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Archive for the ‘Métodos’ Category

En el año 2007 contactamos con la paleogenetista C. Valdiosera con la intención de ofrecerle la posibilidad de incluir fósiles del yacimiento de Arlanpe (Lemoa, Bizkaia) en los estudios de paleogenética de animales que esta investigadora desarrollaba entre Madrid y Uppsala. El primer resultado de esta colaboración fue la obtención de información genética de un resto de oso pardo (Ursus arctos) que ha resultado fundamental para dibujar la historia genética de esta especie en Europa (Valdiosera et al. 2008). Posteriormente, en 2011, presentamos un avance del proyecto de muestreo de ADN antiguo y las perspectivas del mismo en la revista Munibe (Valdiosera et al. 2011). Dentro de este muestreo los esfuerzos se centraron en el oso pardo, en los grandes bóvidos y en las cabras montesas.

Los resultados obtenidos de cinco muestras de esta última especie recuperadas en el nivel Solutrense de Arlanpe (niveles I y II, Rios-Garaizar et a. 2013), y otras dos muestras procedentes de niveles alterados han sido incluidas en un reciente trabajo liderado por la genetista Irene Ureña. Este trabajo, publicado en la revista Quaternary Science Reviews, se titula “Unraveling the genetic history of the European wild goats” (Ureña et al. 2018)*. Una de las dos muestras procedentes de niveles alterados es una mandíbula de cabra montés que presentaba un caso de duplicación del cuarto premolar inferior (P4) (Gómez-Olivencia et al. 2013).

En este trabajo se ha investigado la relación filogenética entre dos especies de cabras salvajes, el íbice (Capra ibex), y la cabra montesa (Capra pyrenaica). Para ello se han utilizado técnicas de extracción de ADN antiguo combinadas con una novedosa tecnología de secuenciación (Next Generation Sequencing). En total se analizaron 33 muestras del occidente europeo, y se compararon con muestras actuales de cabras salvajes, cubriendo un espectro temporal desde hace unos 40.000 años hasta el presente.

Los resultados obtenidos sugieren una continuidad entre las especies antiguas y las actuales y señalan un origen monofilético para las poblaciones de Capra ibex y Capra pyrenaica. Además el estudio ha sido capaz de distinguir, dentro de la cabra montés, dos grupos, uno formado por Capra pyrenaica pyrenaica (Bucardo), y otro en el que se encuentran Capra pyrenaica hispanica y Capra pyrenaica victoriae. La separación entre estos tres clados tuvo lugar entre hace 50-90 mil años en Europa occidental.

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Subspecies de cabra montés de la península ibérica según Cabrera (1914) a) C. p. pyrenaica, b) C. p. victoriae, c) C. p. hispanica y d) C. p. lusitanica (dibujos de Cabrera); e Íbice e) Capra ibex (dibujo de HBS). (Ureña et al. 2018)

Las cinco muestras de Arlanpe, datadas entre 17.000 y 33.000 años antes del presente (calibrados), han sido clasificadas como bucardos al igual que otra muestra más reciente de Bolinkoba, que aunque proviene de un nivel del Magdaleniense Inferior ha sido datada a inicios del Holoceno (hace unos 9,500 años). Curiosamente, otra muestra de finales del Pleistoceno proveniente de Silibranka (ca. 12.500 años), y dos más de Urratxa (ca. 13,555 años y 11,200 respectivamente) han sido incluidas en el grupo de C. p. hispanica-victoriae. Estos dos yacimientos se encuentran en las estribaciones de los montes vascos que separan la zona Atlántica de la Mediterránea, y tal vez esto explique la coexistencia de estos dos tipos de cabras montesas en los yacimientos vascos.

Cabe recordar que el bucardo es una subespecie extinta, cuyo último ejemplar apareció muerto muy recientemente, en el año 2000. Este estudio ha permitido reconocer al bucardo como unidad evolutiva significativa lo que hace todavía más dolorosa su desaparición. Recientemente se intentó la clonación del bucardo a partir de muestras de ADN de este último ejemplar, pero la iniciativa no tuvo éxito**.

El yacimiento de Arlanpe sigue dando agradables sorpresas, aunque concluimos su excavación en 2011  y publicamos un monográfico en 2013, aún seguimos trabajando en distintos aspectos relacionados con su contenido arqueológico. Hasta el momento Arlanpe se ha convertido en una referencia para los estudios del Paleolítico Medio antiguo y del final del Solutrense en la región cantábrica (Rios-Garaizar et al. 2013, 2015a), además ha proporcionado la primera evidencia clara de una representación femenina esquemática de la península ibérica (Rios-Garaizar et al. 2015b) atribuida al Magdaleniense Medio, y ha proporcionado interesantes evidencias de usos rituales de la cueva de época Tardorromana (Gutierrez-Cuenca et al. 2012). Con este estudio Arlanpe se convierte en una referencia en la aplicación de métodos de análisis de ADN antiguo para resolver cuestiones taxonómicas, fileticas y biogeográficas de especies animales, algunas de ellas extintas.

* Una copia privada del texto puede solicitarse a través de la plataforma Researchgate

** Gracias a Asier Gómez Olivencia por sus comentarios.

Referencias:

Gómez-Olivencia, A., Arceredillo, D., Rios-Garaizar, J., Garate, D., Iriarte, E., Pedro, Z.S., 2013. Dental Anomalies in the Mandible of Capra pyrenaica: Presence of Two Permanent Fourth Premolars in a Pleistocene Wild Goat from Arlanpe Cave (Bizkaia, Northern Spain). International Journal of Osteoarchaeology 23, 737–745. doi:10.1002/oa.1295

Gutiérrez Cuenca, E., Hierro Gárate, J.A., Rios-Garaizar, J., Gárate Maidagan, D., Gómez Olivencia, A., Arceredillo-Alonso, D., 2012. El uso de la cueva de Arlanpe (Bizkaia) en época tardorromana. Archivo Español de Arqueología 85, 229–251. doi:10.3989/aespa.085.012.013

Rios-Garaizar, J., Garate Maidagan, D., Gómez-Olivencia, A., Arceredillo-Alonso, D., Iriarte-Avilés, E., García-Moreno, A., San Pedro-Calleja, Z., 2013. El final del Solutrense en el oriente cantábrico a través de las ocupaciones de la cueva de Arlanpe (Lemoa, Bizkaia). Zephyrus 72, 15–38.

