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El descubrimiento de nuevos yacimientos en Uribe Kosta está aportando nuevos datos acerca del los asentamientos de de las primeras sociedades productoras del Neolítico/Calcolítico. En un artículo recientemente publicado en la revista Antiquity presentamos el proyecto “Primeras Comunidades Campesinas en la Costa de Bizkaia” y damos a conocer algunos de los últimos asentamientos y túmulos funerarios localizados.

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Asentamientos y túmulos funerarios de la Prehistoria Reciente en Uribe Kosta

En la Región cantábrica la investigación sobre la Prehistoria Reciente se había focalizado en los yacimientos en cueva y en las estructuras megalíticas, siendo muy escasas las intervenciones en yacimientos al aire libre. En Uribe Kosta existe un registro importante de evidencias que se han ido incrementando de manera exponencial desde 2007, especialmente a partir de la puesta en marcha, en 2013, del proyecto “Primeras Comunidades Campesinas en la Costa de Bizkaia”. En el marco de este proyecto se han localizado y excavado nuevos asentamientos, se han realizado prospecciones sistemáticas para la localización de nuevos monumentos megalíticos, y se ha avanzado en el estudio de algunos elementos clave de la cultura material de este periodo como el utillaje pulimentado, los productos de talla laminar por presión, o las puntas de flecha foliáceas.

Los asentamientos más relevantes localizados hasta el momento son Aranbaltza II y Landaluze. El primero de ellos es una ocupación con un hogar simple realizado sobre un paleosuelo Holoceno con fechas de inicios de la Edad del Bronce (c. 2880 and 1975 cal BC). Ha proporcionado una abundante industria lítica incluyendo una punta de aletas y pedúnculo y evidencias de talla laminar por presión. En Landaluze, se prospectó una gran superficie, resultando en el hallazgo de dos hogares en parrilla. Estas estructuras de combustión están compuestas por piedras calentadas al fuego, una de ellas es circular y la otra alargada. Estas estructuras se han datado al final del Neolítico 4240–3990 cal BC (Regalado Bueno et al. 2015).

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Hogares en parrilla de Landaluze (adaptado de Regalado Bueno et al. 2015) (fotografía: Natxo Pedrosa).

Entre los monumentos funerarios más destacados hay que señalar el túmulo de Munarriandi, localizado en 2017, y el de Goikomendi, localizado en 2018. Estos monumentos megalíticos se localizaron mediante una prospección remota, usando cartografía LiDAR, y una verificación minuciosa in situ. Ambos túmulos están situados en la margen derecha del río Butrón, en una zona con escasas evidencias de asentamientos durante la Prehistoria Reciente, con la excepción del yacimiento de Mandañu (Rios-Garaizar et al. 2007).

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Localización de túmulos mediante prospección remota. Munarriandi I: izquierda) Mapa de sombras (Qgis-raster terrain analysis plugin, Z factor: 3.0, Azimut: 300º, ángulo vertical: 40º); Arriba derecha) Vista 3D (Qgis2threejs plugin, Z factor: 3.0); Abajo derecha) Vista del túmulo (Fotografía: Joseba Rios-Garaizar).

Uno de los aspectos más relevantes que estamos tratando es la existencia de numerosas evidencias de una producción de láminas mediante presión que se destinaban a la exportación. Esta producción se beneficiaba de la cercanía del afloramiento de sílex del Flysch situado en Kurtzia. Hasta el momento hay un corpus de más de 200 núcleos de talla a presión, buena parte de ellos provenientes de los yacimientos de Meñakotz y Larrondo.

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Núcleos laminares a presión de Larrondo (Fotografía: S. Vega Lopez e I. Libano Silvente).

Otro aspecto en el que estamos profundizando es en la variabilidad tecnológica y morfológica de las puntas de flecha foliáceas, bastante abundantes en algunos conjuntos como Amezaga. Algunas de estas puntas están realizadas en sílex importado, evidenciando la existencia de redes de intercambio que llegan hasta el Valle del Ebro.

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Puntas de flecha de Uribe Kosta. Puntas bifaciales: 1–12; Punta de Palmela: 13 (Colección A. Aguirre) (Fotografía: D. Garate Maidagan y J. Rios-Garaizar).

En cuanto al utillaje pulimentado existe un registro amplio y variado que sugiere un gran número de funciones (votivas, agricolas, forestales), que evidencian una explotación intensa del territorio. Los metales y las cerámicas están mal conservadas, siendo el artefacto más diagnóstico una punta de Palmela (c. 3000 cal BC), recuperada en un contexto alterado en Kurtzia (Barandiarán et al. 1960).

