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En el año 2007 contactamos con la paleogenetista C. Valdiosera con la intención de ofrecerle la posibilidad de incluir fósiles del yacimiento de Arlanpe (Lemoa, Bizkaia) en los estudios de paleogenética de animales que esta investigadora desarrollaba entre Madrid y Uppsala. El primer resultado de esta colaboración fue la obtención de información genética de un resto de oso pardo (Ursus arctos) que ha resultado fundamental para dibujar la historia genética de esta especie en Europa (Valdiosera et al. 2008). Posteriormente, en 2011, presentamos un avance del proyecto de muestreo de ADN antiguo y las perspectivas del mismo en la revista Munibe (Valdiosera et al. 2011). Dentro de este muestreo los esfuerzos se centraron en el oso pardo, en los grandes bóvidos y en las cabras montesas.

Los resultados obtenidos de cinco muestras de esta última especie recuperadas en el nivel Solutrense de Arlanpe (niveles I y II, Rios-Garaizar et a. 2013), y otras dos muestras procedentes de niveles alterados han sido incluidas en un reciente trabajo liderado por la genetista Irene Ureña. Este trabajo, publicado en la revista Quaternary Science Reviews, se titula “Unraveling the genetic history of the European wild goats” (Ureña et al. 2018)*. Una de las dos muestras procedentes de niveles alterados es una mandíbula de cabra montés que presentaba un caso de duplicación del cuarto premolar inferior (P4) (Gómez-Olivencia et al. 2013).

En este trabajo se ha investigado la relación filogenética entre dos especies de cabras salvajes, el íbice (Capra ibex), y la cabra montesa (Capra pyrenaica). Para ello se han utilizado técnicas de extracción de ADN antiguo combinadas con una novedosa tecnología de secuenciación (Next Generation Sequencing). En total se analizaron 33 muestras del occidente europeo, y se compararon con muestras actuales de cabras salvajes, cubriendo un espectro temporal desde hace unos 40.000 años hasta el presente.

Los resultados obtenidos sugieren una continuidad entre las especies antiguas y las actuales y señalan un origen monofilético para las poblaciones de Capra ibex y Capra pyrenaica. Además el estudio ha sido capaz de distinguir, dentro de la cabra montés, dos grupos, uno formado por Capra pyrenaica pyrenaica (Bucardo), y otro en el que se encuentran Capra pyrenaica hispanica y Capra pyrenaica victoriae. La separación entre estos tres clados tuvo lugar entre hace 50-90 mil años en Europa occidental.

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Subspecies de cabra montés de la península ibérica según Cabrera (1914) a) C. p. pyrenaica, b) C. p. victoriae, c) C. p. hispanica y d) C. p. lusitanica (dibujos de Cabrera); e Íbice e) Capra ibex (dibujo de HBS). (Ureña et al. 2018)

Las cinco muestras de Arlanpe, datadas entre 17.000 y 33.000 años antes del presente (calibrados), han sido clasificadas como bucardos al igual que otra muestra más reciente de Bolinkoba, que aunque proviene de un nivel del Magdaleniense Inferior ha sido datada a inicios del Holoceno (hace unos 9,500 años). Curiosamente, otra muestra de finales del Pleistoceno proveniente de Silibranka (ca. 12.500 años), y dos más de Urratxa (ca. 13,555 años y 11,200 respectivamente) han sido incluidas en el grupo de C. p. hispanica-victoriae. Estos dos yacimientos se encuentran en las estribaciones de los montes vascos que separan la zona Atlántica de la Mediterránea, y tal vez esto explique la coexistencia de estos dos tipos de cabras montesas en los yacimientos vascos.

Cabe recordar que el bucardo es una subespecie extinta, cuyo último ejemplar apareció muerto muy recientemente, en el año 2000. Este estudio ha permitido reconocer al bucardo como unidad evolutiva significativa lo que hace todavía más dolorosa su desaparición. Recientemente se intentó la clonación del bucardo a partir de muestras de ADN de este último ejemplar, pero la iniciativa no tuvo éxito**.

El yacimiento de Arlanpe sigue dando agradables sorpresas, aunque concluimos su excavación en 2011  y publicamos un monográfico en 2013, aún seguimos trabajando en distintos aspectos relacionados con su contenido arqueológico. Hasta el momento Arlanpe se ha convertido en una referencia para los estudios del Paleolítico Medio antiguo y del final del Solutrense en la región cantábrica (Rios-Garaizar et al. 2013, 2015a), además ha proporcionado la primera evidencia clara de una representación femenina esquemática de la península ibérica (Rios-Garaizar et al. 2015b) atribuida al Magdaleniense Medio, y ha proporcionado interesantes evidencias de usos rituales de la cueva de época Tardorromana (Gutierrez-Cuenca et al. 2012). Con este estudio Arlanpe se convierte en una referencia en la aplicación de métodos de análisis de ADN antiguo para resolver cuestiones taxonómicas, fileticas y biogeográficas de especies animales, algunas de ellas extintas.

* Una copia privada del texto puede solicitarse a través de la plataforma Researchgate

** Gracias a Asier Gómez Olivencia por sus comentarios.

Referencias:

Gómez-Olivencia, A., Arceredillo, D., Rios-Garaizar, J., Garate, D., Iriarte, E., Pedro, Z.S., 2013. Dental Anomalies in the Mandible of Capra pyrenaica: Presence of Two Permanent Fourth Premolars in a Pleistocene Wild Goat from Arlanpe Cave (Bizkaia, Northern Spain). International Journal of Osteoarchaeology 23, 737–745. doi:10.1002/oa.1295

Gutiérrez Cuenca, E., Hierro Gárate, J.A., Rios-Garaizar, J., Gárate Maidagan, D., Gómez Olivencia, A., Arceredillo-Alonso, D., 2012. El uso de la cueva de Arlanpe (Bizkaia) en época tardorromana. Archivo Español de Arqueología 85, 229–251. doi:10.3989/aespa.085.012.013

Rios-Garaizar, J., Garate Maidagan, D., Gómez-Olivencia, A., Arceredillo-Alonso, D., Iriarte-Avilés, E., García-Moreno, A., San Pedro-Calleja, Z., 2013. El final del Solutrense en el oriente cantábrico a través de las ocupaciones de la cueva de Arlanpe (Lemoa, Bizkaia). Zephyrus 72, 15–38.

Rios-Garaizar, J., Maidagan, D.G., Gómez-Olivencia, A., Iriarte, E., Arceredillo-Alonso, D., Iriarte-Chiapusso, M.J., Garcia-Ibaibarriaga, N., García-Moreno, A., Gutierrez-Zugasti, I., Torres, T., Aranburu, A., Arriolabengoa, M., Bailón, S., Murelaga, X., Ordiales, A., Ortiz, J.E., Rofes, J., Pedro, Z.S., 2015a. Short-term Neandertal occupations in the late Middle Pleistocene of Arlanpe (Lemoa, northern Iberian Peninsula). Comptes Rendus – Palevol 14, 233–244. doi:10.1016/j.crpv.2014.11.006

Rios-Garaizar, J., Garate, D., Bourrillon, R., Gómez-Olivencia, A., Karampaglidis, T., 2015b. The Venuses Block From Arlanpe Cave (Northern Iberian Peninsula): Implications for the Origins and Dispersion of Gönnersdorf-Lalinde Style Depictions Throughout the European Magdalenian. Oxford Journal of Archaeology 34, 321–341. doi:10.1111/ojoa.12062

Ureña, I., Ersmark, E., Samaniego, J.A., Galindo-Pellicena, M.A., Crégut-Bonnoure, E., Bolívar, H., Gómez-Olivencia, A., Rios-Garaizar, J., Garate, D., Dalén, L., Arsuaga, J.L., Valdiosera, C.E., 2018. Unraveling the genetic history of the European wild goats. Quaternary Science Reviews 185, 189–198. doi:10.1016/j.quascirev.2018.01.017

Valdiosera, C.E., García-Garitagoitia, J.L., Garcia, N., Doadrio, I., Thomas, M.G., Hänni, C., Arsuaga, J.L., Barnes, I., Hofreiter, M., Orlando, L., Götherström, A., 2008. Surprising migration and population size dynamics in ancient Iberian brown bears (Ursus arctos). Proceedings of the National Academy of Sciences 105, 5123–5128. doi:10.1073/pnas.0712223105

Valdiosera, C.E., Gómez-Olivencia, A., Rios-Garaizar, J., Garate, D., Svensson, E.M., Ureña, I., Rodríguez, R., Arceredillo-Alonso, D., Iriarte-Avilés, E., Arsuaga, J.L., 2011. El ADN antiguo aplicado a contextos arqueopaleontológicos: el caso de Arlanpe (Lemoa, Bizkaia). Munibe (Antropologia-Arkeologia) 62, 49–63.

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Hace dos años la investigadora de la Universidad de Cantabria, Ana Belén Marín-Arroyo, me propuso participar en un proyecto apasionante. En el marco de un proyecto más ambicioso financiado por la Unión Europea y el Ministerio de Economía sobre cambios ambientales en la Transición del Paleolítico Medio al Superior en la región cantábrica, surgió la necesidad de datar un gran número de yacimientos y niveles, dataciones que servirían para contextualizar las muestras de fauna cuyas señales isotópicas iba a ser analizadas. Algunos de los resultados fueron sorprendentes e inesperados, y otros proporcionaban información de gran calidad que complementaba investigaciones anteriores (Maroto et a. 2012, Higham et al. 2014). Con esta materia prima comprendimos que era importante analizar estos resultados en detalle para aportar datos a temas tan interesantes como la posible coexistencia de Neandertales y Humanos Modernos en la región, o el origen del Gravetiense cantábrico. El resultado de este trabajo acaba de ser publicado en la revista PLOS ONE (Marín-Arroyo et al. 2018).