Rios-Garaizar, J., Maidagan, D.G., Gómez-Olivencia, A., Iriarte, E., Arceredillo-Alonso, D., Iriarte-Chiapusso, M.J., Garcia-Ibaibarriaga, N., García-Moreno, A., Gutierrez-Zugasti, I., Torres, T., Aranburu, A., Arriolabengoa, M., Bailón, S., Murelaga, X., Ordiales, A., Ortiz, J.E., Rofes, J., Pedro, Z.S., 2015a. Short-term Neandertal occupations in the late Middle Pleistocene of Arlanpe (Lemoa, northern Iberian Peninsula). Comptes Rendus – Palevol 14, 233–244. doi:10.1016/j.crpv.2014.11.006

Rios-Garaizar, J., Garate, D., Bourrillon, R., Gómez-Olivencia, A., Karampaglidis, T., 2015b. The Venuses Block From Arlanpe Cave (Northern Iberian Peninsula): Implications for the Origins and Dispersion of Gönnersdorf-Lalinde Style Depictions Throughout the European Magdalenian. Oxford Journal of Archaeology 34, 321–341. doi:10.1111/ojoa.12062

Ureña, I., Ersmark, E., Samaniego, J.A., Galindo-Pellicena, M.A., Crégut-Bonnoure, E., Bolívar, H., Gómez-Olivencia, A., Rios-Garaizar, J., Garate, D., Dalén, L., Arsuaga, J.L., Valdiosera, C.E., 2018. Unraveling the genetic history of the European wild goats. Quaternary Science Reviews 185, 189–198. doi:10.1016/j.quascirev.2018.01.017

Valdiosera, C.E., García-Garitagoitia, J.L., Garcia, N., Doadrio, I., Thomas, M.G., Hänni, C., Arsuaga, J.L., Barnes, I., Hofreiter, M., Orlando, L., Götherström, A., 2008. Surprising migration and population size dynamics in ancient Iberian brown bears (Ursus arctos). Proceedings of the National Academy of Sciences 105, 5123–5128. doi:10.1073/pnas.0712223105

Valdiosera, C.E., Gómez-Olivencia, A., Rios-Garaizar, J., Garate, D., Svensson, E.M., Ureña, I., Rodríguez, R., Arceredillo-Alonso, D., Iriarte-Avilés, E., Arsuaga, J.L., 2011. El ADN antiguo aplicado a contextos arqueopaleontológicos: el caso de Arlanpe (Lemoa, Bizkaia). Munibe (Antropologia-Arkeologia) 62, 49–63.

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Hace dos años la investigadora de la Universidad de Cantabria, Ana Belén Marín-Arroyo, me propuso participar en un proyecto apasionante. En el marco de un proyecto más ambicioso financiado por la Unión Europea y el Ministerio de Economía sobre cambios ambientales en la Transición del Paleolítico Medio al Superior en la región cantábrica, surgió la necesidad de datar un gran número de yacimientos y niveles, dataciones que servirían para contextualizar las muestras de fauna cuyas señales isotópicas iba a ser analizadas. Algunos de los resultados fueron sorprendentes e inesperados, y otros proporcionaban información de gran calidad que complementaba investigaciones anteriores (Maroto et a. 2012, Higham et al. 2014). Con esta materia prima comprendimos que era importante analizar estos resultados en detalle para aportar datos a temas tan interesantes como la posible coexistencia de Neandertales y Humanos Modernos en la región, o el origen del Gravetiense cantábrico. El resultado de este trabajo acaba de ser publicado en la revista PLOS ONE (Marín-Arroyo et al. 2018).

Las dataciones las realizamos en el ORAU (Oxfor Radiocarbon Acelerator Unit) siguiendo protocolos muy estrictos de selección de muestras y de pretratamiento (Ultrafiltración) y medición (AMS). Las muestras seleccionadas fueron huesos de herbívoros con marcas de manipulación por humanos (huellas de corte, percusiones, etc.) y con las mayores garantías posibles en cuanto a su atribución estratigráfica. Las muestras fueron obtenidas de materiales depositados en los distintos museos de la región, todos ellos de excavaciones ‘históricas’. Los yacimientos muestrados son, de oeste a este: La Viña, Llonín, Covalejos, Ruso I, Morín, Cobrante, El Otero, El Cuco, Axlor, Bolinkoba, Ekain, Amalda, y Aitzbitarte III.

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Detalle de una de las muestras del nivel Vb de Aitzbitarte III, concretamente un femur de Bos/bison que presenta huellas de mordisqueo superpuestas a huellas de corte.

Como he mencionado anteriormente algunos resultados han sido sorprendentes porque contradicen interpretaciones previas y obligan a cuestionar las atribuciones crono-culturales de algunos niveles . El nivel V de Llonín, atribuído al Gravetiense, ha proporcionado dos dataciones que lo sitúan en una fase temprana de este complejo tecno-cultural (unos 28.000 años sin calibrar), y otra datación mucho más reciente (20.000 años sin calibrar), lo que sugiere la existencia de problemas de integridad o de definición temporal del nivel.  Uno de los casos más impactantes ha sido el de la secuencia de El Otero. Los niveles VI, V y IV, tradicionalmente interpretados como auriñacienses, han proporcionado dataciones claramente magdalenienses (15-10.000 años) lo que obliga a reevaluar completamente la secuencia de este yacimiento. En el yacimiento de Cobrante el nivel VI ha proporcionado una datación que se corresponde bien con la atribución del nivel al Protoauriñaciense y otra que cuadraría con una atribución Musteriense. Esta aparente anomalía se entiende mejor si observamos que en este nivel se daba una mezcla ‘extraña’ de materiales propios del Auriñaciense, como laminillas Dufour, raspadores carenados o láminas auriñacienses junto a útiles sobre lasca de aspecto claramente musteriense. Parece, por tanto, que ese nivel contiene restos arqueológicos de al menos dos ocupaciones diferentes, una musteriense y otra auriñaciense. Siendo esto así habría que revisar la atribución al Protoauriñaciense el nivel VII, que no ha sido datado en este proyecto, y que carece de material diagnóstico. Finalmente, la datación obtenida del nivel V, atribuido al Auriñaciense, sitúa este nivel en el Solutrense (unos 18.000 años sin calibrar), de acorde con algunos materiales de aspecto solutrense que habían sido interpretados erróneamente. El caso de la secuencia de El Cuco ha sido evaluado en otro trabajo (Gutiérrez-Zugasti et al. 2017). En este artículo se cuestionaba completamente la atribución de los niveles VII-XIII al Auriñaciense. Ahora hemos presentado dataciones de los niveles III y Vb, que habían sido interpretados inicialmente como gravetienses. Las nuevas dataciones atribuyen el nivel Vb al Musteriense (unos 49.000 años sin calibrar), y el nivel III al Protoauriñaciense (unos 35.000 años sin calibrar). Estas atribuciones confirman las precisiones realizadas del re-estudio de la industria lítica y abren posibilidades muy sugerentes, como que el famoso collar de El Cuco, recuperado en el nivel Vb, sea Protoauriñaciense y no Gravetiense como había sido publicado (Gutiérrez-Zugasti et al. 2013).

