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Posts Tagged ‘Yacimiento’

A continuación reproduzco el texto que enviamos a Arkeoikuska 2017 y que acaba de salir publicado recientemente. Incluyo también la foto que adjuntamos al texto y que, por motivos de calidad, los editores de Arkeoikuska decidieron no incluir.

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Portada de Arkeoikuska 2017

El hábitat neandertal en el valle de Alzolaras, yacimientos de Amalda y Amalda III (Zestoa). I Campaña

Dirección: Joseba Rios-Garaizar, Laura Sánchez-Romero
Financiación: Diputación Foral de Gipuzkoa

II. Resumen:
La primera campaña de excavación sobre el hábitat neandertal en el valle de Alzolaras ha tenido como objetivo revisar la secuencia estratigráfica del yacimiento de Amalda I, excavado por J. Altuna entre 1979 y 1984, así como comenzar con el estudio geomorfológico del valle. Los resultados obtenidos permiten precisar algunos aspectos de la estratigrafía que resultarán relevantes de cara a la interpretación de la formación de los niveles VII (Musteriense) y VI (Gravetiense) de la secuencia.

III. Texto:
La intervención arqueológica de 2017 se centró en uno de los márgenes dejados por la excavación de los años 80 (Banda G, cuadros 11-13). Se excavaron 200×50 cm, pudiéndose identificar varios niveles estratigráficos que han sido contrastados con la descripción estratigráfica dada por Altuna (Altuna, 1990). De esta forma, se ha identificado una secuencia con un nivel de gravas en la base (nivel 9), encima del cual se desarrolla un paquete limo-arcilloso estéril (nivel 8). Por encima de este nivel, se ha identificado otro de limos y arcillas (7b), con clastos de caliza a techo (7a), con material arqueológico (fauna e industria lítica tallada) que se puede adscribir al Musteriense. Por encima de esta unidad, se localiza otra en la que se ha identificado la sucesión de, al menos, dos eventos: uno en el que se han depositado limos y arcillas, y otro en el que predominan los cantos calizos (nivel 6) y donde se han recuperado restos de industria lítica y fauna del Paleolítico Superior inicial, probablemente Gravetiense. Además, se limpió la superficie del nivel 9 (revelada por la excavación de J. Altuna) y se unió con el sondeo profundo realizado en el cuadro F8. Este sondeo se vació y se limpiaron sus lados para poder observar la secuencia estratigráfica por debajo del nivel 9.

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Reconstrucción fotogramétrica de la superficie de excavación (Foto Laura Sánchez Romero)

Al finalizar la excavación, se tomaron muestras de polen y de sedimento en el sector N de la zona excavada y en las secciones del nivel 16 de la terraza fluvial. En total, se realizaron dos columnas de polen (7 muestras): cinco muestras en la columna A (A0-A4), donde fueron muestreados los cinco niveles principales (6a, 6b, 7a, 7b y 8); y dos muestras en la columna B (B1-B2), siendo la muestra B1 del nivel 9 y la B2 del nivel 16. Estas muestras se ampliaron para obtener muestras de sedimento de los distintos niveles observados. Además de todas las muestras recogidas, se seleccionaron algunas calizas de la cavidad para analizar su composición y valorar la posibilidad de que el origen del sedimento de los niveles 6, 7 y 8 sea la disolución de la caliza. Durante esta intervención, se tomaron muestras de sedimento para datación por OSL del nivel 7 (sector S) y del nivel arcilloso (16) localizado sobre la primera terraza de cantos, en el sondeo de F8. Finalmente, se realizó un escaneo 3D de la cavidad, además de tomar fotografías del entorno exterior de la cueva mediante el uso de un drone pilotado.

Joseba Rios-Garaizar, Laura Sánchez-Romero, Theodoros Karampaglidis, Alfonso Benito-Calvo

Referencia:

Rios-Garaizar, J., Sánchez-Romero, L., Karampaglidis, T., Benito-Calvo, A., 2018. El hábitat neandertal en el valle de Alzolaras, yacimientos de Amalda y Amalda III (Zestoa). I Campaña. Yacimiento Paleolítico al aire libre. Arkeoikuska: Investigación arqueológica 2017, 404.

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El pasado 19 de septiembre tuve el placer de dar una conferencia en el Arkeologi Museoa de Bilbao acerca de los primeros pobladores de los territorios vascos. En ella planteé algunas cuestiones que me han estado rondando los últimos años, especialmente a raíz de las excavaciones de Arlanpe y Aranbaltza, dos de los pocos sitios que contienen registro arqueológico de finales del Pleistoceno medio en la región cantábrica.

El planteamiento de partida de la conferencia fue que, a diferencia de lo que ocurre en otros muchos lugares de Europa Occidental, en la región cantábrica no hay evidencias sólidas de un poblamiento humano anterior a 300.000 años.

