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Posts Tagged ‘Yacimiento’

En 2011 cuando Iñaki Líbano nos enseño a Diego Garate y a mí la colección lítica que había recuperado en el paraje de Aranbaltza (Barrika) supe inmediatamente que se trataba de un yacimiento fundamental para responder a dos cuestiones principales de la arqueología paleolítica en la Región Cantábrica: Cómo era el hábitat paleolítico al aire libre, en comparación con el rico registro disponible en las cuevas de la región; y si la presencia del Chatelperroniense en la Región era tan escasa y se limitaba a pequeños altos de caza, tal y como habíamos planteado en una reciente publicación (Rios-Garaizar et al. 2012a).

Inmediatamente estudiamos la colección de I. Líbano y pudimos demostrar que nos encontrábamos ante un conjunto lítico en el que la mayor parte de los restos se podían asignar sin problemas al tecnocomplejo Chatelperroniense, y gracias a esto pudimos evaluar que otros conjuntos cercanos como el de Ollagorta (Barrika), recuperado por J. M. Barandiarán en un sondeo de 1959, se podían atribuir al mismo tecnocomplejo (Rios-Garaizar et al. 2012b).

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Estilizada punta de Chatelperrón excavada en el sector II de Aranabaltza (Foto: Joseba Rios-Garaizar)

El siguiente paso fue proponer a la Diputación Foral de Bizkaia la posibilidad de realizar un sondeo con el objetivo de evaluar si la zanja de canalización que había sacado a la superficie la colección del I. Líbano había destruido la totalidad del yacimiento, o si por el contrario había zonas en las que existía todavía un depósito estratigráfico intacto. Este punto era especialmente crucial porque uno de los grandes déficits de los yacimientos paleolíticos al aire libre de la región es la ausencia de estratigrafías (Arrizabalaga et al. 2015). Así, en Marzo de 2013 hicimos un pequeño sondeo manual y tuvimos la fortuna de localizar un depósito sedimentario que no había sido afectado ni por la canalización, ni por la cantera de áridos que estuvo en explotación hasta los años 60, ni por las posteriores plantaciones de eucaliptos. Ese mismo año acometimos la primera campaña de excavación y Aranbaltza comenzó a revelar sus sorpresas.

En las tres primeras campañas hemos podido descubrir, además de retazos de las ocupaciones chatelperronienses, una serie de niveles de inicio del Pleistoceno Superior y tal vez de final del Medio, con ocupaciones del Paleolítico Medio que parecen corresponderse con un hábitat estructurado al aire libre. Además hemos identificado restos pertenecientes a ocupaciones de los últimos cazadores recolectores, en el transito Pleistoceno-Holoceno, y restos de un campamento de época Calcolítica (Rios-Garaizar 2014, Rios-Garaizar et al. 2015).

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Excavación de las ocupaciones del paleolítico Medio en el sector I de Aranbaltza (Foto: Joseba Rios-Garaizar)

En esta IV campaña, financiada por la Diputación Foral de Bizkaia y coordinada desde el CENIEH y el INRAP, contamos con la colaboración del Ayuntamiento de Barrika, que cede el espacio para el laboratorio de campo y las instalaciones de cribado con agua; del Club Hípico Barrika, en cuyas instalaciones se encuentra el yacimiento; y de Edestiaurre Arkeologia Elkartea que colabora con medios humanos en el desarrollo de la campaña.

El objetivo principal de este año, una vez terminada en 2015 la excavación de la ocupación del Paleolítico Medio, es ampliar la superficie del nivel Chatelperroniense excavado en 2013, además prepararemos la zona de excavación en el sector III del yacimiento para la nueva fase del proyecto que comenzará en 2017.

 

Referencias:

Rios-Garaizar, J., Arrizabalaga, Á., Villaluenga, A., 2012a. Haltes de chasse du Châtelperronien de la Péninsule Ibérique. Labeko Koba et Ekain (Pays Basque Péninsulaire). L’Anthropologie. 116, 532–549. doi:http://dx.doi.org/10.1016/j.anthro.2012.10.001

Ríos Garaizar, J., Libano Silvente, I., Garate Maidagna, D., 2012b. El yacimiento chatelperroniense al aire libre de Aranbaltza (Barrika, Euskadi). Munibe (Antropologia-Arkeologia) 63, 81–92.

Arrizabalaga, A., Rios-Garaizar, J., Alvarez-Alonso, D., 2015. The past is out there: Open-air Palaeolithic sites and new research strategies in the Cantabrian region (northern Iberia). Quaternary International 364, 181–187. doi:10.1016/j.quaint.2014.07.051

Rios-Garaizar, J., 2014. Aranbaltza. Yacimiento Paleolítico al aire libre. Arkeoikuska: Investigación arqueológica. 2013, 175–178.

Rios-Garaizar, J., Ortega Cordellat, I., San Emeterio Gómez, A., Libano Silvente, I., Iriarte-Avilés, E., Garate Maidagan, D., 2015. Aranbaltza. Yacimiento paleolítico al aire libre. II Campaña. Arkeoikuska: Investigación arqueológica. 2014, 165–167.

 

 

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Hace dos años comenzamos, bajo la dirección de Diego Garate, un proyecto de evaluación del yacimiento arqueológico de Atxurra. El yacimiento fue descubierto por J.M. Barandiaran en 1929 y excavado por él mismo entre 1934 y 1935. La publicación de los resultados debieron esperar hasta 1961, y después a penas si ha vuelto ha ser estudiado. Esto propició que fuese un yacimiento poco importante para explicar el final del Paleolítico Superior, el periodo mejor representado en el yacimiento. Este fue uno de los motivos por el cual decidimos volver a Atxurra, para evaluar la estratigrafía del yacimiento, obtener una buena cronología de los distintos periodos en los que la cueva fue ocupada, y para poder caracterizar mejor estas ocupaciones. En 2014 limpiamos una de las secciones dejadas por J.M. Barandiaran y los resultados fueron espectaculares. Pudimos documentar una estratigrafía muy ordenada que abarcaba todo el Magdaleniense, con algunos niveles muy ricos en fauna, industria lítica e industria ósea.

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Aspecto de la excavación al terminar la campaña de 2014. Al fondo  la gatera por la cual se accede al tramo de cueva que da paso a la zona decorada(Foto: Joseba Rios-Garaizar)

La campaña de 2015 se planeó como una continuación de la de 2014. El objetivo principal era documentar la posible existencia de ocupaciones del Gravetiense. En esta campaña nos propusimos hacer una prospección sistemática de la cueva con el objetivo de encontrar arte rupestre paleolítico. Así el 25 de Septiembre de ese año, mientras parte del equipo excavábamos en el yacimiento, el director del proyecto, Diego Garate, se adentró en la zona más profunda de la cueva acompañado por el espeleólogo del grupo ADES Iñaki Intxaurbe. Tardaron mucho en salir, y en cuanto Diego asomó por la gatera que comunica la zona del yacimiento con las galerías interiores de la cueva, fui consciente de que habían encontrado algo importante. Me bastó una sola mirada inquisitiva y un gesto afirmativo de Diego para confirmar mis sospechas. Poco después Iñaki salió por la misma gatera con una expresión de vértigo propia de alguien que ha cumplido uno de sus sueños. Poco después Diego me contó, con discreción, que había “un montón de figuras, bisontes, caballos, la mayor parte grabados”. Ese mismo día pude entrar con ellos en la cueva y ver algunos de los grabados con mis propios ojos, fui consciente en ese momento de la magnitud del hallazgo, ya que en apenas una pequeña visita Diego e Iñaki habían localizado decenas de figuras de animales.

