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Axlor es uno de los principales yacimientos para el estudio del Paleolítico Medio en la Región Cantábrica. Desde el año 1999 tuve la oportunidad de participar en el último proyecto de excavación desarrollado en el yacimiento bajo la dirección de Jesús E. González y Juan J. Ibáñez, equipo de dirección al que me uní desde el año 2003 hasta el 2008, año en el que se cerró la última campaña de excavación (Rios-Garaizar et al. 2003). El yacimiento fue descubierto por J. M. Barandiarán en el año 1932 en el transcurso de sus exploraciones en la vecina cueva de Baltzola, y lo excavó entre 1967 y 1974, siendo ésta la última excavación que dirigió el eminente prehistoriador vasco (Barandiarán Ayerbe 1980). Las industrias líticas de Axlor fueron parte fundamental de mis primeros trabajos de investigación sobre la transición del Paleolítico Medio al Superior en torno al Golfo de Bizkaia, y este estudio formó parte de mi tesis doctoral (Rios-Garaizar, 2012). En el año 2005 además un equipo coordinado por Jesús E. González fue contratado por el Gobierno Vasco para organizar y catalogar las colecciones de J.M. Barandiarán. Participé en este proyecto coordinando la catalogación y estudio de la abundante colección lítica proveniente de éstas primeras excavaciones.

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Vista del abrigo de Axlor (Foto Joseba Rios-Garaizar)

 

En el año 2016, en el transcurso de una revisión sistemática de la fauna del yacimiento, el paleontólogo del instituto Ikerbasque (EHU) Asier Gómez Olivencia, reparó en la posible presencia de huellas de manipulación antrópica en restos de carnívoros y de aves. Inmediatamente se organizó un equipo de investigación formado por paleontólogos, tafónomos y arqueólogos, con el objetivo de contrastar estas evidencias que de confirmarse serían las primeras de esta naturaleza en la Región Cantábrica. La relevancia de este descubrimiento radica en que permite reconocer unas estrategias de subsistencia complejas en las que aves y carnívoros son consumidos para obtener carne, pieles y posiblemente plumas. Este tipo de interacciones con animales difíciles de capturar como las aves, o directamente peligrosos como los lobos, son poco frecuentes entre los neandertales y evidencian un control exhaustivo del medio y de las posibilidades que este ofrece. Curiosamente, hace pocos meses publicamos las primeras evidencias incontestables de consumo de moluscos marinos por neandertales en yacimiento de El Cuco, también el la Región Cantábrica (Gutiérrez Zugasti et al. 2018). Todos estos descubrimientos ayudan a matizar la imagen de los neandertales como simples cazadores y consumidores de herbívoros de tamaño grande y medio, y muestran que consumían un espectro más amplio de recursos.

Los resultados de este trabajo se acaban de publicar en la prestigiosa revista Scientific Reports de Nature, donde además de describir de manera pormenorizada los restos de aves y carnívoros con huellas de consumo humano, se sitúan estos restos en el contexto del yacimiento, de la Región Cantábrica y de la Europa Neandertal (Gómez-Olivencia et al. 2018). Gracias a esta contextualización hemos podido certificar que las evidencias de Axlor se asocian a un complejo tecnocultural muy particular, el Musterienses de tipo Quina, que según los datos más recientes en Axlor tiene más de 50.000 años de antigüedad (Marín-Arroyo et al. 2018).

Los de Axlor son los primeros restos identificados de aves y carnívoros consumidos por Neandertales de la Región Cantábrica y unos de los pocos de la Península Ibérica, entre los que destacan los de las cuevas de Gibraltar (Blasco et al. 2016) o Bolomor (Blasco & Fernández Peris 2009). En Europa el panorama es mucho más complejo, existiendo evidencias dispersas en numerosos yacimientos de Francia y de Italia, con algunos ejemplos realmente notables como el yacimiento de Taubach (Bratlund 1999) en el que hay evidencias de un consumo sistemático de osos de las cavernas, el de Fumane en el que se apunta a que las aves se cazaban para obtener plumas para usar como adorno (Peresani et al. 2011), o el yacimiento de Krapina en el que se identificaron talones de águila para ser usados como colgantes (Radovčić et al. 2015).

Los restos identificados en Axlor son tres restos de ave (dos pertenecientes al águila real y un tercer resto perteneciente a un cuervo) y un cánido (lobo) y un félido de pequeño tamaño (lince). Las marcas de corte en los restos de águila real y lince son muy probablemente el resultado de la obtención de carne, mientras que en el caso del lobo el objetivo pudo ser tanto la la carne como la piel.

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Radio de lobo (Canis lupus) con una marca de corte, resultado de carnicería o de despellejado (Gómez-Olivencia et al. 2018)

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Fémur derecho de águila real (Aquila chrysaetos) con marcas de corte. Este resto fue probablemente consumido para carne (Gómez-Olivencia et al. 2018)

Como apuntamos en el trabajo es seguro que en un futuro próximo se van a producir otros hallazgos semejantes en yacimientos de la Región Cantábrica. Por un lado hay numerosos yacimientos con restos de aves y carnívoros conservados en niveles del Paleolítico Medio (Amalda- Eastham 1990-, o Castillo- Cabrera et al. 2004) por ejemplo). Por otro lado, salvo algunas excepciones, son pocos los yacimientos de este periodo que se han analizado en detalle en busca de huellas de manipulación antrópica en este tipo de restos. Como hemos mencionado anteriormente, hay evidencias importantes de consumo de moluscos en el yacimiento de El Cuco; hay evidencias que apuntan al consumo de peces por neandertales en el yacimiento de Cueva Millán, en Burgos (Roselló Izquierdo 1992): recientemente se han publicado ejemplos de consumo de plantas y hongos en Sidrón (Hardy et al. 2012). Todas estas evidencias sugieren una interacción compleja y rica en matices de los neandertales con su medio ambiente, algo que no debe extrañarnos si consideramos que sobrevivieron, con éxito, en diversos ecosistemas durante miles de años y decenas de generaciones.