En las conclusiones de la conferencia planteamos que, aunque las evidencias más sólidas de presencia humana de la región cantábrica no tienen más de 300.000 años, es muy probable que haya un poblamiento más antiguo que aún no conocemos de manera precisa. Siendo esto así, podemos plantear que los primeros grupos humanos que ocuparon de manera intensa esta región fueron los neandertales, y curiosamente hay muchas más evidencias del Paleolítico Medio antiguo, que estaría representado en Arlanpe, Aranbaltza, Mendieta, Lezetxiki, etc. Lo que está claro es que hay que redoblar los esfuerzos por localizar yacimientos más antiguos, sobre todo desde que, tras el estudio de Punta Lucero, hemos evidenciado que hay contextos de inicios del Pleistoceno medio conservados en la región cantábrica.

Os dejo el enlace al pdf de la presentación. He tenido que eliminar algunas diapositivas de Aranbaltza porque avanzaban información que aún estamos elaborando para su publicación.

https://drive.google.com/file/d/1MMUHNuADdRyDeQ6oywdjULQXjuZ6LTnB/view?usp=drivesdk

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Acabamos de publicar en la revista Munibe (Antropologia-Arkeologia) los primeros resultados de una investigación liderada por Mikel Arlegi (UPV/EHU-Université de Bordeaux) y Asier Gómez Olivencia (Ikerbasque- UPV/EHU) sobre el célebre yacimiento de Koskobilo. La colina de Koskobilo se localizaba en la margen izquierda del río Arakil y al norte del pueblo de Olazti, en el valle de Burunda (Nafarroa). Actualmente lo que fue una colina es una especie de cubeta tras los trabajos de explotación de la cantera de caliza que proporcionó material para la fabricación de cemento en la factoría de Cementos Portland.

Los trabajos de explotación de la cantera del monte Koskobilo en los años 40 del siglo XX destruyeron un importante yacimiento arqueológico y paleontológico localizado en un sistema kárstico con cueva y simas, de los que hoy en día no queda apenas nada preservado. Los materiales provenientes de esos yacimientos fueron recogidos en las escombreras de la cantera a lo largo del siglo XX y se encuentran hoy diseminados en distintas instituciones y algunos de ellos, como el bifaz del que hablaremos luego, parece que irremediablemente perdidos. En 2016 una nueva visita a estas escombreras permitió recuperar un importante lote de piezas de sílex y de restos de fauna.

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Arriba, aspecto de la cantera de Koskobilo en 1945-46 (pseudo-ortofoto, fuente: Gobierno de Navarra). En moteado gris la extensión de la cantera, en moteado blanco la posición de las escombreras (según foto de Ruiz de Gaona, 1952). En el recuadro la posición aproximada de la cantera de los años 40 respecto al aspecto actual (2017) de la cantera (ortofoto, fuente:  Gobierno de Navarra). Abajo, vista de la cantera de Koskobilo tomada desde el SE (Ruiz de Gaona, 1952), se señalan dos puntos claves que son reconocibles en la pseudo-ortofoto superior, como son el parche de arbolado junto a la escombrera “b”, y el punto más alto de la cantera en la esquina SW de la misma. De hecho, debido al avance hacia el SW de la explotación de la cantera, es probable que la escombrera “b” fuese anterior en el tiempo a la escombrera “a”. (Arlegi et al. 2018)

El yacimiento de Koskobilo se descubre en 1940 tras una voladura que dejó al descubierto una sima de unos doce a catorce metros de profundidad colmatada de sedimento y con restos de huesos de animales. Estos restos fueron recogidos por Máximo Ruiz de Gaona (Ruiz de Gaona, 1941), quien con la ayuda del paleontólogo Gómez Llueca identificó restos de hipopótamo (Hippopotamus sp.), grandes bóvidos (Bos/Bison), rinocerontes (“Rhinoceros megarhinus”), caballos (Equus ferus), leopardo (Panthera pardus), hiena (Crocuta crocuta), oso pardo (Ursus arctos) y oso de las cavernas (U. spelaeus), así como diferentes especies de cérvidos y cápridos, a los que se añadieron algunos restos de castor. Posteriormente, Crusafont y Villalta publicaron en detalle los restos de castor (Castor fiber). En los años 50 el propio Ruiz de Gaona vuelve a recoger más restos en las escombreras de la cantera, siendo esta la primera vez en la que se hace mención de restos arqueológicos de industria lítica (Ruiz de Gaona, 1952). En 1955 J.M. Barandiarán recogió también algunos restos que posteriormente estudió M.A. Beguiristain (Beguiristain, 1974). Estas colecciones han sido objeto de estudio y de cierta polémica desde el momento de su descubrimiento por las interpretaciones contrapuestas de unos y otros autores. A pesar de estas discrepancias parece que hay un cierto consenso en considerar que en el yacimiento hay restos del Paleolítico Antiguo, Musterienses, Gravetienses y Solutrenses.

La nueva investigación se ha centrado en la revisión de las colecciones existentes y en el análisis detallado de los materiales recuperados en 2016. Los resultados indican que parece probable que los materiales provienen de dos depósitos diferentes. El primero con fauna del Pleistoceno Medio con ejemplos de hipopótamo, oso tibetano y posiblemente también macaco.

