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Posts Tagged ‘Humano Moderno’

Hace dos años la investigadora de la Universidad de Cantabria, Ana Belén Marín-Arroyo, me propuso participar en un proyecto apasionante. En el marco de un proyecto más ambicioso financiado por la Unión Europea y el Ministerio de Economía sobre cambios ambientales en la Transición del Paleolítico Medio al Superior en la región cantábrica, surgió la necesidad de datar un gran número de yacimientos y niveles, dataciones que servirían para contextualizar las muestras de fauna cuyas señales isotópicas iba a ser analizadas. Algunos de los resultados fueron sorprendentes e inesperados, y otros proporcionaban información de gran calidad que complementaba investigaciones anteriores (Maroto et a. 2012, Higham et al. 2014). Con esta materia prima comprendimos que era importante analizar estos resultados en detalle para aportar datos a temas tan interesantes como la posible coexistencia de Neandertales y Humanos Modernos en la región, o el origen del Gravetiense cantábrico. El resultado de este trabajo acaba de ser publicado en la revista PLOS ONE (Marín-Arroyo et al. 2018).

Las dataciones las realizamos en el ORAU (Oxfor Radiocarbon Acelerator Unit) siguiendo protocolos muy estrictos de selección de muestras y de pretratamiento (Ultrafiltración) y medición (AMS). Las muestras seleccionadas fueron huesos de herbívoros con marcas de manipulación por humanos (huellas de corte, percusiones, etc.) y con las mayores garantías posibles en cuanto a su atribución estratigráfica. Las muestras fueron obtenidas de materiales depositados en los distintos museos de la región, todos ellos de excavaciones ‘históricas’. Los yacimientos muestrados son, de oeste a este: La Viña, Llonín, Covalejos, Ruso I, Morín, Cobrante, El Otero, El Cuco, Axlor, Bolinkoba, Ekain, Amalda, y Aitzbitarte III.

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Detalle de una de las muestras del nivel Vb de Aitzbitarte III, concretamente un femur de Bos/bison que presenta huellas de mordisqueo superpuestas a huellas de corte.

Como he mencionado anteriormente algunos resultados han sido sorprendentes porque contradicen interpretaciones previas y obligan a cuestionar las atribuciones crono-culturales de algunos niveles . El nivel V de Llonín, atribuído al Gravetiense, ha proporcionado dos dataciones que lo sitúan en una fase temprana de este complejo tecno-cultural (unos 28.000 años sin calibrar), y otra datación mucho más reciente (20.000 años sin calibrar), lo que sugiere la existencia de problemas de integridad o de definición temporal del nivel.  Uno de los casos más impactantes ha sido el de la secuencia de El Otero. Los niveles VI, V y IV, tradicionalmente interpretados como auriñacienses, han proporcionado dataciones claramente magdalenienses (15-10.000 años) lo que obliga a reevaluar completamente la secuencia de este yacimiento. En el yacimiento de Cobrante el nivel VI ha proporcionado una datación que se corresponde bien con la atribución del nivel al Protoauriñaciense y otra que cuadraría con una atribución Musteriense. Esta aparente anomalía se entiende mejor si observamos que en este nivel se daba una mezcla ‘extraña’ de materiales propios del Auriñaciense, como laminillas Dufour, raspadores carenados o láminas auriñacienses junto a útiles sobre lasca de aspecto claramente musteriense. Parece, por tanto, que ese nivel contiene restos arqueológicos de al menos dos ocupaciones diferentes, una musteriense y otra auriñaciense. Siendo esto así habría que revisar la atribución al Protoauriñaciense el nivel VII, que no ha sido datado en este proyecto, y que carece de material diagnóstico. Finalmente, la datación obtenida del nivel V, atribuido al Auriñaciense, sitúa este nivel en el Solutrense (unos 18.000 años sin calibrar), de acorde con algunos materiales de aspecto solutrense que habían sido interpretados erróneamente. El caso de la secuencia de El Cuco ha sido evaluado en otro trabajo (Gutiérrez-Zugasti et al. 2017). En este artículo se cuestionaba completamente la atribución de los niveles VII-XIII al Auriñaciense. Ahora hemos presentado dataciones de los niveles III y Vb, que habían sido interpretados inicialmente como gravetienses. Las nuevas dataciones atribuyen el nivel Vb al Musteriense (unos 49.000 años sin calibrar), y el nivel III al Protoauriñaciense (unos 35.000 años sin calibrar). Estas atribuciones confirman las precisiones realizadas del re-estudio de la industria lítica y abren posibilidades muy sugerentes, como que el famoso collar de El Cuco, recuperado en el nivel Vb, sea Protoauriñaciense y no Gravetiense como había sido publicado (Gutiérrez-Zugasti et al. 2013).