Collar del período Gravetiense (28.000-22.000 años) del Abrigo del Cuco (Castro Urdiales).

Collar del nivel Vb del Abrigo del Cuco (Castro Urdiales). Imagen obtenida en http://www.gaemarqueologos.com/07.html

También el yacimiento de El Ruso ha dado un resultado problemático. El nivel IVb  definido inicialmente como Auriñaciense Evolucionado ha proporcionado una datación más coherente con una cronología gravetiense (unos 28.000 años). En Axlor el nivel IV/D previamente datado en unos 42.000 años, lo que lo convertía en una de las referencias más recientes del Paleolítico Medio regional (Rios-Garaizar, 2017), ha sido datado en  fechas superiores a 49.000 años, lo que sin duda envejece toda la secuencia. De Bolinkoba se ha obtenido una datación del nivel VI, gravetiense, de unos 10.000 años, probablemente debido a algún tipo de mezcla o de problema de gestión de la colección. En Ekain se ha intentado datar la ocupación chatelperroniense (Rios-Garaizar et al. 2012) sin éxito, ya que el resultado obtenido (unos 34.000 años) sugiere una cronología auriñaciense. Este resultado tal vez pueda explicarse por una mezcla de materiales atribuible a la acción de los osos de las cavernas. En Amalda, una muestra del nivel VII, musteriense, ha dado un resultado propio del gravetiense (unos 28.000 años), lo que sugiere una cierta mezcla con el nivel VI, algo que ya habíamos detectado en el estudio de la industria lítica (Rios-Garaizar 2010). Una muestra del nivel VI de este mismo yacimiento, obtenida en la entrada de la cueva donde este nivel estaba expuesto, ha proporcionado una datación medieval, y una muestra del nivel V ha dado un resultado propio del Magdaleniense (unos 14.000 años), periodo no identificado en la secuencia. Finalmente en Aitzbitarte III se ha obtenido una datación propia del Auriñaciense Antiguo (unos 34.000 años) en el nivel Vb, atribuido al Auriñaciense Evolucionado y que ha proporcionado otras dataciones en torno a 31.000 años.

Con los restantes resultados, que hemos considerado válidos por ser coherentes con la atribución cronocultural de los niveles datados, y resultados de C14 AMS tratados mediante ultrafiltración, hemos modelizado la duración de cada uno de los complejos culturales considerados (Musteriense reciente, Chatelperroniense, Auriñaciense y Gravetiense).

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Distribución espacio temporal de los distintos yacimientos analizados (Marín-Arroyo et al. 2018)

Estos resultados muestran resultados sumamente interesantes. En primer lugar el Musteriense regional parece finalizar antes de lo pensado inicialmente, en torno a hace unos 45.000 años. Curiosamente el Musteriense no se solapa con el Chatelperroniense, lo que viene a reforzar la impresión que teníamos tras analizar Labeko-Koba, Ekain y Aranbaltza, de que el Chatelperroniense es intrusivo en la región cantábrica. Esto implicaría que hubo una extinción local de los neandertales en la región y una ocupación posterior de otros neandertales provenientes del Sudoeste de Francia. Nuestros resultados siguen confirmando la llegada temprana de los humanos modernos a las costas del Golfo de Bizkaia. Junto con Isturitz, los datos de Cobrante, El Cuco, Covalejos, El Castillo y Labeko Koba refuerzan la idea de que los primeros humanos modernos llegaron al occidente de Europa hace al menos 43.000 años. Finalmente, nuestros datos han puesto de relieve un origen temprano del Gravetiense en la región (hace unos 36.000 años calibrados), siendo los resultados más antiguos los de Aitzbitarte III. Esto apoyaría la idea de un origen del Noaillense, una facies particular del Gravetiense, en el SO de Francia y en Gipuzkoa, facies que posiblemente está enraizada en el Auriñaciense Evolucionado (Rios-Garaizar et al. 2013).

El rigor en el protocolo de selección y preparación de muestras, el análisis crítico de las estratigrafías y conjuntos analizados, y la aplicación de modelos estadísticos complejos permiten modelizar con garantías la sucesión de procesos históricos de extinción, de reemplazo de poblaciones y de cambio cultural. Estos modelos nos ofrecen un marco fiable para las interpretacion arqueológica de este periodo tan fascinante como es la Transición del Paleolítico Medio al Superior.

Referencia del artículo:

Marín-Arroyo A.B., Rios-Garaizar J., Straus L.G., Jones J.R., de la Rasilla M., et al. (2018) Chronological reassessment of the Middle to Upper Paleolithic transition and Early Upper Paleolithic cultures in Cantabrian Spain. PLOS ONE 13(4): e0194708.