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Hachas pulimentadas de Uribe Kosta: 1) Kurtze; 2) Landaluze; 3) Kurtze; 4) Kurtze (adaptado de Ugarte Cuétara 2015).

Los primeros datos generados en el marco de este proyecto sugieren un patrón de asentamiento de las comunidades agrícolas y campesinas más complejo que lo que se planteaba anteriormente. Hay evidencias sólidas de asentamientos permanentes, de zonas de actividad especializada y de una apropiación simbólica del paisaje. Este proyecto continuará trabajando en la identificación y excavación de nuevos asentamientos y monumentos funerarios; en la definición de la cronología, patrones de asentamiento e interacciones con el medio: y profundizará en el análisis de las evidencias arqueológicas para comprender las actividades agrícolas y ganaderas y la producción de objetos de prestigio destinados a la exportación.

Referencias:

Barandiarán Ayerbe, J.M., Aguirre, A., Grande, M., 1960. Estación de Kurtzia (Barrica-Sopelana), Servicio de Investigaciones Arqueológicas de la Excma. Diputación Provincial de Vizcaya. Bilbao.

Regalado Bueno, E., San Emeterio Gómez, A., Rios-Garaizar, J., Garate Maidagan, D., Marcos Gómez, Z., Ugarte Cuétara, A., Libano Silvente, I., Medina Alcaide, M.Á., Moreno Larrazabal, A., Pérez Fernández, A., 2015. El yacimiento al aire libre de Landaluze (Sopela, Bizkaia): una nueva ocupación neolítica en la costa cantábrica. Kobie (Paleoantropología) 34, 19–40.

Rios-Garaizar, J., Cubas, M., Garate Maidagan, D., Libano Silvente, I., Ugarte Cuétara, A., Vega López, S., Regalado Bueno, E., San Emeterio Gómez, A., Tapia, J., García Moreno, A., Trebolazabala Hurtado, A., Aketxe Agirre, A., 2018. Late prehistoric coastal settlement patterns in the Cantabrian region, northern Spain. Antiquity 92. https://doi.org/10.15184/aqy.2018.152

Ugarte Cuétara, A. 2015. Hachas pulimentadas como fuente de estudio de la prehistoria reciente de Uribe Kosta (Bizkaia). Unpublished MA dissertation

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Un estudio reciente publicado en la revista Journal of Archaeological Science trata la controvertida cuestión de la interpretación de las tumbas megalíticas como reflejo de sociedades igualitarias o como una práctica ideológica que trata de enmascarar una creciente desigualdad social. Mediante el análisis de 7 tumbas megalíticas de la Rioja Alavesa y de la Sierra de Cameros los autores del artículo concluyen que en el Neolítico Final hay sesgos por edad y por sexo, mientras que en el Calcolítico Medio y Final entran en juego criterios de selección de tipo socio-económico.

El planteamiento del trabajo parte de la premisa de que no toda la población es enterrada y plantean la posibilidad de analizar los patrones demográficos de los enterramientos para, comparándolos con los patrones esperados en sociedades “arcaicas”, observar sesgos por edad y por sexo.

El megalitismo en la Rioja Alavesa y la Sierra de Cameros es un fenómeno que se relaciona con el megalitismo de la Meseta Norte. Tiene su apogeo al final del Neolítico aunque durante el Calcolítico algunas tumbas megalíticas se siguen utilizando, conviviendo en este caso con otro tipo de enterramientos como las fosas en cueva. Se analiza un total de 7 tumbas megalíticas, tres de Rioja Alavesa-Sonsierra (Alto de la Huesera, San Martín y La Cascaja) y cuatro de Cameros (Collado del Mallo, Peña Guerra III, Collado Palomero I y Fuente Morena), datados entre ca. 3700-1500 cal. BC. En mi opinión esta horquilla cronológica es excesivamente amplia, habida cuenta de que sólo dos dataciones superan la frontera de II milenio cal BC. Así puede plantearse una horquilla cronológica más ajustada para estos dólmenes que va desde 3700 a 2000 cal. BC, esto es algo más de 1.500 años de utilización.

