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Archive for the ‘Uncategorized’ Category

La conservación de objetos de madera en yacimientos paleolíticos es muy poco frecuente, a pesar de que contamos con numerosas evidencias indirectas, por ejemplo a través de los análisis de huellas de uso, de que la madera fue una materia de uso corriente desde el Paleolítico Inferior. Curiosamente una buena parte de las evidencias disponibles provienen de yacimientos del Norte de Europa con cronologías de la segunda mitad del Pleistoceno Medio. Los objetos más famosos son las lanzas de Schöningen (Thieme, 1997), Clacton (Oakley et al. 1977) o Lehringen (Thieme y Veil 1985), pero hay otros menos conocidos como la lanza de Bad-Cannstatt que, con una cronología estimada de unos 400.000 años, sería probablemente el ejemplar más antiguo del registro europeo.

La cantera de travertino de Bad-Cannstatt, situada en el distrito del mismo nombre de la ciudad alemana de Stuttgart, fue excavada en las décadas de los 80 y 90 bajo la dirección de E. Wagner, descubriendo en ella un total de tres yacimientos Haas, Lauster y Bunker.

 

Inicialmente las dataciones situaron estos yacimientos en el MIS 7 (170–295 ka) (Wagner 1995), pero los análisis más recientes sugieren una cronología más antigua, en torno a 400 mil años, al menos para el yacimiento Bunker (Interglaciar Holstein, MIS 11- Haidle y Pawlik 2010). El yacimiento se caracteriza por la buena conservación de los restos orgánicos, tanto hueso como vegetales, lo que lo convierten en un lugar clave para estudios paleoecológicos. Entre los restos de fauna recuperados destacan los de elefante (Palaeoloxodon antiquus), rinoceronte (Dicerorhinus hemitoechus), ciervo, bisonte, caballo (E. antiquus), tortuga o lobo. La industria lítica es especialmente abundante en el yacimiento de Bunker, donde se recuperó una colección de varios miles de restos realizados fundamentalmente en caliza y sílex, generalmente de pequeño tamaño. Entre estos restos destacan los micro-choppers, que están acompañados de núcleos de lascas centrípetos, alguna lasca Levallois y algunas raederas (Wagner 1995).

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Imagen de los trabajos de excavación en el yacimiento (Wagner 1995)

El sector Haas del yacimiento se excavó entre 1980 y 1987 en una extensión de unos 50 m2, donde se recuperaron abundantes restos de fauna, generalmente de pequeño tamaño, muchos de ellos con señales de transporte, así como algunos restos mayores, incluyendo colmillos de elefante, rinoceronte, ciervo, bisonte o caballo.Entre los restos de fauna recuperados hay dos fragmentos dentales que inicialmente fueron interpretados como incisivos de ciervo (Adam 1986), y que posteriormente han sido interpretados como restos humanos, concretamente un canino inferior patológico y una raíz de un molar superior (Czarnetzki 1999, Street et al. 2006). La industria lítica estaba compuesta por  unos 1800 restos de industria lítica incluyendo 105 útiles retocados, choppers, micro choppers y piezas con retoque continuo (raederas y denticulados) (Wagner 1986, 1995). Los excavadores señalan también la presencia de una línea de posibles agujeros de poste, excavados en el travertino subyacente, de 1,55 m de longitud, que pudo formar parte de un parapeto.

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Ejemplos de micro-choppers del sector principal del yacimiento de Haas (Wagner 1986)

En 1987, en este mismo sector, pero en una zona algo separada de la excavación principal, en un área de unos 8 m2 se recuperaron diversos restos de madera acompañados de algunos artefactos líticos y restos de fauna, incluyendo un molar de elefante. La conservación de los restos de madera, que el propio Wagner los describe como fibras de madera englobadas en una especie de detritus arcilloso, era realmente mala (1995, pp 55).

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Aspecto de la madera en el momento de su excavación (Wagner 1995)

Los restos de madera se atribuyeron a Acer campester (Arce campestre), y fueron interpretados como una posible lanza de madera de unos 2.5 m de largo y 4 cm de diámetro. En la planta dibujada en la monografía (Wagner 1995, pp. 56, Figura 37), se ven tres segmentos de grandes dimensiones en conexión, uno de ellos con el extremo apuntado, y otros cuatro fragmentos más pequeños dispersos por la superficie excavada, estando uno de ellos también apuntado.

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Planta del sector con los objetos de madera (Wagner 1995)

En la foto de los fragmentos de madera una vez excavados y lavados (Wagner 1995, pp. 57, Figura 39), sólo se aprecia un posible segmento apuntado (esquina superior derecha).

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Aspecto de los fragmentos de madera recuperados (Wagner 1995)

La morfología y las dimensiones del objeto son semejantes a las de las famosas lanzas de Schoningen, sin embargo algunos autores han aducido la falta de información sobre el objeto, que desgraciadamente no se conserva, para poner en duda esta interpretación (Schoch et al. 2015).

Referencias:

Adam, K.D., 1986. Fossilfunde aus den Cannstatter Sauerwasserkalken. Fundberichte aus Baden-württemb. 11, 25–61.

Czarnetzki, A., 1999. The fragment of a hominid tooth from the Holstein II period from Stuttgart-Bad Cannstatt, S-W Germany. Human Evolution 14, 175–189. doi:10.1007/BF02440155

Haidle, M.N., Pawlik, A.F., 2010. The earliest settlement of Germany: Is there anything out there? Quaternary International 223, 143–153. doi:10.1016/j.quaint.2010.02.009

Oakley, K.P. e. a., 1977. A reappraisal of the Clacton spearpoint. Proc. Prehist. Soc. 43 13–30.

Schoch, W.H., Bigga, G., Böhner, U., Richter, P., Terberger, T., 2015. New insights on the wooden weapons from the Paleolithic site of Schöningen. J. Hum. Evol. 89, 214–225. doi:10.1016/j.jhevol.2015.08.004

Street, M., Terberger, T., Orschiedt, J., 2006. A critical review of the German Paleolithic hominin record. Journal of Human Evolution 51, 551–579. doi:10.1016/j.jhevol.2006.04.014

Thieme, H., 1997. Lower Palaeolithic hunting spears from Germany. Nature 385, 807–810.

Thieme, H., Veil, S., 1985. Neue Untersuchungen zum eemzeitlichen Elefanten-Jagdplatz Lehringen. Die Kunde. 36, 11–58.

Wagner, E., 1986. Jäger und Sammler im Cannstatter Travertingebiet. Fundberichte aus Baden-württemb. 11, 62–91.

Wagner, E., 1995. Cannstatt I: Grosswildjäger im Travertingebiet. Konrad Theiss Verlag, Stuttgart.

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Entre 2003 y 2004 excavé, junto con Diego Garate, el yacimiento al aire libre de Mendieta I, en Sopela (Bizkaia). En este sitio localizamos un conjunto de herramientas abandonadas al borde de un arroyo que situamos, gracias a distintas evidencias ambientales, sedimentológicas y culturales, en un momento relativamente reciente del Pleistoceno Medio, interpretando el conjunto como un Paleolítico Inferior sin bifaces. Esto era de por si una novedad en el territorio, ya que las únicas evidencias disponibles de época tan antigua eran algunos hallazgos aislados en torno a Kurtzia y un yacimiento enigmático: Arlanpe.

El yacimiento de la cueva de Arlanpe se descubrió en 1961 por miembros del Grupo Espeleológico Alegría Club de Amorebieta, club este que contaba entre sus actividades de tiempo libre la espeleología. Dicho año un grupo, entre los que se encontraban Ignacio Espinosa y Javier Zumalde (alias “el Cabra”), visitaron la cueva y realizaron una reducida cata en un lugar impreciso de la entrada, recuperando en ella algunos materiales líticos y cerámicos. A indicación de Ernesto Nolte, Ignacio Espinosa visitó a D. José Miguel de Barandiarán en su vivienda de Ataun, quien señaló que una de las piezas líticas, una lasca grande con forma de lágrima (I. Espinosa com pers.), tenía aspecto de estar trabajada por la mano del hombre y de ser muy antigua, del Paleolítico Inferior.