Referencias:

Barandiarán Ayerbe, J. M. (1980). Excavaciones en Axlor. 1967- 1974. In J. M. Barandiarán Ayerbe (Ed.), Obras completas de José Miguel de Barandiaran Tomo XVII (pp. 127–384). La Gran Enciclopedia Vasca.

Blasco, R. & Fernández Peris, J., 2009. Middle Pleistocene bird consumption at Level XI of Bolomor Cave (Valencia, Spain). Journal of Archaeological Sciences 36, 2213–2223.

Blasco, R., Rosell, J., Rufà, A., Sánchez Marco, A. & Finlayson, C., 2016. Pigeons and choughs, a usual resource for the Neanderthals in Gibraltar. Quaternary International 421, 62–77.

Bratlund, B. Taubach revisited. Jahrbuch des Römisch-Germanischen Zentralmuseums Mainz 46, 61–174 (1999).

Cabrera, V., Pike-Tay, A. & Bernaldo de Quirós, F., 2004. Trends in Middle Paleolithic settlement in Cantabrian Spain, the late Mousterian at Castillo cave. In: Settlement Dynamics of the Middle Paleolithic and Middle Stone Age Vol. 2 (ed Conard, N.) 437–460 (Kerns Verlag, 2004).

Eastham, A., 1990. The Bird bones in the Cave of Amalda. In: La Cueva de Amalda (Zestoa, País Vasco). Ocupaciones paleolíticas y postpaleolíticas. Vol. 4 (eds Altuna, J., Baldeón, A. & Mariezkurrena, K.) 239–253 (Sociedad de Estudios Vascos, 1990).

Gómez-Olivencia, A., Sala, N., Núñez-Lahuerta, C., Sanchis, A., Arlegi, M., & Rios-Garaizar, J. (2018). First data of Neandertal bird and carnivore exploitation in the Cantabrian Region (Axlor; Barandiaran excavations; Dima, Biscay, Northern Iberian Peninsula). Scientific Reports, 8(1), 10551. http://doi.org/10.1038/s41598-018-28377-y

Gutiérrez-Zugasti, I., Rios-Garaizar, J., Marín-Arroyo, A. B., Rasines del Río, P., Maroto, J., Jones, J. R., … Richards, M. P. (2017). A chrono-cultural reassessment of the levels VI–XIV from El Cuco rock-shelter: A new sequence for the Late Middle Paleolithic in the Cantabrian region (northern Iberia). Quaternary International. http://doi.org/10.1016/j.quaint.2017.06.059

Hardy, K., Buckley, S., Collins, M., Estalrrich, A., Brothwell, D., Copeland, L., … Rosas, A. (2012). Neanderthal medics? Evidence for food, cooking, and medicinal plants entrapped in dental calculus. Naturwissenschaften, 99(8), 617–626. http://doi.org/10.1007/s00114-012-0942-0

Marín-Arroyo, A. B., Rios-Garaizar, J., Straus, L. G., Jones, J. R., de la Rasilla, M., González Morales, M. R., … Ocio, D. (2018). Chronological reassessment of the Middle to Upper Paleolithic transition and Early Upper Paleolithic cultures in Cantabrian Spain. PLOS ONE, 13(4), e0194708. Retrieved from https://doi.org/10.1371/journal.pone.0194708

Peresani, M., Fiore, I., Gala, M., Romandini, M. & Tagliacozzo, A., 2011. Late Neandertals and the intentional removal of feathers as evidenced from bird bone taphonomy at Fumane Cave 44 ky B.P., Italy. PNAS 108, 3888–3893.

Radovčić, D., Sršen, A. O., Radovčić, J. & Frayer, D. W., 2015. Evidence for Neandertal jewelry: Modified white-tailed eagle claws at Krapina. PLoS ONE 10, e0119802.

Rios-Garaizar, J. (2012). Industria lítica y sociedad en la Transición del Paleolítico Medio al Superior en torno al Golfo de Bizkaia. Santander: PUbliCan – Ediciones de la Universidad de Cantabria.

Rios-Garaizar, J. González Urquijo, J., Ibáñez, J.J. (2003). La excavación en Axlor. Las formas de vida de los últimos neandertales. Boletín de la Sociedad Española de Espeleología y Ciencias Del Karst 5, 62–83.

Roselló Izquierdo, E. (1992). La ictiofauna musteriense de Cueva Millán (Burgos): consideraciones de índole biológica y cultural contrastadas con ictiocenosis paleolíticas cantábricas. Estudios Geologicos, 48(1–2), 79–83.

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Hace dos años la investigadora de la Universidad de Cantabria, Ana Belén Marín-Arroyo, me propuso participar en un proyecto apasionante. En el marco de un proyecto más ambicioso financiado por la Unión Europea y el Ministerio de Economía sobre cambios ambientales en la Transición del Paleolítico Medio al Superior en la región cantábrica, surgió la necesidad de datar un gran número de yacimientos y niveles, dataciones que servirían para contextualizar las muestras de fauna cuyas señales isotópicas iba a ser analizadas. Algunos de los resultados fueron sorprendentes e inesperados, y otros proporcionaban información de gran calidad que complementaba investigaciones anteriores (Maroto et a. 2012, Higham et al. 2014). Con esta materia prima comprendimos que era importante analizar estos resultados en detalle para aportar datos a temas tan interesantes como la posible coexistencia de Neandertales y Humanos Modernos en la región, o el origen del Gravetiense cantábrico. El resultado de este trabajo acaba de ser publicado en la revista PLOS ONE (Marín-Arroyo et al. 2018).