Referencias:

Gutiérrez-Zugasti, I., Cuenca-Solana, D., Rasines del Río, P., Muñoz, E., Santamaría, S., Morlote, J.M., 2013. The role of shellfish in hunter–gatherer societies during the Early Upper Palaeolithic: A view from El Cuco rockshelter, northern Spain. Journal of Anthropological Archaeology 32, 242–256. doi:10.1016/j.jaa.2013.03.001

Gutiérrez-Zugasti, I., Rios-Garaizar, J., Marín-Arroyo, A.B., Rasines del Río, P., Maroto, J., Jones, J.R. et al. 2017. A chrono-cultural reassessment of the levels VI–XIV from El Cuco rock-shelter: A new sequence for the Late Middle Paleolithic in the Cantabrian region (northern Iberia). Quaternary International. doi:10.1016/j.quaint.2017.06.059

Higham, T., Douka, K., Wood, R., Ramsey, C.B., Brock, F., Basell, L., et al. 2014. The timing and spatiotemporal patterning of Neanderthal disappearance. Nature 512, 306–309.

Maroto, J., Vaquero, M., Arrizabalaga, Á., Baena, J., Baquedano, E., Jordá, J., et al. 2012. Current issues in late Middle Palaeolithic chronology: New assessments from Northern Iberia. Quaternary International 247, 15–25. doi:http://dx.doi.org/10.1016/j.quaint.2011.07.007

Rios-Garaizar, J., 2010. Organización económica de las sociedades Neandertales: el caso del nivel VII de Amalda (Zestoa, Gipuzkoa). Zephyrus LXV, 15–37.

Rios-Garaizar, J., 2017. A new chronological and technological synthesis for Late Middle Paleolithic of the Eastern Cantabrian Region. Quaternary International 433, Part, 50–63. doi:10.1016/j.quaint.2016.02.020

Rios-Garaizar, J., Arrizabalaga, Á., Villaluenga, A., 2012. Haltes de chasse du Châtelperronien de la Péninsule Ibérique. Labeko Koba et Ekain (Pays Basque Péninsulaire). L’Anthropologie 116, 532–549. doi:http://dx.doi.org/10.1016/j.anthro.2012.10.001

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Hoy hace exactamente 10 años defendí con éxito mi tesis doctoral titulada “Industria lítica y sociedad en la Transición del Paleolítico Medio al Superior en torno al Golfo de Bizkaia”. En ella repasaba el proceso de Transición del Paleolítico Medio al Superior en el Cantábrico Oriental, centrándome en los yacimientos vascos a ambos lados de la frontera. Mi objetivo era analizar este proceso desde una perspectiva más social y económica y para ello plantee revisar la información disponible y aportar nuevos datos a través del estudio de colecciones de industria lítica de cuatro yacimientos: Amalda, Axlor, Labeko Koba e Isturitz.

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Portadilla de la tesis (notar que la fecha está mal, cosas de las prisas)

La metodología del trabajo fue el análisis integral de la industria lítica, esto es el análisis del fenómeno de fabricación y uso del utillaje de piedra desde una perspectiva global, que permitiese entender cómo se fabricó, como se gestionó y como se utilizó, y obtener de este conocimiento información acerca de la organización social y económica de estas sociedades.

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Esquema conceptual de la interpretación de las intenciones sociales a partir del estudio integral de la industria lítica

Pretendía que este trabajo diese pistas acerca del proceso de extinción de los Neandertales en este área geográfica concreta, y que nos revelase cómo eran los primeros grupos de Humanos Modernos y las razones fundamentales de su éxito. Para ello apliqué distintos enfoques (tecnológico, tipológico y funcional).

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Esquema diacrítico de un núcleo discoide de lutita tobacea de Amalda

Éste fue el primer trabajo en el que se aplicó de manera sistemática la metodología de análisis funcional a conjuntos de Paleolítico Medio (Amalda), Chatelperroniense (Labeko Koba) y Protoauriñaciense (Isturitz) del País Vasco, con resultados muy novedosos. Por ejemplo en Amalda se interpretó una organización estructurada de los procesos de trabajo, en Labeko Koba se identificó un alto de caza efímero, y en Isturitz se identificaron nuevos tipos de trabajos (hueso/asta, esteatita) y una gran novedad desde el punto de vista de la caza, el armamento multicompuesto.

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Datos funcionales de las puntas de Chatelperron de Labeko Koba

Además se caracterizaron tecnológicamente industrias Levallois, Quina y Discoide en Axlor y Amalda, siendo la primera vez en la que se documentaban procesos de reciclado de raederas Quina y de fabricación de utillaje de muy pequeño tamaño, especialmente en los conjuntos Microlevallois. Además en Axlor se reconocieron evidencias de uso de armamento de caza complejo, con algunas de las puntas musterienses más estilizadas del registro Europeo.

Finalmente se observó una estrategia territorial compleja, con desplazamientos de hasta 85 km en busca de distintos recursos, aprovechando la variabilidad ecológica de los territorios situados a ambos lados de la Cordillera Cantábrica.

Estos trabajos fueron originalmente recogidos en una monografía (Rios-Garaizar 2012), pero han sido además el germen de numerosas publicaciones a lo largo de estos 10 años (por ejemplo Rios-Garaizar 2008, 2010, 2012, 2017; Rios-Garaizar et al. 2012, 2015; Normand et al. 2008). Con motivo de este aniversario he decidido colgar el documento original de mi tesis en Researchgate (*.pdf), ya que tengo restricciones para colgar el pdf de la monografía de 2012.

Referencias:

Normand, C., O’Farrell, M., Rios-Garaizar, J., 2008. Quelles(s) utilisations(s) pour les productions lamellaires de l’Aurignacien archaïque ? Quelques données et réflexions à partir des exemplaires se la grotte d’Isturitz (Pyrénées Atlantiques ; France). Paléthnologie 1, 7–46.

Rios-Garaizar, J., 2007. Industria lítica y sociedad en la Transición del Paleolítico Medio al Superior del Cantábrico oriental: la necesidad de un enfoque integral. Nivel cero 11, 29–46.

Rios-Garaizar, J., 2007. Industria lítica y sociedad en la Transición del Paleolítico Medio al Superior en torno al Golfo de Bizkaia. Departamento de Ciencias Históricas. Universidad de Cantabria, Santander.

Rios-Garaizar, J., 2008. Variabilidad tecnológica en el Paleolítico Medio de los Pirineos Occidentales: una expresión de las dinámicas históricas de las sociedades neandertales. Treballs d’Arqueologia 14, 172–195.