Las dataciones las realizamos en el ORAU (Oxfor Radiocarbon Acelerator Unit) siguiendo protocolos muy estrictos de selección de muestras y de pretratamiento (Ultrafiltración) y medición (AMS). Las muestras seleccionadas fueron huesos de herbívoros con marcas de manipulación por humanos (huellas de corte, percusiones, etc.) y con las mayores garantías posibles en cuanto a su atribución estratigráfica. Las muestras fueron obtenidas de materiales depositados en los distintos museos de la región, todos ellos de excavaciones ‘históricas’. Los yacimientos muestrados son, de oeste a este: La Viña, Llonín, Covalejos, Ruso I, Morín, Cobrante, El Otero, El Cuco, Axlor, Bolinkoba, Ekain, Amalda, y Aitzbitarte III.

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Detalle de una de las muestras del nivel Vb de Aitzbitarte III, concretamente un femur de Bos/bison que presenta huellas de mordisqueo superpuestas a huellas de corte.

Como he mencionado anteriormente algunos resultados han sido sorprendentes porque contradicen interpretaciones previas y obligan a cuestionar las atribuciones crono-culturales de algunos niveles . El nivel V de Llonín, atribuído al Gravetiense, ha proporcionado dos dataciones que lo sitúan en una fase temprana de este complejo tecno-cultural (unos 28.000 años sin calibrar), y otra datación mucho más reciente (20.000 años sin calibrar), lo que sugiere la existencia de problemas de integridad o de definición temporal del nivel.  Uno de los casos más impactantes ha sido el de la secuencia de El Otero. Los niveles VI, V y IV, tradicionalmente interpretados como auriñacienses, han proporcionado dataciones claramente magdalenienses (15-10.000 años) lo que obliga a reevaluar completamente la secuencia de este yacimiento. En el yacimiento de Cobrante el nivel VI ha proporcionado una datación que se corresponde bien con la atribución del nivel al Protoauriñaciense y otra que cuadraría con una atribución Musteriense. Esta aparente anomalía se entiende mejor si observamos que en este nivel se daba una mezcla ‘extraña’ de materiales propios del Auriñaciense, como laminillas Dufour, raspadores carenados o láminas auriñacienses junto a útiles sobre lasca de aspecto claramente musteriense. Parece, por tanto, que ese nivel contiene restos arqueológicos de al menos dos ocupaciones diferentes, una musteriense y otra auriñaciense. Siendo esto así habría que revisar la atribución al Protoauriñaciense el nivel VII, que no ha sido datado en este proyecto, y que carece de material diagnóstico. Finalmente, la datación obtenida del nivel V, atribuido al Auriñaciense, sitúa este nivel en el Solutrense (unos 18.000 años sin calibrar), de acorde con algunos materiales de aspecto solutrense que habían sido interpretados erróneamente. El caso de la secuencia de El Cuco ha sido evaluado en otro trabajo (Gutiérrez-Zugasti et al. 2017). En este artículo se cuestionaba completamente la atribución de los niveles VII-XIII al Auriñaciense. Ahora hemos presentado dataciones de los niveles III y Vb, que habían sido interpretados inicialmente como gravetienses. Las nuevas dataciones atribuyen el nivel Vb al Musteriense (unos 49.000 años sin calibrar), y el nivel III al Protoauriñaciense (unos 35.000 años sin calibrar). Estas atribuciones confirman las precisiones realizadas del re-estudio de la industria lítica y abren posibilidades muy sugerentes, como que el famoso collar de El Cuco, recuperado en el nivel Vb, sea Protoauriñaciense y no Gravetiense como había sido publicado (Gutiérrez-Zugasti et al. 2013).

Collar del período Gravetiense (28.000-22.000 años) del Abrigo del Cuco (Castro Urdiales).

Collar del nivel Vb del Abrigo del Cuco (Castro Urdiales). Imagen obtenida en http://www.gaemarqueologos.com/07.html

También el yacimiento de El Ruso ha dado un resultado problemático. El nivel IVb  definido inicialmente como Auriñaciense Evolucionado ha proporcionado una datación más coherente con una cronología gravetiense (unos 28.000 años). En Axlor el nivel IV/D previamente datado en unos 42.000 años, lo que lo convertía en una de las referencias más recientes del Paleolítico Medio regional (Rios-Garaizar, 2017), ha sido datado en  fechas superiores a 49.000 años, lo que sin duda envejece toda la secuencia. De Bolinkoba se ha obtenido una datación del nivel VI, gravetiense, de unos 10.000 años, probablemente debido a algún tipo de mezcla o de problema de gestión de la colección. En Ekain se ha intentado datar la ocupación chatelperroniense (Rios-Garaizar et al. 2012) sin éxito, ya que el resultado obtenido (unos 34.000 años) sugiere una cronología auriñaciense. Este resultado tal vez pueda explicarse por una mezcla de materiales atribuible a la acción de los osos de las cavernas. En Amalda, una muestra del nivel VII, musteriense, ha dado un resultado propio del gravetiense (unos 28.000 años), lo que sugiere una cierta mezcla con el nivel VI, algo que ya habíamos detectado en el estudio de la industria lítica (Rios-Garaizar 2010). Una muestra del nivel VI de este mismo yacimiento, obtenida en la entrada de la cueva donde este nivel estaba expuesto, ha proporcionado una datación medieval, y una muestra del nivel V ha dado un resultado propio del Magdaleniense (unos 14.000 años), periodo no identificado en la secuencia. Finalmente en Aitzbitarte III se ha obtenido una datación propia del Auriñaciense Antiguo (unos 34.000 años) en el nivel Vb, atribuido al Auriñaciense Evolucionado y que ha proporcionado otras dataciones en torno a 31.000 años.

Con los restantes resultados, que hemos considerado válidos por ser coherentes con la atribución cronocultural de los niveles datados, y resultados de C14 AMS tratados mediante ultrafiltración, hemos modelizado la duración de cada uno de los complejos culturales considerados (Musteriense reciente, Chatelperroniense, Auriñaciense y Gravetiense).

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Distribución espacio temporal de los distintos yacimientos analizados (Marín-Arroyo et al. 2018)

Estos resultados muestran resultados sumamente interesantes. En primer lugar el Musteriense regional parece finalizar antes de lo pensado inicialmente, en torno a hace unos 45.000 años. Curiosamente el Musteriense no se solapa con el Chatelperroniense, lo que viene a reforzar la impresión que teníamos tras analizar Labeko-Koba, Ekain y Aranbaltza, de que el Chatelperroniense es intrusivo en la región cantábrica. Esto implicaría que hubo una extinción local de los neandertales en la región y una ocupación posterior de otros neandertales provenientes del Sudoeste de Francia. Nuestros resultados siguen confirmando la llegada temprana de los humanos modernos a las costas del Golfo de Bizkaia. Junto con Isturitz, los datos de Cobrante, El Cuco, Covalejos, El Castillo y Labeko Koba refuerzan la idea de que los primeros humanos modernos llegaron al occidente de Europa hace al menos 43.000 años. Finalmente, nuestros datos han puesto de relieve un origen temprano del Gravetiense en la región (hace unos 36.000 años calibrados), siendo los resultados más antiguos los de Aitzbitarte III. Esto apoyaría la idea de un origen del Noaillense, una facies particular del Gravetiense, en el SO de Francia y en Gipuzkoa, facies que posiblemente está enraizada en el Auriñaciense Evolucionado (Rios-Garaizar et al. 2013).

El rigor en el protocolo de selección y preparación de muestras, el análisis crítico de las estratigrafías y conjuntos analizados, y la aplicación de modelos estadísticos complejos permiten modelizar con garantías la sucesión de procesos históricos de extinción, de reemplazo de poblaciones y de cambio cultural. Estos modelos nos ofrecen un marco fiable para las interpretacion arqueológica de este periodo tan fascinante como es la Transición del Paleolítico Medio al Superior.

Referencia del artículo:

Marín-Arroyo A.B., Rios-Garaizar J., Straus L.G., Jones J.R., de la Rasilla M., et al. (2018) Chronological reassessment of the Middle to Upper Paleolithic transition and Early Upper Paleolithic cultures in Cantabrian Spain. PLOS ONE 13(4): e0194708.

Referencias:

Gutiérrez-Zugasti, I., Cuenca-Solana, D., Rasines del Río, P., Muñoz, E., Santamaría, S., Morlote, J.M., 2013. The role of shellfish in hunter–gatherer societies during the Early Upper Palaeolithic: A view from El Cuco rockshelter, northern Spain. Journal of Anthropological Archaeology 32, 242–256. doi:10.1016/j.jaa.2013.03.001

Gutiérrez-Zugasti, I., Rios-Garaizar, J., Marín-Arroyo, A.B., Rasines del Río, P., Maroto, J., Jones, J.R. et al. 2017. A chrono-cultural reassessment of the levels VI–XIV from El Cuco rock-shelter: A new sequence for the Late Middle Paleolithic in the Cantabrian region (northern Iberia). Quaternary International. doi:10.1016/j.quaint.2017.06.059

Higham, T., Douka, K., Wood, R., Ramsey, C.B., Brock, F., Basell, L., et al. 2014. The timing and spatiotemporal patterning of Neanderthal disappearance. Nature 512, 306–309.

Maroto, J., Vaquero, M., Arrizabalaga, Á., Baena, J., Baquedano, E., Jordá, J., et al. 2012. Current issues in late Middle Palaeolithic chronology: New assessments from Northern Iberia. Quaternary International 247, 15–25. doi:http://dx.doi.org/10.1016/j.quaint.2011.07.007

Rios-Garaizar, J., 2010. Organización económica de las sociedades Neandertales: el caso del nivel VII de Amalda (Zestoa, Gipuzkoa). Zephyrus LXV, 15–37.