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Imagen virtual en vista oclusal (arriba) y bucal (abajo) de fragmento distal de M 3 derecho de Macaca sylvanus. Abajo a la derecha fotografía en vista bucal del fósil original (Arlegi et al. 2018)

A este momento podrían asignarse algunas de las piezas de la colección Ruiz de Gaona, más concretamente el bifaz y la raedera convergente de ofita, así como algunas de las piezas más alteradas con tecnología propia del Paleolítico Medio recogidas por nosotros en las escombreras de la cantera. Estos restos recuerdan al Paleolítico Medio Antiguo de otros yacimientos como Arlanpe, Lezetxiki o El Castillo.

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Bifaz de ofita publicado por Vallespí y Ruiz de Gaona (1974)

En el registro de fauna tendríamos representado también el Pleistoceno Superior, con osos de las cavernas que no deben ser más recientes de 25.000 años y que probablemente están relacionados con algunas de las evidencias líticas musterienses, auriñacienses (raspadores carenados, buriles de Vachons) y gravetienses (buriles de Noailles y de Raysse)

Finalmente nos encontramos con el conjunto Solutrense, al que no puede asignarse con claridad ningún conjunto faunístico. En este conjunto, el más abundante, destacan resultando especialmente llamativa la abundancia de lascas de reducción bifacial y preformas bifaciales que indican la existencia de un taller para la fabricación de piezas foliáceas, único en toda la zona Norte de la Península.

Figura foliaceas

Restos de industria lítica recuperados en la escombrera sur de Koskobilo en 2016. 1) Fragmento mesial de foliácea ligera, origen del sílex indeterminado; 2) Fragmento de preforma de punta bifacial, sílex de Urbasa; 3) Fragmento mesial de punta de foliácea unifacial, sílex de Urbasa; 4) Fragmento de preforma de punta bifacial, sílex de Urbasa; 5-8) Lascas de façonnage bifacial, sílex de Urbasa. (Arlegi et al., 2018)

Una vez más la reflexión es semejante a la que la que hicimos para otros yacimientos como Atxubita o Atxgakoa, la destrucción provocada por las canteras en una época en la que había poco o ningún interés por el patrimonio prehistórico nos ha impedido conocer el que probablemente fue el yacimiento paleolítico más importante de Nafarroa. A pesar de esta destrucción hemos podido dar algo de luz a este yacimiento y hoy en día podemos asegurar que en Koskobilo se dio una de las ocupaciones más antiguas del territorio y que probablemente en este lugar estuvo el taller de puntas solutrenses más importante de todo el Norte de la Península.

Referencias:

Arlegi, M., Rios-Garaizar, J., Rodríguez-Hidalgo, A., López-Horgue, M.A., Gómez-Olivencia, A., 2018. Koskobilo (Olazti, Nafarroa): nuevos hallazgos y revisión de las colecciones. Munibe (Antropologia-Arkeologia) 69.

Beguiristain, M.A., 1974. La colección Barandiarán de Coscobilo de Olazagutía. Príncipe de Viana 136-137, 345-401.

Ruiz de Gaona, M., 1941. Un yacimiento de mamíferos pleistocénicos en Olazagutía (Navarra). Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural 39, 155-160.

Ruiz de Gaona, M., 1952. Noticia del hallazgo y destrucción del yacimiento paleolítico superior más importante de Navarra. Actas del Primer Congreso Internacional de Estudios Pirenáicos, San Sebastián 1950, 157-168. Instituto de Estudios Pirenaicos.

Vallespí Pérez, E., Ruiz de Gaona, M., 1971. Piezas inéditas de tradición achelense en las series líticas de Coscobilo de Olazagutía (Navarra). Munibe 23(2-3), 375-384.

 

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El descubrimiento de nuevos yacimientos en Uribe Kosta está aportando nuevos datos acerca del los asentamientos de de las primeras sociedades productoras del Neolítico/Calcolítico. En un artículo recientemente publicado en la revista Antiquity presentamos el proyecto “Primeras Comunidades Campesinas en la Costa de Bizkaia” y damos a conocer algunos de los últimos asentamientos y túmulos funerarios localizados.

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Asentamientos y túmulos funerarios de la Prehistoria Reciente en Uribe Kosta

En la Región cantábrica la investigación sobre la Prehistoria Reciente se había focalizado en los yacimientos en cueva y en las estructuras megalíticas, siendo muy escasas las intervenciones en yacimientos al aire libre. En Uribe Kosta existe un registro importante de evidencias que se han ido incrementando de manera exponencial desde 2007, especialmente a partir de la puesta en marcha, en 2013, del proyecto “Primeras Comunidades Campesinas en la Costa de Bizkaia”. En el marco de este proyecto se han localizado y excavado nuevos asentamientos, se han realizado prospecciones sistemáticas para la localización de nuevos monumentos megalíticos, y se ha avanzado en el estudio de algunos elementos clave de la cultura material de este periodo como el utillaje pulimentado, los productos de talla laminar por presión, o las puntas de flecha foliáceas.

