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LOS NEANDERTALES EN LOS PIRINEOS OCCIDENTALES

El registro arqueológico de la presencia de neandertales en Euskal Herria es amplio y abarca desde las ocupaciones máas antiguas de yacimientos, como Lezetxiki (Arrasate, Gipuzkoa) o Arlanpe (Lemoa, Bizkaia), hasta las más recientes, correspondientes ya al Chatelperroniense, de yacimientos como Le Basté (Baiona, Lapurdi), Gatzarria (Ozaze-Zühara, Zuberoa), Labeko Koba (Arrasate, Gipuzkoa), Ekain (Zestoa, Gipuzkoa) o Aranbaltza (Barrika, Bizkaia). Estos yacimientos se han localizado fundamentalmente en cuevas, algunas como Axlor (Dima, Bizkaia), Arrillor (Zigoitia, Araba) y Lezetxiki con largas secuencias (Rios-Garaizar 2017), otras con registros más limitados como Amalda (Zestoa, Gipuzkoa), y finalmente hay algunos escasos yacimientos al aire libre en los alrededores de Baiona, en Barrika, en Urbasa y en el Condado de Treviño.

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Mapa con los principales yacimientos del Paleolítico medio de los Pirineos Occidentales (Rios-Garaizar, 2017)

Existen varios sesgos en el registro arqueo-paleontológico a la hora de entender a los Neandertales que habitaron los Pirineos occidentales. En primer lugar, existe un importante sesgo hacia yacimientos en cueva. Apenas existen yacimientos del Paleolítico medio al aire libre en esta región y ninguno de ellos preserva restos de fauna. Otro sesgo existente está relacionado con el clima. Salvo durante el MIS5 en el que el nivel del mar estaba ligeramente por encima del actual, durante gran parte del MIS4 y MIS3 el nivel del mar estaba 50-60 metros por debajo del nivel del mar actual debido a la acumulación de agua en forma de hielo. Esto implica que en el Cantábrico existió una franja de unos 5 km al lado de la costa en la que cualquier evidencia de actividad por parte de los Neandertales se encuentra hoy bajo el agua. Los interesantes registros recuperados en el yacimiento de El Cuco (Castro Urdiales, Cantabria) sugieren que puede haber un comportamiento particular de los neandertales en las zonas costeras, incluyendo el consumo de moluscos (Gutierrez-Zugasti et al., 2018). Una novedad muy relevante se ha obtenido en los niveles Quina del yacimiento de Axlor, en los que se ha identificado el consumo de carnívoros y de aves para carne, pieles y posiblemente plumas (Gómez-Olivencia et al. 2018).

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Restos de aves con huellas de corte del yacimiento de Axlor (Gómez-Olivencia et al. 2018)

Algunas de las primeras evidencias de los neandertales en los Pirineos Occidentales las tendríamos en los niveles inferiores de Lezetxiki (Arrizabalaga, 2004; Lazuén y Altuna, 2012), en los niveles del conjunto SQ3 de la cueva de Arlanpe (Rios-Garaizar et al., 2015a) y probablemente en el nivel III de Venta La Perra (Karrantza, Bizkaia) (Rios-Garaizar, 2016), que datarían de finales del Pleistoceno medio. Estos yacimientos representan a poblaciones reducidas que viven en un ambiente muy cambiante y que compiten con distintas especies de carnívoros. Su implantación en el territorio es escasa y los yacimientos antes mencionados reflejan un uso puntual de las cuevas. Probablemente el hábitat principal de estas poblaciones se encontraba fuera de las cuevas, aunque apenas hay evidencias de ocupaciones humanas al aire libre que daten del Pleistoceno medio. Resulta interesante anotar que desde un punto de vista tecnológico estos grupos muestran un desarrollo muy avanzado de la técnica Levallois y posiblemente de la técnica laminar, aunque mantienen útiles propios de épocas anteriores, como bifaces o hendedores (Rios-Garaizar, 2013). Sin embargo, no presentan evidencias claras del uso del fuego ni, de utillaje fabricado en hueso que serán características de épocas posteriores.

Las evidencias de los primeros momentos del Pleistoceno superior son escasas, aunque la ausencia de un marco cronológico preciso puede estar enmascarando la existencia de yacimientos de ca. 80-60 ka (MIS4) en la región. Algunas de las escasas evidencias hay que buscarlas en sitios como Askondo (Mañaria, Bizkaia) (Rios-Garaizar y Garate Maidagan, 2012), tal vez en el nivel V de Lezetxiki (Falguères et al., 2005), y en la base de la secuencia de Axlor (Lazuén y González-Urquijo, 2015), y tal vez en yacimientos al aire libre de los alrededores de Baiona (Cologne et al., 2015). Recientemente distintos niveles de Aranbatza (Barrika, Bizkaia) se han podido datar en este momento del final del Pleistoceno medio e inicios del superior, incluyendo niveles con utensilios de madera conservados (Rios-Garaizar et al. 2018).