Collar del período Gravetiense (28.000-22.000 años) del Abrigo del Cuco (Castro Urdiales).

Collar del nivel Vb del Abrigo del Cuco (Castro Urdiales). Imagen obtenida en http://www.gaemarqueologos.com/07.html

También el yacimiento de El Ruso ha dado un resultado problemático. El nivel IVb  definido inicialmente como Auriñaciense Evolucionado ha proporcionado una datación más coherente con una cronología gravetiense (unos 28.000 años). En Axlor el nivel IV/D previamente datado en unos 42.000 años, lo que lo convertía en una de las referencias más recientes del Paleolítico Medio regional (Rios-Garaizar, 2017), ha sido datado en  fechas superiores a 49.000 años, lo que sin duda envejece toda la secuencia. De Bolinkoba se ha obtenido una datación del nivel VI, gravetiense, de unos 10.000 años, probablemente debido a algún tipo de mezcla o de problema de gestión de la colección. En Ekain se ha intentado datar la ocupación chatelperroniense (Rios-Garaizar et al. 2012) sin éxito, ya que el resultado obtenido (unos 34.000 años) sugiere una cronología auriñaciense. Este resultado tal vez pueda explicarse por una mezcla de materiales atribuible a la acción de los osos de las cavernas. En Amalda, una muestra del nivel VII, musteriense, ha dado un resultado propio del gravetiense (unos 28.000 años), lo que sugiere una cierta mezcla con el nivel VI, algo que ya habíamos detectado en el estudio de la industria lítica (Rios-Garaizar 2010). Una muestra del nivel VI de este mismo yacimiento, obtenida en la entrada de la cueva donde este nivel estaba expuesto, ha proporcionado una datación medieval, y una muestra del nivel V ha dado un resultado propio del Magdaleniense (unos 14.000 años), periodo no identificado en la secuencia. Finalmente en Aitzbitarte III se ha obtenido una datación propia del Auriñaciense Antiguo (unos 34.000 años) en el nivel Vb, atribuido al Auriñaciense Evolucionado y que ha proporcionado otras dataciones en torno a 31.000 años.

Con los restantes resultados, que hemos considerado válidos por ser coherentes con la atribución cronocultural de los niveles datados, y resultados de C14 AMS tratados mediante ultrafiltración, hemos modelizado la duración de cada uno de los complejos culturales considerados (Musteriense reciente, Chatelperroniense, Auriñaciense y Gravetiense).

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Distribución espacio temporal de los distintos yacimientos analizados (Marín-Arroyo et al. 2018)

Estos resultados muestran resultados sumamente interesantes. En primer lugar el Musteriense regional parece finalizar antes de lo pensado inicialmente, en torno a hace unos 45.000 años. Curiosamente el Musteriense no se solapa con el Chatelperroniense, lo que viene a reforzar la impresión que teníamos tras analizar Labeko-Koba, Ekain y Aranbaltza, de que el Chatelperroniense es intrusivo en la región cantábrica. Esto implicaría que hubo una extinción local de los neandertales en la región y una ocupación posterior de otros neandertales provenientes del Sudoeste de Francia. Nuestros resultados siguen confirmando la llegada temprana de los humanos modernos a las costas del Golfo de Bizkaia. Junto con Isturitz, los datos de Cobrante, El Cuco, Covalejos, El Castillo y Labeko Koba refuerzan la idea de que los primeros humanos modernos llegaron al occidente de Europa hace al menos 43.000 años. Finalmente, nuestros datos han puesto de relieve un origen temprano del Gravetiense en la región (hace unos 36.000 años calibrados), siendo los resultados más antiguos los de Aitzbitarte III. Esto apoyaría la idea de un origen del Noaillense, una facies particular del Gravetiense, en el SO de Francia y en Gipuzkoa, facies que posiblemente está enraizada en el Auriñaciense Evolucionado (Rios-Garaizar et al. 2013).