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Lasca cortical de lutita, lámina cortical con retoque continuo sobre un borde y fusayola realizada en hueso recuperadas por el Grupo Espeleológico Alegría Club de Amorebieta. Materiales custodiados por la Fundación Barandiarán en la casa natal de J. M. de Barandiaran © Joseba Rios Garaizar

Esta indicación fue recogida inicialmente por E. Nolte (1963) y con posterioridad por I. Barandiarán en su célebre síntesis sobre el Paleomesolítico del Pirineo Occidental publicada sólo seis años después (Barandiarán y Maestu, 1967). A partir de este momento la referencia a Arlanpe como un yacimiento del Paleolítico Inferior se reproduce en diversas obras, incluyendo el catálogo de Cuevas de Vizcaya (GEV, 1985) o la Enciclopedia Vasca, pero nunca es objeto de una investigación sistemática. Las razones de este “olvido” quizá hay que buscarlas en el escaso interés que despertó el estudio de las fases más antiguas del Paleolítico en el País Vasco hasta las excavaciones de Lezetxiki y Axlor. Este olvido se acentuó con la confusión entre Arlanpe I y Arlanpe II que se produce en la Carta Arqueológica de Vizcaya (Marcos 1982, Rios-Garaizar et al. 2013)

Sin embargo nosotros tuvimos noticia de un posible yacimiento del Paleolítico Inferior en esta carta arqueológica y en 2006 decidimos localizar la cueva para evaluar su potencial para estudiar el poblamiento más antiguo de Bizkaia. Los primeros intentos de acceder al yacimiento fueron infructuosos porque la boca de la cueva estaba cubierta de maleza y porque, como supimos luego, la descripción de la cueva realizada en la carta arqueológica era errónea. El 27 de Julio de 2006, mientras nos encontrábamos excavando en el cercano yacimiento de Axlor, conseguimos concertar una cita con dos vecinos de Lemoa, uno de ellos el famoso alpinista Alex Txikon, que nos acompañaron a última hora de la tarde, a través de las zarzas, hasta la boca de la cueva. Ese día pudimos ver en la superficie de la cueva restos de industria lítica, un fragmento de cráneo humano y numerosos restos de fauna, que nos animaron a realizar una prospección visual y una campaña de sondeos en Noviembre de ese mismo año. Ya en esa primera campaña fuimos conscientes de las dificultades que tendría trabajar en Arlanpe. El acceso era difícil, con algunos pasos peligrosos, lo que dificultaba enormemente el transporte de elementos pesados como generadores o luces. Sin embargo lo más difícil de todo fue bajar el sedimento excavado usando para ello mochilas y mucho, mucho esfuerzo.

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Falange de Ursus arctos (el famoso Asieko del que se extrajo ADN en 2008) localizada en superficie. © Joseba Rios Garaizar

Las excavaciones siguieron en Arlanpe hasta el año 2011,  con la participación de un gran número de voluntarios y de investigadores, y con la financiación de la Diputación Foral de Bizkaia, del Gobierno Vasco, del Ayuntamiento de Lemoa y de Harpea Kultur Elkartea. Finalmente en 2013, tras una intensa campaña de estudios, fuimos capaces de publicar una completa monografía. Diez años después del redescubrimiento, puedo decir que todas aquellas jornadas subiendo el generador y la estación topográfica, las largas caminatas bajando sacos y sacos de tierra, el frío, la lluvia, los días cribando sedimentos y analizando los miles de restos arqueológicos recuperados en Arlanpe valieron muchísimo la pena.

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Vista del Barrio de Gandarias desde Arlanpe (12 de Diciembre de 2006 a las 17:14)  © Joseba Rios Garaizar

Arlanpe nos ha dado mucho. Gracias a nuestra testarudez fuimos capaces de poner un yacimiento, que en principio parecía modesto, en el centro de muchas de las discusiones fundamentales sobre el Paleolítico Cantabrico. Esto sucedió en un momento profesional muy duro y sin duda Arlanpe fue uno de los motivos por los cuáles no dejé la investigación arqueológica. Para muchos de nosotros Arlanpe ha sido una gran escuela en la que hemos madurado como arqueólogos y siempre recordaremos algunas anécdotas geniales sobre la excavación, como la del zorro, la del gazpatxaran o la del día que bajamos el bloque de la “Dama”. Para muchos de nosotros Arlanpe sigue siendo nuestro referente para la épica en arqueología.

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Vista de Arlanpeko Atxa al atardecer © Joseba Rios Garaizar

Pero es que, además, desde el punto de vista científico Arlanpe está siendo muy relevante en varias problemáticas arqueológicas y paleontológicas, lo que da aún mas valor a todo el trabajo realizado:

  • Arlanpe contiene el mejor registro arqueológico del final Pleistoceno Medio de toda la Región Cantábrica, con un conjunto litico que permite abordar el estudio del comportamiento de las poblaciones de neandertales de hace ca. 120.000 años, y un conjunto paleontólogico y paleobotánico que permite conocer mejor el medio ambiente cambiante del final del Pleistoceno Medio. Para más información consultad este post.
  • Además en Arlanpe hay testimonios de ocupaciones humanas del final del Solutrense que evidencian ya una tendencia de cambio hacia las formas de vida del Magdaleniense Inferior, lo que permite valorar un escenario de cambio en las formas de vida de grupos locales. Sobre estas ocupaciones hablamos en un post anterior.
  • La más clara representación femenina esquemática de la Península Ibérica, típica del Magdaleniense del centro y occidente de Europa, se localizó en Arlanpe. Esto, en nuestra opinión, refuerza la idea de una vinculación muy fuerte entre el oriente cantábrico y el Suroeste de Francia durante el Magdaleniense. Sobre este tema tratamos en un post anterior.
  • En Arlanpe se ha encontrado un rico registro paleontológico, tanto de macro fauna como de micro fauna, incluyendo mamíferos, aves, reptíles, batracios, etc. Hay que destacar que la evidencia más antigua de reno de todo el Cantábrico se ha localizado en los niveles del Pleistoceno Medio de Arlanpe. Un resto de oso pardo, datado en ca. 25.000 años, mostró además su posición dentro de un linaje oriental, hoy en día sólo presente en Alaska. Entre los restos de meso y microfauna se han encontrado especies muy poco comunes en el registro cantábrico como el castor o el Allocricetus bursae (una especie de hámster). Hay evidencias también de un posible consumo de caracoles terrestres durante el Pleistoceno Medio.
  • En Arlanpe se han encontrado restos de un enterramiento tumular dentro de cueva, datados en la Edad del Bronce.
  • Las últimas ocupaciones antiguas de la cueva se dan en época Tardorromana, y parece que tuvieron una función mágico-ritual relacionada con deidades ctónicas. Para más información consultad este post de nuestros colegas del Proyecto Mauranus.

Para concluir os dejo una serie de enlaces donde podéis encontrar más información:

Posts:

https://arkeobasque.wordpress.com/2015/03/23/ocupaciones-neandertales-de-corta-duracion-al-final-del-pleistoceno-medio-en-arlanpe-lemoa-bizkaia/

https://arkeobasque.wordpress.com/2015/10/19/la-dama-de-arlanpe-una-singular-representacion-femenina-del-magdaleniense/

https://arkeobasque.wordpress.com/2014/01/27/la-cueva-de-arlanpe-lemoa-bizkaia-y-el-final-del-solutrense-cantabrico/

https://es.wikipedia.org/wiki/Cueva_de_Arlanpe

http://mauranus.blogspot.com.es/2013/02/ayudando-los-vecinos-arlanpe.html

Publicaciones:

Rios-Garaizar, J., Garate Maidagan, D., Gómez-Olivencia, A., & Iriarte-Avilés, E. (2013). Investigaciones arqueológicas en la Cueva de Arlanpe (Lemoa, Bizkaia). In J. Rios-Garaizar, D. Garate Maidagan, & A. Gómez-Olivencia (Eds.), Ocupaciones humanas prehistóricas en el yacimiento de la cueva de Arlanpe. Kobie serie BAI 3. Bilbao: Diputación Foral de Bizkaia.

