la glaciación Wurmiense (ca. 90-70.000 años BP- López Quintana et al. 2004), una serie de dataciones obtenidas mediante racemización de aminoácidos, pendientes de confirmación, sugieren que este complejo estratigráfico ” pudiera situarse en los momentos finales del Pleistoceno medio” (López Quintana 2010 pp 64).

Equipo de arqueólogos en la excavación (107 Kb.) http://www.bizkaia.net/home2/Archivos/DPTO4/Noticias/Imagenes/1022_ATG-P-17.JPG

Equipo de arqueólogos en la excavación de Atxagakoa. http://www.bizkaia.net/home2/Archivos/DPTO4/Noticias/Imagenes/1022_ATG-P-17.JPG

El complejo intermedio ofreció un conjunto de fauna más numeroso en el que de nuevo destaca la presencia de ciervo, junto a grandes bóvidos, corzo y caballo. Los carnívoros son mucho más numerosos que en el Complejo Inferior destacando el lobo, la hiena y el oso pardo. Esto indica que en este momento la cueva sirvió como guarida para estos depredadores (López Quintana et al. 2005, Castaños 2010). Coincidiendo con este aumento en la proporción de carnívoros las evidencias de presencia humana son muy escasas, limitándose a unas pocas lascas. Los datos de microfauna indican en este caso un progresivo enfriamiento, que coincidiría con el inicio de la glaciación Wurmiense. Finalmente los dos niveles situados a techo de la secuencia son prácticamente estériles.

El conocimiento que se tiene de las ocupaciones de la cueva de Atxagakoa es muy limitado, ya que sólo se pudo excavar un pequeño testigo conservado en un área probablemente marginal respecto a la zona principal de ocupación. En este sentido la destrucción de la cueva por el avance de la cantera entre el año 1959 y 1979 ha privado a la arqueología vizcaína de una importante evidencia para el estudio del tránsito entre el Pleistoceno medio y el superior, un periodo que por el momento solo está representado en los yacimientos de Arlanpe (Lemoa) y quizás Axlor (Dima) (Rios-Garaizar et al. 2011, González Urquijo et al. 2008). A pesar de ello, la cuidadosa excavación del testigo por parte del equipo de López Quintana ha permitido contextualizar las ocupaciones de humanos y carnívoros en la cueva de Atxagakoa, evidenciando un descenso en la intensidad de la presencia humana entre el fin del Pleistoceno medio y los inicios del superior. Asimismo,las ocupaciones de la cueva de Atxagakoa refuerzan la idea de que, al final del Pleistoceno medio, los grupos de Neandertales explotan tanto las estribaciones montañosas de los montes vascos, desde yacimientos (Arlanpe, Axlor y Lezetxiki) situados en zonas abruptas cercanas a puntos estratégicos como pasos de montaña o confluencias de ríos; como la zona costera, desde yacimientos situados cerca de las desembocaduras de grandes ríos tanto al aire libre (Uribe Kosta) como en cueva (Atxagakoa).

Referencias

Altuna, J. (1974). Hallazgos de mamíferos pleistocenos en Vizcaya. Kobie (Paleoantropología), 5, 37–39.

Castaños, P. (1986). Los macromamíferos del Pleistoceno y Holoceno de Vizcaya. Faunas asociadas a yacimientos arqueológicos. Universidad del País vasco.

Castaños, P. (2010). Nuevas cavidades con carnívoros y humanos del Cantábrico Oriental. In E. Baquedano & J. Rosell, eds. Zona Arqueológica, No 13, Reunión de científicos sobre cubiles de hiena (y otros grandes carnívoros) en los yacimientos arqueológicos de la Península Ibérica (1. 2009. Alcalá de Henares). Alcalá de Henares: Vicepresidencia, Consejería de Cultura y Deporte y Portavocía del Gobierno. Museo Arqueológico Regional, pp. 262–268.

Fernández Ibáñez, C. (1981). Últimos descubrimientos de Paleontología Cuaternaria en cavernas vizcaínas. Boletín Geológico y Minero, 92(6), 423–428.

Garate Maidagan, D. (2012). Neandertales y Cromañones. Los primeros pobladores de Bizkaia. Guías del Arkeologi Museoa 2. Bilbao: Diputación Foral de Bizkaia, Bizkaikoa y Arkeologi Museoa.

González Urquijo, J. E., Ibáñez Estévez, J. J., & Rios-Garaizar, J. (2008). Axlor. Arkeoikuska, 2007, 218–223.

Grupo Espeleológico Vizcaíno. (1985). Catálogo de Cuevas de Vizcaya (p. 364). Bilbao: Diputación Foral de Vizcaya.

López Quintana, J.C. (2010). El patrimonio arqueológico en cuevas de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. In ADES, ed. Urdaibai. Catálogo de cuevas y simas. Vitoria-Gasteiz: Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco, pp. 57–71.

López Quintana, J. C., Castaños Ugarte, P., & Guenaga Lizaso, A. (2004). La cueva de Atxagakoa (Forua): primeros indicios de ocupación humana en Urdaibai y biodiversidad faunística pleistocénica. In J. Unzueta & M. Mendizabal (Eds.), Patrimonio Cultural. IX Jornadas de Urdaibai sobre Desarrollo Sostenible. 27 y 28 de noviembre de 2003. (pp. 101–106). Bilbao: Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco.

López Quintana, J.C. et al. (2005). La cueva de Atxagakoa (Forua, Bizkaia): ocupación humana y guarida de carnívoros durante el Musteriense en Urdaibai. Illunzar, 5, 11–24.

Nolte y Aramburu, E. (1968). Catálogo de simas y cuevas de la provincia de Vizcaya . Bilbao: Excma. Diputación de Vizcaya.

Rios-Garaizar, J. et al. (2011). The Lower to Middle Palaeolithic transition in northern Iberia: new data from Arlanpe Cave. Antiquity, 85(329). Available at: http://antiquity.ac.uk/projgall/rios-garaizar329/.

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