Rios-Garaizar, J., 2017. A new chronological and technological synthesis for Late Middle Paleolithic of the Eastern Cantabrian Region. Quaternary International 433, Part, 50–63. doi:10.1016/j.quaint.2016.02.020

Rios-Garaizar, J., Arrizabalaga, Á., Villaluenga, A., 2012. Haltes de chasse du Châtelperronien de la Péninsule Ibérique. Labeko Koba et Ekain (Pays Basque Péninsulaire). L’Anthropologie 116, 532–549. doi:http://dx.doi.org/10.1016/j.anthro.2012.10.001

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En 2011 cuando Iñaki Líbano nos enseño a Diego Garate y a mí la colección lítica que había recuperado en el paraje de Aranbaltza (Barrika) supe inmediatamente que se trataba de un yacimiento fundamental para responder a dos cuestiones principales de la arqueología paleolítica en la Región Cantábrica: Cómo era el hábitat paleolítico al aire libre, en comparación con el rico registro disponible en las cuevas de la región; y si la presencia del Chatelperroniense en la Región era tan escasa y se limitaba a pequeños altos de caza, tal y como habíamos planteado en una reciente publicación (Rios-Garaizar et al. 2012a).

Inmediatamente estudiamos la colección de I. Líbano y pudimos demostrar que nos encontrábamos ante un conjunto lítico en el que la mayor parte de los restos se podían asignar sin problemas al tecnocomplejo Chatelperroniense, y gracias a esto pudimos evaluar que otros conjuntos cercanos como el de Ollagorta (Barrika), recuperado por J. M. Barandiarán en un sondeo de 1959, se podían atribuir al mismo tecnocomplejo (Rios-Garaizar et al. 2012b).

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Estilizada punta de Chatelperrón excavada en el sector II de Aranabaltza (Foto: Joseba Rios-Garaizar)

El siguiente paso fue proponer a la Diputación Foral de Bizkaia la posibilidad de realizar un sondeo con el objetivo de evaluar si la zanja de canalización que había sacado a la superficie la colección del I. Líbano había destruido la totalidad del yacimiento, o si por el contrario había zonas en las que existía todavía un depósito estratigráfico intacto. Este punto era especialmente crucial porque uno de los grandes déficits de los yacimientos paleolíticos al aire libre de la región es la ausencia de estratigrafías (Arrizabalaga et al. 2015). Así, en Marzo de 2013 hicimos un pequeño sondeo manual y tuvimos la fortuna de localizar un depósito sedimentario que no había sido afectado ni por la canalización, ni por la cantera de áridos que estuvo en explotación hasta los años 60, ni por las posteriores plantaciones de eucaliptos. Ese mismo año acometimos la primera campaña de excavación y Aranbaltza comenzó a revelar sus sorpresas.

En las tres primeras campañas hemos podido descubrir, además de retazos de las ocupaciones chatelperronienses, una serie de niveles de inicio del Pleistoceno Superior y tal vez de final del Medio, con ocupaciones del Paleolítico Medio que parecen corresponderse con un hábitat estructurado al aire libre. Además hemos identificado restos pertenecientes a ocupaciones de los últimos cazadores recolectores, en el transito Pleistoceno-Holoceno, y restos de un campamento de época Calcolítica (Rios-Garaizar 2014, Rios-Garaizar et al. 2015).

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Excavación de las ocupaciones del paleolítico Medio en el sector I de Aranbaltza (Foto: Joseba Rios-Garaizar)

En esta IV campaña, financiada por la Diputación Foral de Bizkaia y coordinada desde el CENIEH y el INRAP, contamos con la colaboración del Ayuntamiento de Barrika, que cede el espacio para el laboratorio de campo y las instalaciones de cribado con agua; del Club Hípico Barrika, en cuyas instalaciones se encuentra el yacimiento; y de Edestiaurre Arkeologia Elkartea que colabora con medios humanos en el desarrollo de la campaña.

El objetivo principal de este año, una vez terminada en 2015 la excavación de la ocupación del Paleolítico Medio, es ampliar la superficie del nivel Chatelperroniense excavado en 2013, además prepararemos la zona de excavación en el sector III del yacimiento para la nueva fase del proyecto que comenzará en 2017.

 

Referencias:

Rios-Garaizar, J., Arrizabalaga, Á., Villaluenga, A., 2012a. Haltes de chasse du Châtelperronien de la Péninsule Ibérique. Labeko Koba et Ekain (Pays Basque Péninsulaire). L’Anthropologie. 116, 532–549. doi:http://dx.doi.org/10.1016/j.anthro.2012.10.001

Ríos Garaizar, J., Libano Silvente, I., Garate Maidagna, D., 2012b. El yacimiento chatelperroniense al aire libre de Aranbaltza (Barrika, Euskadi). Munibe (Antropologia-Arkeologia) 63, 81–92.

Arrizabalaga, A., Rios-Garaizar, J., Alvarez-Alonso, D., 2015. The past is out there: Open-air Palaeolithic sites and new research strategies in the Cantabrian region (northern Iberia). Quaternary International 364, 181–187. doi:10.1016/j.quaint.2014.07.051

Rios-Garaizar, J., 2014. Aranbaltza. Yacimiento Paleolítico al aire libre. Arkeoikuska: Investigación arqueológica. 2013, 175–178.

Rios-Garaizar, J., Ortega Cordellat, I., San Emeterio Gómez, A., Libano Silvente, I., Iriarte-Avilés, E., Garate Maidagan, D., 2015. Aranbaltza. Yacimiento paleolítico al aire libre. II Campaña. Arkeoikuska: Investigación arqueológica. 2014, 165–167.

 

 

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Como ya hicimos el año pasado vamos a hacer un breve repaso a las principales novedades del trabajo de campo en arqueología prehistórica realizadas en 2014, que acaban de ser publicadas en el anuario Arkeoikuska, editado por el Gobierno Vasco y que podéis explorar usando este buscador.

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Arkeoikuska 2014, editado por el Gobierno Vasco (2015)

A modo de resumen yo señalaría que las novedades más interesantes de 2014 se han producido en el campo del arte rupestre paleolítico, con el descubrimiento de 3 nuevas cuevas con arte, Morgota, Erlaitz y Danbolinzulo, que se unen a una línea de trabajo que está siendo muy prolífica en los últimos tiempos con los descubrimientos de Askondo, Lumentxa, Alkerdi, Aitzbitarte III-IV-V-IX y más recientemente Astuigaña. En lo que se refiere a las excavaciones de época paleolítica la sensación es un poco diferente. En el territorio alavés sigue sin abordarse de manera decidida la búsqueda e investigación de yacimientos pleistocenos, lo cual sin duda lastra de alguna manera los avances en el estudio de las poblaciones paleolíticas en el País Vasco. En Gipuzkoa hay proyectos muy maduros como el de Irikaitz o el de Lezetxiki que ya están en sus últimas fases de trabajo de campo y de los que esperamos novedades en forma de publicación. Otros, muy prometedores, como el de Astigarraga han tomado un nuevo impulso, y otros como el del Túnel de San Adrián siguen sus trabajos a buen ritmo. Hay otros yacimientos que han ofrecido ya algunos resultados muy espectaculares a pesar de lo modesto de las excavaciones, como en el caso de Ezkuzta, mientras que de otros sitios, como Mukitar, que conocimos en el Arkeoikuska de 2013 no tenemos nuevas noticias. En Bizkaia asistimos al fin de algunos proyectos como Bolinkoba y al inicio de otros como el de Atxurra y a la continuidad de otros como Santimamiñe. A parte de estos sitios sólo en Aranbaltza se está realizando un proyecto de excavación de cierta consideración, siendo el único sitio del territorio en el que se están excavando ocupaciones del Paleolítico Medio.

Respecto a la Prehistoria reciente se sigue trabajando en monumentos megalíticos, especialmente en Gipuzkoa, aunque también en Álava y Bizkaia. Respecto a los yacimientos en cueva cabe señalar los trabajos en el Abrigo de San Cristobal, los trabajos continuados en Goikola Berri y Linatzeta, y los nuevos hallazgos en Punta Lucero. De época más reciente son  los trabajos en los poblados fortificados de Gipuzkoa y Bizkaia. Un caso muy interesante en Álava es el del Alto de Castejón, con evidencias que permiten evaluar la evolución del urbanismo entre la Edad del Bronce y la Edad del Hierro. En Bizkaia hay que destacar el hallazgo realizado en Landaluze, que sin duda va a ser de gran relevancia para contextualizar el hábitat neolítico al aire libre en Uribe Kosta.

Álava:

En el territorio alavés son escasas las intervenciones de época prehistórica, estando la arqueología en este territorio muy centrada en los periodos romano y medieval. Las principales aportaciones se concentran en el municipio de Laguardia. En el Abrigo de San Cristobal (Laguardia), excavado por Javier Fernández Eraso, siendo la campaña de 2014 la VII realizada en el yacimiento. En este caso la excavación se centró en el nivel XIII, que según las dataciones obtenidas, se puede fechar a mediados del VI mileno BP, esto es en una “etapa media del Neolítico regional” (pp. 91). Durante la formación de este nivel el abrigo funcionó como establo y los materiales recuperados no son muy abundantes, limitándose a unos pocos restos de industria lítica entre los que destaca un diente de hoz y un microlito geométrico; habiéndose recuperado algunos restos cerámicos de pequeño tamaño. Cerca de este yacimiento, en el Abrigo de Los Husos I, Joseba López-de-Ocáriz ha realizado una campaña de limpieza de unas actividades furtivas que afectaron al perfil este del yacimiento. Fruto de esta limpieza se recuperaron abundantes restos arqueológicos, desgraciadamente sin un contexto claro, y se aprovechó para realizar un muestreo del perfil una vez limpiado. También en el municipio de Laguardia, J. Fernández Eraso y J. A. Mujika-Alustiza, han continuado con los trabajos de excavación iniciados en el Dolmen del Alto de la Huesera. En este caso los trabajos se han concentrado principalmente en el sector situado entre la entrada y la barrera del túmulo, donde se han excavado una decena de individuos inhumandos, algunos con conexiones anatómicas, acompañados de un escaso ajuar entre el que destacan unos aretes de hueso.