Rios-Garaizar, J., Garate, D., Bourrillon, R., Gómez-Olivencia, A., & Karampaglidis, T. (2015). The Venuses Block From Arlanpe Cave (Northern Iberian Peninsula): Implications for the Origins and Dispersion of Gönnersdorf-Lalinde Style Depictions Throughout the European Magdalenian. Oxford Journal of Archaeology, 34(4), 321–341. JOUR. http://doi.org/10.1111/ojoa.12062

Rios-Garaizar, J., Maidagan, D. G., Gómez-Olivencia, A., Iriarte, E., Arceredillo-Alonso, D., Iriarte-Chiapusso, M. J., … Pedro, Z. S. (2015). Short-term Neandertal occupations in the late Middle Pleistocene of Arlanpe (Lemoa, northern Iberian Peninsula). Comptes Rendus – Palevol, 14(3), 233–244. http://doi.org/10.1016/j.crpv.2014.11.006

Rios-Garaizar, J., Garate Maidagan, D., Gómez-Olivencia, A., Arceredillo-Alonso, D., Iriarte-Avilés, E., García-Moreno, A., & San Pedro-Calleja, Z. (2013). El final del Solutrense en el oriente cantábrico a través de las ocupaciones de la cueva de Arlanpe (Lemoa, Bizkaia). Zephyrus, 72, 15–38.

Gutiérrez Cuenca, E., Hierro Gárate, J. A., Rios-Garaizar, J., Gárate Maidagan, D., Gómez Olivencia, A., & Arceredillo-Alonso, D. (2012). El uso de la cueva de Arlanpe (Bizkaia) en época tardorromana. Archivo Español de Arqueología, 85, 229–251. Journal Article. http://doi.org/10.3989/aespa.085.012.013

Valdiosera, C. E., Gómez-Olivencia, A., Rios-Garaizar, J., Garate, D., Svensson, E. M., Ureña, I., … Arsuaga, J. L. (2011). El ADN antiguo aplicado a contextos arqueopaleontológicos: el caso de Arlanpe (Lemoa, Bizkaia). Munibe (Antropologia-Arkeologia), 62, 49–63. Journal Article.

Gómez-Olivencia, A., Arceredillo, D., Rios-Garaizar, J., Garate, D., Iriarte, E., & Pedro, Z. S. (2013). Dental Anomalies in the Mandible of Capra pyrenaica: Presence of Two Permanent Fourth Premolars in a Pleistocene Wild Goat from Arlanpe Cave (Bizkaia, Northern Spain). International Journal of Osteoarchaeology, 23(6), 737–745. JOUR. http://doi.org/10.1002/oa.1295

Rios-Garaizar, J., Garate-Maidagan, D., & Gomez-Olivencia, A. (2014). Arlanpe: Bizkaiko historiaurreaulertzeko lau leiho. Elhuyar, 14/07, 46–48.

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En 2011 cuando Iñaki Líbano nos enseño a Diego Garate y a mí la colección lítica que había recuperado en el paraje de Aranbaltza (Barrika) supe inmediatamente que se trataba de un yacimiento fundamental para responder a dos cuestiones principales de la arqueología paleolítica en la Región Cantábrica: Cómo era el hábitat paleolítico al aire libre, en comparación con el rico registro disponible en las cuevas de la región; y si la presencia del Chatelperroniense en la Región era tan escasa y se limitaba a pequeños altos de caza, tal y como habíamos planteado en una reciente publicación (Rios-Garaizar et al. 2012a).

Inmediatamente estudiamos la colección de I. Líbano y pudimos demostrar que nos encontrábamos ante un conjunto lítico en el que la mayor parte de los restos se podían asignar sin problemas al tecnocomplejo Chatelperroniense, y gracias a esto pudimos evaluar que otros conjuntos cercanos como el de Ollagorta (Barrika), recuperado por J. M. Barandiarán en un sondeo de 1959, se podían atribuir al mismo tecnocomplejo (Rios-Garaizar et al. 2012b).

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Estilizada punta de Chatelperrón excavada en el sector II de Aranabaltza (Foto: Joseba Rios-Garaizar)

El siguiente paso fue proponer a la Diputación Foral de Bizkaia la posibilidad de realizar un sondeo con el objetivo de evaluar si la zanja de canalización que había sacado a la superficie la colección del I. Líbano había destruido la totalidad del yacimiento, o si por el contrario había zonas en las que existía todavía un depósito estratigráfico intacto. Este punto era especialmente crucial porque uno de los grandes déficits de los yacimientos paleolíticos al aire libre de la región es la ausencia de estratigrafías (Arrizabalaga et al. 2015). Así, en Marzo de 2013 hicimos un pequeño sondeo manual y tuvimos la fortuna de localizar un depósito sedimentario que no había sido afectado ni por la canalización, ni por la cantera de áridos que estuvo en explotación hasta los años 60, ni por las posteriores plantaciones de eucaliptos. Ese mismo año acometimos la primera campaña de excavación y Aranbaltza comenzó a revelar sus sorpresas.

En las tres primeras campañas hemos podido descubrir, además de retazos de las ocupaciones chatelperronienses, una serie de niveles de inicio del Pleistoceno Superior y tal vez de final del Medio, con ocupaciones del Paleolítico Medio que parecen corresponderse con un hábitat estructurado al aire libre. Además hemos identificado restos pertenecientes a ocupaciones de los últimos cazadores recolectores, en el transito Pleistoceno-Holoceno, y restos de un campamento de época Calcolítica (Rios-Garaizar 2014, Rios-Garaizar et al. 2015).

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Excavación de las ocupaciones del paleolítico Medio en el sector I de Aranbaltza (Foto: Joseba Rios-Garaizar)

En esta IV campaña, financiada por la Diputación Foral de Bizkaia y coordinada desde el CENIEH y el INRAP, contamos con la colaboración del Ayuntamiento de Barrika, que cede el espacio para el laboratorio de campo y las instalaciones de cribado con agua; del Club Hípico Barrika, en cuyas instalaciones se encuentra el yacimiento; y de Edestiaurre Arkeologia Elkartea que colabora con medios humanos en el desarrollo de la campaña.

El objetivo principal de este año, una vez terminada en 2015 la excavación de la ocupación del Paleolítico Medio, es ampliar la superficie del nivel Chatelperroniense excavado en 2013, además prepararemos la zona de excavación en el sector III del yacimiento para la nueva fase del proyecto que comenzará en 2017.

 

Referencias:

Rios-Garaizar, J., Arrizabalaga, Á., Villaluenga, A., 2012a. Haltes de chasse du Châtelperronien de la Péninsule Ibérique. Labeko Koba et Ekain (Pays Basque Péninsulaire). L’Anthropologie. 116, 532–549. doi:http://dx.doi.org/10.1016/j.anthro.2012.10.001

Ríos Garaizar, J., Libano Silvente, I., Garate Maidagna, D., 2012b. El yacimiento chatelperroniense al aire libre de Aranbaltza (Barrika, Euskadi). Munibe (Antropologia-Arkeologia) 63, 81–92.

Arrizabalaga, A., Rios-Garaizar, J., Alvarez-Alonso, D., 2015. The past is out there: Open-air Palaeolithic sites and new research strategies in the Cantabrian region (northern Iberia). Quaternary International 364, 181–187. doi:10.1016/j.quaint.2014.07.051

Rios-Garaizar, J., 2014. Aranbaltza. Yacimiento Paleolítico al aire libre. Arkeoikuska: Investigación arqueológica. 2013, 175–178.

Rios-Garaizar, J., Ortega Cordellat, I., San Emeterio Gómez, A., Libano Silvente, I., Iriarte-Avilés, E., Garate Maidagan, D., 2015. Aranbaltza. Yacimiento paleolítico al aire libre. II Campaña. Arkeoikuska: Investigación arqueológica. 2014, 165–167.