La metodología del análisis demográfico es sencilla. Se ha calculado el Número Mínimo de Individuos (NMI), las estimaciones de edad se basan en criterios tales como el desarrollo dental, el tamaño de los huesos largos, el grado de osificación, la obliteración de las suturas craneales, etc. La determinación del sexo se basa en criterios directos, como la morfología de la pelvis y otros más indirectos derivados de caracteres particulares de la morfología del cráneo y de la mandíbula. Posteriormente se han agrupado los individuos por grupos de edad y sexo y se han calculado las diferencias respecto a una población con un patrón de mortalidad arcaico propio de las sociedades agrícola/pastorales, que está caracterizado por una alta mortalidad infantil. Se echa en falta un mayor detalle a la hora de explicitar la metodología que permite evaluar los procesos tafonómicos que han podido alterar la calidad del registro.

Los resultados, derivados del análisis de 248 individuos, muestran un déficit de individuos < 5 años, una abundancia de los comprendidos entre 5 y 19 años y una carencia de adultos, especialmente de maduros (40-59 años) y seniles (>60). Asimismo observan, aunque resulta más complejo de demostrar estadísticamente, un sesgo hacia el segmento masculino de la población.

Los autores encuentran la explicación de estas anomalías, una vez descartados factores de tipo tafonómico, en motivos culturales. La escasez de niños < 5 años es común al fenómeno megalítico y puede responder al estatus especial de este segmento de edad, en el que una altísima mortalidad suele ser la norma.

La abundancia de jóvenes no parece responder a causas naturales de mortalidad, aunque se plantea que su papel en el cuidado de los rebaños pudo producir una mayor exposición a patógenos de origen animal y por tanto una mortalidad excesiva, o que tuvieran una mortalidad más elevada por efecto de una dieta menos rica en proteínas. Se interrogan sobre otras causas que explique un estatus especial de este segmento de población, por ejemplo el gran impacto emocional y económico que supondría la muerte de estos individuos que, aún siendo niños, están plenamente integrados en las tareas productivas. Finalmente se discuten dos posibilidades, bien que los jóvenes se seleccionan especialmente para ser enterrados, o bien que los adultos y ancianos sean enterrados menos frecuentemente en los monumentos megalíticos.

Por último la escasez de adultos se explica bien por una exclusión deliberada o por una menor esperanza de vida que hace que los individuos maduros y seniles fuesen menos abundantes de lo esperado. No obstante los autores señalan la dificultad metodológica a la hora de realizar asignaciones precisas de edad en estos segmentos de población a partir del registro fósil.

Los problemas metodológicos, junto con problemas tafonómicos y culturales pueden estar también detrás de la aparente abundancia de individuos masculinos, algo que parece sin embargo parece la norma en el el fenómeno megalítico ibérico.

La conclusión de los autores es que los dólmenes analizados son espacios funerarios exclusivos, reservados para grupos concretos dentro de la población que tienen derechos particulares o características socio económicas especificas. Estas características determinan el hecho de ser enterrados de esta manera. Parece que en el Neolítico Final son criterios de sexo y edad los que determinan el hecho de ser enterrado en un dolmen, mientras que en el Calcolítico Medio y Final parecen influir otros factores de tipo socio-económico.

Este trabajo aborda una cuestión, que lejos de estar resuelta, sigue siendo fascinante, como es el origen de los procesos de desigualdad social en las sociedades prehistóricas. Si bien desde hace tiempo parece evidente que no se puede defender que las sociedades neolíticas fueron igualitarias, trabajos como éste ayudan a profundizar en la naturaleza de dichas desigualdades. Se deduce de los resultados del trabajo que a la hora de enterrar o no a los muertos en las tumbas megalíticas operan criterios de edad y sexo. Sin embargo no se aborda en profundidad el hecho de que probablemente están influyendo otros criterios añadidos a la hora de decidir que un individuo se entierre o no de esta manera. En mi opinión, no podemos asumir, al menos no de manera acrítica, que estos enterramientos sean el reflejo de una población completa, sino que probablemente se entierran individuos pertenecientes a grupos específicos dentro de dicha población, lo cual implicaría la existencia de criterios de tipo socio-económico que operarían con anterioridad la selección por edad y género observada por los autores.

En cualquier caso se trata de un trabajo meritorio que, desde un planteamiento innovador y superando las dificultades metodológicas que supone el estudio demográfico en este tipo de contextos, ofrece elementos interesantes para reflexionar sobre la desigualdad social en base a la edad y el género durante la Prehistoria Reciente.

Referencia:

Fernández-Crespo, T., de-la-Rúa, C., 2015. Demographic evidence of selective burial in megalithic graves of northern Spain. Journal of Archaeological Science 53, 604–617.

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