Rios-Garaizar, J., 2008. Nivel IX (Chatelperroniense) de Labeko Koba (Arrasate-Gipuzkoa): gestión de la industria lítica y función del sitio. Munibe (Antropologia-Arkeologia) 59, 25–46.

Rios-Garaizar, J., 2010. Organización económica de las sociedades Neandertales: el caso del nivel VII de Amalda (Zestoa, Gipuzkoa). Zephyrus LXV, 15–37.

Rios-Garaizar, J., 2012. Técnicas de caza en el Paleolítico Medio del País Vasco. Isturitz. Cuadernos de Sección. Prehistoria-Arqueologia 12, 7–37.

Rios-Garaizar, J., 2012. Industria lítica y sociedad en la Transición del Paleolítico Medio al Superior en torno al Golfo de Bizkaia. PUbliCan – Ediciones de la Universidad de Cantabria, Santander.

Rios-Garaizar, J., 2017. A new chronological and technological synthesis for Late Middle Paleolithic of the Eastern Cantabrian Region. Quaternary International 433, Part, 50–63. doi:10.1016/j.quaint.2016.02.020

Rios-Garaizar, J., Arrizabalaga, Á., Villaluenga, A., 2012. Haltes de chasse du Châtelperronien de la Péninsule Ibérique. Labeko Koba et Ekain (Pays Basque Péninsulaire). L’Anthropologie 116, 532–549. doi:http://dx.doi.org/10.1016/j.anthro.2012.10.001

Rios-Garaizar, J., Eixea, A., Villaverde, V., 2015. Ramification of lithic production and the search of small tools in Iberian Peninsula Middle Paleolithic. Quaternary International 361, 188–199. doi:10.1016/j.quaint.2014.07.025

 

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* El artículo original con los resultados de esta investigación acaba de ser publicado en la revista Nature. Los resultados del trabajo confirman lo avanzado por Fu y colegas en la conferencia de Cold Spring Harbor, esto es que el individuo Oase 1 tuvo un ancestro neandertal 4 o 6 generaciones atrás, esto es, menos de 200 años antes de su fallecimiento. Además el trabajo añade que el resto carece de relación directa con los Humanos Modernos que habitaron con posterioridad Europa, por lo que sugieren que no contribuyó de manera significativa a las poblaciones europeas posteriores.

En la conferencia Biology of Genomes celebrada la semana pasada en Cold Spring Harbor, NY, el equipo de la genetista Qiaomei Fu presentó los resultados del análisis genético de una mandíbula de humano anatómicamente moderno (AMH) recuperada en la cueva rumana de Peştera cu Oase.

El viernes en mi Timeline de Twitter saltó la noticia a través de una cita de Marie Soressi (@MarieSoressi) a un tweet de Alex Cagan (@ATJCagan) genetista del Max Planck Institute de Leipzig, asistente a la conferencia.

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El propio Cagan había publicado en su TL un abstract gráfico de la presentación de Fu

Y también produjo un ingenioso tweet de Chris Stringer (@ChrisStringer65) alertando al famoso paleoantropologo E. Trinkaus.

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Y es que, como muy bien recoge Andrea Anderson en Genomeweb, la relevancia de este descubrimiento es enorme para comprender la interacción entre humanos modernos y neandertales.

Hagamos un poco de historia. En 2003 se publica en la prestigiosa revista PNAS el hallazgo de una mandíbula (Oase 1) recuperada en una cueva del SW de Rumana llamada Peştera cu Oase. Esta mandíbula fue datada en 34,000–36,000 uncal. BP, constituyendo el resto de AMH más antiguo de Europa. En esa publicación Trinkaus y colegas sugerían además que el resto presentaba un mosaico de características de humanos modernos y neandertales, lo que abrió de nuevo el debate acerca de la hibridación entre estas dos especies.

 

El análisis presentado por Fu y colegas, aún sin publicar, sugiere que Oase 1 tiene de hecho un alto porcentaje de genoma de origen neandertal, entre el 5 y el 11 %, lo cual indica un antepasado neandertal entre 4 y 6 generaciones antes. Esto es, entre 60 y 200 años antes de que muriese el individuo Oase 1 nació un híbrido fértil entre un neandertal y un humano moderno. Teniendo en cuenta que la datación de este resto se sitúa en 34.290 +970 -870 uncal. BP (41070-36471 cal BP), podemos situar este contacto en fechas muy cercanas a 40.000 BP.

Este dato es enormemente interesante porque no sólo amplia enormemente el rango temporal de la posibilidad de cruce entre ambas especies, sino que sugiere que dicho cruce sucedió en alguna parte de Europa en un tiempo en el que se produjo reemplazamiento de los neandertales por poblaciones de humanos modernos.

Recientemente el análisis del ADN mitocondrial de dos dientes provenientes de niveles Protoauriñacienses de los yacimientos de Riparo Bombini y Grotta di Fumane confirmaba su vinculación, vía materna, con los humanos modernos, con lo cual Benazzi et al. (2015) certificaban relación del Protoauriñaciense con esta especie, alimentando así la idea de que la llegada de los humanos modernos desencadenó la extinción de los neandertales en el S de Europa.

Sin embargo, los datos obtenidos por Fu pueden obligarnos a reconsiderar un escenario lineal el el que grupos de humanos modernos entran por el E de Europa acelerando, en este proceso, la extinción de las poblaciones de neandertales. De hecho sugieren un panorama demográfico mucho más complejo de lo esperado, en el que pudo haber flujos de población no sólo de E a W, sino en sentido contrario; en el que el contacto entre ambas especies pudo ser más intenso hasta tal punto de crear híbridos; y en el que los intercambios culturales pudieron operar también en ambos sentidos. El análisis genético de Oase 1 incide en la idea de que el proceso de Transición del PaleolítiSin embargo, lco Medio al Superior, tal y como ya se ha señalado desde el análisis de las manifestaciones culturales, fue extraordinariamente complejo. Posiblemente sea esta complejidad una de las razones por las cuales nos sigue pareciendo fascinante.

Referencias:

* Fu, Q., Hajdinjak, M., Moldovan, O.T., Constantin, S., Mallick, S., Skoglund, P., Patterson, N., Rohland, N., Lazaridis, I., Nickel, B., Viola, B., Prufer, K., Meyer, M., Kelso, J., Reich, D., Paabo, S., 2015. An early modern human from Romania with a recent Neanderthal ancestor. Nature advance online publication.