 

 

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Hace dos años comenzamos, bajo la dirección de Diego Garate, un proyecto de evaluación del yacimiento arqueológico de Atxurra. El yacimiento fue descubierto por J.M. Barandiaran en 1929 y excavado por él mismo entre 1934 y 1935. La publicación de los resultados debieron esperar hasta 1961, y después a penas si ha vuelto ha ser estudiado. Esto propició que fuese un yacimiento poco importante para explicar el final del Paleolítico Superior, el periodo mejor representado en el yacimiento. Este fue uno de los motivos por el cual decidimos volver a Atxurra, para evaluar la estratigrafía del yacimiento, obtener una buena cronología de los distintos periodos en los que la cueva fue ocupada, y para poder caracterizar mejor estas ocupaciones. En 2014 limpiamos una de las secciones dejadas por J.M. Barandiaran y los resultados fueron espectaculares. Pudimos documentar una estratigrafía muy ordenada que abarcaba todo el Magdaleniense, con algunos niveles muy ricos en fauna, industria lítica e industria ósea.

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Aspecto de la excavación al terminar la campaña de 2014. Al fondo  la gatera por la cual se accede al tramo de cueva que da paso a la zona decorada(Foto: Joseba Rios-Garaizar)

La campaña de 2015 se planeó como una continuación de la de 2014. El objetivo principal era documentar la posible existencia de ocupaciones del Gravetiense. En esta campaña nos propusimos hacer una prospección sistemática de la cueva con el objetivo de encontrar arte rupestre paleolítico. Así el 25 de Septiembre de ese año, mientras parte del equipo excavábamos en el yacimiento, el director del proyecto, Diego Garate, se adentró en la zona más profunda de la cueva acompañado por el espeleólogo del grupo ADES Iñaki Intxaurbe. Tardaron mucho en salir, y en cuanto Diego asomó por la gatera que comunica la zona del yacimiento con las galerías interiores de la cueva, fui consciente de que habían encontrado algo importante. Me bastó una sola mirada inquisitiva y un gesto afirmativo de Diego para confirmar mis sospechas. Poco después Iñaki salió por la misma gatera con una expresión de vértigo propia de alguien que ha cumplido uno de sus sueños. Poco después Diego me contó, con discreción, que había “un montón de figuras, bisontes, caballos, la mayor parte grabados”. Ese mismo día pude entrar con ellos en la cueva y ver algunos de los grabados con mis propios ojos, fui consciente en ese momento de la magnitud del hallazgo, ya que en apenas una pequeña visita Diego e Iñaki habían localizado decenas de figuras de animales.

 

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Repisa con dos caballos de grandes dimensiones grabados y pintados (Foto: Diego Garate)

Los días siguientes fueron muy agitados. Avisamos a la Diputación para que acelerasen la colocación de una verja de protección, ya que el acceso a la cueva es bastante sencillo. Al mismo tiempo seguimos excavando manteniendo en todo momento la discreción sobre el descubrimiento, incluso con nuestros colaboradores. El día antes de acabar la campaña, en la que por cierto alcanzamos el nivel Gravetiense, se lo contamos a todos y organizamos una rápida visita para que ellos pudiesen deleitarse con la visión del friso de los caballos. En esos días Diego, acompañado de Iñaki y de Olivia Rivero, se dedicó a realizar una documentación preliminar del yacimiento. Hubo visitas de expertos de la Diputación, se colocó la verja y redactamos un proyecto de estudio. Hoy, casi ocho meses después podemos levantar el embargo sobre esta noticia y dar a conocer este descubrimiento ante la opinión pública. A partir de hoy tenemos que comenzar el estudio sistemático del yacimiento.
La cueva de Atxurra se encuentra en Berriatua, colgada sobre la carretera que une Markina con Lekeitio y que discurre paralela al río Lea. Es una cueva de grandes dimensiones que alcanza un desarrollo de más de 500 metros. Bajo la cueva de Atxurra, y comunicada con esta, se abre un piso inferior del mismo sistema, que recibe el nombre de Armiña. Los paneles grabados se encuentran en la zona media de la cavidad a la que se puede acceder desde el piso inferior o desde la boca donde se encuentra el yacimiento. En ambos casos el tránsito es complejo y requiere el paso por gateras, pequeños tramos de escalada y desplazamientos por rampas muy inclinadas.
La zona decorada es un galería, con varios pisos fósiles, de gran altura, jalonada por cornisas y con pequeñas aperturas laterales. Hasta el momento se han documentado 14 sectores decorados con, al menos, 70 figuras. La mayor parte de los motivos representados son figuras animales, siendo los bisontes y los caballos los más numerosos, aunque hay algunas cabras, ciervas y uros. La técnica utilizada es el grabado, en ocasiones combinado con pintura negra. Algunas de las figuras, como los dos caballos, son de grandes dimensiones, mientras que otras son bastante pequeñas. Las convenciones de representación utilizadas son bastante homogéneas, destacando el uso de dos planos para la representación de los cuernos y de las extremidades de los animales o las indicaciones del pelaje y de detalles anatómicos internos. Destacan también las cabras en visión frontal o una figura de bisonte que tiene en su interior una veintena de “puntas” representadas con uves invertidas. Todas estas convenciones remiten al Magdaleniense Medio o Superior, esto es hace unos 18-14.000 años (14.500-12.500 años sin calibrar).

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Bisonte grabado con “puntas” clavadas en su interior (Foto: Diego Garate)

La relevancia del hallazgo es enorme. Atxurra tiene el mayor conjunto de figuras rupestres descubierto en Bizkaia desde Santimamiñe, de cuyo hallazgo se cumplen 100 años. Se encuentra en una zona en la que se hay una intensa presencia humana a finales del Paleolítico Superior, que se manifiesta en los yacimientos de Santa Catalina y Lumentxa fundamentalmente. En este último hace tres años descubrimos un pequeño conjunto de arte rupestre compuesto por dos bisontes y una cabeza de caballo pintadas en rojo. Todo esto hace de esta comarca del oriente de Bizkaia un lugar ideal para investigar las formas de vida de los últimos cazadores recolectores y sus vinculaciones culturales con el resto de la región cantábrica y la vertiente noroccidental de los Pirineos.
Este descubrimiento es una recompensa más a los enormes esfuerzos realizados por el equipo dirigido por Diego Garate, que en los últimos cinco años ha descubierto cuevas con arte rupestre en Bizkaia (Askondo y Lumentxa), en Gipuzkoa (Aitzbitarte III, IV, V y IX) y una nueva galería decorada en la navarra cueva de Alkerdi. A esto hay que sumar decenas de publicaciones, proyectos de revisión y estudio en Iparralde (Isturitz, Oxocelhaya, Etxeberri, Sinhikole, Sasiziloaga), en Gipuzkoa (Altxerri B) y en Bizkaia (Ventalaperra, Rincón), y colaboraciones como las realizadas en la cueva de Morgota (Kortezubi). Gracias a este esfuerzo se ha roto con la idea del “vacío vasco” en el arte rupestre paleolítico y se dispone de elementos que permiten valorar el papel de nexo entre el suroeste de Francia y la Región Cantábrica que jugó esta región.

Añado un enlace a un vídeo de la ETB donde podéis ver mejor la cueva y sus grabados y pinturas.

http://www.eitb.eus/es/cultura/videos/detalle/4099276/video-hallada-berriatua-cueva-grabados-euskadi/

http://www.eitb.eus/es/get/multimedia/screen/id/4099276/tipo/videos/

 

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Como ya hicimos el año pasado vamos a hacer un breve repaso a las principales novedades del trabajo de campo en arqueología prehistórica realizadas en 2014, que acaban de ser publicadas en el anuario Arkeoikuska, editado por el Gobierno Vasco y que podéis explorar usando este buscador.