El rigor en el protocolo de selección y preparación de muestras, el análisis crítico de las estratigrafías y conjuntos analizados, y la aplicación de modelos estadísticos complejos permiten modelizar con garantías la sucesión de procesos históricos de extinción, de reemplazo de poblaciones y de cambio cultural. Estos modelos nos ofrecen un marco fiable para las interpretacion arqueológica de este periodo tan fascinante como es la Transición del Paleolítico Medio al Superior.

Referencia del artículo:

Marín-Arroyo A.B., Rios-Garaizar J., Straus L.G., Jones J.R., de la Rasilla M., et al. (2018) Chronological reassessment of the Middle to Upper Paleolithic transition and Early Upper Paleolithic cultures in Cantabrian Spain. PLOS ONE 13(4): e0194708.

Referencias:

Gutiérrez-Zugasti, I., Cuenca-Solana, D., Rasines del Río, P., Muñoz, E., Santamaría, S., Morlote, J.M., 2013. The role of shellfish in hunter–gatherer societies during the Early Upper Palaeolithic: A view from El Cuco rockshelter, northern Spain. Journal of Anthropological Archaeology 32, 242–256. doi:10.1016/j.jaa.2013.03.001

Gutiérrez-Zugasti, I., Rios-Garaizar, J., Marín-Arroyo, A.B., Rasines del Río, P., Maroto, J., Jones, J.R. et al. 2017. A chrono-cultural reassessment of the levels VI–XIV from El Cuco rock-shelter: A new sequence for the Late Middle Paleolithic in the Cantabrian region (northern Iberia). Quaternary International. doi:10.1016/j.quaint.2017.06.059

Higham, T., Douka, K., Wood, R., Ramsey, C.B., Brock, F., Basell, L., et al. 2014. The timing and spatiotemporal patterning of Neanderthal disappearance. Nature 512, 306–309.

Maroto, J., Vaquero, M., Arrizabalaga, Á., Baena, J., Baquedano, E., Jordá, J., et al. 2012. Current issues in late Middle Palaeolithic chronology: New assessments from Northern Iberia. Quaternary International 247, 15–25. doi:http://dx.doi.org/10.1016/j.quaint.2011.07.007

Rios-Garaizar, J., 2010. Organización económica de las sociedades Neandertales: el caso del nivel VII de Amalda (Zestoa, Gipuzkoa). Zephyrus LXV, 15–37.

Rios-Garaizar, J., 2017. A new chronological and technological synthesis for Late Middle Paleolithic of the Eastern Cantabrian Region. Quaternary International 433, Part, 50–63. doi:10.1016/j.quaint.2016.02.020

Rios-Garaizar, J., Arrizabalaga, Á., Villaluenga, A., 2012. Haltes de chasse du Châtelperronien de la Péninsule Ibérique. Labeko Koba et Ekain (Pays Basque Péninsulaire). L’Anthropologie 116, 532–549. doi:http://dx.doi.org/10.1016/j.anthro.2012.10.001

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El 8 de Abril de 1979, tras un incendio, Alberto Díez Saiz fue a visitar la loma de Agirremendi, situada detrás de su casa, y allí encontró algunos restos de sílex. Durante los cinco años siguientes volvió en diferentes ocasiones a Agirremendi hasta recuperar un conjunto de algo más de 70 restos líticos que afloraban en la superficie. Alberto, un gran conocedor de la historia de Berango y un gran aficionado a la prehistoria, fue capaz de identificar esas “piedras” como restos de herramientas prehistóricas y tuvo la intuición de que éstas pudieran ser importantes para conocer el primer poblamiento humano de Berango. El 2 de Julio de 1984, Alberto pudo enseñar parte de su colección a José Miguel de Barandiarán, el que es considerado padre de la prehistoria vasca, y que en 1959 había prospectado y sondeado en distintos yacimientos al aire libre de los municipios de Barrika y Sopela. Barandiarán se fijó especialmente en una pieza, un raspador carenado en hocico, que identificó como “una pieza característica del Auriñaciense”. Con esta confirmación Alberto incluyó el yacimiento de Agirremendi en su libro, editado en 1990 por el ayuntamiento, titulado Berango 40.000 años de historia.