Los asentamientos más relevantes localizados hasta el momento son Aranbaltza II y Landaluze. El primero de ellos es una ocupación con un hogar simple realizado sobre un paleosuelo Holoceno con fechas de inicios de la Edad del Bronce (c. 2880 and 1975 cal BC). Ha proporcionado una abundante industria lítica incluyendo una punta de aletas y pedúnculo y evidencias de talla laminar por presión. En Landaluze, se prospectó una gran superficie, resultando en el hallazgo de dos hogares en parrilla. Estas estructuras de combustión están compuestas por piedras calentadas al fuego, una de ellas es circular y la otra alargada. Estas estructuras se han datado al final del Neolítico 4240–3990 cal BC (Regalado Bueno et al. 2015).

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Hogares en parrilla de Landaluze (adaptado de Regalado Bueno et al. 2015) (fotografía: Natxo Pedrosa).

Entre los monumentos funerarios más destacados hay que señalar el túmulo de Munarriandi, localizado en 2017, y el de Goikomendi, localizado en 2018. Estos monumentos megalíticos se localizaron mediante una prospección remota, usando cartografía LiDAR, y una verificación minuciosa in situ. Ambos túmulos están situados en la margen derecha del río Butrón, en una zona con escasas evidencias de asentamientos durante la Prehistoria Reciente, con la excepción del yacimiento de Mandañu (Rios-Garaizar et al. 2007).

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Localización de túmulos mediante prospección remota. Munarriandi I: izquierda) Mapa de sombras (Qgis-raster terrain analysis plugin, Z factor: 3.0, Azimut: 300º, ángulo vertical: 40º); Arriba derecha) Vista 3D (Qgis2threejs plugin, Z factor: 3.0); Abajo derecha) Vista del túmulo (Fotografía: Joseba Rios-Garaizar).

Uno de los aspectos más relevantes que estamos tratando es la existencia de numerosas evidencias de una producción de láminas mediante presión que se destinaban a la exportación. Esta producción se beneficiaba de la cercanía del afloramiento de sílex del Flysch situado en Kurtzia. Hasta el momento hay un corpus de más de 200 núcleos de talla a presión, buena parte de ellos provenientes de los yacimientos de Meñakotz y Larrondo.

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Núcleos laminares a presión de Larrondo (Fotografía: S. Vega Lopez e I. Libano Silvente).

Otro aspecto en el que estamos profundizando es en la variabilidad tecnológica y morfológica de las puntas de flecha foliáceas, bastante abundantes en algunos conjuntos como Amezaga. Algunas de estas puntas están realizadas en sílex importado, evidenciando la existencia de redes de intercambio que llegan hasta el Valle del Ebro.

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Puntas de flecha de Uribe Kosta. Puntas bifaciales: 1–12; Punta de Palmela: 13 (Colección A. Aguirre) (Fotografía: D. Garate Maidagan y J. Rios-Garaizar).

En cuanto al utillaje pulimentado existe un registro amplio y variado que sugiere un gran número de funciones (votivas, agricolas, forestales), que evidencian una explotación intensa del territorio. Los metales y las cerámicas están mal conservadas, siendo el artefacto más diagnóstico una punta de Palmela (c. 3000 cal BC), recuperada en un contexto alterado en Kurtzia (Barandiarán et al. 1960).

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Hachas pulimentadas de Uribe Kosta: 1) Kurtze; 2) Landaluze; 3) Kurtze; 4) Kurtze (adaptado de Ugarte Cuétara 2015).

Los primeros datos generados en el marco de este proyecto sugieren un patrón de asentamiento de las comunidades agrícolas y campesinas más complejo que lo que se planteaba anteriormente. Hay evidencias sólidas de asentamientos permanentes, de zonas de actividad especializada y de una apropiación simbólica del paisaje. Este proyecto continuará trabajando en la identificación y excavación de nuevos asentamientos y monumentos funerarios; en la definición de la cronología, patrones de asentamiento e interacciones con el medio: y profundizará en el análisis de las evidencias arqueológicas para comprender las actividades agrícolas y ganaderas y la producción de objetos de prestigio destinados a la exportación.

Referencias:

Barandiarán Ayerbe, J.M., Aguirre, A., Grande, M., 1960. Estación de Kurtzia (Barrica-Sopelana), Servicio de Investigaciones Arqueológicas de la Excma. Diputación Provincial de Vizcaya. Bilbao.

Regalado Bueno, E., San Emeterio Gómez, A., Rios-Garaizar, J., Garate Maidagan, D., Marcos Gómez, Z., Ugarte Cuétara, A., Libano Silvente, I., Medina Alcaide, M.Á., Moreno Larrazabal, A., Pérez Fernández, A., 2015. El yacimiento al aire libre de Landaluze (Sopela, Bizkaia): una nueva ocupación neolítica en la costa cantábrica. Kobie (Paleoantropología) 34, 19–40.