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Arkeoikuska 2014, editado por el Gobierno Vasco (2015)

A modo de resumen yo señalaría que las novedades más interesantes de 2014 se han producido en el campo del arte rupestre paleolítico, con el descubrimiento de 3 nuevas cuevas con arte, Morgota, Erlaitz y Danbolinzulo, que se unen a una línea de trabajo que está siendo muy prolífica en los últimos tiempos con los descubrimientos de Askondo, Lumentxa, Alkerdi, Aitzbitarte III-IV-V-IX y más recientemente Astuigaña. En lo que se refiere a las excavaciones de época paleolítica la sensación es un poco diferente. En el territorio alavés sigue sin abordarse de manera decidida la búsqueda e investigación de yacimientos pleistocenos, lo cual sin duda lastra de alguna manera los avances en el estudio de las poblaciones paleolíticas en el País Vasco. En Gipuzkoa hay proyectos muy maduros como el de Irikaitz o el de Lezetxiki que ya están en sus últimas fases de trabajo de campo y de los que esperamos novedades en forma de publicación. Otros, muy prometedores, como el de Astigarraga han tomado un nuevo impulso, y otros como el del Túnel de San Adrián siguen sus trabajos a buen ritmo. Hay otros yacimientos que han ofrecido ya algunos resultados muy espectaculares a pesar de lo modesto de las excavaciones, como en el caso de Ezkuzta, mientras que de otros sitios, como Mukitar, que conocimos en el Arkeoikuska de 2013 no tenemos nuevas noticias. En Bizkaia asistimos al fin de algunos proyectos como Bolinkoba y al inicio de otros como el de Atxurra y a la continuidad de otros como Santimamiñe. A parte de estos sitios sólo en Aranbaltza se está realizando un proyecto de excavación de cierta consideración, siendo el único sitio del territorio en el que se están excavando ocupaciones del Paleolítico Medio.

Respecto a la Prehistoria reciente se sigue trabajando en monumentos megalíticos, especialmente en Gipuzkoa, aunque también en Álava y Bizkaia. Respecto a los yacimientos en cueva cabe señalar los trabajos en el Abrigo de San Cristobal, los trabajos continuados en Goikola Berri y Linatzeta, y los nuevos hallazgos en Punta Lucero. De época más reciente son  los trabajos en los poblados fortificados de Gipuzkoa y Bizkaia. Un caso muy interesante en Álava es el del Alto de Castejón, con evidencias que permiten evaluar la evolución del urbanismo entre la Edad del Bronce y la Edad del Hierro. En Bizkaia hay que destacar el hallazgo realizado en Landaluze, que sin duda va a ser de gran relevancia para contextualizar el hábitat neolítico al aire libre en Uribe Kosta.

Álava:

En el territorio alavés son escasas las intervenciones de época prehistórica, estando la arqueología en este territorio muy centrada en los periodos romano y medieval. Las principales aportaciones se concentran en el municipio de Laguardia. En el Abrigo de San Cristobal (Laguardia), excavado por Javier Fernández Eraso, siendo la campaña de 2014 la VII realizada en el yacimiento. En este caso la excavación se centró en el nivel XIII, que según las dataciones obtenidas, se puede fechar a mediados del VI mileno BP, esto es en una “etapa media del Neolítico regional” (pp. 91). Durante la formación de este nivel el abrigo funcionó como establo y los materiales recuperados no son muy abundantes, limitándose a unos pocos restos de industria lítica entre los que destaca un diente de hoz y un microlito geométrico; habiéndose recuperado algunos restos cerámicos de pequeño tamaño. Cerca de este yacimiento, en el Abrigo de Los Husos I, Joseba López-de-Ocáriz ha realizado una campaña de limpieza de unas actividades furtivas que afectaron al perfil este del yacimiento. Fruto de esta limpieza se recuperaron abundantes restos arqueológicos, desgraciadamente sin un contexto claro, y se aprovechó para realizar un muestreo del perfil una vez limpiado. También en el municipio de Laguardia, J. Fernández Eraso y J. A. Mujika-Alustiza, han continuado con los trabajos de excavación iniciados en el Dolmen del Alto de la Huesera. En este caso los trabajos se han concentrado principalmente en el sector situado entre la entrada y la barrera del túmulo, donde se han excavado una decena de individuos inhumandos, algunos con conexiones anatómicas, acompañados de un escaso ajuar entre el que destacan unos aretes de hueso.

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Dolmen de la Huesera (Fernández Eraso et al., 2015)

También en Álava, en este caso en Lantziego, se ha realizado una intensa prospección arqueológica bajo la dirección de J. Rodríguez Fernández, que ha permitido recuperar más de un millar de restos arqueológicos y delimitar, a partir de la dispersión de molinos de mano y de cerámica protohistórica, la extensión del poblado de Pieza Redonda, que se ocuparía entre el final de la Edad del Bronce y la Primera Edad del Hierro.

En Navaridas, como resultado de las obras de la A-3212 y bajo la dirección de J. M. Martínez Torrecilla, se ha intervenido en el Alto de Castejón, documentándose dos silos de época neolítica, datados entre 5595 y 5715 calBP. Se han identificado asimismo estructuras pertenecientes a un poblado del Bronce Final y la Primera Edad del Hierro. Éstas son, en una primera etapa, cabañas circulares construidas con madera, mientras que en una segunda etapa son construcciones ovaladas parcialmente excavadas en el sustrato de roca y con un zócalo de mampostería y tabiques de adobe. Estas cabañas fueron progresivamente sustituidas por otras rectangulares hasta constituir un poblado con un trazado urbano más o menos planificado. Un último dato curioso sería la probable existencia de un estanque para el almacenamiento de agua cuya construcción es anterior al trazado de casas rectangulares.

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Alto de Castejón, vista aerea de las casas circulares (Martínez Torrecilla et al., 2015)

Bizkaia:

En el territorio histórico de Bizkaia se ha intervenido en un número mayor de sitios, con especial incidencia de las excavaciones de época Paleolítica. Un ejemplo es Bolinkoba en Abadiño, en el que la VII campaña, dirigida por M. J. Iriarte, se ha centrado en la toma de muestras para concluir la intervención de cara a su publicación. También en Abadiño, los trabajos realizados por A. Martínez Velasco en el Collado de Artola, sugieren la existencia de un castro de la II Edad del Hierro. Este mismo investigador ha prospectado el monte San Bernabé, situado entre Erandio y Bilbao, habiendo documentado algunos restos líticos aislados

En Areatza, J. C. López Quintana ha realizado una primera campaña de sondeos en el Dolmen de Otsobaso, que ha certificado el carácter arqueológico y megalítico de la estructura, sin que se haya podido alcanzar el recinto sepulcral. J. C.  López Quintana ha realizado también labores de acondicionamiento y control arqueológico de Dolmen de Ipiñarrieta, en Berriz. Otro yacimiento intervenido por este mismo arqueólogo es la estructura circular de Kanpazulo, en Güeñes. Esta intervención ha servido para descartar el carácter antrópico del montículo. López Quintana ha excavado también en la cueva de Eguzkiola, en Zeanuri, en la que se han recuperado restos pertenecientes a un uso sepulcral de época protohistórica. Además en la cercana cueva de Xorokil se han recuperado restos de microfauna y de macrofauna del Pleistoceno superior.

López Quintana ha dirigido también la XI campaña de excavación de la cueva de Santimamiñe, en Kortezubi, en la que se ha terminado de excavar el rico nivel del Magdaleniense Superior-Final, en el que se ha documentado además una nueva estructura de combustión, con lo que son ya 13 las identificadas entre 2013 y 2014.

Ya en la costa se ha realizado la segunda campaña de excavación en el yacimiento de Aranbaltza, en Barrika, bajo la dirección de J. Rios-Garaizar. Esta campaña se ha centrado en tres sectores diferentes. En Aranbaltza I se ha excavado una estructura sedimentaria en cuya base hay un nivel de arena fina con grandes fragmentos de arenisca y de basalto que conforman una estructura de hábitat compleja. Esta estructura aparece asociada a un abundante material arqueológico compuesto por restos de industria lítica entre los que destacan los núcleos y lascas Levallois, lo que apunta a una cronología del Paleolítico Medio. En Aranbaltza II se han excavado los restos de una ocupación calcolítica y algunos restos, conservados en una parte poco alterada, que se corresponden con la ocupación Chatelperroniense documentada en 2013. Por último en Aranbaltza III se han recuperado restos líticos del Paleolítico Medio lo cual indica una extensión mayor de la zona arqueológica. También en Barrika, A. San Emeterio Gómez, ha realizado un control de obra cerca del yacimiento de Kurtzia, en el que se han recuperado algunos restos líticos de época paleolítica, pero carentes de contexto.