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Dolmen de la Huesera (Fernández Eraso et al., 2015)

También en Álava, en este caso en Lantziego, se ha realizado una intensa prospección arqueológica bajo la dirección de J. Rodríguez Fernández, que ha permitido recuperar más de un millar de restos arqueológicos y delimitar, a partir de la dispersión de molinos de mano y de cerámica protohistórica, la extensión del poblado de Pieza Redonda, que se ocuparía entre el final de la Edad del Bronce y la Primera Edad del Hierro.

En Navaridas, como resultado de las obras de la A-3212 y bajo la dirección de J. M. Martínez Torrecilla, se ha intervenido en el Alto de Castejón, documentándose dos silos de época neolítica, datados entre 5595 y 5715 calBP. Se han identificado asimismo estructuras pertenecientes a un poblado del Bronce Final y la Primera Edad del Hierro. Éstas son, en una primera etapa, cabañas circulares construidas con madera, mientras que en una segunda etapa son construcciones ovaladas parcialmente excavadas en el sustrato de roca y con un zócalo de mampostería y tabiques de adobe. Estas cabañas fueron progresivamente sustituidas por otras rectangulares hasta constituir un poblado con un trazado urbano más o menos planificado. Un último dato curioso sería la probable existencia de un estanque para el almacenamiento de agua cuya construcción es anterior al trazado de casas rectangulares.

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Alto de Castejón, vista aerea de las casas circulares (Martínez Torrecilla et al., 2015)

Bizkaia:

En el territorio histórico de Bizkaia se ha intervenido en un número mayor de sitios, con especial incidencia de las excavaciones de época Paleolítica. Un ejemplo es Bolinkoba en Abadiño, en el que la VII campaña, dirigida por M. J. Iriarte, se ha centrado en la toma de muestras para concluir la intervención de cara a su publicación. También en Abadiño, los trabajos realizados por A. Martínez Velasco en el Collado de Artola, sugieren la existencia de un castro de la II Edad del Hierro. Este mismo investigador ha prospectado el monte San Bernabé, situado entre Erandio y Bilbao, habiendo documentado algunos restos líticos aislados

En Areatza, J. C. López Quintana ha realizado una primera campaña de sondeos en el Dolmen de Otsobaso, que ha certificado el carácter arqueológico y megalítico de la estructura, sin que se haya podido alcanzar el recinto sepulcral. J. C.  López Quintana ha realizado también labores de acondicionamiento y control arqueológico de Dolmen de Ipiñarrieta, en Berriz. Otro yacimiento intervenido por este mismo arqueólogo es la estructura circular de Kanpazulo, en Güeñes. Esta intervención ha servido para descartar el carácter antrópico del montículo. López Quintana ha excavado también en la cueva de Eguzkiola, en Zeanuri, en la que se han recuperado restos pertenecientes a un uso sepulcral de época protohistórica. Además en la cercana cueva de Xorokil se han recuperado restos de microfauna y de macrofauna del Pleistoceno superior.

López Quintana ha dirigido también la XI campaña de excavación de la cueva de Santimamiñe, en Kortezubi, en la que se ha terminado de excavar el rico nivel del Magdaleniense Superior-Final, en el que se ha documentado además una nueva estructura de combustión, con lo que son ya 13 las identificadas entre 2013 y 2014.

Ya en la costa se ha realizado la segunda campaña de excavación en el yacimiento de Aranbaltza, en Barrika, bajo la dirección de J. Rios-Garaizar. Esta campaña se ha centrado en tres sectores diferentes. En Aranbaltza I se ha excavado una estructura sedimentaria en cuya base hay un nivel de arena fina con grandes fragmentos de arenisca y de basalto que conforman una estructura de hábitat compleja. Esta estructura aparece asociada a un abundante material arqueológico compuesto por restos de industria lítica entre los que destacan los núcleos y lascas Levallois, lo que apunta a una cronología del Paleolítico Medio. En Aranbaltza II se han excavado los restos de una ocupación calcolítica y algunos restos, conservados en una parte poco alterada, que se corresponden con la ocupación Chatelperroniense documentada en 2013. Por último en Aranbaltza III se han recuperado restos líticos del Paleolítico Medio lo cual indica una extensión mayor de la zona arqueológica. También en Barrika, A. San Emeterio Gómez, ha realizado un control de obra cerca del yacimiento de Kurtzia, en el que se han recuperado algunos restos líticos de época paleolítica, pero carentes de contexto.

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Sección E de Aranbaltza I. B: Núcleo Levallois recuperado en el nivel D; C: Aspecto general de la excavación en Aranbaltza I (Rios-Garaizar et al., 2015)

En la Cueva de Atxurra, Berriatua, bajo la dirección de Diego Garate, se ha iniciado en 2014 una campaña destinada a refrescar los cortes de la excavación de J. M. Barandiarán, con el objeto de contextualizar los materiales recuperados en esas excavaciones y evaluar el interés arqueológico del yacimiento. Se ha identificado una secuencia de cinco niveles, sin alcanzar la roca madre, entre los que destacan los cuarto últimos (II-V), en los que se han recuperado estructuras de combustión, abundante restos de industria lítica, ósea y restos de fauna. Este mismo investigador ha dirigido una campaña de estudio en Arenaza, Galdames, gracias a la cual se han recuperado algunos materiales dispersos, entre los que destaca una azagaya de sección circular, en una galería cercana a la plataforma del uro.

Otro trabajo dirigido por D. Garate se ha realizado en la cueva de Morgota, en Kortezubi, en la que se han estudiado un conjunto de pinturas rupestres localizadas por espeleologos del ADES. Se han identificado tres sectores, uno cercano a la entrada con tres paneles con pinturas rojas no figurativas, destacando unos trazos pareados. En el segundo sector sólo se han identificado unos tizonazos cubiertos por calcita. El grueso de las representaciones aparece en el tercer sector, al fondo de la cueva, con un total de 11 pinturas mal conservadas, destacando un caballo acéfalo, una cierva, un cuadrupedo indeterminado, dos signos geométricos y varias asociaciones de trazos y puntos. Estas representaciones se asocian, por sus características estilísticas y técnicas con el arte premagdaleniense regional.

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Caballo acéfalo de Morgota (Garate et al., 2015)

También en Galdames, P. Castaños ha dirigido una prospección en la cueva de Muniziaga en la que se ha recuperado un conjunto paleontológico con restos de Ursus spelaeus y Cervus elaphus, datados por racemización en torno a 52.000 BP.

En Sopela se ha realizado una intervención de rescate en Landaluze /Loiola, dirigida por E. Regalado Bueno, en la que se han recuperad un número ingente de restos líticos de distintas cronologías que se unen a los recuperados originalmente por I. Líbano, destacando los atribuibles al Neolítico, entre los que destacan hachas pulimentados, molinos de mano y núcleos de talla a presión. Además se han excavado dos estructuras de combustión en parrilla, una circular y otra rectangular de cronología Neolítica.

En Zierbena, A. Gómez-Olivencia ha sondeado dos cuevas en el entorno de Punta Lucero, concretamente Punta Lucero II y Covachón III. En la primera se realizaron sondeos tanto dentro de la cueva como en la boca actual, en esta última zona se recuperaron restos óseos entre los que destacan algunos restos humanos datados en torno a 4.600 BP. En Covachón III, se excavó una pequeña superficie en el interior de la grieta, en el que se han recuperado cinco restos humanos, algunos restos de fauna, y restos de cerámica. Uno de los restos humanos se ha datado en torno a 4.000 BP.

Gipuzkoa:

Finalmente en Gipuzkoa se han realizado distintas intervenciones en yacimientos paleolíticos y de la Prehistoria reciente. En el Poblado de Basagain, en Anoeta, X. Peñalver Iribarren ha dirigido la XX campaña, actuando en varias áreas de la terraza este del poblado, en la que se han recuperado abundantes restos cerámicos incluyendo dos grandes vasijas de almacenamiento, además de algunos lienzos de la muralla, etc.

En Arrasate se ha intervenido en la sima de Artazu VIII, bajo la dirección de X. Murelaga. Este es un yacimiento paleontológico en un relleno endocárstico revelado por una voladura de la cantera de Kobate. El yacimiento es una trampa natural que se llenó de animales durante el Pleistoceno superior, destacando sobre todo las osamentas de bisontes, ciervos, caballos y rinocerontes lanudos.

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Reconstrucción de un rinoceronte lanudo por Remie Bakker http://www.rhinoresourcecenter.com/images/Woolly-rhino-02_i1298079541.php

En el mismo término municipal, y muy cerca de Artazu VIII, se encuentra la cueva de Lezetxiki, en la que se ha excavado la XIX campaña bajo la dirección de A. Arrizabalaga. Se han excavado niveles más profundos que los alcanzados por J. M. Barandiarán y que se sitúan bajo la visera de la cueva. En el nivel T se han recuperado huesos quemados y fracturados, algunos con huellas de corte. El nivel U, por debajo del anterior, es más pobre en materiales.

En la cueva de Ezkusta, en Azpeitia, M. J. Iriarte se ha continuado con la III campaña de excavaciones. En este caso se ha actuado en el testigo conservado habiéndose recuperado una varilla con decoraciones geométricas en el nivel Magdaleniense que se une a la varilla de tipo Isturitz encontrada previamente, así como abundantes restos de fauna y de industria lítica. También en Azpeitia, M. J. Iriarte ha sondeado en el entorno de Asurtzu donde se han recuperado restos cerámicos y líticos que remiten al Neolítico y al Bronce Medio.

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Varillas decoradas del yacimiento de Ezkuzta (efe)

En Bergara, M. Ceberio Rodriguez ha realizado una campaña de recuperación del Dolmen de Lixetako Egiya Sur, excavado por Barandiaran, Aranzadi y Eguren en 1921. Gracias a estos trabajos se ha podido documentar la fuerte alteración del monumento, tanto por los reiterados saqueos, como por los intentos incontrolados de reconstrucción.