 

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Repisa con dos caballos de grandes dimensiones grabados y pintados (Foto: Diego Garate)

Los días siguientes fueron muy agitados. Avisamos a la Diputación para que acelerasen la colocación de una verja de protección, ya que el acceso a la cueva es bastante sencillo. Al mismo tiempo seguimos excavando manteniendo en todo momento la discreción sobre el descubrimiento, incluso con nuestros colaboradores. El día antes de acabar la campaña, en la que por cierto alcanzamos el nivel Gravetiense, se lo contamos a todos y organizamos una rápida visita para que ellos pudiesen deleitarse con la visión del friso de los caballos. En esos días Diego, acompañado de Iñaki y de Olivia Rivero, se dedicó a realizar una documentación preliminar del yacimiento. Hubo visitas de expertos de la Diputación, se colocó la verja y redactamos un proyecto de estudio. Hoy, casi ocho meses después podemos levantar el embargo sobre esta noticia y dar a conocer este descubrimiento ante la opinión pública. A partir de hoy tenemos que comenzar el estudio sistemático del yacimiento.
La cueva de Atxurra se encuentra en Berriatua, colgada sobre la carretera que une Markina con Lekeitio y que discurre paralela al río Lea. Es una cueva de grandes dimensiones que alcanza un desarrollo de más de 500 metros. Bajo la cueva de Atxurra, y comunicada con esta, se abre un piso inferior del mismo sistema, que recibe el nombre de Armiña. Los paneles grabados se encuentran en la zona media de la cavidad a la que se puede acceder desde el piso inferior o desde la boca donde se encuentra el yacimiento. En ambos casos el tránsito es complejo y requiere el paso por gateras, pequeños tramos de escalada y desplazamientos por rampas muy inclinadas.
La zona decorada es un galería, con varios pisos fósiles, de gran altura, jalonada por cornisas y con pequeñas aperturas laterales. Hasta el momento se han documentado 14 sectores decorados con, al menos, 70 figuras. La mayor parte de los motivos representados son figuras animales, siendo los bisontes y los caballos los más numerosos, aunque hay algunas cabras, ciervas y uros. La técnica utilizada es el grabado, en ocasiones combinado con pintura negra. Algunas de las figuras, como los dos caballos, son de grandes dimensiones, mientras que otras son bastante pequeñas. Las convenciones de representación utilizadas son bastante homogéneas, destacando el uso de dos planos para la representación de los cuernos y de las extremidades de los animales o las indicaciones del pelaje y de detalles anatómicos internos. Destacan también las cabras en visión frontal o una figura de bisonte que tiene en su interior una veintena de “puntas” representadas con uves invertidas. Todas estas convenciones remiten al Magdaleniense Medio o Superior, esto es hace unos 18-14.000 años (14.500-12.500 años sin calibrar).

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Bisonte grabado con “puntas” clavadas en su interior (Foto: Diego Garate)

La relevancia del hallazgo es enorme. Atxurra tiene el mayor conjunto de figuras rupestres descubierto en Bizkaia desde Santimamiñe, de cuyo hallazgo se cumplen 100 años. Se encuentra en una zona en la que se hay una intensa presencia humana a finales del Paleolítico Superior, que se manifiesta en los yacimientos de Santa Catalina y Lumentxa fundamentalmente. En este último hace tres años descubrimos un pequeño conjunto de arte rupestre compuesto por dos bisontes y una cabeza de caballo pintadas en rojo. Todo esto hace de esta comarca del oriente de Bizkaia un lugar ideal para investigar las formas de vida de los últimos cazadores recolectores y sus vinculaciones culturales con el resto de la región cantábrica y la vertiente noroccidental de los Pirineos.
Este descubrimiento es una recompensa más a los enormes esfuerzos realizados por el equipo dirigido por Diego Garate, que en los últimos cinco años ha descubierto cuevas con arte rupestre en Bizkaia (Askondo y Lumentxa), en Gipuzkoa (Aitzbitarte III, IV, V y IX) y una nueva galería decorada en la navarra cueva de Alkerdi. A esto hay que sumar decenas de publicaciones, proyectos de revisión y estudio en Iparralde (Isturitz, Oxocelhaya, Etxeberri, Sinhikole, Sasiziloaga), en Gipuzkoa (Altxerri B) y en Bizkaia (Ventalaperra, Rincón), y colaboraciones como las realizadas en la cueva de Morgota (Kortezubi). Gracias a este esfuerzo se ha roto con la idea del “vacío vasco” en el arte rupestre paleolítico y se dispone de elementos que permiten valorar el papel de nexo entre el suroeste de Francia y la Región Cantábrica que jugó esta región.

Añado un enlace a un vídeo de la ETB donde podéis ver mejor la cueva y sus grabados y pinturas.

http://www.eitb.eus/es/cultura/videos/detalle/4099276/video-hallada-berriatua-cueva-grabados-euskadi/

http://www.eitb.eus/es/get/multimedia/screen/id/4099276/tipo/videos/

 

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Como ya hicimos el año pasado vamos a hacer un breve repaso a las principales novedades del trabajo de campo en arqueología prehistórica realizadas en 2014, que acaban de ser publicadas en el anuario Arkeoikuska, editado por el Gobierno Vasco y que podéis explorar usando este buscador.

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Arkeoikuska 2014, editado por el Gobierno Vasco (2015)

A modo de resumen yo señalaría que las novedades más interesantes de 2014 se han producido en el campo del arte rupestre paleolítico, con el descubrimiento de 3 nuevas cuevas con arte, Morgota, Erlaitz y Danbolinzulo, que se unen a una línea de trabajo que está siendo muy prolífica en los últimos tiempos con los descubrimientos de Askondo, Lumentxa, Alkerdi, Aitzbitarte III-IV-V-IX y más recientemente Astuigaña. En lo que se refiere a las excavaciones de época paleolítica la sensación es un poco diferente. En el territorio alavés sigue sin abordarse de manera decidida la búsqueda e investigación de yacimientos pleistocenos, lo cual sin duda lastra de alguna manera los avances en el estudio de las poblaciones paleolíticas en el País Vasco. En Gipuzkoa hay proyectos muy maduros como el de Irikaitz o el de Lezetxiki que ya están en sus últimas fases de trabajo de campo y de los que esperamos novedades en forma de publicación. Otros, muy prometedores, como el de Astigarraga han tomado un nuevo impulso, y otros como el del Túnel de San Adrián siguen sus trabajos a buen ritmo. Hay otros yacimientos que han ofrecido ya algunos resultados muy espectaculares a pesar de lo modesto de las excavaciones, como en el caso de Ezkuzta, mientras que de otros sitios, como Mukitar, que conocimos en el Arkeoikuska de 2013 no tenemos nuevas noticias. En Bizkaia asistimos al fin de algunos proyectos como Bolinkoba y al inicio de otros como el de Atxurra y a la continuidad de otros como Santimamiñe. A parte de estos sitios sólo en Aranbaltza se está realizando un proyecto de excavación de cierta consideración, siendo el único sitio del territorio en el que se están excavando ocupaciones del Paleolítico Medio.

Respecto a la Prehistoria reciente se sigue trabajando en monumentos megalíticos, especialmente en Gipuzkoa, aunque también en Álava y Bizkaia. Respecto a los yacimientos en cueva cabe señalar los trabajos en el Abrigo de San Cristobal, los trabajos continuados en Goikola Berri y Linatzeta, y los nuevos hallazgos en Punta Lucero. De época más reciente son  los trabajos en los poblados fortificados de Gipuzkoa y Bizkaia. Un caso muy interesante en Álava es el del Alto de Castejón, con evidencias que permiten evaluar la evolución del urbanismo entre la Edad del Bronce y la Edad del Hierro. En Bizkaia hay que destacar el hallazgo realizado en Landaluze, que sin duda va a ser de gran relevancia para contextualizar el hábitat neolítico al aire libre en Uribe Kosta.