Rios-Garaizar, J., Cubas, M., Garate Maidagan, D., Libano Silvente, I., Ugarte Cuétara, A., Vega López, S., Regalado Bueno, E., San Emeterio Gómez, A., Tapia, J., García Moreno, A., Trebolazabala Hurtado, A., Aketxe Agirre, A., 2018. Late prehistoric coastal settlement patterns in the Cantabrian region, northern Spain. Antiquity 92. https://doi.org/10.15184/aqy.2018.152

Ugarte Cuétara, A. 2015. Hachas pulimentadas como fuente de estudio de la prehistoria reciente de Uribe Kosta (Bizkaia). Unpublished MA dissertation

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En 2011 cuando Iñaki Líbano nos enseño a Diego Garate y a mí la colección lítica que había recuperado en el paraje de Aranbaltza (Barrika) supe inmediatamente que se trataba de un yacimiento fundamental para responder a dos cuestiones principales de la arqueología paleolítica en la Región Cantábrica: Cómo era el hábitat paleolítico al aire libre, en comparación con el rico registro disponible en las cuevas de la región; y si la presencia del Chatelperroniense en la Región era tan escasa y se limitaba a pequeños altos de caza, tal y como habíamos planteado en una reciente publicación (Rios-Garaizar et al. 2012a).

Inmediatamente estudiamos la colección de I. Líbano y pudimos demostrar que nos encontrábamos ante un conjunto lítico en el que la mayor parte de los restos se podían asignar sin problemas al tecnocomplejo Chatelperroniense, y gracias a esto pudimos evaluar que otros conjuntos cercanos como el de Ollagorta (Barrika), recuperado por J. M. Barandiarán en un sondeo de 1959, se podían atribuir al mismo tecnocomplejo (Rios-Garaizar et al. 2012b).

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Estilizada punta de Chatelperrón excavada en el sector II de Aranabaltza (Foto: Joseba Rios-Garaizar)

El siguiente paso fue proponer a la Diputación Foral de Bizkaia la posibilidad de realizar un sondeo con el objetivo de evaluar si la zanja de canalización que había sacado a la superficie la colección del I. Líbano había destruido la totalidad del yacimiento, o si por el contrario había zonas en las que existía todavía un depósito estratigráfico intacto. Este punto era especialmente crucial porque uno de los grandes déficits de los yacimientos paleolíticos al aire libre de la región es la ausencia de estratigrafías (Arrizabalaga et al. 2015). Así, en Marzo de 2013 hicimos un pequeño sondeo manual y tuvimos la fortuna de localizar un depósito sedimentario que no había sido afectado ni por la canalización, ni por la cantera de áridos que estuvo en explotación hasta los años 60, ni por las posteriores plantaciones de eucaliptos. Ese mismo año acometimos la primera campaña de excavación y Aranbaltza comenzó a revelar sus sorpresas.

En las tres primeras campañas hemos podido descubrir, además de retazos de las ocupaciones chatelperronienses, una serie de niveles de inicio del Pleistoceno Superior y tal vez de final del Medio, con ocupaciones del Paleolítico Medio que parecen corresponderse con un hábitat estructurado al aire libre. Además hemos identificado restos pertenecientes a ocupaciones de los últimos cazadores recolectores, en el transito Pleistoceno-Holoceno, y restos de un campamento de época Calcolítica (Rios-Garaizar 2014, Rios-Garaizar et al. 2015).

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Excavación de las ocupaciones del paleolítico Medio en el sector I de Aranbaltza (Foto: Joseba Rios-Garaizar)

En esta IV campaña, financiada por la Diputación Foral de Bizkaia y coordinada desde el CENIEH y el INRAP, contamos con la colaboración del Ayuntamiento de Barrika, que cede el espacio para el laboratorio de campo y las instalaciones de cribado con agua; del Club Hípico Barrika, en cuyas instalaciones se encuentra el yacimiento; y de Edestiaurre Arkeologia Elkartea que colabora con medios humanos en el desarrollo de la campaña.

El objetivo principal de este año, una vez terminada en 2015 la excavación de la ocupación del Paleolítico Medio, es ampliar la superficie del nivel Chatelperroniense excavado en 2013, además prepararemos la zona de excavación en el sector III del yacimiento para la nueva fase del proyecto que comenzará en 2017.

 

Referencias:

Rios-Garaizar, J., Arrizabalaga, Á., Villaluenga, A., 2012a. Haltes de chasse du Châtelperronien de la Péninsule Ibérique. Labeko Koba et Ekain (Pays Basque Péninsulaire). L’Anthropologie. 116, 532–549. doi:http://dx.doi.org/10.1016/j.anthro.2012.10.001

Ríos Garaizar, J., Libano Silvente, I., Garate Maidagna, D., 2012b. El yacimiento chatelperroniense al aire libre de Aranbaltza (Barrika, Euskadi). Munibe (Antropologia-Arkeologia) 63, 81–92.