Las dataciones las realizamos en el ORAU (Oxfor Radiocarbon Acelerator Unit) siguiendo protocolos muy estrictos de selección de muestras y de pretratamiento (Ultrafiltración) y medición (AMS). Las muestras seleccionadas fueron huesos de herbívoros con marcas de manipulación por humanos (huellas de corte, percusiones, etc.) y con las mayores garantías posibles en cuanto a su atribución estratigráfica. Las muestras fueron obtenidas de materiales depositados en los distintos museos de la región, todos ellos de excavaciones ‘históricas’. Los yacimientos muestrados son, de oeste a este: La Viña, Llonín, Covalejos, Ruso I, Morín, Cobrante, El Otero, El Cuco, Axlor, Bolinkoba, Ekain, Amalda, y Aitzbitarte III.

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Detalle de una de las muestras del nivel Vb de Aitzbitarte III, concretamente un femur de Bos/bison que presenta huellas de mordisqueo superpuestas a huellas de corte.

Como he mencionado anteriormente algunos resultados han sido sorprendentes porque contradicen interpretaciones previas y obligan a cuestionar las atribuciones crono-culturales de algunos niveles . El nivel V de Llonín, atribuído al Gravetiense, ha proporcionado dos dataciones que lo sitúan en una fase temprana de este complejo tecno-cultural (unos 28.000 años sin calibrar), y otra datación mucho más reciente (20.000 años sin calibrar), lo que sugiere la existencia de problemas de integridad o de definición temporal del nivel.  Uno de los casos más impactantes ha sido el de la secuencia de El Otero. Los niveles VI, V y IV, tradicionalmente interpretados como auriñacienses, han proporcionado dataciones claramente magdalenienses (15-10.000 años) lo que obliga a reevaluar completamente la secuencia de este yacimiento. En el yacimiento de Cobrante el nivel VI ha proporcionado una datación que se corresponde bien con la atribución del nivel al Protoauriñaciense y otra que cuadraría con una atribución Musteriense. Esta aparente anomalía se entiende mejor si observamos que en este nivel se daba una mezcla ‘extraña’ de materiales propios del Auriñaciense, como laminillas Dufour, raspadores carenados o láminas auriñacienses junto a útiles sobre lasca de aspecto claramente musteriense. Parece, por tanto, que ese nivel contiene restos arqueológicos de al menos dos ocupaciones diferentes, una musteriense y otra auriñaciense. Siendo esto así habría que revisar la atribución al Protoauriñaciense el nivel VII, que no ha sido datado en este proyecto, y que carece de material diagnóstico. Finalmente, la datación obtenida del nivel V, atribuido al Auriñaciense, sitúa este nivel en el Solutrense (unos 18.000 años sin calibrar), de acorde con algunos materiales de aspecto solutrense que habían sido interpretados erróneamente. El caso de la secuencia de El Cuco ha sido evaluado en otro trabajo (Gutiérrez-Zugasti et al. 2017). En este artículo se cuestionaba completamente la atribución de los niveles VII-XIII al Auriñaciense. Ahora hemos presentado dataciones de los niveles III y Vb, que habían sido interpretados inicialmente como gravetienses. Las nuevas dataciones atribuyen el nivel Vb al Musteriense (unos 49.000 años sin calibrar), y el nivel III al Protoauriñaciense (unos 35.000 años sin calibrar). Estas atribuciones confirman las precisiones realizadas del re-estudio de la industria lítica y abren posibilidades muy sugerentes, como que el famoso collar de El Cuco, recuperado en el nivel Vb, sea Protoauriñaciense y no Gravetiense como había sido publicado (Gutiérrez-Zugasti et al. 2013).

Collar del período Gravetiense (28.000-22.000 años) del Abrigo del Cuco (Castro Urdiales).

Collar del nivel Vb del Abrigo del Cuco (Castro Urdiales). Imagen obtenida en http://www.gaemarqueologos.com/07.html

También el yacimiento de El Ruso ha dado un resultado problemático. El nivel IVb  definido inicialmente como Auriñaciense Evolucionado ha proporcionado una datación más coherente con una cronología gravetiense (unos 28.000 años). En Axlor el nivel IV/D previamente datado en unos 42.000 años, lo que lo convertía en una de las referencias más recientes del Paleolítico Medio regional (Rios-Garaizar, 2017), ha sido datado en  fechas superiores a 49.000 años, lo que sin duda envejece toda la secuencia. De Bolinkoba se ha obtenido una datación del nivel VI, gravetiense, de unos 10.000 años, probablemente debido a algún tipo de mezcla o de problema de gestión de la colección. En Ekain se ha intentado datar la ocupación chatelperroniense (Rios-Garaizar et al. 2012) sin éxito, ya que el resultado obtenido (unos 34.000 años) sugiere una cronología auriñaciense. Este resultado tal vez pueda explicarse por una mezcla de materiales atribuible a la acción de los osos de las cavernas. En Amalda, una muestra del nivel VII, musteriense, ha dado un resultado propio del gravetiense (unos 28.000 años), lo que sugiere una cierta mezcla con el nivel VI, algo que ya habíamos detectado en el estudio de la industria lítica (Rios-Garaizar 2010). Una muestra del nivel VI de este mismo yacimiento, obtenida en la entrada de la cueva donde este nivel estaba expuesto, ha proporcionado una datación medieval, y una muestra del nivel V ha dado un resultado propio del Magdaleniense (unos 14.000 años), periodo no identificado en la secuencia. Finalmente en Aitzbitarte III se ha obtenido una datación propia del Auriñaciense Antiguo (unos 34.000 años) en el nivel Vb, atribuido al Auriñaciense Evolucionado y que ha proporcionado otras dataciones en torno a 31.000 años.

Con los restantes resultados, que hemos considerado válidos por ser coherentes con la atribución cronocultural de los niveles datados, y resultados de C14 AMS tratados mediante ultrafiltración, hemos modelizado la duración de cada uno de los complejos culturales considerados (Musteriense reciente, Chatelperroniense, Auriñaciense y Gravetiense).