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Utensilio de madera de Aranbaltza (Rios-Garaizar et al. 2018)

Sin embargo, el grueso de las evidencias disponibles parecen datar del MIS3. Es interesante anotar que, en un relativamente corto espacio de tiempo que va desde ca. 60-40 ka, el comportamiento de los neandertales sufre variaciones sustanciales que se evidencian a la perfección en la secuencia de Axlor (Rios-Garaizar, 2017). En este yacimiento, en los niveles inferiores de la secuencia del abrigo se registra un comportamiento centrado en la caza del ciervo, con una tecnología basada en una estrategia de producción de tipo Llevallois, incluyendo la fabricación de micro lascas (Rios-Garaizar et al., 2015b). En este nivel, al igual que en algunos niveles de Arrillor (Sáenz de Buruaga, 2014), por ejemplo el Amk, se observa un uso repetido del fuego, llegando a documentarse una importante sucesión de hogares. En estos niveles, especialmente en el nivel N de Axlor, se documentan puntas musterienses con huellas de impacto usadas para cazar (Rios-Garaizar, 2012a). Todos estos elementos que indican un comportamiento complejo y una ocupación estable del yacimiento. En contraste con estos niveles, los de la parte alta de la secuencia muestran un comportamiento tecnológico muy diferente, con una estrategia de producción de útiles de tipo Quina centrada en el reavivado de raederas espesas y en el reciclaje de las lascas de reavivado generadas (Rios-Garaizar, 2005). En estos niveles la presencia de útiles de hueso es muy abundante, con un amplio registro de retocadores de hueso (Mozota Holgueras, 2009). Sin embargo, ninguno de estos niveles registra evidencias significativas de uso del fuego y las actividades de subsistencia, centradas en el consumo de una gran variedad de herbívoros, sugieren un hábitat menos estable.

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1. Bifaz sobre lasca en lutita (Arlanpe, SQ3); 2-4 Productos microlevallois (Axlor, nivel VIII); 5 Lasca de lutita (Axlor, VIII); 6-10 Raederas Quina y lascas de reavivado Quina (Axlor, nivel B); 11 Retocador en hueso (Axlor, niveles superiores); 11-12 Puntas musterienses (Axlor, nivel N); 13-15 Puntas de  Chatelperrón (Aranbaltza). Salvo que se exprese lo contrario todas las piezas realizadas en sílex.

El número de fósiles neandertales es reducido y se limita a tres yacimientos: Lezetxiki, Axlor y Arrillor. En el caso de Lezetxiki, los restos encontrados corresponden a dos cronologías muy diferentes: un húmero completo ha sido recuperado en los niveles inferiores de la secuencia (Basabe, 1966) y ha sido datado en un mínimo de 164 ± 9 ka BP (de la Rúa et al., 2016). Por otro lado, en la base del nivel III, datada en fechas posteriores a 50 ka BP, se recuperaron dos restos dentales atribuidos a esta especie. De una cronología similar son los restos dentales recuperados en el nivel III de Axlor y el único diente de leche recuperado en Arrillor (Basabe, 1973; Bermúdez de Castro y Sáenz de Buruaga, 1999).

Respecto a su dieta, la evidencia de la que disponemos en los Pirineos occidentales se limita a los restos faunísticos consumidos por estas poblaciones y que han sido encontrados en los yacimientos en cueva o en abrigos rocosos (Altuna, 1972; Castaños, 2005). Existen diferencias geográficas en las preferencias cinegéticas de estas poblaciones, que pueden ser debidas a diferencias ecológicas de los lugares donde se emplazan estos yacimientos, aunque también se ha propuesto que estas diferencias puedan tener un origen cultural (Rios-Garaizar y García Moreno, 2015). Por ejemplo, en el nivel musteriense Cj de Gatzarria el ciervo constituye más del 70% de los restos de fauna identificados (Ready, 2013), mientras que en el caso de Venta Laperra es la cabra montés el animal que presenta ese porcentaje (Castaños, 2005). Además, en algunos yacimientos parecen existir diferencias diacrónicas en los porcentajes de fauna consumidos por los Neandertales, como por ejemplo en Axlor y en Arrillor (Altuna, 1972; Barandiaran, 1980; Castaños, 2005). En el caso de Arrillor, el nivel Smk-I (Musteriense con técnica Levallois) presenta porcentajes similares de restos de cabra montés, de gran bóvido y de ciervo, mientras que el nivel Lmc (Musteriense evolucionado) presenta un porcentaje de ciervo superior al 75% y algo de rebeco (ca. 12%). En el caso de Axlor, de una preponderancia del ciervo en los niveles inferiores se pasa a porcentajes similares de cabra montés, de gran bóvido y de ciervo, con una presencia significativa de caballo. De momento, se dispone de poca información para evaluar el impacto de los cambios ecológicos y culturales en esta variabilidad, aunque cabe señalar que en el caso de Axlor, existen diferencias claras respecto a la gestión de la industria lítica, así como en la intensidad de las ocupaciones de este yacimiento (Rios-Garaizar, 2012b). De gran interés van a resultar los futuros estudios que se puedan hacer sobre la dieta de los neandertales, bien mediante el análisis directo de restos de neandertales o bien mediante la investigación de otras evidencias menos valoradas, como animales pequeños, peces y moluscos o frutos y vegetales. Los recientes análisis de la vecina cueva de El Cuco, localizada en Castro Urdiales, sugieren que el consumo de moluscos pudo jugar un papel en la subsistencia de los neandertales, algo que se ha podido observar también, aunque de manera mucho más modesta, en yacimientos como Amalda o Zerratu (Gutiérrez-Zugasti et al., 2018).