Iñaki Líbano, incansable colaborador en nuestras investigaciones sobre la prehistoria de Uribe Kosta, conocía desde los años 80 esa colección. De hecho él mismo había realizado los dibujos de las piezas publicadas en 1990. Desde que empezamos a colaborar en 2011, Iñaki siempre mencionaba Agirremendi como un posible yacimiento de inicios del Paleolítico Superior, y gracias a su mediación pudimos estudiar la colección el 31 de Enero de 2015.

Ese mismo día fuimos conscientes de la relevancia del conjunto, ya que era muy diferente a todo lo que conocíamos de Uribe Kosta. El material, a pesar de estar bastante desilificado y algo alterado por los incendios, presentaba un buen estado de conservación, tanto que incluso fuimos capaces de realizar un remontaje entre un núcleo y una lámina. Los objetos representados eran fundamentalmente núcleos de laminillas y útiles realizados sobre soportes laminares, incluyendo algunos muy característicos como raspadores, buriles sobre truncadura y una pieza de dorso y pedúnculo que interpretamos como una posible punta de Font-Robert. Otro elemento sorprendente era la variabilidad de tipos de sílex. En un yacimiento ubicado a escasos 2 kilómetros del afloramiento de Kurtzia no esperábamos encontrar una cantidad tan elevada de sílex exógeno, un 24% del sílex identificado, incluyendo sílex de Urbasa y sílex de Chalosse. Todos estos elementos nos llevaron a pensar que nos encontrábamos ante un conjunto extremadamente homogéneo atribuible al Auriñaciense Evolucionado o, más probablemente, al Gravetiense Antiguo.

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Utillaje retocado de Agirremendi. 1-3 Raspadores sobre extremo de lámina; 4: Punta de Font Robert atípica; 5-7 Buril sobre truncadura retocada oblicua; 8: Remontaje de lámina sobre núcleo prismático de tipo buril.

Animados por estas evidencias seis días después Iñaki y yo quedamos con Alberto para ir a visitar el lugar del yacimiento. Ese día coincidió con una de esas escasas ocasiones en las que nieva tan cerca de la costa y toda la loma apareció ante nuestros ojos cubierta de parches de nieve blanca. El ascenso no fue fácil, porque la argoma y las zarzas cubrían toda la ladera. Finalmente alcanzamos una amplia explanada con una suave pendiente en lo alto de la colina, el punto donde Alberto había localizado entre el 79 y el 84 la colección de Agirremendi. Una vez allí pudimos comprobar que era imposible que los restos líticos hubiesen llegado al yacimiento arrastrados desde otro lugar, ya que se encontraron en el punto más alto de la loma. También nos percatamos de que las dimensiones probables del yacimiento eran pequeñas, lo que incidía en la posibilidad de que se tratase de los restos de un único asentamiento. Además el hecho de que esas piezas estuviesen allí, y que no hubiesen sido transportadas ladera abajo, nos animaba ante la posibilidad de que hubiese algún tipo de estructura sedimentaria conservada.

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Vista del Abra y de la Vega del Gobela desde Agirremendi

Sin embargo una vez allí fuimos conscientes de otras implicaciones que tenía la ubicación del yacimiento. En primer lugar se encontraba relativamente lejos del afloramiento principal de sílex del Flysch, lo cual unido a la gran cantidad de sílex exógeno sugería que la explotación del sílex no fue uno de los objetivos de esta ocupación. Además el hecho de que buena parte de estos restos de sílex exógeno fuesen núcleos de laminillas sugiere que se trata de parte del kit de viaje con el que  el grupo acaba de llegar a esta comarca. Otro de las características singulares de Agirremendi es su buena visibilidad de la actual desembocadura de la ría del Ibaizabal-Nerbioi, de toda la vega del Gobela y de la costa entre La Galea y Aizkorri, lo cual sin duda debió animar la ocupación. Además en el entorno inmediato del yacimiento hay paredes de arenisca que sin duda debieron ofrecer un buen abrigo ante el rigor del clima.