Álava:

En el territorio alavés son escasas las intervenciones de época prehistórica, estando la arqueología en este territorio muy centrada en los periodos romano y medieval. Las principales aportaciones se concentran en el municipio de Laguardia. En el Abrigo de San Cristobal (Laguardia), excavado por Javier Fernández Eraso, siendo la campaña de 2014 la VII realizada en el yacimiento. En este caso la excavación se centró en el nivel XIII, que según las dataciones obtenidas, se puede fechar a mediados del VI mileno BP, esto es en una “etapa media del Neolítico regional” (pp. 91). Durante la formación de este nivel el abrigo funcionó como establo y los materiales recuperados no son muy abundantes, limitándose a unos pocos restos de industria lítica entre los que destaca un diente de hoz y un microlito geométrico; habiéndose recuperado algunos restos cerámicos de pequeño tamaño. Cerca de este yacimiento, en el Abrigo de Los Husos I, Joseba López-de-Ocáriz ha realizado una campaña de limpieza de unas actividades furtivas que afectaron al perfil este del yacimiento. Fruto de esta limpieza se recuperaron abundantes restos arqueológicos, desgraciadamente sin un contexto claro, y se aprovechó para realizar un muestreo del perfil una vez limpiado. También en el municipio de Laguardia, J. Fernández Eraso y J. A. Mujika-Alustiza, han continuado con los trabajos de excavación iniciados en el Dolmen del Alto de la Huesera. En este caso los trabajos se han concentrado principalmente en el sector situado entre la entrada y la barrera del túmulo, donde se han excavado una decena de individuos inhumandos, algunos con conexiones anatómicas, acompañados de un escaso ajuar entre el que destacan unos aretes de hueso.

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Dolmen de la Huesera (Fernández Eraso et al., 2015)

También en Álava, en este caso en Lantziego, se ha realizado una intensa prospección arqueológica bajo la dirección de J. Rodríguez Fernández, que ha permitido recuperar más de un millar de restos arqueológicos y delimitar, a partir de la dispersión de molinos de mano y de cerámica protohistórica, la extensión del poblado de Pieza Redonda, que se ocuparía entre el final de la Edad del Bronce y la Primera Edad del Hierro.

En Navaridas, como resultado de las obras de la A-3212 y bajo la dirección de J. M. Martínez Torrecilla, se ha intervenido en el Alto de Castejón, documentándose dos silos de época neolítica, datados entre 5595 y 5715 calBP. Se han identificado asimismo estructuras pertenecientes a un poblado del Bronce Final y la Primera Edad del Hierro. Éstas son, en una primera etapa, cabañas circulares construidas con madera, mientras que en una segunda etapa son construcciones ovaladas parcialmente excavadas en el sustrato de roca y con un zócalo de mampostería y tabiques de adobe. Estas cabañas fueron progresivamente sustituidas por otras rectangulares hasta constituir un poblado con un trazado urbano más o menos planificado. Un último dato curioso sería la probable existencia de un estanque para el almacenamiento de agua cuya construcción es anterior al trazado de casas rectangulares.

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Alto de Castejón, vista aerea de las casas circulares (Martínez Torrecilla et al., 2015)

Bizkaia:

En el territorio histórico de Bizkaia se ha intervenido en un número mayor de sitios, con especial incidencia de las excavaciones de época Paleolítica. Un ejemplo es Bolinkoba en Abadiño, en el que la VII campaña, dirigida por M. J. Iriarte, se ha centrado en la toma de muestras para concluir la intervención de cara a su publicación. También en Abadiño, los trabajos realizados por A. Martínez Velasco en el Collado de Artola, sugieren la existencia de un castro de la II Edad del Hierro. Este mismo investigador ha prospectado el monte San Bernabé, situado entre Erandio y Bilbao, habiendo documentado algunos restos líticos aislados

En Areatza, J. C. López Quintana ha realizado una primera campaña de sondeos en el Dolmen de Otsobaso, que ha certificado el carácter arqueológico y megalítico de la estructura, sin que se haya podido alcanzar el recinto sepulcral. J. C.  López Quintana ha realizado también labores de acondicionamiento y control arqueológico de Dolmen de Ipiñarrieta, en Berriz. Otro yacimiento intervenido por este mismo arqueólogo es la estructura circular de Kanpazulo, en Güeñes. Esta intervención ha servido para descartar el carácter antrópico del montículo. López Quintana ha excavado también en la cueva de Eguzkiola, en Zeanuri, en la que se han recuperado restos pertenecientes a un uso sepulcral de época protohistórica. Además en la cercana cueva de Xorokil se han recuperado restos de microfauna y de macrofauna del Pleistoceno superior.

López Quintana ha dirigido también la XI campaña de excavación de la cueva de Santimamiñe, en Kortezubi, en la que se ha terminado de excavar el rico nivel del Magdaleniense Superior-Final, en el que se ha documentado además una nueva estructura de combustión, con lo que son ya 13 las identificadas entre 2013 y 2014.

Ya en la costa se ha realizado la segunda campaña de excavación en el yacimiento de Aranbaltza, en Barrika, bajo la dirección de J. Rios-Garaizar. Esta campaña se ha centrado en tres sectores diferentes. En Aranbaltza I se ha excavado una estructura sedimentaria en cuya base hay un nivel de arena fina con grandes fragmentos de arenisca y de basalto que conforman una estructura de hábitat compleja. Esta estructura aparece asociada a un abundante material arqueológico compuesto por restos de industria lítica entre los que destacan los núcleos y lascas Levallois, lo que apunta a una cronología del Paleolítico Medio. En Aranbaltza II se han excavado los restos de una ocupación calcolítica y algunos restos, conservados en una parte poco alterada, que se corresponden con la ocupación Chatelperroniense documentada en 2013. Por último en Aranbaltza III se han recuperado restos líticos del Paleolítico Medio lo cual indica una extensión mayor de la zona arqueológica. También en Barrika, A. San Emeterio Gómez, ha realizado un control de obra cerca del yacimiento de Kurtzia, en el que se han recuperado algunos restos líticos de época paleolítica, pero carentes de contexto.

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Sección E de Aranbaltza I. B: Núcleo Levallois recuperado en el nivel D; C: Aspecto general de la excavación en Aranbaltza I (Rios-Garaizar et al., 2015)

En la Cueva de Atxurra, Berriatua, bajo la dirección de Diego Garate, se ha iniciado en 2014 una campaña destinada a refrescar los cortes de la excavación de J. M. Barandiarán, con el objeto de contextualizar los materiales recuperados en esas excavaciones y evaluar el interés arqueológico del yacimiento. Se ha identificado una secuencia de cinco niveles, sin alcanzar la roca madre, entre los que destacan los cuarto últimos (II-V), en los que se han recuperado estructuras de combustión, abundante restos de industria lítica, ósea y restos de fauna. Este mismo investigador ha dirigido una campaña de estudio en Arenaza, Galdames, gracias a la cual se han recuperado algunos materiales dispersos, entre los que destaca una azagaya de sección circular, en una galería cercana a la plataforma del uro.

Otro trabajo dirigido por D. Garate se ha realizado en la cueva de Morgota, en Kortezubi, en la que se han estudiado un conjunto de pinturas rupestres localizadas por espeleologos del ADES. Se han identificado tres sectores, uno cercano a la entrada con tres paneles con pinturas rojas no figurativas, destacando unos trazos pareados. En el segundo sector sólo se han identificado unos tizonazos cubiertos por calcita. El grueso de las representaciones aparece en el tercer sector, al fondo de la cueva, con un total de 11 pinturas mal conservadas, destacando un caballo acéfalo, una cierva, un cuadrupedo indeterminado, dos signos geométricos y varias asociaciones de trazos y puntos. Estas representaciones se asocian, por sus características estilísticas y técnicas con el arte premagdaleniense regional.

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Caballo acéfalo de Morgota (Garate et al., 2015)

También en Galdames, P. Castaños ha dirigido una prospección en la cueva de Muniziaga en la que se ha recuperado un conjunto paleontológico con restos de Ursus spelaeus y Cervus elaphus, datados por racemización en torno a 52.000 BP.

En Sopela se ha realizado una intervención de rescate en Landaluze /Loiola, dirigida por E. Regalado Bueno, en la que se han recuperad un número ingente de restos líticos de distintas cronologías que se unen a los recuperados originalmente por I. Líbano, destacando los atribuibles al Neolítico, entre los que destacan hachas pulimentados, molinos de mano y núcleos de talla a presión. Además se han excavado dos estructuras de combustión en parrilla, una circular y otra rectangular de cronología Neolítica.