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Distribución espacio temporal de los distintos yacimientos analizados (Marín-Arroyo et al. 2018)

Estos resultados muestran resultados sumamente interesantes. En primer lugar el Musteriense regional parece finalizar antes de lo pensado inicialmente, en torno a hace unos 45.000 años. Curiosamente el Musteriense no se solapa con el Chatelperroniense, lo que viene a reforzar la impresión que teníamos tras analizar Labeko-Koba, Ekain y Aranbaltza, de que el Chatelperroniense es intrusivo en la región cantábrica. Esto implicaría que hubo una extinción local de los neandertales en la región y una ocupación posterior de otros neandertales provenientes del Sudoeste de Francia. Nuestros resultados siguen confirmando la llegada temprana de los humanos modernos a las costas del Golfo de Bizkaia. Junto con Isturitz, los datos de Cobrante, El Cuco, Covalejos, El Castillo y Labeko Koba refuerzan la idea de que los primeros humanos modernos llegaron al occidente de Europa hace al menos 43.000 años. Finalmente, nuestros datos han puesto de relieve un origen temprano del Gravetiense en la región (hace unos 36.000 años calibrados), siendo los resultados más antiguos los de Aitzbitarte III. Esto apoyaría la idea de un origen del Noaillense, una facies particular del Gravetiense, en el SO de Francia y en Gipuzkoa, facies que posiblemente está enraizada en el Auriñaciense Evolucionado (Rios-Garaizar et al. 2013).

El rigor en el protocolo de selección y preparación de muestras, el análisis crítico de las estratigrafías y conjuntos analizados, y la aplicación de modelos estadísticos complejos permiten modelizar con garantías la sucesión de procesos históricos de extinción, de reemplazo de poblaciones y de cambio cultural. Estos modelos nos ofrecen un marco fiable para las interpretacion arqueológica de este periodo tan fascinante como es la Transición del Paleolítico Medio al Superior.

Referencia del artículo:

Marín-Arroyo A.B., Rios-Garaizar J., Straus L.G., Jones J.R., de la Rasilla M., et al. (2018) Chronological reassessment of the Middle to Upper Paleolithic transition and Early Upper Paleolithic cultures in Cantabrian Spain. PLOS ONE 13(4): e0194708.

Referencias:

Gutiérrez-Zugasti, I., Cuenca-Solana, D., Rasines del Río, P., Muñoz, E., Santamaría, S., Morlote, J.M., 2013. The role of shellfish in hunter–gatherer societies during the Early Upper Palaeolithic: A view from El Cuco rockshelter, northern Spain. Journal of Anthropological Archaeology 32, 242–256. doi:10.1016/j.jaa.2013.03.001

Gutiérrez-Zugasti, I., Rios-Garaizar, J., Marín-Arroyo, A.B., Rasines del Río, P., Maroto, J., Jones, J.R. et al. 2017. A chrono-cultural reassessment of the levels VI–XIV from El Cuco rock-shelter: A new sequence for the Late Middle Paleolithic in the Cantabrian region (northern Iberia). Quaternary International. doi:10.1016/j.quaint.2017.06.059

Higham, T., Douka, K., Wood, R., Ramsey, C.B., Brock, F., Basell, L., et al. 2014. The timing and spatiotemporal patterning of Neanderthal disappearance. Nature 512, 306–309.

Maroto, J., Vaquero, M., Arrizabalaga, Á., Baena, J., Baquedano, E., Jordá, J., et al. 2012. Current issues in late Middle Palaeolithic chronology: New assessments from Northern Iberia. Quaternary International 247, 15–25. doi:http://dx.doi.org/10.1016/j.quaint.2011.07.007

Rios-Garaizar, J., 2010. Organización económica de las sociedades Neandertales: el caso del nivel VII de Amalda (Zestoa, Gipuzkoa). Zephyrus LXV, 15–37.

Rios-Garaizar, J., 2017. A new chronological and technological synthesis for Late Middle Paleolithic of the Eastern Cantabrian Region. Quaternary International 433, Part, 50–63. doi:10.1016/j.quaint.2016.02.020

Rios-Garaizar, J., Arrizabalaga, Á., Villaluenga, A., 2012. Haltes de chasse du Châtelperronien de la Péninsule Ibérique. Labeko Koba et Ekain (Pays Basque Péninsulaire). L’Anthropologie 116, 532–549. doi:http://dx.doi.org/10.1016/j.anthro.2012.10.001

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Archaeological excavations at Aranbaltza, site located in the Basque Country coast, have revealed several episodes of neandertal occupations with preserved wooden remains. The fieldwork is leaded by Joseba Rios-Garaizar, archaeologist from the Spanish National Research Centre on Human Evolution (CENIEH). In 2015, the excavation revealed the presence of waterlogged sediments preserving wooden remains in an extraordinary state of preservation. The assemblage includes including two wooden tools, and one of them is a 15 cm long digging stick which has been published in PLOS ONE.

Figura Macro

Aranbaltza digging stick made. Left, actual morphology after excavation. Right, slightly deformed morphology after restoration

The detailed analysis of this tool and the OSL dating of the sediment that bears the wooden remains indicate that the objects were deposited around 90.000 years and thus, they were made by neandertals. The Micro-CT analysis and a close examination of the surface have shown that a yew trunk was cut longitudinally into two halves. One of this halves was scraped with a stone-tool, and treated with fire to harden it and to facilitate the scraping to obtain a pointed morphology. Use-wear analysis revealed that it was used for digging in search of food, flint, or simply to make holes in the ground.

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Cross-section images of the internal structure obtained with Micro-CT

The preservation of wooden tools associated to neandertals is very rare because wood degrades very quickly. Only in very specific environments, like the waterlogged sediments from Aranbaltza, it has been possible to find evidence of wooden technology. As it was suggested by indirect evidence, this type of technology was relevant in neandertal daily life. In the Iberian Peninsula wooden tools associated to neandertals have been found only in the travertine from Abric Romaní (Catalonia), and in the rest of Europe only four sites (Clacton on Sea, Schöningen, Lehringen and Poggeti Vechi) have provided wooden tools associated to neandertals or pre-neandertals. Therefore, findings like the one from Aranbaltza are crucial to investigate the neandertal technology and use of wood.