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Sección E de Aranbaltza I. B: Núcleo Levallois recuperado en el nivel D; C: Aspecto general de la excavación en Aranbaltza I (Rios-Garaizar et al., 2015)

En la Cueva de Atxurra, Berriatua, bajo la dirección de Diego Garate, se ha iniciado en 2014 una campaña destinada a refrescar los cortes de la excavación de J. M. Barandiarán, con el objeto de contextualizar los materiales recuperados en esas excavaciones y evaluar el interés arqueológico del yacimiento. Se ha identificado una secuencia de cinco niveles, sin alcanzar la roca madre, entre los que destacan los cuarto últimos (II-V), en los que se han recuperado estructuras de combustión, abundante restos de industria lítica, ósea y restos de fauna. Este mismo investigador ha dirigido una campaña de estudio en Arenaza, Galdames, gracias a la cual se han recuperado algunos materiales dispersos, entre los que destaca una azagaya de sección circular, en una galería cercana a la plataforma del uro.

Otro trabajo dirigido por D. Garate se ha realizado en la cueva de Morgota, en Kortezubi, en la que se han estudiado un conjunto de pinturas rupestres localizadas por espeleologos del ADES. Se han identificado tres sectores, uno cercano a la entrada con tres paneles con pinturas rojas no figurativas, destacando unos trazos pareados. En el segundo sector sólo se han identificado unos tizonazos cubiertos por calcita. El grueso de las representaciones aparece en el tercer sector, al fondo de la cueva, con un total de 11 pinturas mal conservadas, destacando un caballo acéfalo, una cierva, un cuadrupedo indeterminado, dos signos geométricos y varias asociaciones de trazos y puntos. Estas representaciones se asocian, por sus características estilísticas y técnicas con el arte premagdaleniense regional.

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Caballo acéfalo de Morgota (Garate et al., 2015)

También en Galdames, P. Castaños ha dirigido una prospección en la cueva de Muniziaga en la que se ha recuperado un conjunto paleontológico con restos de Ursus spelaeus y Cervus elaphus, datados por racemización en torno a 52.000 BP.

En Sopela se ha realizado una intervención de rescate en Landaluze /Loiola, dirigida por E. Regalado Bueno, en la que se han recuperad un número ingente de restos líticos de distintas cronologías que se unen a los recuperados originalmente por I. Líbano, destacando los atribuibles al Neolítico, entre los que destacan hachas pulimentados, molinos de mano y núcleos de talla a presión. Además se han excavado dos estructuras de combustión en parrilla, una circular y otra rectangular de cronología Neolítica.

En Zierbena, A. Gómez-Olivencia ha sondeado dos cuevas en el entorno de Punta Lucero, concretamente Punta Lucero II y Covachón III. En la primera se realizaron sondeos tanto dentro de la cueva como en la boca actual, en esta última zona se recuperaron restos óseos entre los que destacan algunos restos humanos datados en torno a 4.600 BP. En Covachón III, se excavó una pequeña superficie en el interior de la grieta, en el que se han recuperado cinco restos humanos, algunos restos de fauna, y restos de cerámica. Uno de los restos humanos se ha datado en torno a 4.000 BP.

Gipuzkoa:

Finalmente en Gipuzkoa se han realizado distintas intervenciones en yacimientos paleolíticos y de la Prehistoria reciente. En el Poblado de Basagain, en Anoeta, X. Peñalver Iribarren ha dirigido la XX campaña, actuando en varias áreas de la terraza este del poblado, en la que se han recuperado abundantes restos cerámicos incluyendo dos grandes vasijas de almacenamiento, además de algunos lienzos de la muralla, etc.

En Arrasate se ha intervenido en la sima de Artazu VIII, bajo la dirección de X. Murelaga. Este es un yacimiento paleontológico en un relleno endocárstico revelado por una voladura de la cantera de Kobate. El yacimiento es una trampa natural que se llenó de animales durante el Pleistoceno superior, destacando sobre todo las osamentas de bisontes, ciervos, caballos y rinocerontes lanudos.

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Reconstrucción de un rinoceronte lanudo por Remie Bakker http://www.rhinoresourcecenter.com/images/Woolly-rhino-02_i1298079541.php

En el mismo término municipal, y muy cerca de Artazu VIII, se encuentra la cueva de Lezetxiki, en la que se ha excavado la XIX campaña bajo la dirección de A. Arrizabalaga. Se han excavado niveles más profundos que los alcanzados por J. M. Barandiarán y que se sitúan bajo la visera de la cueva. En el nivel T se han recuperado huesos quemados y fracturados, algunos con huellas de corte. El nivel U, por debajo del anterior, es más pobre en materiales.

En la cueva de Ezkusta, en Azpeitia, M. J. Iriarte se ha continuado con la III campaña de excavaciones. En este caso se ha actuado en el testigo conservado habiéndose recuperado una varilla con decoraciones geométricas en el nivel Magdaleniense que se une a la varilla de tipo Isturitz encontrada previamente, así como abundantes restos de fauna y de industria lítica. También en Azpeitia, M. J. Iriarte ha sondeado en el entorno de Asurtzu donde se han recuperado restos cerámicos y líticos que remiten al Neolítico y al Bronce Medio.

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Varillas decoradas del yacimiento de Ezkuzta (efe)

En Bergara, M. Ceberio Rodriguez ha realizado una campaña de recuperación del Dolmen de Lixetako Egiya Sur, excavado por Barandiaran, Aranzadi y Eguren en 1921. Gracias a estos trabajos se ha podido documentar la fuerte alteración del monumento, tanto por los reiterados saqueos, como por los intentos incontrolados de reconstrucción.

En Deba, J. A. Mujika-Alustiza ha iniciado las excavaciones en la Cueva de Astigarraga, que fue previamente sondeada en 2005. Esta campaña se ha centrado en el nivel I, datado al final del Neolítico, y en el nivel II que se correspondería con ocupaciones del Aziliense-Mesolítico.

También en Deba, M. Cubas ha continuado con la IV campaña de excavaciones en Goikola Berri. En esta campaña se ha alcanzado la base de la secuencia estratigráfica, estando todo el depósito atribuido a un periodo comprendido entre el III y II milenios BC. Cerca de este yacimiento, J. Tapia, ha continuado la excavación de la Cueva de Linatzeta, continuando con la excavación del depósito funerario del nivel II, atribuido al Neolítico.

Por último en Deba también se ha continuado con la excavación de Praileaitz, bajo la dirección de X. Peñalver Iribarren. En esta campaña se han excavado los niveles antiguos y los espacios colmatados que se corresponden con la otra entrada de la cueva descubierta en 2013. En estos nuevos sectores se han recuperado restos paleontológicos coetáneos al Paleolítico Medio y a los inicios del Superior. En los niveles del Paleolítico Medio se han recuperado además algunos restos líticos de sílex y de Vulcanita.

En Eskoriatza, M. Puyal Iarroy ha realizado sondeos en el entorno del descubrimiento de los cuencos de Axtroki sin resultados concluyentes que permitan contextualizar el hallazgo.

M. Ceberio Rodriguez ha sondeado distintos puntos en los montes Erroizpe, Gazteluko Harkaitza y Gazteluko Ataka, en Gaztelu. Así se ha excavado la estructura de Erroizpe XI en la que se ha localizado una cista cubierta por un túmulo pequeño, que ha ofrecido algunos materiales que permiten situarla en la Edad del Bronce.  Cerca, en Zolitzarren, se ha descubierto un conjunto de restos líticos y de cerámica que nos remiten a una cronología del Neolítico-Edad del Bronce. Este mismo investigador ha excavado lo que se pensaba que era un túmulo y que ha resultado ser el Monolito de Arribiribilleta en la estación megalítica de Elosua-Plazentzia. Además de la excavación se han llevado a cabo trabajos de restauración y puesta en valor del monumento.

En Hondarribia, P. Alkain en distintas intervenciones de urgencia motivadas por la ampliación de la GI-636, ha recuperado en Umako materiales en contexto arqueológico que se atribuyen, en principio, al Paleolitico Medio.

En el Tunel de San Adrián, la VIII campaña dirigida por A. Moraz Barea, ha continuado la excavación de los niveles del Paleolítico Superior situados bajo la estancia frente a la Ermita. En la UE. 1224 se han recuperado abundantes restos de fauna y de industria lítica, destacando los núcleos, restos de talla y las puntas de dorso realizadas en sílex de Urbasa fundamentalmente. Estas ocupaciones se situarían a finales del Magdaleniense o en el Aziliese.