En Zierbena, A. Gómez-Olivencia ha sondeado dos cuevas en el entorno de Punta Lucero, concretamente Punta Lucero II y Covachón III. En la primera se realizaron sondeos tanto dentro de la cueva como en la boca actual, en esta última zona se recuperaron restos óseos entre los que destacan algunos restos humanos datados en torno a 4.600 BP. En Covachón III, se excavó una pequeña superficie en el interior de la grieta, en el que se han recuperado cinco restos humanos, algunos restos de fauna, y restos de cerámica. Uno de los restos humanos se ha datado en torno a 4.000 BP.

Gipuzkoa:

Finalmente en Gipuzkoa se han realizado distintas intervenciones en yacimientos paleolíticos y de la Prehistoria reciente. En el Poblado de Basagain, en Anoeta, X. Peñalver Iribarren ha dirigido la XX campaña, actuando en varias áreas de la terraza este del poblado, en la que se han recuperado abundantes restos cerámicos incluyendo dos grandes vasijas de almacenamiento, además de algunos lienzos de la muralla, etc.

En Arrasate se ha intervenido en la sima de Artazu VIII, bajo la dirección de X. Murelaga. Este es un yacimiento paleontológico en un relleno endocárstico revelado por una voladura de la cantera de Kobate. El yacimiento es una trampa natural que se llenó de animales durante el Pleistoceno superior, destacando sobre todo las osamentas de bisontes, ciervos, caballos y rinocerontes lanudos.

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Reconstrucción de un rinoceronte lanudo por Remie Bakker http://www.rhinoresourcecenter.com/images/Woolly-rhino-02_i1298079541.php

En el mismo término municipal, y muy cerca de Artazu VIII, se encuentra la cueva de Lezetxiki, en la que se ha excavado la XIX campaña bajo la dirección de A. Arrizabalaga. Se han excavado niveles más profundos que los alcanzados por J. M. Barandiarán y que se sitúan bajo la visera de la cueva. En el nivel T se han recuperado huesos quemados y fracturados, algunos con huellas de corte. El nivel U, por debajo del anterior, es más pobre en materiales.

En la cueva de Ezkusta, en Azpeitia, M. J. Iriarte se ha continuado con la III campaña de excavaciones. En este caso se ha actuado en el testigo conservado habiéndose recuperado una varilla con decoraciones geométricas en el nivel Magdaleniense que se une a la varilla de tipo Isturitz encontrada previamente, así como abundantes restos de fauna y de industria lítica. También en Azpeitia, M. J. Iriarte ha sondeado en el entorno de Asurtzu donde se han recuperado restos cerámicos y líticos que remiten al Neolítico y al Bronce Medio.

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Varillas decoradas del yacimiento de Ezkuzta (efe)

En Bergara, M. Ceberio Rodriguez ha realizado una campaña de recuperación del Dolmen de Lixetako Egiya Sur, excavado por Barandiaran, Aranzadi y Eguren en 1921. Gracias a estos trabajos se ha podido documentar la fuerte alteración del monumento, tanto por los reiterados saqueos, como por los intentos incontrolados de reconstrucción.

En Deba, J. A. Mujika-Alustiza ha iniciado las excavaciones en la Cueva de Astigarraga, que fue previamente sondeada en 2005. Esta campaña se ha centrado en el nivel I, datado al final del Neolítico, y en el nivel II que se correspondería con ocupaciones del Aziliense-Mesolítico.

También en Deba, M. Cubas ha continuado con la IV campaña de excavaciones en Goikola Berri. En esta campaña se ha alcanzado la base de la secuencia estratigráfica, estando todo el depósito atribuido a un periodo comprendido entre el III y II milenios BC. Cerca de este yacimiento, J. Tapia, ha continuado la excavación de la Cueva de Linatzeta, continuando con la excavación del depósito funerario del nivel II, atribuido al Neolítico.

Por último en Deba también se ha continuado con la excavación de Praileaitz, bajo la dirección de X. Peñalver Iribarren. En esta campaña se han excavado los niveles antiguos y los espacios colmatados que se corresponden con la otra entrada de la cueva descubierta en 2013. En estos nuevos sectores se han recuperado restos paleontológicos coetáneos al Paleolítico Medio y a los inicios del Superior. En los niveles del Paleolítico Medio se han recuperado además algunos restos líticos de sílex y de Vulcanita.

En Eskoriatza, M. Puyal Iarroy ha realizado sondeos en el entorno del descubrimiento de los cuencos de Axtroki sin resultados concluyentes que permitan contextualizar el hallazgo.

M. Ceberio Rodriguez ha sondeado distintos puntos en los montes Erroizpe, Gazteluko Harkaitza y Gazteluko Ataka, en Gaztelu. Así se ha excavado la estructura de Erroizpe XI en la que se ha localizado una cista cubierta por un túmulo pequeño, que ha ofrecido algunos materiales que permiten situarla en la Edad del Bronce.  Cerca, en Zolitzarren, se ha descubierto un conjunto de restos líticos y de cerámica que nos remiten a una cronología del Neolítico-Edad del Bronce. Este mismo investigador ha excavado lo que se pensaba que era un túmulo y que ha resultado ser el Monolito de Arribiribilleta en la estación megalítica de Elosua-Plazentzia. Además de la excavación se han llevado a cabo trabajos de restauración y puesta en valor del monumento.

En Hondarribia, P. Alkain en distintas intervenciones de urgencia motivadas por la ampliación de la GI-636, ha recuperado en Umako materiales en contexto arqueológico que se atribuyen, en principio, al Paleolitico Medio.

En el Tunel de San Adrián, la VIII campaña dirigida por A. Moraz Barea, ha continuado la excavación de los niveles del Paleolítico Superior situados bajo la estancia frente a la Ermita. En la UE. 1224 se han recuperado abundantes restos de fauna y de industria lítica, destacando los núcleos, restos de talla y las puntas de dorso realizadas en sílex de Urbasa fundamentalmente. Estas ocupaciones se situarían a finales del Magdaleniense o en el Aziliese.

En la Sierra de Aralar, J. A. Mujika-Alustiza ha excavado en Esnaurreta, el cromlech de Ondarre II y en Beaskin. Junto a la cabaña de Esnaurreta se localizó un número relativamente abundante de restos líticos y cerámicos que parecen tener una cronología del Bronce Antiguo. En Ondarre II se descubrió un cromlech con 15 testigos de piedra muy alterados que se ha datado en la Edad del Bronce. En Beaskin se excavó una incineración humana y restos cerámicos del Bronce Final.

En Zestoa, el Antxieta Jakintza Taldea ha documentado dos nuevas cuevas con arte rupestre en Danbolinzulo y Erlaitz. En la primera de ellas se han documentado diversas pinturas parietales de color rojo que representan animales y líneas, todas en color rojo, incluyendo una cierva tamponada. En Erlaitz se documentó un panel con 8 figuras de animales grabadas incluyendo caballos, ciervos y uros.

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Uro grabado de Erlaitz (Antxieta Jakintza Taldea et al., 2015)

También en Zestoa, A. Arrizabalaga, ha concluido la XVI campaña del yacimiento de Irikaitz, en la que se ha muestreado para OSL, se han realizado muestreos estratigráficos y se ha documentado fotográficamente la estructura de habitación documentada en el sector Luebaki.

Hay que señalar también la relación de megalitos descubiertos por L. del Barrio Bazaco en las estaciones megalíticas de Aizkorri, Aralar, Elgea-Artia, Elosua-Plazentzia, Erroizpe-Uli, Igoin-Akola, Jaizkibel, Satui-Arrolamendi y Txoritokieta. Los monumentos localizados son 4 dólmenes, 3 cistas, 3 túmulos, 17 cromlechs y 2 monolitos. J. Tapia, por su parte, ha continuado trabajando en el dolmen de Berrozpin y ha documentado otro posible dolmen en Putzuzar, ambos en el entorno de las estaciones de Igoin-Akola y Txoritokieta

En el Poblado fortificado de Munoaundi, S. San Jose ha continuado con la IX campaña. Se han localizado algunos restos cerámicos y una estructura de combustión en cubeta. Además se han realizado prospecciones geofísicas y un ensayo de prospección mediante LIDAR. En Murumendi, A. Arrese ha recuperado restos de cerámica, molinos de mano y un trozo de fíbula y una lámina de bronce.