Arrizabalaga, A., Rios-Garaizar, J., Alvarez-Alonso, D., 2015. The past is out there: Open-air Palaeolithic sites and new research strategies in the Cantabrian region (northern Iberia). Quaternary International 364, 181–187. doi:10.1016/j.quaint.2014.07.051

Rios-Garaizar, J., 2014. Aranbaltza. Yacimiento Paleolítico al aire libre. Arkeoikuska: Investigación arqueológica. 2013, 175–178.

Rios-Garaizar, J., Ortega Cordellat, I., San Emeterio Gómez, A., Libano Silvente, I., Iriarte-Avilés, E., Garate Maidagan, D., 2015. Aranbaltza. Yacimiento paleolítico al aire libre. II Campaña. Arkeoikuska: Investigación arqueológica. 2014, 165–167.

 

 

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Hace dos años comenzamos, bajo la dirección de Diego Garate, un proyecto de evaluación del yacimiento arqueológico de Atxurra. El yacimiento fue descubierto por J.M. Barandiaran en 1929 y excavado por él mismo entre 1934 y 1935. La publicación de los resultados debieron esperar hasta 1961, y después a penas si ha vuelto ha ser estudiado. Esto propició que fuese un yacimiento poco importante para explicar el final del Paleolítico Superior, el periodo mejor representado en el yacimiento. Este fue uno de los motivos por el cual decidimos volver a Atxurra, para evaluar la estratigrafía del yacimiento, obtener una buena cronología de los distintos periodos en los que la cueva fue ocupada, y para poder caracterizar mejor estas ocupaciones. En 2014 limpiamos una de las secciones dejadas por J.M. Barandiaran y los resultados fueron espectaculares. Pudimos documentar una estratigrafía muy ordenada que abarcaba todo el Magdaleniense, con algunos niveles muy ricos en fauna, industria lítica e industria ósea.

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Aspecto de la excavación al terminar la campaña de 2014. Al fondo  la gatera por la cual se accede al tramo de cueva que da paso a la zona decorada(Foto: Joseba Rios-Garaizar)

La campaña de 2015 se planeó como una continuación de la de 2014. El objetivo principal era documentar la posible existencia de ocupaciones del Gravetiense. En esta campaña nos propusimos hacer una prospección sistemática de la cueva con el objetivo de encontrar arte rupestre paleolítico. Así el 25 de Septiembre de ese año, mientras parte del equipo excavábamos en el yacimiento, el director del proyecto, Diego Garate, se adentró en la zona más profunda de la cueva acompañado por el espeleólogo del grupo ADES Iñaki Intxaurbe. Tardaron mucho en salir, y en cuanto Diego asomó por la gatera que comunica la zona del yacimiento con las galerías interiores de la cueva, fui consciente de que habían encontrado algo importante. Me bastó una sola mirada inquisitiva y un gesto afirmativo de Diego para confirmar mis sospechas. Poco después Iñaki salió por la misma gatera con una expresión de vértigo propia de alguien que ha cumplido uno de sus sueños. Poco después Diego me contó, con discreción, que había “un montón de figuras, bisontes, caballos, la mayor parte grabados”. Ese mismo día pude entrar con ellos en la cueva y ver algunos de los grabados con mis propios ojos, fui consciente en ese momento de la magnitud del hallazgo, ya que en apenas una pequeña visita Diego e Iñaki habían localizado decenas de figuras de animales.

 

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Repisa con dos caballos de grandes dimensiones grabados y pintados (Foto: Diego Garate)

Los días siguientes fueron muy agitados. Avisamos a la Diputación para que acelerasen la colocación de una verja de protección, ya que el acceso a la cueva es bastante sencillo. Al mismo tiempo seguimos excavando manteniendo en todo momento la discreción sobre el descubrimiento, incluso con nuestros colaboradores. El día antes de acabar la campaña, en la que por cierto alcanzamos el nivel Gravetiense, se lo contamos a todos y organizamos una rápida visita para que ellos pudiesen deleitarse con la visión del friso de los caballos. En esos días Diego, acompañado de Iñaki y de Olivia Rivero, se dedicó a realizar una documentación preliminar del yacimiento. Hubo visitas de expertos de la Diputación, se colocó la verja y redactamos un proyecto de estudio. Hoy, casi ocho meses después podemos levantar el embargo sobre esta noticia y dar a conocer este descubrimiento ante la opinión pública. A partir de hoy tenemos que comenzar el estudio sistemático del yacimiento.
La cueva de Atxurra se encuentra en Berriatua, colgada sobre la carretera que une Markina con Lekeitio y que discurre paralela al río Lea. Es una cueva de grandes dimensiones que alcanza un desarrollo de más de 500 metros. Bajo la cueva de Atxurra, y comunicada con esta, se abre un piso inferior del mismo sistema, que recibe el nombre de Armiña. Los paneles grabados se encuentran en la zona media de la cavidad a la que se puede acceder desde el piso inferior o desde la boca donde se encuentra el yacimiento. En ambos casos el tránsito es complejo y requiere el paso por gateras, pequeños tramos de escalada y desplazamientos por rampas muy inclinadas.
La zona decorada es un galería, con varios pisos fósiles, de gran altura, jalonada por cornisas y con pequeñas aperturas laterales. Hasta el momento se han documentado 14 sectores decorados con, al menos, 70 figuras. La mayor parte de los motivos representados son figuras animales, siendo los bisontes y los caballos los más numerosos, aunque hay algunas cabras, ciervas y uros. La técnica utilizada es el grabado, en ocasiones combinado con pintura negra. Algunas de las figuras, como los dos caballos, son de grandes dimensiones, mientras que otras son bastante pequeñas. Las convenciones de representación utilizadas son bastante homogéneas, destacando el uso de dos planos para la representación de los cuernos y de las extremidades de los animales o las indicaciones del pelaje y de detalles anatómicos internos. Destacan también las cabras en visión frontal o una figura de bisonte que tiene en su interior una veintena de “puntas” representadas con uves invertidas. Todas estas convenciones remiten al Magdaleniense Medio o Superior, esto es hace unos 18-14.000 años (14.500-12.500 años sin calibrar).