The archaeological project at Aranbaltza started in 2013 to investigate the last neandertals from Western Europe, who were responsible of the Chatelperronian culture. The ongoing excavations have revealed different neandertal occupation events spanning from 100 to 44.000 years. This makes of Aranbaltza an exceptional site to investigate neandertal evolution and behavioral variability.

Piezas US4 y 5

Stone-tools recovered from US4 (1) and US5 (3-4), the stratigraphic units that preserve wooden remains.

This archaeological project is coordinated by the CENIEH and INRAP and funded by Heritage Center of the Bizkaia Regional Government (2013-2017) and Basque Government (2014-2015). Researchers from the following institutions have participated in this publication: CENIEH, Universidad Autónoma de Barcelona, Universidad de Burgos, INRAP, Universidad del País Vasco and Universidad de Cantabria.

Reference

Joseba Rios-Garaizar, Oriol López-Bultó, Eneko Iriarte, Carlos Pérez-Garrido, Raquel Piqué, Arantxa Aranburu, María José Iriarte-Chiapusso, Illuminada Ortega-Cordellat, Laurence Bourguignon, Diego Garate, Iñaki Libano (2018), A Middle Palaeolithic wooden digging stick from Aranbaltza III, Spain. PLOS ONE. DOI: 10.1371/journal.pone.0195044

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A new paper titled “A chrono-cultural reassessment of the levels VI–XIV from El Cuco rock-shelter: A new sequence for the Late Middle Paleolithic in the Cantabrian region (northern Iberia)” has been published in Quaternary International (Gutierrez-Zugasti et al. 2017). In this work, we propose a new chrono-cultural attribution for the lower part of El Cuco’s archeological sequence, which is now attributed to the Middle Paleolithic. This change demanded a new lecture of the entire site, which nowadays is the first site in the Bay of Biscay, atributed to neandertals, with clear evidence of marine resource consumption. Also, the new sequence is relevant to understand the end of the Middle Paleolithic in the region.

El Cuco rock-shelter is located on the north coast of Spain, in the coastal village of Castro Urdiales. In 2005 the site was excavated under the direction of P. Rasines and a sequence of 2.5 m deep, composed of 14 levels, was revealed (Muñoz et al. 2007). Initially, levels VI to XIV were attributed to the Evolved Aurignacian mostly because level XIII was dated to ca. 30,000 BP.

Recently the entire sequence has been reassessed, the new dates obtained from carbonate samples of Patella vulgata remains, have dated level X to ca. 43,000 BP, and level XIII to ca. 46.000 BP. These dates were contradictory with the attribution to the Evolved Aurignacian, and for this reason, we conducted a reanalysis of the level VII’s lithic assemblage. This analysis revealed a clearly Mousterian industry characterized by the use of Levallois technology, with a special incidence of small Levallois cores and flakes. These technological features were similar to those described at Axlor or Amalda (Rios-Garaizar et al. 2015), and are typical from the Late Mousterian of the Cantabrian Region (Rios-Garaizar 2017). Similar features have been also identified in levels VIII-XIII assemblages.

 

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Level VII lithic assemblage (Gutierrez-Zugasti et al. 2017)

 

One of the most interesting conclusions of this new analysis is that shell assemblages are quite rich in levels X, XI and XII (Gutiérrez-Zugasti et al., 2013). Two of the most represented species, limpets (Patella) and sea urchin (Paracentrotus lividus), were brought to the site and consumed there by neandertals, representing the first clear evidence of marine resource exploitation in the Bay of Biscay. Probably, the absence of this kind of evidence in this region is due to the scarcity of caves and rock shelters with preserved Middle Paleolithic deposits located close to the current coastline. In fact, El Cuco is one of the closest sites (<500 m), and there, specifically, we find clear evidence of shellfish consume.

References:

Gutiérrez-Zugasti, I., Cuenca-Solana, D., Rasines del Río, P., Muñoz, E., Santamaría, S., Morlote, J.M., 2013. The role of shellfish in hunter–gatherer societies during the Early Upper Palaeolithic: A view from El Cuco rockshelter, northern Spain. Journal of Anthropological Archaeology 32, 242–256. doi:10.1016/j.jaa.2013.03.001

Gutierrez-Zugasti, I., Rios-Garaizar, J., Marín-Arroyo, A.B., Rasines, P., Maroto, J., Jones, J., Bailey, G.N., Richards, M., (2017) A chrono-cultural reassessment of the levels VI-XIV from El Cuco rock-shelter: a new sequence for the Late Middle Paleolithic in the Cantabrian Region (northern Iberia). Quatenary International. https://doi.org/10.1016/j.quaint.2017.06.059

Muñoz, E., Rasines, P., Santamaría, S., Morlote, J.M., 2007. Estudio arqueológico del Abrigo del Cuco, in: Muñoz, E., Montes, R. (Eds.), Interveciones Arqueológicas En Castro Urdiales. Tomo III. Arqueología Y Arte Rupestre Paleolítico En Las Cavidades de El Cuco O Sobera Y La Lastrilla. Excmo. Ayuntamiento de Castro Urdiales, Concejalía de Medioambiente y Patrimonio Arqueológico., Santander, pp. 15–160.