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Restos de lapas del nivel X de El Cuco (foto Joseba Rios Garaizar, fondo MUPAC)

Otras evidencias del comportamiento de los neandertales provienen de las estrategias de ocupación del territorio. Los datos acerca de la adquisición y gestión de las materias primas líticas sugieren que los neandertales eran capaces de gestionar territorios muy amplios, que incluyen desde las Landas, hasta Urbasa, Treviño o la zona de Uribe Kosta (Rios-Garaizar, 2012b). Es interesante observar cómo en los niveles más antiguos parece que hay una dependencia más directa de las rocas locales, no siempre de muy buena calidad, mientras que en los niveles más recientes, por ejemplo en la parte alta de la secuencia de Axlor, el uso de materias locales es anecdótico. Sin embargo, en los últimos niveles del Paleolítico Medio, en Arrillor, Axlor y Amalda, parece que hay una vuelta al uso más intenso de rocas locales en combinación siempre con útiles de sílex importados desde otros yacimientos.

Es interesante detenerse mínimamente en explicar el epílogo de los neandertales en este territorio. A diferencia de lo que puede ocurrir en otras regiones de Francia, como la Dordoña, el Chatelperroniense en los Pirineos occidentales no parece tener un arraigo en los tecnocomplejos previos, de tal manera que su presencia parece intrusiva en la región. Esto parece representar la llegada de grupos de neandertales a un territorio probablemente ya deshabitado. Las dataciones de los niveles más recientes del Musteriense, obtenidas en el yacimiento de Amalda (Marín-Arroyo et al. 2018) apenas muestran solapamiento con las más antiguas del Chatelperroniense, obtenidas en Labeko Koba (Maroto et al. 2012), lo que refuerza esta idea. La implantación de los neandertales con tecnología chatelperroniense en el territorio es muy diferente a la del Musteriense, en este caso las ocupaciones en cueva son cortas y parecen funcional como altos de caza (Rios-Garaizar et al., 2012a), mientras que el hábitat principal tiene lugar al aire libre (Rios-Garaizar et al., 2012b; Bachellerie, 2011). Curiosamente, estos grupos de neandertales ocupan territorios muy semejantes a los previos, pero el uso de materias primas líticas locales es muy escaso.

REFERENCIA:

Rios-Garaizar, J., Gómez-Olivencia, A. 2018. Una humanidad extinta: los Neandertales en los Pirineos occidentales. En: Badiola, A., Gómez-Olivencia, A., Pereda Suberbiola, X. (Editores). Registro fósil de los Pirineos occidentales. Bienes de interés paleontológico y geológico. Proyección social. Vitoria-Gasteiz, Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco-Eusko Jaurlaritzaren Argitalpen Zerbitzu Nagusia, pp. 213-218.

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Axlor es uno de los principales yacimientos para el estudio del Paleolítico Medio en la Región Cantábrica. Desde el año 1999 tuve la oportunidad de participar en el último proyecto de excavación desarrollado en el yacimiento bajo la dirección de Jesús E. González y Juan J. Ibáñez, equipo de dirección al que me uní desde el año 2003 hasta el 2008, año en el que se cerró la última campaña de excavación (Rios-Garaizar et al. 2003). El yacimiento fue descubierto por J. M. Barandiarán en el año 1932 en el transcurso de sus exploraciones en la vecina cueva de Baltzola, y lo excavó entre 1967 y 1974, siendo ésta la última excavación que dirigió el eminente prehistoriador vasco (Barandiarán Ayerbe 1980). Las industrias líticas de Axlor fueron parte fundamental de mis primeros trabajos de investigación sobre la transición del Paleolítico Medio al Superior en torno al Golfo de Bizkaia, y este estudio formó parte de mi tesis doctoral (Rios-Garaizar, 2012). En el año 2005 además un equipo coordinado por Jesús E. González fue contratado por el Gobierno Vasco para organizar y catalogar las colecciones de J.M. Barandiarán. Participé en este proyecto coordinando la catalogación y estudio de la abundante colección lítica proveniente de éstas primeras excavaciones.