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Bisonte grabado con “puntas” clavadas en su interior (Foto: Diego Garate)

La relevancia del hallazgo es enorme. Atxurra tiene el mayor conjunto de figuras rupestres descubierto en Bizkaia desde Santimamiñe, de cuyo hallazgo se cumplen 100 años. Se encuentra en una zona en la que se hay una intensa presencia humana a finales del Paleolítico Superior, que se manifiesta en los yacimientos de Santa Catalina y Lumentxa fundamentalmente. En este último hace tres años descubrimos un pequeño conjunto de arte rupestre compuesto por dos bisontes y una cabeza de caballo pintadas en rojo. Todo esto hace de esta comarca del oriente de Bizkaia un lugar ideal para investigar las formas de vida de los últimos cazadores recolectores y sus vinculaciones culturales con el resto de la región cantábrica y la vertiente noroccidental de los Pirineos.
Este descubrimiento es una recompensa más a los enormes esfuerzos realizados por el equipo dirigido por Diego Garate, que en los últimos cinco años ha descubierto cuevas con arte rupestre en Bizkaia (Askondo y Lumentxa), en Gipuzkoa (Aitzbitarte III, IV, V y IX) y una nueva galería decorada en la navarra cueva de Alkerdi. A esto hay que sumar decenas de publicaciones, proyectos de revisión y estudio en Iparralde (Isturitz, Oxocelhaya, Etxeberri, Sinhikole, Sasiziloaga), en Gipuzkoa (Altxerri B) y en Bizkaia (Ventalaperra, Rincón), y colaboraciones como las realizadas en la cueva de Morgota (Kortezubi). Gracias a este esfuerzo se ha roto con la idea del “vacío vasco” en el arte rupestre paleolítico y se dispone de elementos que permiten valorar el papel de nexo entre el suroeste de Francia y la Región Cantábrica que jugó esta región.

Añado un enlace a un vídeo de la ETB donde podéis ver mejor la cueva y sus grabados y pinturas.

http://www.eitb.eus/es/cultura/videos/detalle/4099276/video-hallada-berriatua-cueva-grabados-euskadi/

http://www.eitb.eus/es/get/multimedia/screen/id/4099276/tipo/videos/

 

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Como ya hicimos el año pasado vamos a hacer un breve repaso a las principales novedades del trabajo de campo en arqueología prehistórica realizadas en 2014, que acaban de ser publicadas en el anuario Arkeoikuska, editado por el Gobierno Vasco y que podéis explorar usando este buscador.

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Arkeoikuska 2014, editado por el Gobierno Vasco (2015)

A modo de resumen yo señalaría que las novedades más interesantes de 2014 se han producido en el campo del arte rupestre paleolítico, con el descubrimiento de 3 nuevas cuevas con arte, Morgota, Erlaitz y Danbolinzulo, que se unen a una línea de trabajo que está siendo muy prolífica en los últimos tiempos con los descubrimientos de Askondo, Lumentxa, Alkerdi, Aitzbitarte III-IV-V-IX y más recientemente Astuigaña. En lo que se refiere a las excavaciones de época paleolítica la sensación es un poco diferente. En el territorio alavés sigue sin abordarse de manera decidida la búsqueda e investigación de yacimientos pleistocenos, lo cual sin duda lastra de alguna manera los avances en el estudio de las poblaciones paleolíticas en el País Vasco. En Gipuzkoa hay proyectos muy maduros como el de Irikaitz o el de Lezetxiki que ya están en sus últimas fases de trabajo de campo y de los que esperamos novedades en forma de publicación. Otros, muy prometedores, como el de Astigarraga han tomado un nuevo impulso, y otros como el del Túnel de San Adrián siguen sus trabajos a buen ritmo. Hay otros yacimientos que han ofrecido ya algunos resultados muy espectaculares a pesar de lo modesto de las excavaciones, como en el caso de Ezkuzta, mientras que de otros sitios, como Mukitar, que conocimos en el Arkeoikuska de 2013 no tenemos nuevas noticias. En Bizkaia asistimos al fin de algunos proyectos como Bolinkoba y al inicio de otros como el de Atxurra y a la continuidad de otros como Santimamiñe. A parte de estos sitios sólo en Aranbaltza se está realizando un proyecto de excavación de cierta consideración, siendo el único sitio del territorio en el que se están excavando ocupaciones del Paleolítico Medio.