En Deba, J. A. Mujika-Alustiza ha iniciado las excavaciones en la Cueva de Astigarraga, que fue previamente sondeada en 2005. Esta campaña se ha centrado en el nivel I, datado al final del Neolítico, y en el nivel II que se correspondería con ocupaciones del Aziliense-Mesolítico.

También en Deba, M. Cubas ha continuado con la IV campaña de excavaciones en Goikola Berri. En esta campaña se ha alcanzado la base de la secuencia estratigráfica, estando todo el depósito atribuido a un periodo comprendido entre el III y II milenios BC. Cerca de este yacimiento, J. Tapia, ha continuado la excavación de la Cueva de Linatzeta, continuando con la excavación del depósito funerario del nivel II, atribuido al Neolítico.

Por último en Deba también se ha continuado con la excavación de Praileaitz, bajo la dirección de X. Peñalver Iribarren. En esta campaña se han excavado los niveles antiguos y los espacios colmatados que se corresponden con la otra entrada de la cueva descubierta en 2013. En estos nuevos sectores se han recuperado restos paleontológicos coetáneos al Paleolítico Medio y a los inicios del Superior. En los niveles del Paleolítico Medio se han recuperado además algunos restos líticos de sílex y de Vulcanita.

En Eskoriatza, M. Puyal Iarroy ha realizado sondeos en el entorno del descubrimiento de los cuencos de Axtroki sin resultados concluyentes que permitan contextualizar el hallazgo.

M. Ceberio Rodriguez ha sondeado distintos puntos en los montes Erroizpe, Gazteluko Harkaitza y Gazteluko Ataka, en Gaztelu. Así se ha excavado la estructura de Erroizpe XI en la que se ha localizado una cista cubierta por un túmulo pequeño, que ha ofrecido algunos materiales que permiten situarla en la Edad del Bronce.  Cerca, en Zolitzarren, se ha descubierto un conjunto de restos líticos y de cerámica que nos remiten a una cronología del Neolítico-Edad del Bronce. Este mismo investigador ha excavado lo que se pensaba que era un túmulo y que ha resultado ser el Monolito de Arribiribilleta en la estación megalítica de Elosua-Plazentzia. Además de la excavación se han llevado a cabo trabajos de restauración y puesta en valor del monumento.

En Hondarribia, P. Alkain en distintas intervenciones de urgencia motivadas por la ampliación de la GI-636, ha recuperado en Umako materiales en contexto arqueológico que se atribuyen, en principio, al Paleolitico Medio.

En el Tunel de San Adrián, la VIII campaña dirigida por A. Moraz Barea, ha continuado la excavación de los niveles del Paleolítico Superior situados bajo la estancia frente a la Ermita. En la UE. 1224 se han recuperado abundantes restos de fauna y de industria lítica, destacando los núcleos, restos de talla y las puntas de dorso realizadas en sílex de Urbasa fundamentalmente. Estas ocupaciones se situarían a finales del Magdaleniense o en el Aziliese.

En la Sierra de Aralar, J. A. Mujika-Alustiza ha excavado en Esnaurreta, el cromlech de Ondarre II y en Beaskin. Junto a la cabaña de Esnaurreta se localizó un número relativamente abundante de restos líticos y cerámicos que parecen tener una cronología del Bronce Antiguo. En Ondarre II se descubrió un cromlech con 15 testigos de piedra muy alterados que se ha datado en la Edad del Bronce. En Beaskin se excavó una incineración humana y restos cerámicos del Bronce Final.

En Zestoa, el Antxieta Jakintza Taldea ha documentado dos nuevas cuevas con arte rupestre en Danbolinzulo y Erlaitz. En la primera de ellas se han documentado diversas pinturas parietales de color rojo que representan animales y líneas, todas en color rojo, incluyendo una cierva tamponada. En Erlaitz se documentó un panel con 8 figuras de animales grabadas incluyendo caballos, ciervos y uros.

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Uro grabado de Erlaitz (Antxieta Jakintza Taldea et al., 2015)

También en Zestoa, A. Arrizabalaga, ha concluido la XVI campaña del yacimiento de Irikaitz, en la que se ha muestreado para OSL, se han realizado muestreos estratigráficos y se ha documentado fotográficamente la estructura de habitación documentada en el sector Luebaki.

Hay que señalar también la relación de megalitos descubiertos por L. del Barrio Bazaco en las estaciones megalíticas de Aizkorri, Aralar, Elgea-Artia, Elosua-Plazentzia, Erroizpe-Uli, Igoin-Akola, Jaizkibel, Satui-Arrolamendi y Txoritokieta. Los monumentos localizados son 4 dólmenes, 3 cistas, 3 túmulos, 17 cromlechs y 2 monolitos. J. Tapia, por su parte, ha continuado trabajando en el dolmen de Berrozpin y ha documentado otro posible dolmen en Putzuzar, ambos en el entorno de las estaciones de Igoin-Akola y Txoritokieta

En el Poblado fortificado de Munoaundi, S. San Jose ha continuado con la IX campaña. Se han localizado algunos restos cerámicos y una estructura de combustión en cubeta. Además se han realizado prospecciones geofísicas y un ensayo de prospección mediante LIDAR. En Murumendi, A. Arrese ha recuperado restos de cerámica, molinos de mano y un trozo de fíbula y una lámina de bronce.

En distintos puntos de Gipuzkoa M. Urteaga ha trabajado en distintas explotaciones mineras antiguas, destacando la de Arritzaga, en Aralar, que se atribuye a la Edad del Bronce y que está destinada a explotación de cobre.

FInalmente hay que mencionar el Poblado fortificado de Murugain situado entre Álava y Gipuzkoa, que ha sido sondeado, por tercera campaña consecutiva, bajo la dirección de E. Telleria Sarriegi. En esta campaña se han documentado estructuras defensivas de la Guerra Civil, que en ocasiones alteraron las estructuras murarias de la Edad del Hierro.

 

 

 

 

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El 8 de Abril de 1979, tras un incendio, Alberto Díez Saiz fue a visitar la loma de Agirremendi, situada detrás de su casa, y allí encontró algunos restos de sílex. Durante los cinco años siguientes volvió en diferentes ocasiones a Agirremendi hasta recuperar un conjunto de algo más de 70 restos líticos que afloraban en la superficie. Alberto, un gran conocedor de la historia de Berango y un gran aficionado a la prehistoria, fue capaz de identificar esas “piedras” como restos de herramientas prehistóricas y tuvo la intuición de que éstas pudieran ser importantes para conocer el primer poblamiento humano de Berango. El 2 de Julio de 1984, Alberto pudo enseñar parte de su colección a José Miguel de Barandiarán, el que es considerado padre de la prehistoria vasca, y que en 1959 había prospectado y sondeado en distintos yacimientos al aire libre de los municipios de Barrika y Sopela. Barandiarán se fijó especialmente en una pieza, un raspador carenado en hocico, que identificó como “una pieza característica del Auriñaciense”. Con esta confirmación Alberto incluyó el yacimiento de Agirremendi en su libro, editado en 1990 por el ayuntamiento, titulado Berango 40.000 años de historia.

Iñaki Líbano, incansable colaborador en nuestras investigaciones sobre la prehistoria de Uribe Kosta, conocía desde los años 80 esa colección. De hecho él mismo había realizado los dibujos de las piezas publicadas en 1990. Desde que empezamos a colaborar en 2011, Iñaki siempre mencionaba Agirremendi como un posible yacimiento de inicios del Paleolítico Superior, y gracias a su mediación pudimos estudiar la colección el 31 de Enero de 2015.

Ese mismo día fuimos conscientes de la relevancia del conjunto, ya que era muy diferente a todo lo que conocíamos de Uribe Kosta. El material, a pesar de estar bastante desilificado y algo alterado por los incendios, presentaba un buen estado de conservación, tanto que incluso fuimos capaces de realizar un remontaje entre un núcleo y una lámina. Los objetos representados eran fundamentalmente núcleos de laminillas y útiles realizados sobre soportes laminares, incluyendo algunos muy característicos como raspadores, buriles sobre truncadura y una pieza de dorso y pedúnculo que interpretamos como una posible punta de Font-Robert. Otro elemento sorprendente era la variabilidad de tipos de sílex. En un yacimiento ubicado a escasos 2 kilómetros del afloramiento de Kurtzia no esperábamos encontrar una cantidad tan elevada de sílex exógeno, un 24% del sílex identificado, incluyendo sílex de Urbasa y sílex de Chalosse. Todos estos elementos nos llevaron a pensar que nos encontrábamos ante un conjunto extremadamente homogéneo atribuible al Auriñaciense Evolucionado o, más probablemente, al Gravetiense Antiguo.

Figura 7_MOD

Utillaje retocado de Agirremendi. 1-3 Raspadores sobre extremo de lámina; 4: Punta de Font Robert atípica; 5-7 Buril sobre truncadura retocada oblicua; 8: Remontaje de lámina sobre núcleo prismático de tipo buril.

Animados por estas evidencias seis días después Iñaki y yo quedamos con Alberto para ir a visitar el lugar del yacimiento. Ese día coincidió con una de esas escasas ocasiones en las que nieva tan cerca de la costa y toda la loma apareció ante nuestros ojos cubierta de parches de nieve blanca. El ascenso no fue fácil, porque la argoma y las zarzas cubrían toda la ladera. Finalmente alcanzamos una amplia explanada con una suave pendiente en lo alto de la colina, el punto donde Alberto había localizado entre el 79 y el 84 la colección de Agirremendi. Una vez allí pudimos comprobar que era imposible que los restos líticos hubiesen llegado al yacimiento arrastrados desde otro lugar, ya que se encontraron en el punto más alto de la loma. También nos percatamos de que las dimensiones probables del yacimiento eran pequeñas, lo que incidía en la posibilidad de que se tratase de los restos de un único asentamiento. Además el hecho de que esas piezas estuviesen allí, y que no hubiesen sido transportadas ladera abajo, nos animaba ante la posibilidad de que hubiese algún tipo de estructura sedimentaria conservada.