Agirremendi es, por lo tanto, un yacimiento singular en la comarca, que puede corresponderse con un número limitado de ocupaciones del Paleolítico Superior Inicial, en las que se asentaron los grupos humanos para aprovechar su buena visibilidad y el refugio de los abrigos de arenisca del entorno. Estos grupos del final del Auriñaciense y del Gravetiense se desplazaban a lo largo de grandes distancias, abarcando desde el SW de Francia y la Sierra de Urbasa hasta la costa occidental de Bizkaia, asentándose en cuevas,como Aitzbitarte III en Errenteria; o en sitios al aire libre, algunos con unas características semejantes a las de Agirremendi, como Ametzagaina cerca de Donostia; o situados cerca de los afloramientos de sílex como Mugarduia en Urbasa; o en riberas de ríos como Irikaitz en Zestoa.

Los resultados de estas investigaciones acaban de ser publicados en el volúmen 33 de la revista Kobie (Paleoantropología). Esperamos poder enlazar pronto el pdf de la publicación.

Rios-Garaizar, J., Libano Silvente, I., San Emeterio Gómez, A., Garate Maidagan, D., Vega López, S., Díez Saiz, A., 2014. El yacimiento al aire libre del Paleolítico Superior Inicial de Agirremendi (Berango, Bizkaia). Kobie (Paleoantropología) 33, 5–20.

pdf en Academia

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* El artículo original con los resultados de esta investigación acaba de ser publicado en la revista Nature. Los resultados del trabajo confirman lo avanzado por Fu y colegas en la conferencia de Cold Spring Harbor, esto es que el individuo Oase 1 tuvo un ancestro neandertal 4 o 6 generaciones atrás, esto es, menos de 200 años antes de su fallecimiento. Además el trabajo añade que el resto carece de relación directa con los Humanos Modernos que habitaron con posterioridad Europa, por lo que sugieren que no contribuyó de manera significativa a las poblaciones europeas posteriores.

En la conferencia Biology of Genomes celebrada la semana pasada en Cold Spring Harbor, NY, el equipo de la genetista Qiaomei Fu presentó los resultados del análisis genético de una mandíbula de humano anatómicamente moderno (AMH) recuperada en la cueva rumana de Peştera cu Oase.

El viernes en mi Timeline de Twitter saltó la noticia a través de una cita de Marie Soressi (@MarieSoressi) a un tweet de Alex Cagan (@ATJCagan) genetista del Max Planck Institute de Leipzig, asistente a la conferencia.

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El propio Cagan había publicado en su TL un abstract gráfico de la presentación de Fu

Y también produjo un ingenioso tweet de Chris Stringer (@ChrisStringer65) alertando al famoso paleoantropologo E. Trinkaus.

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Y es que, como muy bien recoge Andrea Anderson en Genomeweb, la relevancia de este descubrimiento es enorme para comprender la interacción entre humanos modernos y neandertales.

Hagamos un poco de historia. En 2003 se publica en la prestigiosa revista PNAS el hallazgo de una mandíbula (Oase 1) recuperada en una cueva del SW de Rumana llamada Peştera cu Oase. Esta mandíbula fue datada en 34,000–36,000 uncal. BP, constituyendo el resto de AMH más antiguo de Europa. En esa publicación Trinkaus y colegas sugerían además que el resto presentaba un mosaico de características de humanos modernos y neandertales, lo que abrió de nuevo el debate acerca de la hibridación entre estas dos especies.

 

El análisis presentado por Fu y colegas, aún sin publicar, sugiere que Oase 1 tiene de hecho un alto porcentaje de genoma de origen neandertal, entre el 5 y el 11 %, lo cual indica un antepasado neandertal entre 4 y 6 generaciones antes. Esto es, entre 60 y 200 años antes de que muriese el individuo Oase 1 nació un híbrido fértil entre un neandertal y un humano moderno. Teniendo en cuenta que la datación de este resto se sitúa en 34.290 +970 -870 uncal. BP (41070-36471 cal BP), podemos situar este contacto en fechas muy cercanas a 40.000 BP.

Este dato es enormemente interesante porque no sólo amplia enormemente el rango temporal de la posibilidad de cruce entre ambas especies, sino que sugiere que dicho cruce sucedió en alguna parte de Europa en un tiempo en el que se produjo reemplazamiento de los neandertales por poblaciones de humanos modernos.