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Vista del abrigo de Axlor (Foto Joseba Rios-Garaizar)

 

En el año 2016, en el transcurso de una revisión sistemática de la fauna del yacimiento, el paleontólogo del instituto Ikerbasque (EHU) Asier Gómez Olivencia, reparó en la posible presencia de huellas de manipulación antrópica en restos de carnívoros y de aves. Inmediatamente se organizó un equipo de investigación formado por paleontólogos, tafónomos y arqueólogos, con el objetivo de contrastar estas evidencias que de confirmarse serían las primeras de esta naturaleza en la Región Cantábrica. La relevancia de este descubrimiento radica en que permite reconocer unas estrategias de subsistencia complejas en las que aves y carnívoros son consumidos para obtener carne, pieles y posiblemente plumas. Este tipo de interacciones con animales difíciles de capturar como las aves, o directamente peligrosos como los lobos, son poco frecuentes entre los neandertales y evidencian un control exhaustivo del medio y de las posibilidades que este ofrece. Curiosamente, hace pocos meses publicamos las primeras evidencias incontestables de consumo de moluscos marinos por neandertales en yacimiento de El Cuco, también el la Región Cantábrica (Gutiérrez Zugasti et al. 2018). Todos estos descubrimientos ayudan a matizar la imagen de los neandertales como simples cazadores y consumidores de herbívoros de tamaño grande y medio, y muestran que consumían un espectro más amplio de recursos.

Los resultados de este trabajo se acaban de publicar en la prestigiosa revista Scientific Reports de Nature, donde además de describir de manera pormenorizada los restos de aves y carnívoros con huellas de consumo humano, se sitúan estos restos en el contexto del yacimiento, de la Región Cantábrica y de la Europa Neandertal (Gómez-Olivencia et al. 2018). Gracias a esta contextualización hemos podido certificar que las evidencias de Axlor se asocian a un complejo tecnocultural muy particular, el Musterienses de tipo Quina, que según los datos más recientes en Axlor tiene más de 50.000 años de antigüedad (Marín-Arroyo et al. 2018).

Los de Axlor son los primeros restos identificados de aves y carnívoros consumidos por Neandertales de la Región Cantábrica y unos de los pocos de la Península Ibérica, entre los que destacan los de las cuevas de Gibraltar (Blasco et al. 2016) o Bolomor (Blasco & Fernández Peris 2009). En Europa el panorama es mucho más complejo, existiendo evidencias dispersas en numerosos yacimientos de Francia y de Italia, con algunos ejemplos realmente notables como el yacimiento de Taubach (Bratlund 1999) en el que hay evidencias de un consumo sistemático de osos de las cavernas, el de Fumane en el que se apunta a que las aves se cazaban para obtener plumas para usar como adorno (Peresani et al. 2011), o el yacimiento de Krapina en el que se identificaron talones de águila para ser usados como colgantes (Radovčić et al. 2015).

Los restos identificados en Axlor son tres restos de ave (dos pertenecientes al águila real y un tercer resto perteneciente a un cuervo) y un cánido (lobo) y un félido de pequeño tamaño (lince). Las marcas de corte en los restos de águila real y lince son muy probablemente el resultado de la obtención de carne, mientras que en el caso del lobo el objetivo pudo ser tanto la la carne como la piel.

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Radio de lobo (Canis lupus) con una marca de corte, resultado de carnicería o de despellejado (Gómez-Olivencia et al. 2018)

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Fémur derecho de águila real (Aquila chrysaetos) con marcas de corte. Este resto fue probablemente consumido para carne (Gómez-Olivencia et al. 2018)

Como apuntamos en el trabajo es seguro que en un futuro próximo se van a producir otros hallazgos semejantes en yacimientos de la Región Cantábrica. Por un lado hay numerosos yacimientos con restos de aves y carnívoros conservados en niveles del Paleolítico Medio (Amalda- Eastham 1990-, o Castillo- Cabrera et al. 2004) por ejemplo). Por otro lado, salvo algunas excepciones, son pocos los yacimientos de este periodo que se han analizado en detalle en busca de huellas de manipulación antrópica en este tipo de restos. Como hemos mencionado anteriormente, hay evidencias importantes de consumo de moluscos en el yacimiento de El Cuco; hay evidencias que apuntan al consumo de peces por neandertales en el yacimiento de Cueva Millán, en Burgos (Roselló Izquierdo 1992): recientemente se han publicado ejemplos de consumo de plantas y hongos en Sidrón (Hardy et al. 2012). Todas estas evidencias sugieren una interacción compleja y rica en matices de los neandertales con su medio ambiente, algo que no debe extrañarnos si consideramos que sobrevivieron, con éxito, en diversos ecosistemas durante miles de años y decenas de generaciones.

Referencias:

Barandiarán Ayerbe, J. M. (1980). Excavaciones en Axlor. 1967- 1974. In J. M. Barandiarán Ayerbe (Ed.), Obras completas de José Miguel de Barandiaran Tomo XVII (pp. 127–384). La Gran Enciclopedia Vasca.

Blasco, R. & Fernández Peris, J., 2009. Middle Pleistocene bird consumption at Level XI of Bolomor Cave (Valencia, Spain). Journal of Archaeological Sciences 36, 2213–2223.

Blasco, R., Rosell, J., Rufà, A., Sánchez Marco, A. & Finlayson, C., 2016. Pigeons and choughs, a usual resource for the Neanderthals in Gibraltar. Quaternary International 421, 62–77.

Bratlund, B. Taubach revisited. Jahrbuch des Römisch-Germanischen Zentralmuseums Mainz 46, 61–174 (1999).