Rios-Garaizar, J., Eixea, A., Villaverde, V., 2015. Ramification of lithic production and the search of small tools in Iberian Peninsula Middle Paleolithic. Quaternary International 361, 188–199. doi:10.1016/j.quaint.2014.07.025

Rios-Garaizar, J., 2017. A new chronological and technological synthesis for Late Middle Paleolithic of the Eastern Cantabrian Region. Quaternary International 433, Part, 50–63. doi:10.1016/j.quaint.2016.02.020

 

 

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En 2011 cuando Iñaki Líbano nos enseño a Diego Garate y a mí la colección lítica que había recuperado en el paraje de Aranbaltza (Barrika) supe inmediatamente que se trataba de un yacimiento fundamental para responder a dos cuestiones principales de la arqueología paleolítica en la Región Cantábrica: Cómo era el hábitat paleolítico al aire libre, en comparación con el rico registro disponible en las cuevas de la región; y si la presencia del Chatelperroniense en la Región era tan escasa y se limitaba a pequeños altos de caza, tal y como habíamos planteado en una reciente publicación (Rios-Garaizar et al. 2012a).

Inmediatamente estudiamos la colección de I. Líbano y pudimos demostrar que nos encontrábamos ante un conjunto lítico en el que la mayor parte de los restos se podían asignar sin problemas al tecnocomplejo Chatelperroniense, y gracias a esto pudimos evaluar que otros conjuntos cercanos como el de Ollagorta (Barrika), recuperado por J. M. Barandiarán en un sondeo de 1959, se podían atribuir al mismo tecnocomplejo (Rios-Garaizar et al. 2012b).

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Estilizada punta de Chatelperrón excavada en el sector II de Aranabaltza (Foto: Joseba Rios-Garaizar)

El siguiente paso fue proponer a la Diputación Foral de Bizkaia la posibilidad de realizar un sondeo con el objetivo de evaluar si la zanja de canalización que había sacado a la superficie la colección del I. Líbano había destruido la totalidad del yacimiento, o si por el contrario había zonas en las que existía todavía un depósito estratigráfico intacto. Este punto era especialmente crucial porque uno de los grandes déficits de los yacimientos paleolíticos al aire libre de la región es la ausencia de estratigrafías (Arrizabalaga et al. 2015). Así, en Marzo de 2013 hicimos un pequeño sondeo manual y tuvimos la fortuna de localizar un depósito sedimentario que no había sido afectado ni por la canalización, ni por la cantera de áridos que estuvo en explotación hasta los años 60, ni por las posteriores plantaciones de eucaliptos. Ese mismo año acometimos la primera campaña de excavación y Aranbaltza comenzó a revelar sus sorpresas.

En las tres primeras campañas hemos podido descubrir, además de retazos de las ocupaciones chatelperronienses, una serie de niveles de inicio del Pleistoceno Superior y tal vez de final del Medio, con ocupaciones del Paleolítico Medio que parecen corresponderse con un hábitat estructurado al aire libre. Además hemos identificado restos pertenecientes a ocupaciones de los últimos cazadores recolectores, en el transito Pleistoceno-Holoceno, y restos de un campamento de época Calcolítica (Rios-Garaizar 2014, Rios-Garaizar et al. 2015).

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Excavación de las ocupaciones del paleolítico Medio en el sector I de Aranbaltza (Foto: Joseba Rios-Garaizar)

En esta IV campaña, financiada por la Diputación Foral de Bizkaia y coordinada desde el CENIEH y el INRAP, contamos con la colaboración del Ayuntamiento de Barrika, que cede el espacio para el laboratorio de campo y las instalaciones de cribado con agua; del Club Hípico Barrika, en cuyas instalaciones se encuentra el yacimiento; y de Edestiaurre Arkeologia Elkartea que colabora con medios humanos en el desarrollo de la campaña.

El objetivo principal de este año, una vez terminada en 2015 la excavación de la ocupación del Paleolítico Medio, es ampliar la superficie del nivel Chatelperroniense excavado en 2013, además prepararemos la zona de excavación en el sector III del yacimiento para la nueva fase del proyecto que comenzará en 2017.

 

Referencias:

Rios-Garaizar, J., Arrizabalaga, Á., Villaluenga, A., 2012a. Haltes de chasse du Châtelperronien de la Péninsule Ibérique. Labeko Koba et Ekain (Pays Basque Péninsulaire). L’Anthropologie. 116, 532–549. doi:http://dx.doi.org/10.1016/j.anthro.2012.10.001

Ríos Garaizar, J., Libano Silvente, I., Garate Maidagna, D., 2012b. El yacimiento chatelperroniense al aire libre de Aranbaltza (Barrika, Euskadi). Munibe (Antropologia-Arkeologia) 63, 81–92.

Arrizabalaga, A., Rios-Garaizar, J., Alvarez-Alonso, D., 2015. The past is out there: Open-air Palaeolithic sites and new research strategies in the Cantabrian region (northern Iberia). Quaternary International 364, 181–187. doi:10.1016/j.quaint.2014.07.051

Rios-Garaizar, J., 2014. Aranbaltza. Yacimiento Paleolítico al aire libre. Arkeoikuska: Investigación arqueológica. 2013, 175–178.

Rios-Garaizar, J., Ortega Cordellat, I., San Emeterio Gómez, A., Libano Silvente, I., Iriarte-Avilés, E., Garate Maidagan, D., 2015. Aranbaltza. Yacimiento paleolítico al aire libre. II Campaña. Arkeoikuska: Investigación arqueológica. 2014, 165–167.

 

 

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* El artículo original con los resultados de esta investigación acaba de ser publicado en la revista Nature. Los resultados del trabajo confirman lo avanzado por Fu y colegas en la conferencia de Cold Spring Harbor, esto es que el individuo Oase 1 tuvo un ancestro neandertal 4 o 6 generaciones atrás, esto es, menos de 200 años antes de su fallecimiento. Además el trabajo añade que el resto carece de relación directa con los Humanos Modernos que habitaron con posterioridad Europa, por lo que sugieren que no contribuyó de manera significativa a las poblaciones europeas posteriores.

En la conferencia Biology of Genomes celebrada la semana pasada en Cold Spring Harbor, NY, el equipo de la genetista Qiaomei Fu presentó los resultados del análisis genético de una mandíbula de humano anatómicamente moderno (AMH) recuperada en la cueva rumana de Peştera cu Oase.