Trinkaus, E., Moldovan, O., Milota, ştefan, Bîlgăr, A., Sarcina, L., Athreya, S., Bailey, S.E., Rodrigo, R., Mircea, G., Higham, T., Ramsey, C.B., van der Plicht, J., 2003. An early modern human from the Peştera cu Oase, Romania. Proceedings of the National Academy of Sciences 100 , 11231–11236.

Benazzi, S., Slon, V., Talamo, S., Negrino, F., Peresani, M., Bailey, S.E., Sawyer, S., Panetta, D., Vicino, G., Starnini, E., Mannino, M.A., Salvadori, P.A., Meyer, M., Pääbo, S., Hublin, J.-J., 2015. The makers of the Protoaurignacian and implications for Neandertal extinction. Science .

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Acabamos de publicar en el volumen editado por N. J. Conard y A. Delagnes, titulado “Settlement Dynamics of the Middle Paleolithic and Middle Stone Age Vol 4” un artículo titulado: “Middle Paleolithic Mobility Patterns and Settlement System Variability in the Eastern Cantabrian Region (Iberian Peninsula): A GIS-Based Resource Patching Model“.

En este trabajo discutimos si la variabilidad de los comportamientos de las sociedades neandertales es una simple respuesta adaptativa a las transformaciones del medio o si, por el contrario, refleja cambios en la estructura social de estos grupos. Para responder a esta cuestión nos centramos en el registro arqueológico musteriense del los Pirineos Occidentales/Cantábrico Oriental (Rios-Garaizar 2012a), el área que distintos investigadores llevamos tiempo denominando la “Encrucijada Vasca” (Arrizabalaga 2007), en la que nos encontramos con yacimientos tan importantes como Axlor, Arrillor, Lezetxiki o Amalda, sobre los que hemos centrado esta investigación.

En el trabajo proponemos una reconstrucción hipotética del medio ambiente y del paisaje, así como de la distribución y disponibilidad de distintos tipos de recursos (siguiendo la metodología desarrollada en García-Moreno 2010, 2013a, 2013b). Para ello hemos modelizado el terreno circundante a los yacimientos, evaluando para un escenario estadial y uno interestadial la distribución hipotética de la vegetación teniendo en cuenta distintas variables como la pendiente, la altitud, la insolación, etc. y la distribución de la macrofauna asociada, a partir de una evaluación actualista de las apetencias de los distintos tipos de herbívoros (planicies, bosques o rocosas). Después hemos calculado el potencial faunístico de estos tres tipos de herbívoros con el registro arqueológico real de los distintos yacimientos, basándonos en las listas texonómicas publicadas por Altuna (1989, 1990) y Pedro Castaños (2005).

Modelo predictivo de vegetación del yacimiento de Axlor, izquierda estadial, derecha interestadial, arriba pino, abajo roble

Modelo predictivo de vegetación del yacimiento de Axlor, izquierda estadial, derecha interestadial, arriba pino, abajo roble

Además hemos evaluado, a partir del análisis integral de los conjuntos líticos (captación de materias primas, tecnología, gestión del utillaje y de las características de las distintas ocupaciones (estructuración del espacio, indicios de residencialidad más o menos prolongada, etc.), el tipo de gestión territorial, a una escala regional, practicada por los distintos grupos de neandertales, así como la función de los yacimientos.

Mapa en el que se muestra la posición de los cuatro yacimientos estudiados y de los principales afloramientos de material prima

Mapa en el que se muestra la posición de los cuatro yacimientos estudiados y de los principales afloramientos de material prima

El resultado de esta evaluación nos muestra que la variabilidad de las estrategias de caza (Rios-Garaizar 2012b) y de aprovisionamiento de utillaje (Rios-Garaizar, 2008) no están estrictamente relacionadas con los recursos disponibles en los entornos inmediatos de los yacimientos (distancia recorrida en 2h de marcha). Así por ejemplo en niveles como Axlor VIII/ se consume ciervo de manera preferente, una especie que no sería la más abundante en el escarpado entorno del yacimiento. En este mismo yacimiento también, aunque en este caso en los niveles superiores (III-V, B-D), se utiliza fundamentalmente sílex, una materia prima que no se encuentra en sus inmediaciones. Esto mostraría una discrepancia más que evidente entre los resultados esperables en una economía basada en lo que ofrece el medio inmediato y la realidad arqueológica.

Esta discrepancia nos lleva a proponer que la elección de distintos tipos de presas o de materias primas es el resultado de decisiones conscientes que en ocasiones exigen una gran capacidad de planificación. Asimismo esta interpretación nos indica que la variabilidad de comportamientos de los grupos de neandertales es el resultado de una evolución histórica y cultural de estas poblaciones y no una mera adaptación mecánica a distintos tipos de medios.

Referencias:

Altuna, J., 1989. La subsistance d’origine animal pendant le Moustérien dans la région Cantabrique (Espagne), in: Pathou, M., Freeman, L.G. (Eds.), L’Homme de Neandertal. La Subsistance. Actes Du Colloque International de Liège. Volume 6. ERAUL, Liège, pp. 41–43.

Altuna, J., 1990. Caza y alimentación procedente de los Macromamíferos durante el Paleolítico de Amalda, in: Altuna, J., Baldeón, A., Mariezkurrena, K. (Eds.), La Cueva de Amalda (Zestoa, País Vasco). Ocupaciones Paleolíticas Y Postpaleolíticas. Sociedad de Estudios Vascos, Donostia-San Sebastián, pp. 149–192.

Arrizabalaga, A., 2007. Frontières naturelles, administratives et épistémologiques. L’unité d’analyse dans l’archéologie du Paléolithique (dans le cas basque), in: Cazals, N., González Urquijo, J.E., Terradas, X. (Eds.), Frontières Naturelles et Frontières Culturelles Dans Les Pyrénées Préhistoriques. Fronteras Naturales Y Fronteras Culturales En Los Pirineos Prehistóricos. PUbliCan- Ediciones de la Universidad de Cantabria, Santander, pp. 27–37.