Cabrera, V., Pike-Tay, A. & Bernaldo de Quirós, F., 2004. Trends in Middle Paleolithic settlement in Cantabrian Spain, the late Mousterian at Castillo cave. In: Settlement Dynamics of the Middle Paleolithic and Middle Stone Age Vol. 2 (ed Conard, N.) 437–460 (Kerns Verlag, 2004).

Eastham, A., 1990. The Bird bones in the Cave of Amalda. In: La Cueva de Amalda (Zestoa, País Vasco). Ocupaciones paleolíticas y postpaleolíticas. Vol. 4 (eds Altuna, J., Baldeón, A. & Mariezkurrena, K.) 239–253 (Sociedad de Estudios Vascos, 1990).

Gómez-Olivencia, A., Sala, N., Núñez-Lahuerta, C., Sanchis, A., Arlegi, M., & Rios-Garaizar, J. (2018). First data of Neandertal bird and carnivore exploitation in the Cantabrian Region (Axlor; Barandiaran excavations; Dima, Biscay, Northern Iberian Peninsula). Scientific Reports, 8(1), 10551. http://doi.org/10.1038/s41598-018-28377-y

Gutiérrez-Zugasti, I., Rios-Garaizar, J., Marín-Arroyo, A. B., Rasines del Río, P., Maroto, J., Jones, J. R., … Richards, M. P. (2017). A chrono-cultural reassessment of the levels VI–XIV from El Cuco rock-shelter: A new sequence for the Late Middle Paleolithic in the Cantabrian region (northern Iberia). Quaternary International. http://doi.org/10.1016/j.quaint.2017.06.059

Hardy, K., Buckley, S., Collins, M., Estalrrich, A., Brothwell, D., Copeland, L., … Rosas, A. (2012). Neanderthal medics? Evidence for food, cooking, and medicinal plants entrapped in dental calculus. Naturwissenschaften, 99(8), 617–626. http://doi.org/10.1007/s00114-012-0942-0

Marín-Arroyo, A. B., Rios-Garaizar, J., Straus, L. G., Jones, J. R., de la Rasilla, M., González Morales, M. R., … Ocio, D. (2018). Chronological reassessment of the Middle to Upper Paleolithic transition and Early Upper Paleolithic cultures in Cantabrian Spain. PLOS ONE, 13(4), e0194708. Retrieved from https://doi.org/10.1371/journal.pone.0194708

Peresani, M., Fiore, I., Gala, M., Romandini, M. & Tagliacozzo, A., 2011. Late Neandertals and the intentional removal of feathers as evidenced from bird bone taphonomy at Fumane Cave 44 ky B.P., Italy. PNAS 108, 3888–3893.

Radovčić, D., Sršen, A. O., Radovčić, J. & Frayer, D. W., 2015. Evidence for Neandertal jewelry: Modified white-tailed eagle claws at Krapina. PLoS ONE 10, e0119802.

Rios-Garaizar, J. (2012). Industria lítica y sociedad en la Transición del Paleolítico Medio al Superior en torno al Golfo de Bizkaia. Santander: PUbliCan – Ediciones de la Universidad de Cantabria.

Rios-Garaizar, J. González Urquijo, J., Ibáñez, J.J. (2003). La excavación en Axlor. Las formas de vida de los últimos neandertales. Boletín de la Sociedad Española de Espeleología y Ciencias Del Karst 5, 62–83.

Roselló Izquierdo, E. (1992). La ictiofauna musteriense de Cueva Millán (Burgos): consideraciones de índole biológica y cultural contrastadas con ictiocenosis paleolíticas cantábricas. Estudios Geologicos, 48(1–2), 79–83.

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En un reciente trabajo publicado en la revista Comptes Rendus Palevol hemos presentado la secuencia del final del Pleistoceno medio de la cueva de Arlanpe y su relevancia para el conocimiento del Paleolítico Medio antiguo en el Norte de la Península Ibérica.

El final del Pleistoceno medio es un periodo interesante para investigar los procesos de transformación del comportamiento neandertal entre el Paleolítico Medio Antiguo y el Paleolítico Medio Reciente. Si ya en la Península Ibérica son escasos los yacimientos que tienen este periodo representado, en la región cantábrica son mucho más escasos. Uno de los mejores yacimientos para investigar estas cuestiones la cueva de Arlanpe, excavada entre 2006 y 2011, sobre cuyos niveles solutrenses ya hemos hablado previamente en Arkeobasque. Distintas evidencias (sedimentología, polen, microvertebrados, malacofauna, dataciones de U/Th y AAR) nos sitúan la base de la secuencia de Arlanpe entre el MIS7 y el MIS5 (175-80.000 BP), estando especialmente bien representados los momentos templados del MIS5. El registro arqueológico de esta secuencia nos describe a poblaciones de neandertales que se mueven por territorios muy extensos y que ocupan el yacimiento de manera diferente en el MIS6, momento en el cual es usado como un refugio ocasional, y en el MIS5, en el que se convierte en un área de intensa actividad.