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Vista del Abra y de la Vega del Gobela desde Agirremendi

Sin embargo una vez allí fuimos conscientes de otras implicaciones que tenía la ubicación del yacimiento. En primer lugar se encontraba relativamente lejos del afloramiento principal de sílex del Flysch, lo cual unido a la gran cantidad de sílex exógeno sugería que la explotación del sílex no fue uno de los objetivos de esta ocupación. Además el hecho de que buena parte de estos restos de sílex exógeno fuesen núcleos de laminillas sugiere que se trata de parte del kit de viaje con el que  el grupo acaba de llegar a esta comarca. Otro de las características singulares de Agirremendi es su buena visibilidad de la actual desembocadura de la ría del Ibaizabal-Nerbioi, de toda la vega del Gobela y de la costa entre La Galea y Aizkorri, lo cual sin duda debió animar la ocupación. Además en el entorno inmediato del yacimiento hay paredes de arenisca que sin duda debieron ofrecer un buen abrigo ante el rigor del clima.

Agirremendi es, por lo tanto, un yacimiento singular en la comarca, que puede corresponderse con un número limitado de ocupaciones del Paleolítico Superior Inicial, en las que se asentaron los grupos humanos para aprovechar su buena visibilidad y el refugio de los abrigos de arenisca del entorno. Estos grupos del final del Auriñaciense y del Gravetiense se desplazaban a lo largo de grandes distancias, abarcando desde el SW de Francia y la Sierra de Urbasa hasta la costa occidental de Bizkaia, asentándose en cuevas,como Aitzbitarte III en Errenteria; o en sitios al aire libre, algunos con unas características semejantes a las de Agirremendi, como Ametzagaina cerca de Donostia; o situados cerca de los afloramientos de sílex como Mugarduia en Urbasa; o en riberas de ríos como Irikaitz en Zestoa.

Los resultados de estas investigaciones acaban de ser publicados en el volúmen 33 de la revista Kobie (Paleoantropología). Esperamos poder enlazar pronto el pdf de la publicación.

Rios-Garaizar, J., Libano Silvente, I., San Emeterio Gómez, A., Garate Maidagan, D., Vega López, S., Díez Saiz, A., 2014. El yacimiento al aire libre del Paleolítico Superior Inicial de Agirremendi (Berango, Bizkaia). Kobie (Paleoantropología) 33, 5–20.

pdf en Academia

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Acabo de recoger en correos el ejemplar de Arkeoikuska dedicado a las actividades arqueológicas realizadas en la CAV durante el año 2013. Los que conozcáis esta publicación sabréis ya cómo está organizada. En primer lugar aparece una entrada monográfica, firmada por F. Javier Ajamil Baños, que en este año se dedica a las torres de telegrafía óptica de la línea Madrid-Irun que estuvieron en funcionamiento entre 1846-1855. Después las entradas se organizan por provincias (Araba, Bizkaia y Gipuzkoa), por municipios y por intervenciones. El número de intervenciones registradas es elevado, si bien se nota un descenso con respecto a años anteriores. El hecho de que todas las intervenciones arqueológicas realizadas tengan su reflejo en Arkeoikuska provoca que el tipo de contenidos o la información que se ofrece sea muy variable. En ocasiones se realizan entradas extensas, acompañadas o no de figuras y fotos, en otros casos más sintéticas, relatando de manera sumaria las actividades realizadas, y en algunos casos, por ejemplo intervenciones en obras que han resultado negativas, las entradas apenas ocupan un sólo párrafo. En cualquier caso siempre es un placer sumergirse en las entradas de Arkeoikuska para conocer las últimas novedades de la arqueología vasca, por mucho que en ocasiones éstas sean crípticas y difíciles de interpretar. La relevancia de Arkeoikuska es tal que de algunos yacimientos la única información disponible se encuentra sus volúmenes.

Portada de Arkeoikuska 2013

Portada de Arkeoikuska 2013

Balance:

La intensidad de los trabajos arqueológicos en contextos prehistóricos parece menor que en los últimos 10 años. Respecto al Paleolítico destaca la continuidad de grandes proyectos de excavación como Lezetxiki, Santimamiñe o, Irikaitz. También destaca la localización y excavación de contextos Paleolíticos al aire libre como Aranbaltza, los yacimientos de Maruri-Jatabe o el sitio de Mukitar. De especial interés son los resultados obtenidos en el yacimiento de altura de San Adrián. Además, se continúan además los trabajos en yacimientos como Bolinkoba, Aizkoltxo o Praile Aitz. También se han producido nuevos hallazgos de arte rupestre en Aitzbitarte IV y se ha caracterizado el conjunto de Altxerri B como uno de los más antiguos de Europa. Destaca la ausencia de excavaciones en contextos Paleolíticos en Araba, algo que sin duda ahonda en el déficit de información que disponemos de este territorio para estos periodos. Respecto a la Prehistoria reciente no hay novedades significativas, continuándose con los trabajos iniciados en años anteriores en yacimientos como San Cristobal, Goikola o el Dolmen de la Huesera, siendo destacable, por su novedad, el trabajo realizado en las Salinas de Añana.

A continuación voy a describiros algunos de los principales trabajos relacionados con el Paleolítico, Neolítico y Edad del Bronce:

Araba

Explotación salinera, sector 25, Valle Salado de Añana (A. Plata):

En la excavación de este sector del complejo salinero de Añana se han detectado evidencias de uso durante el Neolítico (V milenio aC) y el Calcolítico precampaniforme. Las estructuras identificadas son zonas de cocedero, con zonas de combustión y materiales cerámicos, cenizas y carbones. Estas estructuras nos revelan un proceso de obtención de sal muy sencillo que consiste en evaporar el agua salobre mediante acción del fuego, actividad que queda representada en una bonita ilustración. Al final del Calcolítico se detecta una nueva estructuración del espacio, más compleja, pudiendo incluir pequeños refugios o viviendas. Finalmente durante el periodo Campaniforme (III-II milenio a.C.) se documentan nuevos aterrazamientos y estructuras de combustión, en este caso asociadas a cerámicas con decoración campaniforme (tipos Somaen y Cienpozuelos).

Recreación del proceso de obtención de sal por evaporación forzada. http://www.vallesalado.com/Historia--Origenes

Recreación del proceso de obtención de sal por evaporación forzada. http://www.vallesalado.com/Historia–Origenes

Abrigo de San Cristobal, Laguardia (J. Fernández Eraso):

La VII campaña de excavación de este abrigo se ha centrado en la excavación del nivel XII, que ha sido interpretado como un fumier , en cuyo interior se ha excavado una estructura de hogar. Lo materiales recuperados son segmentos de círculo de dorso abrupto, restos de sílex, fragmentos de cerámica, una piedra de molino y restos de fauna. Se sitúa de manera provisional en una fase media del Neolítico regional.

Dolmen del Alto de la Huesera, Laguardia (J. Fernández Eraso y J. A: Mujika-Alustiza):

En la campaña de 2013 se ha continuado despejando la estructura tumular intentando localizar el corredor y la cámara del dolmen. Se han detectado inhumaciones de unos 13 individuos en la zona del corredor, algunos en conexión anatómica. Los elementos de ajuar se componen de arandelas de hueso, cuentas de collar, y colgantes realizados sobre láminas de hueso. Se sitúa esta fase de inhumación en el Calcolítico Antiguo. Además se ha trabajado para delimitar la extensión del monumento.

Bizkaia

Bolinkoba, Abadiño (M. J. Iriarte):

En la VI campaña se han excavado cuatro cuadros en la banda 34 hasta alcanzar el nivel estéril de conglomerados de la base del depósito, que se corresponden con los niveles de ocupación más antiguos, siendo escasas las evidencias del final del Paleolítico Superior.

Aranbaltza, Barrika (J. Rios Garaizar):

En la primera campaña de excavación en el yacimiento de Aranbaltza ha tenido como objetivos la localización de los límites del yacimiento y la evaluación de su potencial estratigráfico. Para ello se han abierto cuatro zanjas transversales al arroyo Urgozo, en una de las cuales Z2 se excavaron 7 m2 en profundidad, documentándose dos conjuntos arqueológicos en un registro sedimentario poco alterado que, según las primeras impresiones, pueden relacionarse con ocupaciones al aire libre gravetienses y chatelperronienses. En otro sector de unos 4m2 se documentó un depósito arqueológico con materiales líticos atribuibles al Paleolítico Medio, incluyendo núcleos y lascas Levallois, y un posible resto de estructura asociada a actividades de combustión.

Aranbaltza: Industria lítica de la Unidad 3A (Gravetiense). Superficie de la Unidad 3B en el sector Playa. Proyección (Y-Z) sobre el corte W del sector Playa de los materiales coordenados del nivel Gravetiense (blanco, 3A) y Chatelperroniense (azul, 3B, 4A-B).

Aranbaltza: Industria lítica de la Unidad 3A (Gravetiense). Superficie de la Unidad 3B en el sector Playa. Proyección (Y-Z) sobre el corte W del sector Playa de los materiales coordenados del nivel Gravetiense (blanco, 3A) y Chatelperroniense (azul, 3B, 4A-B).

Cueva de Balzola, Dima (L. Zapata):

Se presentan de manera preliminar los resultados de las investigaciones realizadas a partir de los sondeos mecánicos y arqueológicos realizados en la Galería Principal de la cueva. Estos sondeos presentan una estratigrafía formada por usos repetido de la cueva durante la Edad del Bronce. Se han recuperado restos humanos de unos 4 individuos, fauna con especies domésticas y salvajes, abundantes restos de cerámica algunos con decoraciones que la sitúan entre el III-II mileno a. C; y un conjunto lítico que parece transportado desde las ocupaciones del Paleolítico Superior identificadas en otro sector de la cueva.