Recientemente el análisis del ADN mitocondrial de dos dientes provenientes de niveles Protoauriñacienses de los yacimientos de Riparo Bombini y Grotta di Fumane confirmaba su vinculación, vía materna, con los humanos modernos, con lo cual Benazzi et al. (2015) certificaban relación del Protoauriñaciense con esta especie, alimentando así la idea de que la llegada de los humanos modernos desencadenó la extinción de los neandertales en el S de Europa.

Sin embargo, los datos obtenidos por Fu pueden obligarnos a reconsiderar un escenario lineal el el que grupos de humanos modernos entran por el E de Europa acelerando, en este proceso, la extinción de las poblaciones de neandertales. De hecho sugieren un panorama demográfico mucho más complejo de lo esperado, en el que pudo haber flujos de población no sólo de E a W, sino en sentido contrario; en el que el contacto entre ambas especies pudo ser más intenso hasta tal punto de crear híbridos; y en el que los intercambios culturales pudieron operar también en ambos sentidos. El análisis genético de Oase 1 incide en la idea de que el proceso de Transición del PaleolítiSin embargo, lco Medio al Superior, tal y como ya se ha señalado desde el análisis de las manifestaciones culturales, fue extraordinariamente complejo. Posiblemente sea esta complejidad una de las razones por las cuales nos sigue pareciendo fascinante.

Referencias:

* Fu, Q., Hajdinjak, M., Moldovan, O.T., Constantin, S., Mallick, S., Skoglund, P., Patterson, N., Rohland, N., Lazaridis, I., Nickel, B., Viola, B., Prufer, K., Meyer, M., Kelso, J., Reich, D., Paabo, S., 2015. An early modern human from Romania with a recent Neanderthal ancestor. Nature advance online publication.

Trinkaus, E., Moldovan, O., Milota, ştefan, Bîlgăr, A., Sarcina, L., Athreya, S., Bailey, S.E., Rodrigo, R., Mircea, G., Higham, T., Ramsey, C.B., van der Plicht, J., 2003. An early modern human from the Peştera cu Oase, Romania. Proceedings of the National Academy of Sciences 100 , 11231–11236.

Benazzi, S., Slon, V., Talamo, S., Negrino, F., Peresani, M., Bailey, S.E., Sawyer, S., Panetta, D., Vicino, G., Starnini, E., Mannino, M.A., Salvadori, P.A., Meyer, M., Pääbo, S., Hublin, J.-J., 2015. The makers of the Protoaurignacian and implications for Neandertal extinction. Science .

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En el número 25 del Periódico de Atapuerca publiqué este artículo sobre el Chatelperroniense (pp. 10). Debido a los lógicos problemas de espacio de un formato como este hubo que comprimir el contenido del artículo, aquí tenéis la versión “extendida”:

El Chatelperroniense es uno de los tecnocomplejos paleolíticos que ha despertado mayor interés en las últimas décadas. Inicialmente fue interpretado como una cultura del Paleolítico Superior hasta que, a finales de los 70 y comienzos de los 80, esta imagen cambió. La aparición en los yacimientos franceses de Arcy sur Cure y Saint Cesaire de restos de neandertal asociados a niveles Chatelperronienses abrió un intenso debate acerca de su naturaleza y de su significado en el proceso de tránsito del Paleolítico Medio al Superior y de extinción de los neandertales.

Actualmente el Chatelperroniense se caracteriza por una industria lítica muy avanzada, en la que destacan los núcleos laminares de explotación bipolar y un utillaje característico compuesto fundamentalmente por puntas de Chatelperrón, raspadores sobre lasca y láminas de retoque marginal. Dentro de la industria ósea se documentan azagayas, punzones, retocadores y alisadores. Además en algunos yacimientos, especialmente en el de de Arcy-Sur-Cure, se han recuperado numerosos objetos de adorno realizados en diente y hueso (Caron et al 2011).

La cronología de este tecnocomplejo está actualmente en revisión. Su cercanía al límite de aplicación del C14 había provocado en el pasado numerosas incertidumbres sobre las dataciones. Los nuevos resultados ofrecidos por las dataciones de muestras tratadas mediante ultrafiltración (Hublin et al 2011) sitúan el Chatelperroniense entre hace 40-45.000 años (dataciones calibradas).