Mapas de situación, plano de la cueva y estratigrafía de Arlanpe

Mapas de situación, plano de la cueva y estratigrafía de Arlanpe http://ars.els-cdn.com/content/image/1-s2.0-S163106831500010X-gr1.jpg

Las ocupaciones identificadas se pueden agrupar en tres grandes fases. Las más antiguas (SQ1) tienen una cronología superior a 165.000 años y son muy pobres tanto en industria lítica como en fauna. Las siguiente (SQ2) no ha sido datadas directamente pero los datos ambientales indican un clima relativamente frío que nos situaría en pleno MIS6. Este nivel presenta un rico conjunto arqueológico cuyas características principales son:

  • Una industria lítica en la que hay un uso mayoritario de materias primas locales, fundamentalmente lutita.
  • Se transportan al yacimiento útiles de sílex que están fabricados en variedades tan diversas como Flysch, Treviño o Urbasa, lo que indica un territorio de explotación extenso
  • Desde el punto de vista tecnológico destacan los sistemas de producción discoide y SSDA en lutita y Levallois y Laminar en sílex. El utillaje retocado es escaso, destacando las láminas retocadas y las puntas musterienses.
  • La fauna está dominada por animales de roquedo (cabra y rebeco), en este nivel está documentada la que probablemente es la cita más antigua de reno del cantábrico. Hay algunos episodios en los que la cueva funciona como cubil de carnívoros, estando presentes osos, lobos o panteras.
  • La abundancia de restos de caracoles sugiere que pudieron formar parte de la dieta de los neandertales que ocuparon el yacimiento.

Distintos tipos de sílex exógeno recuperados en el Paleolítico Medio antiguo de Arlanpe. Imagen obtenida de https://www.academia.edu/10668362/Industria_l%C3%ADtica_de_los_niveles_del_Paleol%C3%ADtico_Medio_Antiguo_y_Paleol%C3%ADtico_Superior_de_Arlanpe_Lemoa_Bizkaia_

Las ocupaciones del SQ3 se producen en un momento de oscilaciones climáticas, incluyendo momentos de clima cálido semejante al actual, que parecen corresponderse con el MIS5. Además esta parte de la secuencia es mucho más rica en restos arqueológicos:

  • De nuevo la materia prima más utilizada es la lutita, pero en este caso en una proporción aún mayor que en SQ2.
  • El sílex tiene un comportamiento semejante, pero son menos abundantes los soportes laminares.
  • Las cadenas operativas de explotación de la lutita se desarrollan de manera más completa en el yacimiento. Destaca la producción de grandes lascas de filos corticales (SSDA), la producción Discoide y la fabricación de utillaje bifacial.
  • Además de los bifaces fabricados en lutita hay utillaje pesado como choppers, fabricados en arenisca.
  • La fauna está de nuevo dominada por los animales de roquedo, pero hay presencia de carnívoros como el oso, lobo, cuón o la pantera.

La función del yacimiento parece que varía entre las ocupaciones de SQ2, que parecen mucho más efímeras, y las de SQ3 que muestran una actividad más intensa. En ambos casos la posición estratégica del yacimiento, con una buena visibilidad de la confluencia de los valles de Arratia e Ibaizabal, debió animar a los grupos de neandertales a establecer allí campamentos en los que se realizaron distintos tipos de actividades, más ocasionales en un primer momento, y más intensas durante el último interglaciar.

Macro utillaje en arenisca y lutita del SQ3. Imagen obtenida de: http://antiquity.ac.uk/projgall/rios-garaizar329/images/figure8big.jpg

Las características de los conjuntos Q2 y SQ3 del yacimiento de Arlanpe lo relacionan con una serie de yacimientos que, desde hace unos 250.000 años presentan una combinación de rasgos tecnológicos avanzados, como puede ser la captación y transporte de utillaje fabricado en materias primas exógenas, o la generalización de los sistemas Discoide y Levallois para la fabricación de utillaje sobre lasca; con otros rasgos tecnológicos más propios del Paleolítico Inferior como puede ser el uso generalizado de materias primas locales de calidad mediocre o la fabricación y uso de bifaces. En el caso de Arlanpe parece que los rasgos tecnológicos avanzados tienen que ver con la movilidad del grupo, mientras que los rasgos arcaizantes tienen que ver con la necesidad inmediata de un utillaje variado, incluyendo utillaje pesado, con el que realizar distintos tipos de actividades.

Este tipo de gestión tecnológica, así como la gestión de la subsistencia practicada en Arlanpe, que es muy dependiente de los recursos locales, contrasta con las practicadas al final del Paleolítico Medio regional, sobre las que ya tratamos en un reciente post. Esta comparación permite constatar una cierta evolución cultural de los grupos de neandertales entre los estadios isotópicos 6 y 3.

Referencias:

Rios-Garaizar, J., Garate Maidagan, D., Gómez-Olivencia, A., Iriarte, E., Arceredillo-Alonso, D., Iriarte-Chiapusso, M.J., Garcia-Ibaibarriaga, N., García-Moreno, A., Gutierrez-Zugasti, I., Torres, T., Aranburu, A., Arriolabengoa, M., Bailón, S., Murelaga, X., Ordiales, A., Ortiz, J.E., Rofes, J., San Pedro, Z., 2015. Short-term Neandertal occupations in the late Middle Pleistocene of Arlanpe (Lemoa, northern Iberian Peninsula). Comptes Rendus Palevol. (también en Academia and RG)

Rios-Garaizar, J., García-Moreno, A., 2015. Middle Paleolithic Mobility Patterns and Settlement System Variability in the Eastern Cantabrian Region (Iberian Peninsula): A GIS-Based Resource Patching Model, in: Conard, N.J., Delagnes, A. (Eds.), Settlement Dynamics of the Middle Paleolithic and Middle Stone Age Vol 4. Kerns Verlag, Tübingen, pp. 329–360.