Cueva de Santimamiñe, Kortezubi (J. C. López Quintana):

En la X campaña de excavación se dedicó a levantar el nivel Slnc (Magdaleniense Superior-Final) en unos 18 m2. En este nivel se han detectado al menos 10 unidades de combustión, algunas con superposición de eventos de fuego. La más amplia alcanza el 1,3 m de longitud y la más espesa 7 cm.

Carretera Asteinza-Maruri, Maruri-Jatabe (J. C. López Quintana):

En esta intervención motivada por la realización de una carretera se han localizado distintos puntos de interés arqueológico. En Bidekurtzio se han localizado 15 restos líticos en un contexto poco claro. En Gazmuri se han recuperado objetos líticos dispersos en el talud de la carretera, incluyendo una raedera transversal de clara factura musteriense. En este punto se abrieron 5 sondeos de 70 cm de espesor, con dos unidades sedimentarias alteradas que han proporcionado restos líticos de diversas cronologías (Musteriense y Holoceno). En Ergoien se ha sondeado un depósito sedimentario de origen fluvial en el que se han recuperado abundantes restos de sílex natural y algún posible resto antrópico. En el talud superior se identificó una secuencia de 6 m en cuyo tramo inferior se observaba abundante materia orgánica vegetal.

Gipuzkoa:

Cueva de Altxerri, Aia (A. Ruiz Redondo, C. González Sainz):

Se presentan los resultados del trabajo de documentación del arte rupestre realizados en Altxerri B. Gracias a éstos se han podido identificar figuras zoomorfas inéditas (una cabeza de caballo, una figura de oso, etc.) y representaciones no figurativas (digitaciones y puntos) nuevas. El conjunto rupestre de Altxerri B se relaciona con los conjuntos de arte Auriñaciense de Chauvet o Arcy Sur Cure. Además se ha obtenido una datación a partir de un hueso recuperado en el contexto inmediato del principal panel decorado que sitúa la actividad pictórica en hace 40-38 mil años.

 Arriba, la pintura rupestre de Altxerri B. Abajo, esquema de las figuras que contiene, incluyendo un bisonte (7), un felino (8) y un oso (14). http://esmateria.com/2013/09/22/en-busca-del-bisonte-rupestre-mas-antiguo-de-europa/#prettyPhoto


Arriba, la pintura rupestre de Altxerri B. Abajo, esquema de las figuras que contiene, incluyendo un bisonte (7), un felino (8) y un oso (14). http://esmateria.com/2013/09/22/en-busca-del-bisonte-rupestre-mas-antiguo-de-europa/#prettyPhoto

Cueva de Lezetxiki, Arrasate (A. Arrizabalaga):

En la XVIII campaña de excavación se ha excavado el nivel R, que se remonta al final del Pleistoceno medio. Los trabajos de excavación han permitido, a medida que se profundizaba, ampliar notablemente la superficie de excavación, revelando un espacio de ocupación más amplio de lo que se esperaba. En este nivel se han recuperado abundantes restos de industria lítica y huesos de grandes herbívoros con huellas de actividad antrópica.

Cueva de Artazu II, Arrasate (A. Arrizabalaga):

Se trata de una sima con un depósito paleontológico del Pleistoceno superior, formado por arrastre de huesos y sedimentos por aguas superficiales. El depósito es especialmente rico en restos de micromamíferos y de aves.

Asurtzu, Azpeitia (M. J. Iriarte):

Sondeo al aire libre en el que se han localizado materiales líticos, cerámicos, carbones, etc. Probablemente se corresponde con una zona de actividad utilizada en el Neolítico y en el Bronce Medio.

Cueva de Ezkuzta, Azpeitia (M. J. Iriarte):

Se ha extendido la zona de excavación abierta en 2012 alcanzándose un nivel estéril situado a más de 4 m de profundidad. Se han detectado evidencias de ocupación durante el Musteriense, Auriñaciense y Magdaleniense. A éstas últimas se corresponde un fragmento de varilla que remonta con el que se recuperó en 2012.

Cueva de Aitz Gaizto, Deba (M. J. Iriarte):

Se ha recuperado un conjunto paleontológico con restos de ciervo, reno y hiena, entre otros.

Cueva de Astigarraga, Deba (J. A. Mujika-Alustiza):

Se ha realizado un nuevo sondeo  para caracterizar las ocupaciones del Paleolítico Inferior, Medio, Superior, Aziliense y Edad del Bronce. Se trata en todas las épocas de un refugio utilizado de manera esporádica. En la interfaz entre el Pleistoceno medio y el superior se observa un abandono de la cueva que es ocupada por osos. En los niveles más antiguos apenas se han recuperado restos de fauna.

Cueva de Goikola Berri, Deba (M. Cubas):

Se ha excavado una superficie de 2 m2. La mayor parte de los hallazgos se han realizado en la UE102, siendo especialmente destacada la presencia de cerámica. Además se han recuperado restos de fauna, humanos y restos líticos poco característicos. Se propone una adscripción cultural al Calcolítico o al Bronce Inicial.

Concentración de cerámicas en Goikola Berri (C) Miriam Cubas

Concentración de cerámicas en Goikola Berri (C) Miriam Cubas 2013

Cueva de Praileaitz I, Deba (X. Peñalver):

En esta campaña se ha actuado en distintas áreas. En la zona 3 se ha identificado una secuencia con un nivel del Paleolítico Medio y otros dos del Superior, que rellena una galería colmatada.

Cueva de Aitzbitarte IV, Errenteria (D. Garate):

Se describen las tareas de prospección de arte rupestre realizadas en la cueva. Fruto de estos trabajos se ha identificado un panel con pintura roja, fuertemente calicitada, que se interpreta como un zoomorfo indeterminado de época Paleolítica. Otra mancha roja se ha identificado en una columna estalagmítica de la entrada.

Trazos rojos en el panel del fondo de la cueva de Aitzbitarte IV

Trazos rojos en el panel del fondo de la cueva de Aitzbitarte IV

Mukitar, Lezo (X. Alberdi Lonbide):

Se han excavado distintos sondeos en torno al recinto de Mukitar, situado en Jaizkibel, en el que en campañas anteriores se habían documentado abundantes restos líticos del Paleolítico Superior en posición derivada. En un abrigo excavado en arenisca, debajo de un derrumbe de la visera se ha documentado una secuencia sedimentaria con restos líticos.

Cueva de Aizkoltxo, Mendaro (J. A. Mujika-Alustiza):

Se han abierto dos cuadros de excavación en el abrigo exterior en los que se han recuperado abundantes restos de industria lítica, fauna e industria ósea muy significativa incluyendo azagayas, un fragmento de arpón y un bastón perforado. Estos elementos permiten una atribución al Magdaleniense Final.

Tunel de San Adrián, Parzonería General de Gipuzkoa y Álava, (A. Moraza Barea):

Se ha profundizado en los niveles prehistóricos en un área de 4×2,50 m. Bajo los niveles de la Edad del Bronce detectados en 2012, se han excavado distintas unidades estratigráficas con restos líticos y óseos. Los restos de sílex, entre los que destacan variedades procedentes de Urbasa y Treviño, están caracterizados por el utillaje microlaminar y las piezas de dorso, que permiten una atribución al final del Paleolítico Superior (Magdaleniense-Aziliense), suponiendo uno de los escasos testigos disponibles de ocupaciones paleolíticas en altura (1000 m) del País Vasco.

Irikaitz, Zestoa (A. Arrizabalaga):

La XV campaña en este yacimiento al aire libre ha permitido acabar la excavación en el sector Luebaki. Los materiales líticos son abundantes, destacando un núcleo Levallois. En esta campaña también se ha documentado con escáner 3D la estructura de piedra excavada en campañas anteriores.

Estación Megalítica de Toritxokieta (J. Tapia):

Junto al dolmen de Berrozpin IV se ha documentado una estructura de piedras de perfil lenticular que alcanza una extensión de unos 40 m2, en cuya superficie se han recuperado algunos restos líticos. Esta estructura parece estar superpuesta por el dolmen de Berrozpin IV y puede interpretarse como un túmulo prehistórico.

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Hasta los años 90 apenas se sospecha que la comarca de Uribe Kosta tuviese evidencias de la presencia humana durante el Pleistoceno Medio. Ahora hay 8 localidades donde se han recuperado materiales del Paleolítico Inferior, de las que sólo Mendieta I ha sido recuperado en contexto.

El desarrollo de una arqueología de los contextos de hábitat/ocupación al aire libre es una de las grandes materias pendientes de la investigación sobre el Paleolítico en Bizkaia y Gipuzkoa. A diferencia de las regiones vecinas en las que este tipo de contextos han sido objeto de una atención más intensa, en Bizkaia y Gipuzkoa apenas se ha trabajado fuera de las cuevas en busca de asentamientos de época paleolítica. Las razones de este aparente desinterés son múltiples. Por un lado se ha primado la localización y excavación de yacimientos en cueva por motivos de conservación del registro arqueológico y de  las secuencias estratigráficas. Tampoco ha ayudado la escasez de registros sedimentarios susceptibles de contener yacimientos de época paleolítica en posición primaria, la escasez de trabajos interesados en los periodos más antiguos del Paleolítico, o las problemas derivados de una ley de patrimonio que presta escasa atención a este tipo de manifestaciones arqueológicas.