La dispersión geográfica de los yacimientos Chatelperronienses es reducida, se documentan cuatro focos principales, uno en torno a la región de París, otro en Dordoña, otro en Charente y finalmente uno en el País Vasco. Los tipos de yacimientos son muy variables, destacando, además de las largas secuencias en cueva como Quinçay o Arcy-Sur-Cure, los yacimientos al aire libre como Tambourets, Vieux-Coutets o Le Basté. En la Península Ibérica sólo encontramos evidencias chatelperronienses en la región cantábrica. Destacan los yacimientos de Morín (Maiilo Fernández, 2005), que presenta una industria con rasgos arcaicos, Labeko Koba, interpretado como un alto de caza (Rios et al 2012a), y el recientemente descubierto yacimiento al aire libre de Aranbaltza (Rios et al 2012b).

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Mapa del occidente europeo con la localización de los principales yacimientos Chatelperronienses (base cartográfica Eric Gaba – Wikimedia Commons user: Sting) /Imagen:JosebaRíosGaraizar/CENIEH

Actualmente se está produciendo un intenso debate acerca de la naturaleza del Chatelperroniense. Una de las posturas defendida con mayor intensidad en los últimos años, fundamentalmente por J. Zilhao y F. d’Errico, plantea que el Chatelperroniense es un producto original de los Neandertales, cuyas sociedades están cambiando antes de la llegada de los Humanos Modernos a Europa (d’Errico et al 1998). Otros, como P. Mellars, piensan que el Chatelperroniense es una especie de imitación del Auriñaciense, resultado del contacto y aculturación entre Humanos Modernos y Neandertales. Otros como J.-J- Hublin o M. Roussel defienden que las características avanzadas del Chatelperroniense se producen por una difusión de Humanos Modernos establecidos en el Centro y Este de Europa (Hublin et al 2012). Finalmente J-G. Bordes y O. Bar-Yosef plantean la posibilidad de que la asociación entre restos de neandertal y niveles Chatelperronienses sea falsa y que este tecnocomplejo sea, de hecho, un producto de los primeros Humanos Modernos que alcanzan el occidente europeo Bar-Yosef & Bordes 2010). En los próximos años seguramente se profundizará en este debate, no obstante parece que sólo la aparición de nuevas e incontestables evidencias podrá arrojar algo de luz sobre el mismo.

ResearchBlogging.org
Bar-Yosef O, & Bordes JG (2010). Who were the makers of the Châtelperronian culture? Journal of human evolution, 59 (5), 586-93 PMID: 20692683

Caron F, d’Errico F, Del Moral P, Santos F, & Zilhão J (2011). The reality of Neandertal symbolic behavior at the Grotte du Renne, Arcy-sur-Cure, France. PloS one, 6 (6) PMID: 21738702

d’Errico, F, Zilhao, J, Julien, M, Baffier, D, Pelegrin, J, Conrad, N.J, Demars, P.-Y, Hublin, J.J, Mellars, P, Mussi, M, Svoboda, J, Taborin, Y, Toscano, L.G.V, & White, R (1998). Neanderthal Acculturation in Western Europe?: A Critical Review of the Evidence and Its Interpretation [and Comments and Reply] Current Anthropology, 39 DOI: 10.1086/204689

Hublin JJ, Talamo S, Julien M, David F, Connet N, Bodu P, Vandermeersch B, & Richards MP (2012). Radiocarbon dates from the Grotte du Renne and Saint-Césaire support a Neandertal origin for the Châtelperronian. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 109 (46), 18743-8 PMID: 23112183

Maillo Fernández, J. M (2005). La producción laminar en el Chatelperroniense de Cueva Morín: modalidades, intenciones y objetivos Trabajos de Prehistoria, 62, 47-64

Rios-Garaizar, J, Arrizabalaga, A, & Villaluenga, A (2012). Haltes de chasse du Châtelperronien de la Péninsule Ibérique L’Anthropologie, 116, 532-549 DOI: 10.1016/j.anthro.2012.10.001

Rios-Garaizar, J, Libano Silvente, I, & Garate Maidagan, D (2012). El yacimiento chatelperroniense al aire libre de Aranbaltza (Barrika, Euskadi) Munibe (Antropologia-Arkeologia), 63, 81-92

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