En distintos puntos de Gipuzkoa M. Urteaga ha trabajado en distintas explotaciones mineras antiguas, destacando la de Arritzaga, en Aralar, que se atribuye a la Edad del Bronce y que está destinada a explotación de cobre.

FInalmente hay que mencionar el Poblado fortificado de Murugain situado entre Álava y Gipuzkoa, que ha sido sondeado, por tercera campaña consecutiva, bajo la dirección de E. Telleria Sarriegi. En esta campaña se han documentado estructuras defensivas de la Guerra Civil, que en ocasiones alteraron las estructuras murarias de la Edad del Hierro.

 

 

 

 

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El 8 de Abril de 1979, tras un incendio, Alberto Díez Saiz fue a visitar la loma de Agirremendi, situada detrás de su casa, y allí encontró algunos restos de sílex. Durante los cinco años siguientes volvió en diferentes ocasiones a Agirremendi hasta recuperar un conjunto de algo más de 70 restos líticos que afloraban en la superficie. Alberto, un gran conocedor de la historia de Berango y un gran aficionado a la prehistoria, fue capaz de identificar esas “piedras” como restos de herramientas prehistóricas y tuvo la intuición de que éstas pudieran ser importantes para conocer el primer poblamiento humano de Berango. El 2 de Julio de 1984, Alberto pudo enseñar parte de su colección a José Miguel de Barandiarán, el que es considerado padre de la prehistoria vasca, y que en 1959 había prospectado y sondeado en distintos yacimientos al aire libre de los municipios de Barrika y Sopela. Barandiarán se fijó especialmente en una pieza, un raspador carenado en hocico, que identificó como “una pieza característica del Auriñaciense”. Con esta confirmación Alberto incluyó el yacimiento de Agirremendi en su libro, editado en 1990 por el ayuntamiento, titulado Berango 40.000 años de historia.

Iñaki Líbano, incansable colaborador en nuestras investigaciones sobre la prehistoria de Uribe Kosta, conocía desde los años 80 esa colección. De hecho él mismo había realizado los dibujos de las piezas publicadas en 1990. Desde que empezamos a colaborar en 2011, Iñaki siempre mencionaba Agirremendi como un posible yacimiento de inicios del Paleolítico Superior, y gracias a su mediación pudimos estudiar la colección el 31 de Enero de 2015.

Ese mismo día fuimos conscientes de la relevancia del conjunto, ya que era muy diferente a todo lo que conocíamos de Uribe Kosta. El material, a pesar de estar bastante desilificado y algo alterado por los incendios, presentaba un buen estado de conservación, tanto que incluso fuimos capaces de realizar un remontaje entre un núcleo y una lámina. Los objetos representados eran fundamentalmente núcleos de laminillas y útiles realizados sobre soportes laminares, incluyendo algunos muy característicos como raspadores, buriles sobre truncadura y una pieza de dorso y pedúnculo que interpretamos como una posible punta de Font-Robert. Otro elemento sorprendente era la variabilidad de tipos de sílex. En un yacimiento ubicado a escasos 2 kilómetros del afloramiento de Kurtzia no esperábamos encontrar una cantidad tan elevada de sílex exógeno, un 24% del sílex identificado, incluyendo sílex de Urbasa y sílex de Chalosse. Todos estos elementos nos llevaron a pensar que nos encontrábamos ante un conjunto extremadamente homogéneo atribuible al Auriñaciense Evolucionado o, más probablemente, al Gravetiense Antiguo.

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Utillaje retocado de Agirremendi. 1-3 Raspadores sobre extremo de lámina; 4: Punta de Font Robert atípica; 5-7 Buril sobre truncadura retocada oblicua; 8: Remontaje de lámina sobre núcleo prismático de tipo buril.

Animados por estas evidencias seis días después Iñaki y yo quedamos con Alberto para ir a visitar el lugar del yacimiento. Ese día coincidió con una de esas escasas ocasiones en las que nieva tan cerca de la costa y toda la loma apareció ante nuestros ojos cubierta de parches de nieve blanca. El ascenso no fue fácil, porque la argoma y las zarzas cubrían toda la ladera. Finalmente alcanzamos una amplia explanada con una suave pendiente en lo alto de la colina, el punto donde Alberto había localizado entre el 79 y el 84 la colección de Agirremendi. Una vez allí pudimos comprobar que era imposible que los restos líticos hubiesen llegado al yacimiento arrastrados desde otro lugar, ya que se encontraron en el punto más alto de la loma. También nos percatamos de que las dimensiones probables del yacimiento eran pequeñas, lo que incidía en la posibilidad de que se tratase de los restos de un único asentamiento. Además el hecho de que esas piezas estuviesen allí, y que no hubiesen sido transportadas ladera abajo, nos animaba ante la posibilidad de que hubiese algún tipo de estructura sedimentaria conservada.

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Vista del Abra y de la Vega del Gobela desde Agirremendi

Sin embargo una vez allí fuimos conscientes de otras implicaciones que tenía la ubicación del yacimiento. En primer lugar se encontraba relativamente lejos del afloramiento principal de sílex del Flysch, lo cual unido a la gran cantidad de sílex exógeno sugería que la explotación del sílex no fue uno de los objetivos de esta ocupación. Además el hecho de que buena parte de estos restos de sílex exógeno fuesen núcleos de laminillas sugiere que se trata de parte del kit de viaje con el que  el grupo acaba de llegar a esta comarca. Otro de las características singulares de Agirremendi es su buena visibilidad de la actual desembocadura de la ría del Ibaizabal-Nerbioi, de toda la vega del Gobela y de la costa entre La Galea y Aizkorri, lo cual sin duda debió animar la ocupación. Además en el entorno inmediato del yacimiento hay paredes de arenisca que sin duda debieron ofrecer un buen abrigo ante el rigor del clima.

Agirremendi es, por lo tanto, un yacimiento singular en la comarca, que puede corresponderse con un número limitado de ocupaciones del Paleolítico Superior Inicial, en las que se asentaron los grupos humanos para aprovechar su buena visibilidad y el refugio de los abrigos de arenisca del entorno. Estos grupos del final del Auriñaciense y del Gravetiense se desplazaban a lo largo de grandes distancias, abarcando desde el SW de Francia y la Sierra de Urbasa hasta la costa occidental de Bizkaia, asentándose en cuevas,como Aitzbitarte III en Errenteria; o en sitios al aire libre, algunos con unas características semejantes a las de Agirremendi, como Ametzagaina cerca de Donostia; o situados cerca de los afloramientos de sílex como Mugarduia en Urbasa; o en riberas de ríos como Irikaitz en Zestoa.

Los resultados de estas investigaciones acaban de ser publicados en el volúmen 33 de la revista Kobie (Paleoantropología). Esperamos poder enlazar pronto el pdf de la publicación.

Rios-Garaizar, J., Libano Silvente, I., San Emeterio Gómez, A., Garate Maidagan, D., Vega López, S., Díez Saiz, A., 2014. El yacimiento al aire libre del Paleolítico Superior Inicial de Agirremendi (Berango, Bizkaia). Kobie (Paleoantropología) 33, 5–20.

pdf en Academia

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Hasta los años 90 apenas se sospecha que la comarca de Uribe Kosta tuviese evidencias de la presencia humana durante el Pleistoceno Medio. Ahora hay 8 localidades donde se han recuperado materiales del Paleolítico Inferior, de las que sólo Mendieta I ha sido recuperado en contexto.