Uribe Kosta desde el aire (http://www.bizkaiadesdeelaire.com)

Uno de los primeros trabajos, en ciertos aspectos pionero, sobre el hábitat paleolítico al aire libre lo abordó José Miguel de Barandiarán en 1959 junto a Mario Grande, quien por entonces director del Museo Histórico de Bizkaia y Antonio Aguirre Andrés, quien fue Comisario de Bilbao de Excavaciones Arqueológicas en los años 50 (Fernández Palacios y Unzueta Portilla 2012). Este último había estado recopilando, en los años 50, materiales arqueológicos en distintos puntos de Sopelana y de Barrika, incluyendo probablemente los arenales de Zabaletxe, Iturralde y Ollagorta. Posteriormente En 1959 los tres vuelven a la misma zona y realizan sondeos en numerosos puntos de esos mismos arenales y en la colina de Kurtzia. Fruto de estos trabajos se recuperan numerosas evidencias arqueológicas, algunas de ellas en aparente ordenación estratigráfica, entre las cuales sin embargo son escasas las atribuibles al Paleolítico Inferior. Entre estas últimas hay que destacar un hendedor de ofita y un bifaz de lutita recuperados por A. Aguirre, y una pieza bifacial de sílex con la base reservada recuperada en Iturralde.

Materiales arqueológicos de Mendieta I (1-2) y de Kurtzia (3-4), éstos últimos de la colección de A. Agirre (Rios-Garaizar et al. 2012)

Materiales arqueológicos de Mendieta I (1-2) y de Kurtzia (3-4), éstos últimos de la colección de A. Agirre (Rios-Garaizar et al. 2012)

En el año 2003 se descubre el yacimiento de Mendieta I (Rios-Garaizar et al. 2008, 2010) en las obras de urbanización del polígono de Zaldu, en Sopela. Este yacimiento se excava en una extensión limitada en la que se descubre una secuencia estratigráfica que incluye el relleno de un paleocanal de baja energía cubierto por una paleosuelo. En el interior de dicho paleocanal se recupera un importante conjunto lítico que presenta características tecnológicas que permiten una atribución a un Paleolítico Inferior sin bifaces. Entre los restos se recupera un Macroútil de arenisca, un Chopping-Tool de sílex, alguna raedera y cuchillos de dorso natural con retoques de acomodo. Las huellas de uso identificadas en algunas de estas piezas permiten observar distintos tipos de actividades de corte y raspado sobre distintos materiales (Rios-Garaizar et al. 2008). Los análisis sedimentológicos y polínicos realizados sobre el sitio permiten ver que esta ocupación coincide con un episodio húmedo y templado, probablemente interglacial. Esto nos llevo a proponer una cronología mínima de 115.000 años, coincidiendo con el interglaciar Eemiense (OIS5e), aunque estimamos que probablemente esta fuese más antigua, tal vez coincidiendo con el interglacial Holsteniense (ca. 450.000, OIS11) o algunas de las fases templadas del Pleistoceno Medio reciente (OIS9 o 7) (Rios-Garaizar et al 2010). Mendieta I es el primer conjunto atribuido al Paleolítico Inferior en Bizkaia y es también uno de los pocos sitios del Pleistoceno Medio vizcaíno que han ofrecido datos que permiten una reconstrucción aproximada del medio ambiente circundante.

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Materiales y estratigrafía de Mendieta I (Rios-Garaizar et al 2008)

El mismo año en el que se descubrió Mendieta, I. Libano recuperó un interesante lote de piezas líticas en unas obras en Moreaga (Sopelana), cerca del cauce del Gobelas (Rios-Garaizar et al 2012). Se trata de una pequeña colección de 10 restos realizados en cuarcita, lo cual introduce un elemento de novedad en la “tierra del sílex”. Entre estos restos destacan tres núcleos discoides, un núcleo tipo SSDA y dos cantos tallados unifacialemente (Choppers). Actualmente el entorno de este yacimiento se encuentra muy alterado y existen pocas posibilidades de localizar zonas no alteradas del mismo. Por esas mismas fechas I. Libano encontró en unas huertas situadas en Errementariena (Barrika) 8 piezas de aspecto antiguo entre las que destaca un bifaz amigdaloide en cuarcita, un pico triedro en la misma materia, un bifaz subcordiforme pequeño en lutita, 2 núcleos centrípetos, dos raederas y un rabot. Ambos conjuntos carecen de un contexto preciso, pero señalan por un lado la extensión de la presencia humana en Uribe Kosta durante el Paleolítico Antiguo (probablemente Pleistoceno Medio). La variabilidad de comportamientos tecnológicos (uso de sílex o de cuarcita, conjuntos con y sin bifaces, etc.), la escasa incidencia en el medio, el modesto tamaño de los conjuntos, parecen sugerir una ocupación poco intensa del territorio de Uribe Kosta, en la que, a diferencia de periodos posteriores del Paleolítico, la captación de sílex no será uno de los motivos que llevará a estos primeros habitantes a ocupar este territorio.

Materiales arqueológicos de Errementariena (Sopela)- Rios-Garaizar et al. 2012

Materiales arqueológicos de Errementariena (Sopela)- Rios-Garaizar et al. 2012

Esta última impresión parece confirmarse con otra serie de hallazgos realizados en los municipios de Getxo y Leioa y que serán publicados en breve (Rios-Garaizar et al, 2013). Se trata de 6 bifaces aislados localizados en Zientoetxe (Getxo- 2 bifaces), Diliz (Getxo), Mendibarrena (Leioa), Aretxabaleta (Leioa) y Ondiz (Leioa) y un conjunto de lítico sin bifaces recuperado en la loma de Kurkudi (Leioa). El bifaz de Ondiz, localizado por F. Dublin y publicado por E. Nolte (1985-96) se encuentra en paradero desconocido, al igual que el localizado en Diliz, encontrado también por F. Dublin y que fue documentado por C. Fernández. El resto de materiales fueron localizados por I. Libano entre 1985 y 2005 y se encuentran actualmente depositados en el Arkeologi Museoa de Bilbao.

Bifaces

1: Bizaz de Mendibarrena; 2: Bifaz de Aretxabaleta; 3-5: Bifaces de Zientoetxe; 4: Pieza bifacial de Ondiz (Rios-Garaizar et al. 2013)

Estos hallazgos, carentes de un contexto arqueológico preciso, evidencian sin embargo la existencia de una ocupación dispersa pero continua del territorio durante el Pleistoceno Medio, con puntos de actividad aislados, situados en distintos tipos de entornos (márgenes fluviales, cerros, llanura costera, etc.).

Mapa de Uribe Kosta con los yacimientos atribuíbles al Pleistoceno medio (Rios-Garaizar et al. 2013)

Mapa de Uribe Kosta con los yacimientos atribuibles al Paleolítico Inferior y Medio: 1: Ondiz; 2: Mendibarrena; 3: Aretxabaleta; 4: Kurkudi; 5: Diliz; 6: Zientoetxe; 7 Bareño; 8: Moreaga; 9: Mendieta I; 10: Mendieta II; 11: Errementariena; 12: Zabaletxe; 13: Goierri; 14: Kurtzia (Rios-Garaizar et al. 2013)

Hasta los años 90 apenas se sospecha que la comarca de Uribe Kosta tuviese evidencias de la presencia humana durante el Pleistoceno Medio. Ahora hay 9 localidades donde se han recuperado materiales del Paleolítico Inferior, de los que sólo Mendieta I ha sido recuperado en contexto. Esto evidencia una realidad de un poblamiento disperso y de baja intensidad, que resulta difícil de identificar, que sin embargo ayuda a comprender las dinámicas de población de los primeros habitantes de la comarca. La localización de estos hallazgos abre la posibilidad de que en algún punto del territorio se conserven restos in situ de una ocupación mas amplia, intensa, o repetida en el tiempo, sin embargo esta posibilidad pierde fuerza a medida que los contextos susceptibles de preservar tales ocupaciones van siendo urbanizados.

Desde el 3 de Abril al 28 de Septiembre de 2014 buena parte de estos materiales, que forman parte de la colección del Arkeologi Museoa de Bilbao, estarán expuestos en la exposción: “En Busca del Sílex- Silexaren Bila. Los primeros pobladores de la Costa Vasca”, en la que se presentan los materiales y los yacimientos excavados y recuperados en Uribe Kosta, así como otros materiales del Paleolítico Inferior y Medio de Navarra, Gipuzkoa, Araba y Bizkaia.

Referencias:

Barandiarán Ayerbe, J.M., Aguirre, A., Grande, M., 1960. Estación de Kurtzia (Barrica-Sopelana), Servicio de Investigaciones Arqueológicas de la Excma. Diputación Provincial de Vizcaya. Bilbao.

Fernández Palacios, F., Unzueta Portilla, M., 2012. Allá donde el mar se confunde con la Ría del Nevión: la figura del ingeniero Antonio Aguirre Andrés en las décadas centrales del siglo XX. Bidebarrieta Rev. humanidades y ciencias Soc. Bilbao 23, 115–120.

Rios-Garaizar, J., Iriarte, E., Garate, D., Cearreta, A., Iriarte, M.J., 2008. The Mendieta site (Sopelana, Biscay province, northern Spain): Palaeoenvironment and formation processes of a Lower Palaeolithic open-air archaeological deposit. Comptes Rendus Palevol 7, 453–462.

Rios-Garaizar, J., Garate Maidagan, D., Iriarte Avilés, E., Cearreta Bilbao, A., Iriarte Chiapusso, M.J., 2010. Los yacimientos de Mendieta I y II (Sopelana, Bizkaia): dos ocupaciones al aire libre del Paleolítico Inferior y Medio. Kobie (Paleoantropología) 29, 7–18.

Rios-Garaizar, J., Libano Silvente, I., Garate Maidagan, D., 2012. Nuevas localizaciones del Paleolítico Inferior en Uribe Kosta (Bizkaia): Los yacimientos de Moreaga (Sopelana) y Errementariena (Barrika). Kobie (Paleoantropología) 31, 45–56.

Rios-Garaizar, J., Libano Silvente, I., Garate Maidagan, D., Gómez-Olivencia, A., Regalado Bueno, E., 2013. Nuevas localizaciones arqueológicas al aire libre del Paleolítico Inferior y Medio en las cuencas del Gobela, del Udondo (Bizkaia). Kobie (Paleoantropología).

 

 

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