Castaños Ugarte, P., 2005. Revisión actualizada de las faunas de macromamíferos del Würm antiguo en la Región Cantábrica, in: Montes Barquín, R., Lasheras Corruchaga, J.A. (Eds.), Actas de La Reunión Científica: Neandertales Cantábricos. Estado de La Cuestión. Ministerio de Cultura, Madrid, pp. 201–207.

García-Moreno, A., 2010. Patrones de asentamiento y ocupación del territorio en el Cantábrico oriental al final del Pleistoceno. Una aproximación mediante SIG. PhD Thesis. Universidad de Cantabria.

García-Moreno, A., 2013a. Mobility Models and Archaeological Evidence: Fitting data into theory. In, Preston, P. (ed.) Mobility, transition and change in Prehistory and classical Antiquity. Proceedings of the Graduate Archaeology organisation conference on the Fourth and Fifth of April 2008 at Hertford college, oxford, UK, Archaeopress, Oxford, pp 83-94.

García-Moreno, A., 2013b. GIS-based methodology for Palaeolithic site location preferences analysis. A case study from Late Palaeolithic Cantabria (Northern Iberian Peninsula). Journal of Archaeological Science 40, 217-226.

Rios-Garaizar, J., 2008. Variabilidad tecnológica en el Paleolítico Medio de los Pirineos Occidentales: una expresión de las dinámicas históricas de las sociedades neandertales. Treballs d’Arqueologia 14, 172–195.

Rios-Garaizar, J., 2012a. Industria lítica y sociedad en la Transición del Paleolítico Medio al Superior en torno al Golfo de Bizkaia. PUbliCan – Ediciones de la Universidad de Cantabria, Santander.

Rios-Garaizar, J., 2012b. Técnicas de caza en el Paleolítico Medio del País Vasco. Isturitz. Cuadernos de Sección. Prehistoria-Arqueologia 12, 7–37.

Rios-Garaizar, J., García-Moreno, A., 2015. Middle Paleolithic Mobility Patterns and Settlement System Variability in the Eastern Cantabrian Region (Iberian Peninsula): A GIS-Based Resource Patching Model, in: Conard, N.J., Delagnes, A. (Eds.), Settlement Dynamics of the Middle Paleolithic and Middle Stone Age Vol 4. Kerns Verlag, Tübingen, pp. 329–360.

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Se acaba de publicar en la revista Radiocarbon un artículo de Reimer et al. en el que se presenta una revisión de las curvas de calibración IntCal09 y Marine09, usando para ello medidas nuevas en anillos de árboles, macrorrestos de plantas, espeleotemas, corales y foraminíferos. Las curvas de calibración son fundamentales para convertir las medidas obtenidas del análisis de C14 en fechas de calendario o dataciones “reales”, lo cual ofrece un mejor marco temporal que permite, por ejemplo, situar nuestros eventos arqueológicos en relación con la evolución climática global.

Las diferencias entre la IntCal09 y la IntCal13 apenas muestran cambios significativos hasta unos 14 cal kBP, sin embargo las diferencias a partir de ca. 22 uncal kBP (unos 25 cal kBP), son muy significativas, suponiendo que un resultado de C14 de ca. 29 uncal kBP, una vez calibrado, es unos 1000 años más antiguo si usamos la curva de 2013. Este “envejecimiento” es generalizado, aunque con matices, para las dataciones entre 22 y 35 uncal kBP.

Imagen

Esto tiene implicaciones relevantes a la hora de evaluar algunos procesos de cambio histórico que se producen en estas fechas, como el tránsito entre el Auriñaciense y el Gravetiense o el inicio del Solutrense. Por ejemplo, algunas de las dataciones obtenidas para los niveles del Auriñaciense Evolucionado y del Gravetiense antiguo de Aitzbitarte III, ofrecerían resultados calibrados sensiblemente más antiguos (y con una horquilla más amplia) que los realizados con la IntCal09.

Esperemos que pronto incorporen esta nueva curva, que además fue validada en la 21st International Radiocarbon conference en Julio de 2012, en los programas de calibración de uso corriente como el OxCal o el CalPal.

Referencia:

Reimer, P.J., Bard, E., Bayliss, A., Beck, J.W., Blackwell, P.G., Bronk Ramsey, C., Buck, C.E., Cheng, H., Edwards, R.L., Friedrich, M., Grootes, P.M., Guilderson, T.P., Haflidason, H., Hajdas, I., Hatté, C., Heaton, T.J., Hoffmann, D.L., Hogg, A.G., Hughen, K.A., Kaiser, K.F., Kromer, B., Manning, S.W., Niu, M., Reimer, R.W., Richards, D.A., Scott, E.M., Southon, J.R., Staff, R.A., Turney, C.S.M., van der Plicht, J., 2013. IntCal13 and Marine13 Radiocarbon Age Calibration Curves 0–50,000 Years cal BP. Radiocarbon; Vol 55, No 4 (2013) 55, 1869–1887.

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* He añadido un nuevo paso para evitar algunos problemas a la hora de pegar la silueta de la pieza recortada y seleccionar el contorno.

El dibujo lítico es una herramienta fundamental para tener una representación gráfica de un conjunto de industria lítica ya que permite representar piezas concretas y realizar infografías que nos permitan representar aspectos concretos como esquemas diacríticos o distribuciones de huellas de usos. Tradicionalmente estos dibujos se realizaban a mano alzada siguiendo una serie de convenciones (ver Laurent 1985). Este tipo de dibujo tiene una serie de ventajas ya que facilita el trabajo de visualización e interpretación de los restos líticos (indispensable para principiantes), permiten representar de manera esquemática los caracteres que resulten más interesantes y, si están bien realizados, son muy estéticos.

El dibujo lítico usando programas de diseño tipo Gimp, Photoshop o Illustrator ofrece sin embargo otras posibilidades. Permite una representación más realista al realizarse a partir de fotografías. Permite también, como hemos dicho anteriormente, realizar infografías, que son muy útiles en determinados tipos de presentaciones. Nos proporciona también un tipo de dibujo que es fácilmente manipulable (escala, color, etc.) lo cual es muy útil de cara a la presentación de los resultados. Por último ofrece la posibilidad de realizar dibujos precisos y expresivos para aquellos menos agraciados para el dibujo manual.