El viernes en mi Timeline de Twitter saltó la noticia a través de una cita de Marie Soressi (@MarieSoressi) a un tweet de Alex Cagan (@ATJCagan) genetista del Max Planck Institute de Leipzig, asistente a la conferencia.

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El propio Cagan había publicado en su TL un abstract gráfico de la presentación de Fu

Y también produjo un ingenioso tweet de Chris Stringer (@ChrisStringer65) alertando al famoso paleoantropologo E. Trinkaus.

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Y es que, como muy bien recoge Andrea Anderson en Genomeweb, la relevancia de este descubrimiento es enorme para comprender la interacción entre humanos modernos y neandertales.

Hagamos un poco de historia. En 2003 se publica en la prestigiosa revista PNAS el hallazgo de una mandíbula (Oase 1) recuperada en una cueva del SW de Rumana llamada Peştera cu Oase. Esta mandíbula fue datada en 34,000–36,000 uncal. BP, constituyendo el resto de AMH más antiguo de Europa. En esa publicación Trinkaus y colegas sugerían además que el resto presentaba un mosaico de características de humanos modernos y neandertales, lo que abrió de nuevo el debate acerca de la hibridación entre estas dos especies.

 

El análisis presentado por Fu y colegas, aún sin publicar, sugiere que Oase 1 tiene de hecho un alto porcentaje de genoma de origen neandertal, entre el 5 y el 11 %, lo cual indica un antepasado neandertal entre 4 y 6 generaciones antes. Esto es, entre 60 y 200 años antes de que muriese el individuo Oase 1 nació un híbrido fértil entre un neandertal y un humano moderno. Teniendo en cuenta que la datación de este resto se sitúa en 34.290 +970 -870 uncal. BP (41070-36471 cal BP), podemos situar este contacto en fechas muy cercanas a 40.000 BP.

Este dato es enormemente interesante porque no sólo amplia enormemente el rango temporal de la posibilidad de cruce entre ambas especies, sino que sugiere que dicho cruce sucedió en alguna parte de Europa en un tiempo en el que se produjo reemplazamiento de los neandertales por poblaciones de humanos modernos.

Recientemente el análisis del ADN mitocondrial de dos dientes provenientes de niveles Protoauriñacienses de los yacimientos de Riparo Bombini y Grotta di Fumane confirmaba su vinculación, vía materna, con los humanos modernos, con lo cual Benazzi et al. (2015) certificaban relación del Protoauriñaciense con esta especie, alimentando así la idea de que la llegada de los humanos modernos desencadenó la extinción de los neandertales en el S de Europa.

Sin embargo, los datos obtenidos por Fu pueden obligarnos a reconsiderar un escenario lineal el el que grupos de humanos modernos entran por el E de Europa acelerando, en este proceso, la extinción de las poblaciones de neandertales. De hecho sugieren un panorama demográfico mucho más complejo de lo esperado, en el que pudo haber flujos de población no sólo de E a W, sino en sentido contrario; en el que el contacto entre ambas especies pudo ser más intenso hasta tal punto de crear híbridos; y en el que los intercambios culturales pudieron operar también en ambos sentidos. El análisis genético de Oase 1 incide en la idea de que el proceso de Transición del PaleolítiSin embargo, lco Medio al Superior, tal y como ya se ha señalado desde el análisis de las manifestaciones culturales, fue extraordinariamente complejo. Posiblemente sea esta complejidad una de las razones por las cuales nos sigue pareciendo fascinante.

Referencias:

* Fu, Q., Hajdinjak, M., Moldovan, O.T., Constantin, S., Mallick, S., Skoglund, P., Patterson, N., Rohland, N., Lazaridis, I., Nickel, B., Viola, B., Prufer, K., Meyer, M., Kelso, J., Reich, D., Paabo, S., 2015. An early modern human from Romania with a recent Neanderthal ancestor. Nature advance online publication.

Trinkaus, E., Moldovan, O., Milota, ştefan, Bîlgăr, A., Sarcina, L., Athreya, S., Bailey, S.E., Rodrigo, R., Mircea, G., Higham, T., Ramsey, C.B., van der Plicht, J., 2003. An early modern human from the Peştera cu Oase, Romania. Proceedings of the National Academy of Sciences 100 , 11231–11236.

Benazzi, S., Slon, V., Talamo, S., Negrino, F., Peresani, M., Bailey, S.E., Sawyer, S., Panetta, D., Vicino, G., Starnini, E., Mannino, M.A., Salvadori, P.A., Meyer, M., Pääbo, S., Hublin, J.-J., 2015. The makers of the Protoaurignacian and implications for Neandertal extinction. Science .

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En un reciente trabajo publicado en la revista Comptes Rendus Palevol hemos presentado la secuencia del final del Pleistoceno medio de la cueva de Arlanpe y su relevancia para el conocimiento del Paleolítico Medio antiguo en el Norte de la Península Ibérica.

El final del Pleistoceno medio es un periodo interesante para investigar los procesos de transformación del comportamiento neandertal entre el Paleolítico Medio Antiguo y el Paleolítico Medio Reciente. Si ya en la Península Ibérica son escasos los yacimientos que tienen este periodo representado, en la región cantábrica son mucho más escasos. Uno de los mejores yacimientos para investigar estas cuestiones la cueva de Arlanpe, excavada entre 2006 y 2011, sobre cuyos niveles solutrenses ya hemos hablado previamente en Arkeobasque. Distintas evidencias (sedimentología, polen, microvertebrados, malacofauna, dataciones de U/Th y AAR) nos sitúan la base de la secuencia de Arlanpe entre el MIS7 y el MIS5 (175-80.000 BP), estando especialmente bien representados los momentos templados del MIS5. El registro arqueológico de esta secuencia nos describe a poblaciones de neandertales que se mueven por territorios muy extensos y que ocupan el yacimiento de manera diferente en el MIS6, momento en el cual es usado como un refugio ocasional, y en el MIS5, en el que se convierte en un área de intensa actividad.