En la Sierra de Aralar, J. A. Mujika-Alustiza ha excavado en Esnaurreta, el cromlech de Ondarre II y en Beaskin. Junto a la cabaña de Esnaurreta se localizó un número relativamente abundante de restos líticos y cerámicos que parecen tener una cronología del Bronce Antiguo. En Ondarre II se descubrió un cromlech con 15 testigos de piedra muy alterados que se ha datado en la Edad del Bronce. En Beaskin se excavó una incineración humana y restos cerámicos del Bronce Final.

En Zestoa, el Antxieta Jakintza Taldea ha documentado dos nuevas cuevas con arte rupestre en Danbolinzulo y Erlaitz. En la primera de ellas se han documentado diversas pinturas parietales de color rojo que representan animales y líneas, todas en color rojo, incluyendo una cierva tamponada. En Erlaitz se documentó un panel con 8 figuras de animales grabadas incluyendo caballos, ciervos y uros.

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Uro grabado de Erlaitz (Antxieta Jakintza Taldea et al., 2015)

También en Zestoa, A. Arrizabalaga, ha concluido la XVI campaña del yacimiento de Irikaitz, en la que se ha muestreado para OSL, se han realizado muestreos estratigráficos y se ha documentado fotográficamente la estructura de habitación documentada en el sector Luebaki.

Hay que señalar también la relación de megalitos descubiertos por L. del Barrio Bazaco en las estaciones megalíticas de Aizkorri, Aralar, Elgea-Artia, Elosua-Plazentzia, Erroizpe-Uli, Igoin-Akola, Jaizkibel, Satui-Arrolamendi y Txoritokieta. Los monumentos localizados son 4 dólmenes, 3 cistas, 3 túmulos, 17 cromlechs y 2 monolitos. J. Tapia, por su parte, ha continuado trabajando en el dolmen de Berrozpin y ha documentado otro posible dolmen en Putzuzar, ambos en el entorno de las estaciones de Igoin-Akola y Txoritokieta

En el Poblado fortificado de Munoaundi, S. San Jose ha continuado con la IX campaña. Se han localizado algunos restos cerámicos y una estructura de combustión en cubeta. Además se han realizado prospecciones geofísicas y un ensayo de prospección mediante LIDAR. En Murumendi, A. Arrese ha recuperado restos de cerámica, molinos de mano y un trozo de fíbula y una lámina de bronce.

En distintos puntos de Gipuzkoa M. Urteaga ha trabajado en distintas explotaciones mineras antiguas, destacando la de Arritzaga, en Aralar, que se atribuye a la Edad del Bronce y que está destinada a explotación de cobre.

FInalmente hay que mencionar el Poblado fortificado de Murugain situado entre Álava y Gipuzkoa, que ha sido sondeado, por tercera campaña consecutiva, bajo la dirección de E. Telleria Sarriegi. En esta campaña se han documentado estructuras defensivas de la Guerra Civil, que en ocasiones alteraron las estructuras murarias de la Edad del Hierro.

 

 

 

 

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The cave of Santa Catalina with Upper Magdalenian, Late Magdalenian and Azilian occupations is one of the key sites for the study of the last Paleolithic hunter-gatherers of the Cantabrian Region. A detailed monograph edited by Eduardo Berganza and José Luis Arribas (2014) has been recently published with all the studies relative to site’s stratigraphy, chronology and biological remains (plants, fauna, human). Also, a paper by Roselló et al. (2015) dealing with fish remains has been just published in JAS Reports. These results were also presented by E. Berganza at the Arkeologi Museoa in 2012 (video). The material culture (lithic and bone industry, portable art) will be published in a second volume.

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In 2000 I participated in the excavation of Santa Catalina under the direction of Eduardo Berganza. It was my third prehistoric excavation and it was totally different from anything else. The site is located in a breathtaking landscape, hanging over the sea in a limestone cliff, close tho the Santa Catalina lighthouse and convent, in the beautiful coastal town of Lekeitio. Accessing the cave was an adventure itself, but the risk was worth it.

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The cave of Santa Catalina hanging over the cliff. Photo obtained at http://kanpatorretik.blogspot.com.es/

The site was incredibly rich, there was almost no sediment and grace to the careful digging and sieving we were able to recover every tiny remain left there by the occupants between 15-10.5 kyrs. Small lithic tools, bone tools, decorated tools, ornaments, bone fragments, shells, even fish-bones appeared unnumbered in front of our eyes.

Santa Catalina 1999 excavation team (photo Eduardo Berganza).

Santa Catalina 1999 excavation team (automatic photo by Eduardo Berganza, seated on the right side, I’m the nerd playing with a plummet).

This 1999 field season was the last one of an investigation initiated in 1982. The site was initially discovered by J. M. Barandiarán, the father of Basque Archeology, in a short visit made in 1964 during the excavation of Lumentxa, an important site located few kilometers away. The excavation project started in 1982 intended to understand late Upper Paleolithic occupations in the Eastern Cantabrian Region. This objective was fulfilled and Santa Catalina can be considered one of the key sites for late Pleistocene.

The site, excavated in 9m2, revealed a neat stratigraphy composed by four levels. Level IV was sterile, level III presented some fireplaces and was attributed to the Upper Magdalenian; level II has many and successive fireplaces made during the Late Magdalenian; and finally level I corresponded to the last Paleolithic hunter-gatherers of the Azilian. A total of 23 radiocarbon dates bracket the human occupations at the site. Level III was formed between ca. 15-13.8 kyr cal BP, level II between 14-12.5 kyr cal BP and level I between 12.5-11 kyr cal BP.

The detailed analysis of the variation of different biological remains is representative of the climatic changes that occurred at the end of Pleistocene. A trend of continuous climatic amelioration can be observed from level III to level I. The plant record is not so well preserved, specially polen remains, but the presence of juniper, pine, birch, ilex and arbutus has been documented through anthracologic analyses. The faunal record, on the other hand, is very rich. Bones and shells at the site count for thousands, with an incredible variability of species of micro-vertebrates, mollusks, crustaceans, echinoderms, fishes, birds and macro-mammals. These bones and shells were accumulated by different agents, mainly humans and birds, being informative not only for environmental reconstructions but for understanding the subsistence strategies practiced by the inhabitants of the cave.

The paper by Roselló et al. deals specifically with the fish remains. With more than 4500 fish remains corresponding to 32 species (plus 11 genera) the Santa Catalina record is the richest paleolithic site in fish remains of the entire Atlantic facade, and thus is one of the best sites for describing the origins of systematic sea-fishing in the region. Previously sea-fishing was documented at sites like Cueto de la Mina or Aitzbitarte III, in this case associated to Evolved Aurignacian-Early Gravettian occupations (ca. 33-29 kyr cal BP), but on a clearly inferior scale. At Santa Catalina fishing was a complex activity involving the capture of very different species found close to the site. It probably also played an important role in subsistence strategies. The uniqueness of Santa Catalina can be explained by the quality of the excavation and the proximity to the sea-shore. Probably this record is partially biased by the role of birds as accumulator agents. Although taphonomic analysis is still in progress, the assemblage size and diversity suggest that most of the remains were introduced there by humans.

Beside fishes, Santa Catalina is also very rich in other marine resources as clams, limpets, crustaceans and echinoderms. Throughout the sequence some variation in the exploitation of these resources have been identified, being more relevant at levels II (Late Magdalenian) and I (Azilian).

Santa Catalina has also an spectacular birds assemblage. The analyses made by M. Elorza and V. Laroulandie, show that a huge diversity of species were hunted and used by humans, to obtain meat, bone tubes, claws and feathers. The most intensively exploited birds are the anseriformes, specially the mallard, being the most represented species in levels II and I. The level III shows a more complex record also with anseriformes but with other species as the snowy owl, the great auk or gulls. The great variability of species is interpreted by M. Elorza as the result of fortuitous captures of sea-birds that got caught in the nets displayed for salmon fishing, but the systematic exploitation of some species suggest that, maybe, they were intentionally hunted.