El desarrollo de una arqueología de los contextos de hábitat/ocupación al aire libre es una de las grandes materias pendientes de la investigación sobre el Paleolítico en Bizkaia y Gipuzkoa. A diferencia de las regiones vecinas en las que este tipo de contextos han sido objeto de una atención más intensa, en Bizkaia y Gipuzkoa apenas se ha trabajado fuera de las cuevas en busca de asentamientos de época paleolítica. Las razones de este aparente desinterés son múltiples. Por un lado se ha primado la localización y excavación de yacimientos en cueva por motivos de conservación del registro arqueológico y de  las secuencias estratigráficas. Tampoco ha ayudado la escasez de registros sedimentarios susceptibles de contener yacimientos de época paleolítica en posición primaria, la escasez de trabajos interesados en los periodos más antiguos del Paleolítico, o las problemas derivados de una ley de patrimonio que presta escasa atención a este tipo de manifestaciones arqueológicas.

Uribe Kosta desde el aire (http://www.bizkaiadesdeelaire.com)

Uno de los primeros trabajos, en ciertos aspectos pionero, sobre el hábitat paleolítico al aire libre lo abordó José Miguel de Barandiarán en 1959 junto a Mario Grande, quien por entonces director del Museo Histórico de Bizkaia y Antonio Aguirre Andrés, quien fue Comisario de Bilbao de Excavaciones Arqueológicas en los años 50 (Fernández Palacios y Unzueta Portilla 2012). Este último había estado recopilando, en los años 50, materiales arqueológicos en distintos puntos de Sopelana y de Barrika, incluyendo probablemente los arenales de Zabaletxe, Iturralde y Ollagorta. Posteriormente En 1959 los tres vuelven a la misma zona y realizan sondeos en numerosos puntos de esos mismos arenales y en la colina de Kurtzia. Fruto de estos trabajos se recuperan numerosas evidencias arqueológicas, algunas de ellas en aparente ordenación estratigráfica, entre las cuales sin embargo son escasas las atribuibles al Paleolítico Inferior. Entre estas últimas hay que destacar un hendedor de ofita y un bifaz de lutita recuperados por A. Aguirre, y una pieza bifacial de sílex con la base reservada recuperada en Iturralde.

Materiales arqueológicos de Mendieta I (1-2) y de Kurtzia (3-4), éstos últimos de la colección de A. Agirre (Rios-Garaizar et al. 2012)

Materiales arqueológicos de Mendieta I (1-2) y de Kurtzia (3-4), éstos últimos de la colección de A. Agirre (Rios-Garaizar et al. 2012)

En el año 2003 se descubre el yacimiento de Mendieta I (Rios-Garaizar et al. 2008, 2010) en las obras de urbanización del polígono de Zaldu, en Sopela. Este yacimiento se excava en una extensión limitada en la que se descubre una secuencia estratigráfica que incluye el relleno de un paleocanal de baja energía cubierto por una paleosuelo. En el interior de dicho paleocanal se recupera un importante conjunto lítico que presenta características tecnológicas que permiten una atribución a un Paleolítico Inferior sin bifaces. Entre los restos se recupera un Macroútil de arenisca, un Chopping-Tool de sílex, alguna raedera y cuchillos de dorso natural con retoques de acomodo. Las huellas de uso identificadas en algunas de estas piezas permiten observar distintos tipos de actividades de corte y raspado sobre distintos materiales (Rios-Garaizar et al. 2008). Los análisis sedimentológicos y polínicos realizados sobre el sitio permiten ver que esta ocupación coincide con un episodio húmedo y templado, probablemente interglacial. Esto nos llevo a proponer una cronología mínima de 115.000 años, coincidiendo con el interglaciar Eemiense (OIS5e), aunque estimamos que probablemente esta fuese más antigua, tal vez coincidiendo con el interglacial Holsteniense (ca. 450.000, OIS11) o algunas de las fases templadas del Pleistoceno Medio reciente (OIS9 o 7) (Rios-Garaizar et al 2010). Mendieta I es el primer conjunto atribuido al Paleolítico Inferior en Bizkaia y es también uno de los pocos sitios del Pleistoceno Medio vizcaíno que han ofrecido datos que permiten una reconstrucción aproximada del medio ambiente circundante.

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Materiales y estratigrafía de Mendieta I (Rios-Garaizar et al 2008)

El mismo año en el que se descubrió Mendieta, I. Libano recuperó un interesante lote de piezas líticas en unas obras en Moreaga (Sopelana), cerca del cauce del Gobelas (Rios-Garaizar et al 2012). Se trata de una pequeña colección de 10 restos realizados en cuarcita, lo cual introduce un elemento de novedad en la “tierra del sílex”. Entre estos restos destacan tres núcleos discoides, un núcleo tipo SSDA y dos cantos tallados unifacialemente (Choppers). Actualmente el entorno de este yacimiento se encuentra muy alterado y existen pocas posibilidades de localizar zonas no alteradas del mismo. Por esas mismas fechas I. Libano encontró en unas huertas situadas en Errementariena (Barrika) 8 piezas de aspecto antiguo entre las que destaca un bifaz amigdaloide en cuarcita, un pico triedro en la misma materia, un bifaz subcordiforme pequeño en lutita, 2 núcleos centrípetos, dos raederas y un rabot. Ambos conjuntos carecen de un contexto preciso, pero señalan por un lado la extensión de la presencia humana en Uribe Kosta durante el Paleolítico Antiguo (probablemente Pleistoceno Medio). La variabilidad de comportamientos tecnológicos (uso de sílex o de cuarcita, conjuntos con y sin bifaces, etc.), la escasa incidencia en el medio, el modesto tamaño de los conjuntos, parecen sugerir una ocupación poco intensa del territorio de Uribe Kosta, en la que, a diferencia de periodos posteriores del Paleolítico, la captación de sílex no será uno de los motivos que llevará a estos primeros habitantes a ocupar este territorio.

Materiales arqueológicos de Errementariena (Sopela)- Rios-Garaizar et al. 2012

Materiales arqueológicos de Errementariena (Sopela)- Rios-Garaizar et al. 2012

Esta última impresión parece confirmarse con otra serie de hallazgos realizados en los municipios de Getxo y Leioa y que serán publicados en breve (Rios-Garaizar et al, 2013). Se trata de 6 bifaces aislados localizados en Zientoetxe (Getxo- 2 bifaces), Diliz (Getxo), Mendibarrena (Leioa), Aretxabaleta (Leioa) y Ondiz (Leioa) y un conjunto de lítico sin bifaces recuperado en la loma de Kurkudi (Leioa). El bifaz de Ondiz, localizado por F. Dublin y publicado por E. Nolte (1985-96) se encuentra en paradero desconocido, al igual que el localizado en Diliz, encontrado también por F. Dublin y que fue documentado por C. Fernández. El resto de materiales fueron localizados por I. Libano entre 1985 y 2005 y se encuentran actualmente depositados en el Arkeologi Museoa de Bilbao.

Bifaces

1: Bizaz de Mendibarrena; 2: Bifaz de Aretxabaleta; 3-5: Bifaces de Zientoetxe; 4: Pieza bifacial de Ondiz (Rios-Garaizar et al. 2013)

Estos hallazgos, carentes de un contexto arqueológico preciso, evidencian sin embargo la existencia de una ocupación dispersa pero continua del territorio durante el Pleistoceno Medio, con puntos de actividad aislados, situados en distintos tipos de entornos (márgenes fluviales, cerros, llanura costera, etc.).

Mapa de Uribe Kosta con los yacimientos atribuíbles al Pleistoceno medio (Rios-Garaizar et al. 2013)

Mapa de Uribe Kosta con los yacimientos atribuibles al Paleolítico Inferior y Medio: 1: Ondiz; 2: Mendibarrena; 3: Aretxabaleta; 4: Kurkudi; 5: Diliz; 6: Zientoetxe; 7 Bareño; 8: Moreaga; 9: Mendieta I; 10: Mendieta II; 11: Errementariena; 12: Zabaletxe; 13: Goierri; 14: Kurtzia (Rios-Garaizar et al. 2013)

Hasta los años 90 apenas se sospecha que la comarca de Uribe Kosta tuviese evidencias de la presencia humana durante el Pleistoceno Medio. Ahora hay 9 localidades donde se han recuperado materiales del Paleolítico Inferior, de los que sólo Mendieta I ha sido recuperado en contexto. Esto evidencia una realidad de un poblamiento disperso y de baja intensidad, que resulta difícil de identificar, que sin embargo ayuda a comprender las dinámicas de población de los primeros habitantes de la comarca. La localización de estos hallazgos abre la posibilidad de que en algún punto del territorio se conserven restos in situ de una ocupación mas amplia, intensa, o repetida en el tiempo, sin embargo esta posibilidad pierde fuerza a medida que los contextos susceptibles de preservar tales ocupaciones van siendo urbanizados.