Mapas de situación, plano de la cueva y estratigrafía de Arlanpe

Mapas de situación, plano de la cueva y estratigrafía de Arlanpe http://ars.els-cdn.com/content/image/1-s2.0-S163106831500010X-gr1.jpg

Las ocupaciones identificadas se pueden agrupar en tres grandes fases. Las más antiguas (SQ1) tienen una cronología superior a 165.000 años y son muy pobres tanto en industria lítica como en fauna. Las siguiente (SQ2) no ha sido datadas directamente pero los datos ambientales indican un clima relativamente frío que nos situaría en pleno MIS6. Este nivel presenta un rico conjunto arqueológico cuyas características principales son:

  • Una industria lítica en la que hay un uso mayoritario de materias primas locales, fundamentalmente lutita.
  • Se transportan al yacimiento útiles de sílex que están fabricados en variedades tan diversas como Flysch, Treviño o Urbasa, lo que indica un territorio de explotación extenso
  • Desde el punto de vista tecnológico destacan los sistemas de producción discoide y SSDA en lutita y Levallois y Laminar en sílex. El utillaje retocado es escaso, destacando las láminas retocadas y las puntas musterienses.
  • La fauna está dominada por animales de roquedo (cabra y rebeco), en este nivel está documentada la que probablemente es la cita más antigua de reno del cantábrico. Hay algunos episodios en los que la cueva funciona como cubil de carnívoros, estando presentes osos, lobos o panteras.
  • La abundancia de restos de caracoles sugiere que pudieron formar parte de la dieta de los neandertales que ocuparon el yacimiento.

Distintos tipos de sílex exógeno recuperados en el Paleolítico Medio antiguo de Arlanpe. Imagen obtenida de https://www.academia.edu/10668362/Industria_l%C3%ADtica_de_los_niveles_del_Paleol%C3%ADtico_Medio_Antiguo_y_Paleol%C3%ADtico_Superior_de_Arlanpe_Lemoa_Bizkaia_

Las ocupaciones del SQ3 se producen en un momento de oscilaciones climáticas, incluyendo momentos de clima cálido semejante al actual, que parecen corresponderse con el MIS5. Además esta parte de la secuencia es mucho más rica en restos arqueológicos:

  • De nuevo la materia prima más utilizada es la lutita, pero en este caso en una proporción aún mayor que en SQ2.
  • El sílex tiene un comportamiento semejante, pero son menos abundantes los soportes laminares.
  • Las cadenas operativas de explotación de la lutita se desarrollan de manera más completa en el yacimiento. Destaca la producción de grandes lascas de filos corticales (SSDA), la producción Discoide y la fabricación de utillaje bifacial.
  • Además de los bifaces fabricados en lutita hay utillaje pesado como choppers, fabricados en arenisca.
  • La fauna está de nuevo dominada por los animales de roquedo, pero hay presencia de carnívoros como el oso, lobo, cuón o la pantera.

La función del yacimiento parece que varía entre las ocupaciones de SQ2, que parecen mucho más efímeras, y las de SQ3 que muestran una actividad más intensa. En ambos casos la posición estratégica del yacimiento, con una buena visibilidad de la confluencia de los valles de Arratia e Ibaizabal, debió animar a los grupos de neandertales a establecer allí campamentos en los que se realizaron distintos tipos de actividades, más ocasionales en un primer momento, y más intensas durante el último interglaciar.

Macro utillaje en arenisca y lutita del SQ3. Imagen obtenida de: http://antiquity.ac.uk/projgall/rios-garaizar329/images/figure8big.jpg

Las características de los conjuntos Q2 y SQ3 del yacimiento de Arlanpe lo relacionan con una serie de yacimientos que, desde hace unos 250.000 años presentan una combinación de rasgos tecnológicos avanzados, como puede ser la captación y transporte de utillaje fabricado en materias primas exógenas, o la generalización de los sistemas Discoide y Levallois para la fabricación de utillaje sobre lasca; con otros rasgos tecnológicos más propios del Paleolítico Inferior como puede ser el uso generalizado de materias primas locales de calidad mediocre o la fabricación y uso de bifaces. En el caso de Arlanpe parece que los rasgos tecnológicos avanzados tienen que ver con la movilidad del grupo, mientras que los rasgos arcaizantes tienen que ver con la necesidad inmediata de un utillaje variado, incluyendo utillaje pesado, con el que realizar distintos tipos de actividades.

Este tipo de gestión tecnológica, así como la gestión de la subsistencia practicada en Arlanpe, que es muy dependiente de los recursos locales, contrasta con las practicadas al final del Paleolítico Medio regional, sobre las que ya tratamos en un reciente post. Esta comparación permite constatar una cierta evolución cultural de los grupos de neandertales entre los estadios isotópicos 6 y 3.

Referencias:

Rios-Garaizar, J., Garate Maidagan, D., Gómez-Olivencia, A., Iriarte, E., Arceredillo-Alonso, D., Iriarte-Chiapusso, M.J., Garcia-Ibaibarriaga, N., García-Moreno, A., Gutierrez-Zugasti, I., Torres, T., Aranburu, A., Arriolabengoa, M., Bailón, S., Murelaga, X., Ordiales, A., Ortiz, J.E., Rofes, J., San Pedro, Z., 2015. Short-term Neandertal occupations in the late Middle Pleistocene of Arlanpe (Lemoa, northern Iberian Peninsula). Comptes Rendus Palevol. (también en Academia and RG)

Rios-Garaizar, J., García-Moreno, A., 2015. Middle Paleolithic Mobility Patterns and Settlement System Variability in the Eastern Cantabrian Region (Iberian Peninsula): A GIS-Based Resource Patching Model, in: Conard, N.J., Delagnes, A. (Eds.), Settlement Dynamics of the Middle Paleolithic and Middle Stone Age Vol 4. Kerns Verlag, Tübingen, pp. 329–360.

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