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Seguimos con la serie de yacimientos víctimas de las canteras en el País Vasco que iniciamos con la cueva de Atxubita. En este caso nos ocupamos de otra cueva vizcaína, Atxagakoa, que aunque actualmente se encuentra totalmente destruida, pudo ser excavada en un pequeño testigo. Esta excavación proporcionó evidencias arqueológicas y paleontológicas del final del Pleistoceno medio e inicios del superior, que actualmente se conservan en el Arkeologi Museoa de Bilbao (Garate Maidagan 2012).

El yacimiento de Atxagakoa se descubrió en 1959, cuando todavía la cueva permanecía más o menos intacta. Según E. Nolte (1968) el yacimiento era” importante desde el punto de vista paleontológico, pues fueron hallados en una calicata efectuada en la entrada restos de osos, caballos, toros salvajes, etc. La entrada primitiva permanece completamente cegada, y solo se conserva su sección longitudinal, pudiendo entrar a esta cavidad por otro agujero practicado a unos 25 m. de aquélla“.

El paleontólogo J. Altuna estudió el conjunto de fauna recuperado por el G.E.V. certificando la presencia de Crocuta crocuta (Altuna 1974). Posteriormente en 1978  C. Fernández Ibáñez visita Atxagakoa y describe: “De dicha cavidad actualmente, tan sólo resta el corte longitudinal de su umbral, junto a un gran trozo de su relleno en el farallón del testigo que la cantera de Atxagakoa ha dejado en mitad de la extracción” (C. Fernández Ibáñez 1981 pp. 428). Esta descripción que coincide exactamente con la situación que se encontrará el último equipo que ha trabajado en el yacimiento. Además en esta visita C. Fernández recogió además algunos restos óseos entre los cuales J. Altuna determinó un P2 Izquierdo de Dicerorhinus. En esta misma publicación se aconseja ejecutar una campaña de salvamento sobre el testigo antes de su destrucción. Por último P. Castaños estudió también el conjunto de fauna en el marco de su tesis doctoral certificando la presencia de Canis lupus  y Gran Bóvido (Castaños 1986).

En el Catálogo de Cuevas y Simas de Bizkaia (G.E.V. 1985) se describe Atxagakoa como cueva destruida por el laboreo de la cantera (pp. 63-64). Esta misma cantera destruyó también el yacimiento de Ginerradi o Peña Forua de la que hablaremos en otro momento, y dos simas Atxagakoa I y II, en las que no se documentó ningún hallazgo ni arqueológico ni paleontológico.

En el año 2004 se presentó el hallazgo de restos paleontológicos y arqueológicos procedentes de un testigo de 3,60x 1,60x 1,70 m. de la cueva de Atxagakoa. Este testigo se excavó entre 2002 y 2004 en una serie de campañas de urgencia promovidas por la Diputación Foral de Bizkaia y ejecutadas por arqueólogos de Agiri, bajo la dirección de J. C. López Quintana (López Quintana et al. 2005, Castaños 2010). La secuencia identificada consta de varios niveles, siendo los más interesantes los correspondientes al complejo Inferior (Almk) y los del complejo Intermedio (Amc/Amk-i).

En el complejo inferior se recuperó un pequeño conjunto de macrofauna entre los que destacan los herbívoros, ciervo y corzo, siendo los carnívoros menos numerosos. La microfauna indica un clima poco riguroso, templado y húmedo en el que se reconoce la presencia de Apodemus. En este complejo se recuperó asimismo un pequeño conjunto de industria lítica en sílex y materias primas locales “que puede correlacionarse con el desarrollo de los complejos industriales musterienses” (López Quintana 2010 pp 64). Aunque inicialmente se propuso una edad correspondiente con el inicio de la glaciación Wurmiense (ca. 90-70.000 años BP- López Quintana et al. 2004), una serie de dataciones obtenidas mediante racemización de aminoácidos, pendientes de confirmación, sugieren que este complejo estratigráfico ” pudiera situarse en los momentos finales del Pleistoceno medio” (López Quintana 2010 pp 64).