Desde el 3 de Abril al 28 de Septiembre de 2014 buena parte de estos materiales, que forman parte de la colección del Arkeologi Museoa de Bilbao, estarán expuestos en la exposción: “En Busca del Sílex- Silexaren Bila. Los primeros pobladores de la Costa Vasca”, en la que se presentan los materiales y los yacimientos excavados y recuperados en Uribe Kosta, así como otros materiales del Paleolítico Inferior y Medio de Navarra, Gipuzkoa, Araba y Bizkaia.

Referencias:

Barandiarán Ayerbe, J.M., Aguirre, A., Grande, M., 1960. Estación de Kurtzia (Barrica-Sopelana), Servicio de Investigaciones Arqueológicas de la Excma. Diputación Provincial de Vizcaya. Bilbao.

Fernández Palacios, F., Unzueta Portilla, M., 2012. Allá donde el mar se confunde con la Ría del Nevión: la figura del ingeniero Antonio Aguirre Andrés en las décadas centrales del siglo XX. Bidebarrieta Rev. humanidades y ciencias Soc. Bilbao 23, 115–120.

Rios-Garaizar, J., Iriarte, E., Garate, D., Cearreta, A., Iriarte, M.J., 2008. The Mendieta site (Sopelana, Biscay province, northern Spain): Palaeoenvironment and formation processes of a Lower Palaeolithic open-air archaeological deposit. Comptes Rendus Palevol 7, 453–462.

Rios-Garaizar, J., Garate Maidagan, D., Iriarte Avilés, E., Cearreta Bilbao, A., Iriarte Chiapusso, M.J., 2010. Los yacimientos de Mendieta I y II (Sopelana, Bizkaia): dos ocupaciones al aire libre del Paleolítico Inferior y Medio. Kobie (Paleoantropología) 29, 7–18.

Rios-Garaizar, J., Libano Silvente, I., Garate Maidagan, D., 2012. Nuevas localizaciones del Paleolítico Inferior en Uribe Kosta (Bizkaia): Los yacimientos de Moreaga (Sopelana) y Errementariena (Barrika). Kobie (Paleoantropología) 31, 45–56.

Rios-Garaizar, J., Libano Silvente, I., Garate Maidagan, D., Gómez-Olivencia, A., Regalado Bueno, E., 2013. Nuevas localizaciones arqueológicas al aire libre del Paleolítico Inferior y Medio en las cuencas del Gobela, del Udondo (Bizkaia). Kobie (Paleoantropología).

 

 

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Acabamos de publicar en el número 72 de la revista Zephyrus el artículo:

Rios-Garaizar, J., Garate Maidagan, D., Gómez-Olivencia, A., Arceredillo-Alonso, D., Iriarte-Avilés, E., García-Moreno, A., & San Pedro-Calleja, Z. (2013). El final del Solutrense en el oriente cantábrico a través de las ocupaciones de la cueva de Arlanpe (Lemoa, Bizkaia). Zephyrus, 72, 15–38. (enlace a Academia)*

* En el enlace podeis acceder al pdf del artículo, también en la web de la revista Zephyrus.

Este trabajo es el resultado del proyecto de excavación e investigación iniciado en la cueva de Arlanpe en el año 2006 con el objetivo de contextualizar e interpretar las evidencias de una posible ocupación del Paleolítico Antiguo. Ya en la primera campaña de sondeos comprobamos que además de los niveles del Paleolítico Medio Antiguo el yacimiento presentaba otros con ocupaciones del Solutrense Superior Final, y así lo publicamos en un avance en la revista Sautuola en el año 2008 (Rios-Garaizar et el. 2008). El interés de estas ocupaciones radica en el hecho de que se producen en un momento de transición entre el Solutrense y el Magdaleniense, lo que nos sirve para caracterizar las sociedades de este momento y para explicar las causas de esa transición.

Vista de la Peña donde se encuentra Arlanpe desde el Barrio de Gandarias (Lemoa)

Vista de la Peña donde se encuentra Arlanpe desde el Barrio de Gandarias (Lemoa)

El yacimiento de Arlanpe se sitúa en Lemoa cerca de la confluencia de los ríos Arratia e Ibaizabal, en Bizkaia, en las estribaciones montañosas del macizo de Aramotz, un área estratégica a medio camino entre la costa cantábrica y la Llanada Alavesa, a la que se puede acceder, atravesando los Montes Vascos, por los pasos de Barazar y Dima. La cueva se encuentra actualmente al borde de una pared de roca caliza, siendo el acceso a la misma bastante complicado. La cueva en sí es de modestas dimensiones, apenas 25 m de profundidad, pudiendo distinguirse tres sectores, Entrada, Central y Fondo. Entre el sector de Entrada y la boca actual de la cueva el yacimiento estaba parcialmente excavado, probablemente por furtivos, de tal manera que en algunos puntos se observaba un rebaje de unos 30 cm de espesor que alcanza junto a la pared izquierda el sustrato rocoso.

Las ocupaciones solutrenses han sido localizadas exclusivamente en el sector de Entrada, en una superficie de excavación de tres metros cuadrados. El nivel II está formado por abundantes fragmentos de caliza desgajados del techo y muestra un color gris oscuro muy característico, generado por la presencia de hogares, manchas de carbón y materia orgánica en descomposición. La datación de dos fragmentos de hueso nos sitúa la formación de este nivel entre 21.047 y 19.909 cal BP (en torno a 17.100 BP sin calibrar).

La industria lítica destaca respecto a otros yacimientos contemporáneos por el uso de materias primas locales de calidad mediocre (lutita), el transporte de sílex desde localidades lejanas situadas al N (Flysch) y al S (Treviño) del yacimiento, la abundancia de laminillas de dorso , muchas de ellas con huellas de impacto, y la escasez de utillaje típico solutrense. El nivel es pobre en industria ósea, habiéndose recuperado tanto utillaje doméstico (espátulas, agujas) como de caza (azagayas). Se han recuperado sólo dos objetos de adorno, una concha y un canto de limonita perforados. La fauna está dominada por animales de roquedo, especialmente Capra pyrenaica y Rupicapra pyrenaica, y aparece intensamente procesada. Estas características nos han permitido interpretar estas ocupaciones como un alto de caza complejo en el que se realizan tareas relacionadas con la preparación de la caza junto a otras actividades de carácter más doméstico.

Puntas foliáceas y laminillas de dorso del nivel II de Arlanpe (Rios et al. 2013)

Puntas foliáceas y laminillas de dorso del nivel II de Arlanpe (Rios et al. 2013)

La comparación de estos resultados con el registro del final del Solutrense en la región Cantábrica nos han permitido asimismo valorar la naturaleza de los procesos de cambio acaecidos en estas sociedades y proponer hipótesis que expliquen el tránsito al Magdaleniense. La más sugerente plantea que el progresivo abandono del utillaje de caza típico solutrense en favor de un utillaje lítico más sencillo de fabricar y mantener, como son las puntas armadas con laminillas de dorso de muy pequeño tamaño, responde a cambios en el seno de estas sociedades, en las que el utillaje de caza (y tal vez la caza en sí) deja de ser el principal elemento de representación individual y de diferenciación social. Este proceso nos abocaría al inicio del Magdaleniense en el que se observa una multiplicación de los objetos de arte mueble, de los objetos de adorno, del las puntas armadas con laminillas y puntas de dorso y, en cierta medida, del utillaje de caza fabricado en hueso o asta.