Fotografía:

El proceso se inicia con la toma de fotografías de las piezas que vamos a dibujar. En mi caso utilizo una cámara digital Canon G10 en modo manual (que me permite controlar el tiempo de exposición, tipo de luz, etc.). Utilizo asimismo un tapete de tela negra mate, una escala gráfica y un mini-tripode Velbon cx  (que en su momento me costó unos 17€) que permite situar la cámara en un plano paralelo la superficie de la mesa (lo que es fundamental para controlar cuestiones como la escala etc.). Cuando están disponibles uso los estativos fotográficos presentes en la mayoría de museos, centros de investigación etc.  Respecto a la iluminación prefiero la luz natural, indirecta, de un día soleado. Desgraciadamente esto no es posible la mayoría de las ocasiones. Si usamos luz artificial es mejor que sea blanca. Es interesante disponer de dos fuentes independientes que puedan colocarse de tal manera que la luz incida de manera oblicua sobre la pieza, de esta manera conseguimos un mejor contraste de las aristas, retoques etc. Para mejorar el contraste suelo utilizar un folio blanco como pantalla para matizar uno de los focos de luz. Es importante que situemos la pieza o los focos de luz de tal manera que la pieza quede lo más contrastada posible.

Dibujo:

Vamos a utilizar el programa Gimp 2.8.4 http://www.gimp.org/ , que a grandes rasgos funciona igual que el famoso Photoshop y es software libre. Es fundamental hacer el dibujo con la pieza delante para poder ser más preciso a la hora de dibujar las aristas, retoques, etc.

1. Abrir archivo

Foto

2. Corrección Niveles:

Es interesante corregir los niveles de la imagen antes de comenzar a trabajar. Para ello vamos a Colores→Niveles

Niveles

Aquí ajustamos los niveles de entrada (Negros, Neutros y Blancos).

Niveles2

3. Recortar pieza:

Para recortar la pieza utilizamos la herramienta de Tijeras de selección (tutorial de uso en http://docs.gimp.org/es/gimp-tool-iscissors.html). Generalmente, si marcamos los puntos con cuidado y tenemos un fondo de  un color diferente al de la pieza, la selección se suele ajustar bien al contorno de la pieza. Si no podemos corregir usando la herramienta de lazo de selección (apretando Crtl restamos de la selección- ALt en el Photoshop; Presionando Shift añadimos a la selección).

Seleccion

Una vez tenemos seleccionada la pieza la copiamos (Crtl+c).

Seleccion2

4. Crear nueva imagen:

Copiamos la selección de la pieza en un nuevo archivo (en este caso he escogido un A4 a 600 dpi).

Nueva Imagen

Para pegar la selección presionamos Crtl+v (o pegar en el menú de edición). Nos saldrá una capa flotante, si clicamos en Nueva Capa en el menú de capas nos convertirá esta capa en una capa normal. A veces (esto no pasa en Photoshop) el GIMP nos crea una capa “reducida” que se limita a los pixeles que hemos pegado (esto no nos permitirá seleccionar fuera de la pieza para dibujar el contorno). Para evitar esto nada tan sencillo como crear una nueva capa y combinarla con la capa donde tenemos pegada la selección anterior (crear capa nueva→boton derecho sobre la capa nueva→combinar hacia abajo).

Pegado

5. Dibujar contorno:

A continuación seleccionamos la herramienta de Selección Difusa (varita mágica en el Photoshop) y clicamos en la zona trasparente de la capa donde hemos pegado la pieza (vigilar que la casilla de seleccionar área transparente de las opciones de herramienta esté marcada).

Después invertimos la selección (Crtl+I o en el menú de seleccionar) y creamos una nueva capa (manteniendo la selección). Este último paso es fundamental porque nos permite dibujar en una capa transparente manteniendo la foto original.

Pretrazado

A continuación trazamos la selección (Edición→Trazar selección). A 600 dpi una anchura de línea de 6 es suficiente.

Trazado

El resultado es el siguiente:

trazo

6. Dibujar aristas:

Para dibujar las aristas nos mantenemos en la misma capa y conservamos la selección (esto nos impedirá salirnos del contorno al dibujar las aristas). Seleccionamos la opción Lapiz, el tipo de lápiz más apropiado es el de Pixel, situamos el tamaño del lápiz en 6 (al igual que el contorno).

Para dibujar las aristas solo hace falta algo de pulso y paciencia. Al estar trabajando en una capa diferente a la de la foto no tengáis miedo de borrar, corregir etc.

El resultado es el siguiente:

dibujo

Sin la imagen de fondo este:

dibujo2

7. Texturizar la zona cortical:

Para texturizar la zona cortical a mí me gusta usar la propia textura de la foto. Para ello en la capa donde hemos dibujado selecciono la zona transparente que se corresponde a la zona cortical. Después vas a la capa de la foto, copias y pegas la selección. Obtienes así una capa con la zona cortical.

cortex

Ya solo hay que desaturar esa capa  y ya tenemos nuestro dibujo con cortex.

Dibujo3

A partir de este momento ya solo queda decidir si añadir flechas

flechas

O añadir texturas usando la herramienta de Mezcla (degradado lineal)

degradado degradado2

8. Escala:

Por último sólo hemos de ajustar el dibujo a una escala 1:1. Para ello dibujamos una escala (lo más fácil es hacer una sección de 30 mm de ancho y rellenarla de negro, después hacer otra, en una capa nueva, de 10 mm de ancho y rellenarla de blanco, luego juntarlas de la manera más precisa). Después pegamos copiamos en la foto original la escala gráfica y lo ajustamos usando la herramienta de Redimensionar (es conveniente que saquéis dos guías desde la regla horizontal y las ajustéis a la escala que hemos dibujado).

Escala

Después ajustamos el resto de las capas a la misma proporción (en nuestro caso 81%). Para ello es mejor crear un grupo de capas y meter dentro todas las capas que queramos escalar.

Y ya tenemos una de las vistas de nuestra pieza dibujada:

dibujo4

Para terminar os pongo algunos ejemplos. En este caso una raedera Quina del yacimiento de Axlor con las distintas fases de retoque señaladas con diferentes colores:

AX_J9_1_12_433

O esta plancha de Arlanpe publicada aquí http://antiquity.ac.uk/projgall/rios-garaizar329/

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