Equipo de arqueólogos en la excavación (107 Kb.) http://www.bizkaia.net/home2/Archivos/DPTO4/Noticias/Imagenes/1022_ATG-P-17.JPG

Equipo de arqueólogos en la excavación de Atxagakoa. http://www.bizkaia.net/home2/Archivos/DPTO4/Noticias/Imagenes/1022_ATG-P-17.JPG

El complejo intermedio ofreció un conjunto de fauna más numeroso en el que de nuevo destaca la presencia de ciervo, junto a grandes bóvidos, corzo y caballo. Los carnívoros son mucho más numerosos que en el Complejo Inferior destacando el lobo, la hiena y el oso pardo. Esto indica que en este momento la cueva sirvió como guarida para estos depredadores (López Quintana et al. 2005, Castaños 2010). Coincidiendo con este aumento en la proporción de carnívoros las evidencias de presencia humana son muy escasas, limitándose a unas pocas lascas. Los datos de microfauna indican en este caso un progresivo enfriamiento, que coincidiría con el inicio de la glaciación Wurmiense. Finalmente los dos niveles situados a techo de la secuencia son prácticamente estériles.

El conocimiento que se tiene de las ocupaciones de la cueva de Atxagakoa es muy limitado, ya que sólo se pudo excavar un pequeño testigo conservado en un área probablemente marginal respecto a la zona principal de ocupación. En este sentido la destrucción de la cueva por el avance de la cantera entre el año 1959 y 1979 ha privado a la arqueología vizcaína de una importante evidencia para el estudio del tránsito entre el Pleistoceno medio y el superior, un periodo que por el momento solo está representado en los yacimientos de Arlanpe (Lemoa) y quizás Axlor (Dima) (Rios-Garaizar et al. 2011, González Urquijo et al. 2008). A pesar de ello, la cuidadosa excavación del testigo por parte del equipo de López Quintana ha permitido contextualizar las ocupaciones de humanos y carnívoros en la cueva de Atxagakoa, evidenciando un descenso en la intensidad de la presencia humana entre el fin del Pleistoceno medio y los inicios del superior. Asimismo,las ocupaciones de la cueva de Atxagakoa refuerzan la idea de que, al final del Pleistoceno medio, los grupos de Neandertales explotan tanto las estribaciones montañosas de los montes vascos, desde yacimientos (Arlanpe, Axlor y Lezetxiki) situados en zonas abruptas cercanas a puntos estratégicos como pasos de montaña o confluencias de ríos; como la zona costera, desde yacimientos situados cerca de las desembocaduras de grandes ríos tanto al aire libre (Uribe Kosta) como en cueva (Atxagakoa).

Referencias

Altuna, J. (1974). Hallazgos de mamíferos pleistocenos en Vizcaya. Kobie (Paleoantropología), 5, 37–39.

Castaños, P. (1986). Los macromamíferos del Pleistoceno y Holoceno de Vizcaya. Faunas asociadas a yacimientos arqueológicos. Universidad del País vasco.

Castaños, P. (2010). Nuevas cavidades con carnívoros y humanos del Cantábrico Oriental. In E. Baquedano & J. Rosell, eds. Zona Arqueológica, No 13, Reunión de científicos sobre cubiles de hiena (y otros grandes carnívoros) en los yacimientos arqueológicos de la Península Ibérica (1. 2009. Alcalá de Henares). Alcalá de Henares: Vicepresidencia, Consejería de Cultura y Deporte y Portavocía del Gobierno. Museo Arqueológico Regional, pp. 262–268.

Fernández Ibáñez, C. (1981). Últimos descubrimientos de Paleontología Cuaternaria en cavernas vizcaínas. Boletín Geológico y Minero, 92(6), 423–428.

Garate Maidagan, D. (2012). Neandertales y Cromañones. Los primeros pobladores de Bizkaia. Guías del Arkeologi Museoa 2. Bilbao: Diputación Foral de Bizkaia, Bizkaikoa y Arkeologi Museoa.

González Urquijo, J. E., Ibáñez Estévez, J. J., & Rios-Garaizar, J. (2008). Axlor. Arkeoikuska, 2007, 218–223.

Grupo Espeleológico Vizcaíno. (1985). Catálogo de Cuevas de Vizcaya (p. 364). Bilbao: Diputación Foral de Vizcaya.

López Quintana, J.C. (2010). El patrimonio arqueológico en cuevas de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. In ADES, ed. Urdaibai. Catálogo de cuevas y simas. Vitoria-Gasteiz: Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco, pp. 57–71.

López Quintana, J. C., Castaños Ugarte, P., & Guenaga Lizaso, A. (2004). La cueva de Atxagakoa (Forua): primeros indicios de ocupación humana en Urdaibai y biodiversidad faunística pleistocénica. In J. Unzueta & M. Mendizabal (Eds.), Patrimonio Cultural. IX Jornadas de Urdaibai sobre Desarrollo Sostenible. 27 y 28 de noviembre de 2003. (pp. 101–106). Bilbao: Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco.

López Quintana, J.C. et al. (2005). La cueva de Atxagakoa (Forua, Bizkaia): ocupación humana y guarida de carnívoros durante el Musteriense en Urdaibai. Illunzar, 5, 11–24.

Nolte y Aramburu, E. (1968). Catálogo de simas y cuevas de la provincia de Vizcaya . Bilbao: Excma. Diputación de Vizcaya.

Rios-Garaizar, J. et al. (2011). The Lower to Middle Palaeolithic transition in northern Iberia: new data from Arlanpe Cave. Antiquity, 85(329). Available at: http://antiquity.ac.uk/projgall/rios-garaizar329/.

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