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Seguimos con la serie de yacimientos víctimas de las canteras en el País Vasco que iniciamos con la cueva de Atxubita. En este caso nos ocupamos de otra cueva vizcaína, Atxagakoa, que aunque actualmente se encuentra totalmente destruida, pudo ser excavada en un pequeño testigo. Esta excavación proporcionó evidencias arqueológicas y paleontológicas del final del Pleistoceno medio e inicios del superior, que actualmente se conservan en el Arkeologi Museoa de Bilbao (Garate Maidagan 2012).

El yacimiento de Atxagakoa se descubrió en 1959, cuando todavía la cueva permanecía más o menos intacta. Según E. Nolte (1968) el yacimiento era” importante desde el punto de vista paleontológico, pues fueron hallados en una calicata efectuada en la entrada restos de osos, caballos, toros salvajes, etc. La entrada primitiva permanece completamente cegada, y solo se conserva su sección longitudinal, pudiendo entrar a esta cavidad por otro agujero practicado a unos 25 m. de aquélla“.

El paleontólogo J. Altuna estudió el conjunto de fauna recuperado por el G.E.V. certificando la presencia de Crocuta crocuta (Altuna 1974). Posteriormente en 1978  C. Fernández Ibáñez visita Atxagakoa y describe: “De dicha cavidad actualmente, tan sólo resta el corte longitudinal de su umbral, junto a un gran trozo de su relleno en el farallón del testigo que la cantera de Atxagakoa ha dejado en mitad de la extracción” (C. Fernández Ibáñez 1981 pp. 428). Esta descripción que coincide exactamente con la situación que se encontrará el último equipo que ha trabajado en el yacimiento. Además en esta visita C. Fernández recogió además algunos restos óseos entre los cuales J. Altuna determinó un P2 Izquierdo de Dicerorhinus. En esta misma publicación se aconseja ejecutar una campaña de salvamento sobre el testigo antes de su destrucción. Por último P. Castaños estudió también el conjunto de fauna en el marco de su tesis doctoral certificando la presencia de Canis lupus  y Gran Bóvido (Castaños 1986).

En el Catálogo de Cuevas y Simas de Bizkaia (G.E.V. 1985) se describe Atxagakoa como cueva destruida por el laboreo de la cantera (pp. 63-64). Esta misma cantera destruyó también el yacimiento de Ginerradi o Peña Forua de la que hablaremos en otro momento, y dos simas Atxagakoa I y II, en las que no se documentó ningún hallazgo ni arqueológico ni paleontológico.

En el año 2004 se presentó el hallazgo de restos paleontológicos y arqueológicos procedentes de un testigo de 3,60x 1,60x 1,70 m. de la cueva de Atxagakoa. Este testigo se excavó entre 2002 y 2004 en una serie de campañas de urgencia promovidas por la Diputación Foral de Bizkaia y ejecutadas por arqueólogos de Agiri, bajo la dirección de J. C. López Quintana (López Quintana et al. 2005, Castaños 2010). La secuencia identificada consta de varios niveles, siendo los más interesantes los correspondientes al complejo Inferior (Almk) y los del complejo Intermedio (Amc/Amk-i).

En el complejo inferior se recuperó un pequeño conjunto de macrofauna entre los que destacan los herbívoros, ciervo y corzo, siendo los carnívoros menos numerosos. La microfauna indica un clima poco riguroso, templado y húmedo en el que se reconoce la presencia de Apodemus. En este complejo se recuperó asimismo un pequeño conjunto de industria lítica en sílex y materias primas locales “que puede correlacionarse con el desarrollo de los complejos industriales musterienses” (López Quintana 2010 pp 64). Aunque inicialmente se propuso una edad correspondiente con el inicio de la glaciación Wurmiense (ca. 90-70.000 años BP- López Quintana et al. 2004), una serie de dataciones obtenidas mediante racemización de aminoácidos, pendientes de confirmación, sugieren que este complejo estratigráfico ” pudiera situarse en los momentos finales del Pleistoceno medio” (López Quintana 2010 pp 64).

Equipo de arqueólogos en la excavación (107 Kb.) http://www.bizkaia.net/home2/Archivos/DPTO4/Noticias/Imagenes/1022_ATG-P-17.JPG

Equipo de arqueólogos en la excavación de Atxagakoa. http://www.bizkaia.net/home2/Archivos/DPTO4/Noticias/Imagenes/1022_ATG-P-17.JPG

El complejo intermedio ofreció un conjunto de fauna más numeroso en el que de nuevo destaca la presencia de ciervo, junto a grandes bóvidos, corzo y caballo. Los carnívoros son mucho más numerosos que en el Complejo Inferior destacando el lobo, la hiena y el oso pardo. Esto indica que en este momento la cueva sirvió como guarida para estos depredadores (López Quintana et al. 2005, Castaños 2010). Coincidiendo con este aumento en la proporción de carnívoros las evidencias de presencia humana son muy escasas, limitándose a unas pocas lascas. Los datos de microfauna indican en este caso un progresivo enfriamiento, que coincidiría con el inicio de la glaciación Wurmiense. Finalmente los dos niveles situados a techo de la secuencia son prácticamente estériles.

El conocimiento que se tiene de las ocupaciones de la cueva de Atxagakoa es muy limitado, ya que sólo se pudo excavar un pequeño testigo conservado en un área probablemente marginal respecto a la zona principal de ocupación. En este sentido la destrucción de la cueva por el avance de la cantera entre el año 1959 y 1979 ha privado a la arqueología vizcaína de una importante evidencia para el estudio del tránsito entre el Pleistoceno medio y el superior, un periodo que por el momento solo está representado en los yacimientos de Arlanpe (Lemoa) y quizás Axlor (Dima) (Rios-Garaizar et al. 2011, González Urquijo et al. 2008). A pesar de ello, la cuidadosa excavación del testigo por parte del equipo de López Quintana ha permitido contextualizar las ocupaciones de humanos y carnívoros en la cueva de Atxagakoa, evidenciando un descenso en la intensidad de la presencia humana entre el fin del Pleistoceno medio y los inicios del superior. Asimismo,las ocupaciones de la cueva de Atxagakoa refuerzan la idea de que, al final del Pleistoceno medio, los grupos de Neandertales explotan tanto las estribaciones montañosas de los montes vascos, desde yacimientos (Arlanpe, Axlor y Lezetxiki) situados en zonas abruptas cercanas a puntos estratégicos como pasos de montaña o confluencias de ríos; como la zona costera, desde yacimientos situados cerca de las desembocaduras de grandes ríos tanto al aire libre (Uribe Kosta) como en cueva (Atxagakoa).

Referencias

Altuna, J. (1974). Hallazgos de mamíferos pleistocenos en Vizcaya. Kobie (Paleoantropología), 5, 37–39.

Castaños, P. (1986). Los macromamíferos del Pleistoceno y Holoceno de Vizcaya. Faunas asociadas a yacimientos arqueológicos. Universidad del País vasco.

Castaños, P. (2010). Nuevas cavidades con carnívoros y humanos del Cantábrico Oriental. In E. Baquedano & J. Rosell, eds. Zona Arqueológica, No 13, Reunión de científicos sobre cubiles de hiena (y otros grandes carnívoros) en los yacimientos arqueológicos de la Península Ibérica (1. 2009. Alcalá de Henares). Alcalá de Henares: Vicepresidencia, Consejería de Cultura y Deporte y Portavocía del Gobierno. Museo Arqueológico Regional, pp. 262–268.

Fernández Ibáñez, C. (1981). Últimos descubrimientos de Paleontología Cuaternaria en cavernas vizcaínas. Boletín Geológico y Minero, 92(6), 423–428.

Garate Maidagan, D. (2012). Neandertales y Cromañones. Los primeros pobladores de Bizkaia. Guías del Arkeologi Museoa 2. Bilbao: Diputación Foral de Bizkaia, Bizkaikoa y Arkeologi Museoa.

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