The macro-mammal assemblage, studied by P. Castaños is also very rich. It has a typical late Pleistocene composition, dominated by red deer. Interestingly, some less frequent species as reindeer, seals and cetaceans are also represented. The presence of reindeer in the Iberian Peninsula has been thoroughly discussed in a recent paper by Gómez-Olivencia et al. (2014). In this discussion the site of Santa Catalina is very relevant because it contains many reindeer remains, even in the most recent (Azilian) levels, being the second most represented species in level III. Also, a reindeer molar recovered from level I has been directly dated in 9760+/-65 uncalBP. It is also noteworthy the presence of Crocuta crocuta (spotted hyena) teeth at level III. Until direct dating is available, and if we consider that the stratigraphic position is correct, this would be one of the latest occurrences of hyenas in Europe (see Stuart and Lister 2014, and Diedrich 2014 for more details).

Summing up, Santa Catalina site has an incredible rich faunal assemblage which describes in detail the late Upper Pleistocene environment around the cave. It reveals also the complex nature of the subsistence strategies practiced during Upper-Late Magdalenian and Azilian. Many different species, from very different environments were captured and consumed there. The hunting techniques and strategies must have been also very complex and innovative, at least for capturing sea-fishes and birds, and probably the animal processing techniques were also complex, including the use of meat, bone, hide, feathers, etc. This describes a broad spectrum subsistence strategy that was not strictly driven by the need of nourishment. It was indeed highly influenced by the need of raw materials and probably by other culturally mediated needs.

References:

Berganza Gochi, E., Arribas Pastor, J.L., 2015. La Cueva de Santa Catalina (Lekeitio): intervención arqueológica. Restos vegetales, animales y humanos. Kobie (Serie BAI), 4. Diputación Foral de Bizkaia, Bilbao.

Roselló-Izquierdo, E., Berganza-Gochi, E., Nores-Quesada, C., Morales-Muñiz, A., 2015. Santa Catalina (Lequeitio, Basque Country): An ecological and cultural insight into the nature of prehistoric fishing in Cantabrian Spain. Journal of Archaeological Science: Reports. Also at Research Gate

Gomez-Olivencia, A., Arceredillo-Alonso, D., Álvarez-Lao, D.J., Garate, D., San Pedro, Z., Castaños, P., Rios-Garaizar, J., 2014. New evidence for the presence of reindeer (Rangifer tarandus) on the Iberian Peninsula in the Pleistocene: an archaeopalaeontological and chronological reassessment. Boreas 43, 286–308. Also at Academia

Stuart, A.J., Lister, A.M., 2014. New radiocarbon evidence on the extirpation of the spotted hyaena (Crocuta crocuta (Erxl.)) in northern Eurasia. Quaternary Science Reviews 96, 108–116.

Diedrich, C.G., 2014. Palaeopopulations of Late Pleistocene Top Predators in Europe: Ice Age Spotted Hyenas and Steppe Lions in Battle and Competition about Prey. Paleontology Journal.

 

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Kobeaga II

En el año 1996 el profesor de la Universidad de Deusto J. M. Apellaniz me propuso realizar un trabajo de investigación de fin de carrera sobre el tránsito entre el Mesolítico y el Neolítico a partir del registro arqueológico del yacimiento de Kobeaga II. Para ello me proporcionó el cuaderno de campo de la excavación, realizada en 1973 por el Seminario de Arqueología de la Universidad de Deusto bajo la dirección de Apellaniz, y me facilitó el acceso a los materiales depositados por aquel entonces en el Museo Arqueológico, Etnográfico e  Histórico Vasco (MAEHV). El principal interés del yacimiento derivaba de la asociación aparente entre restos de cerámica, material lítico de aspecto mesolítico y una datación obtenida a partir de un biapuntado óseo de 6.945+/-95 BP. Esta aparente coincidencia llevó a que distintos autores considerasen el yacimiento de Kobeaga II como un ejemplo de contactos entre poblaciones mesolíticas con poblaciones neolíticas del Valle del Ebro o como un ejemplo de neolitización temprana.

El estudio presentado en 1997 permitió evaluar que la formación del depósito arqueológico había sido compleja y que no se podía relacionar la datación del biapuntado óseo con los escasos y poco característicos restos que servían de argumento para la hipótesis neolítica. Concluimos, por tanto, que Kobeaga II se trataba de una ocupación mesolítica de carácter ocasional por parte de grupos que realizaban una explotación intensiva del entorno, incluyendo recursos litorales.

Imagen obtenida de http://arquitecturaaescalareducida.blogspot.com.es/2010/05/la-cueva-de-kobeaga-vivir-en-la.html

Recreación del hábitat mesolítico de Kobeaga II. Imagen obtenida de http://arquitecturaaescalareducida.blogspot.com.es/2010/05/la-cueva-de-kobeaga-vivir-en-la.html

Curiosamente al mismo tiempo que comencé esta investigación el arqueólogo Juan Carlos López Quintana había revisado ya la estratigrafía de la excavación de Apellaniz y se encontraba revisando la colección arqueológica. Poco después dirigió una campana de excavación en el yacimiento con el objeto de verificar la estratigrafía y obtener nuevas muestras con las que mejorar el conocimiento de las condiciones ambientales, de la cronología y de los restos de cultura material de Kobeaga II.

Quizá saber que se iban a publicar resultados más completos, unido a la inseguridad típica de una primera investigación, fueron los motivos por los cuales no me atreví en su momento a intentar publicar este trabajo. Después me decanté por otra transición, en este caso la del Paleolítico Medio al Superior, y dejé de lado a los últimos cazadores-recolectores. Sin embargo hace más o menos un año volví a  ver este trabajo, lo ojeé y no me pareció tan malo. Poco después lo comparé con los resultados de la investigación de J. C. López Quintana y no diferían tanto en lo que se refería al reestudio de la colección de Apellaniz. Sin embargo lo que me hizo sentirme más orgulloso es que para este trabajo nadie me asesoró con el estudio de la industria lítica, ni me enseñó a dibujar, ni a interpretar una estratigrafía, y creo que si tuviese que hacer hoy este trabajo, aunque lo abordaría de otra manera, mantendría muchas semejanzas con lo que hice hace 18 años.

Haciendo un pequeño resumen de los resultados de J. C. López Quintana, y que presentan perfectamente la relevancia del yacimiento,  se observan 3 horizontes de ocupación diferentes. Uno en la base que se corresponde con un Mesolítico Avanzado o Epipaleolítico Geométrico, datado en 7690+/-270 BP.  Otro por encima de este que se correspondería con la datación del biapuntado óseo y que tendría la misma caracterización cultural que el anterior. Finalmente, un horizonte de ocupación, probablemente del último tercio del VII milenio BP, que se relacionaría con la cerámica recuperada por Apellaniz. Los datos climáticos apuntan a unas condiciones templadas y húmedas a lo largo de toda la secuencia. Desde el punto de vista de la explotación de recursos, se observa un uso de madera de árboles caducifolios (roble) como combustible, la explotación del ciervo, corzo y jabalí, y la recolección de moluscos marinos. Desde el punto de vista de los recursos abióticos se observa un uso de materia prima eminentemente local (López Quintana 2005).

Referencias:

Apellaniz Castroviejo, J.M. 1975. El campamento mesolítico de pescadores de Kobeaga II (Ispaster)”, Noticiario Arqueológico Hispánico. Prehistoria 4, 229-240.

López Quintana, J. C. 2005. Organización del territorio durante la transición al Neolítico en el Cantábrico oriental: lo ejemplos de Urdaibai y Gorbeia. In: Arias Cabal, P. , Ontañón Peredo, R. García-Moncó Piñeiro, C. (eds): Actas del III Congreso del Neolítico en la Península Ibérica. Universidad de Cantabria, Santander pp 435-444.

López Quintana, J. C. 2000. El yacimiento prehistórico de la cueva de Kobeaga II (Ispaster, Bizkaia): cazadores-recolectores en el País Vasco atlántico durante el VIII y VII milenio B.P. Illunzar 98/00, 4, 83-162.

Rios-Garaizar, J. 1997. Asentamiento, tecnología y fuentes de aprovisionamiento del yacimiento Epipaleolítico de Kobeaga II. Trabajo de Investigación de Licenciatura. Universidad de Deusto. Dirección J. M. Apellaniz. 125 pag.

 

 

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