Respecto a la Prehistoria reciente se sigue trabajando en monumentos megalíticos, especialmente en Gipuzkoa, aunque también en Álava y Bizkaia. Respecto a los yacimientos en cueva cabe señalar los trabajos en el Abrigo de San Cristobal, los trabajos continuados en Goikola Berri y Linatzeta, y los nuevos hallazgos en Punta Lucero. De época más reciente son  los trabajos en los poblados fortificados de Gipuzkoa y Bizkaia. Un caso muy interesante en Álava es el del Alto de Castejón, con evidencias que permiten evaluar la evolución del urbanismo entre la Edad del Bronce y la Edad del Hierro. En Bizkaia hay que destacar el hallazgo realizado en Landaluze, que sin duda va a ser de gran relevancia para contextualizar el hábitat neolítico al aire libre en Uribe Kosta.

Álava:

En el territorio alavés son escasas las intervenciones de época prehistórica, estando la arqueología en este territorio muy centrada en los periodos romano y medieval. Las principales aportaciones se concentran en el municipio de Laguardia. En el Abrigo de San Cristobal (Laguardia), excavado por Javier Fernández Eraso, siendo la campaña de 2014 la VII realizada en el yacimiento. En este caso la excavación se centró en el nivel XIII, que según las dataciones obtenidas, se puede fechar a mediados del VI mileno BP, esto es en una “etapa media del Neolítico regional” (pp. 91). Durante la formación de este nivel el abrigo funcionó como establo y los materiales recuperados no son muy abundantes, limitándose a unos pocos restos de industria lítica entre los que destaca un diente de hoz y un microlito geométrico; habiéndose recuperado algunos restos cerámicos de pequeño tamaño. Cerca de este yacimiento, en el Abrigo de Los Husos I, Joseba López-de-Ocáriz ha realizado una campaña de limpieza de unas actividades furtivas que afectaron al perfil este del yacimiento. Fruto de esta limpieza se recuperaron abundantes restos arqueológicos, desgraciadamente sin un contexto claro, y se aprovechó para realizar un muestreo del perfil una vez limpiado. También en el municipio de Laguardia, J. Fernández Eraso y J. A. Mujika-Alustiza, han continuado con los trabajos de excavación iniciados en el Dolmen del Alto de la Huesera. En este caso los trabajos se han concentrado principalmente en el sector situado entre la entrada y la barrera del túmulo, donde se han excavado una decena de individuos inhumandos, algunos con conexiones anatómicas, acompañados de un escaso ajuar entre el que destacan unos aretes de hueso.

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Dolmen de la Huesera (Fernández Eraso et al., 2015)

También en Álava, en este caso en Lantziego, se ha realizado una intensa prospección arqueológica bajo la dirección de J. Rodríguez Fernández, que ha permitido recuperar más de un millar de restos arqueológicos y delimitar, a partir de la dispersión de molinos de mano y de cerámica protohistórica, la extensión del poblado de Pieza Redonda, que se ocuparía entre el final de la Edad del Bronce y la Primera Edad del Hierro.

En Navaridas, como resultado de las obras de la A-3212 y bajo la dirección de J. M. Martínez Torrecilla, se ha intervenido en el Alto de Castejón, documentándose dos silos de época neolítica, datados entre 5595 y 5715 calBP. Se han identificado asimismo estructuras pertenecientes a un poblado del Bronce Final y la Primera Edad del Hierro. Éstas son, en una primera etapa, cabañas circulares construidas con madera, mientras que en una segunda etapa son construcciones ovaladas parcialmente excavadas en el sustrato de roca y con un zócalo de mampostería y tabiques de adobe. Estas cabañas fueron progresivamente sustituidas por otras rectangulares hasta constituir un poblado con un trazado urbano más o menos planificado. Un último dato curioso sería la probable existencia de un estanque para el almacenamiento de agua cuya construcción es anterior al trazado de casas rectangulares.

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Alto de Castejón, vista aerea de las casas circulares (Martínez Torrecilla et al., 2015)

Bizkaia:

En el territorio histórico de Bizkaia se ha intervenido en un número mayor de sitios, con especial incidencia de las excavaciones de época Paleolítica. Un ejemplo es Bolinkoba en Abadiño, en el que la VII campaña, dirigida por M. J. Iriarte, se ha centrado en la toma de muestras para concluir la intervención de cara a su publicación. También en Abadiño, los trabajos realizados por A. Martínez Velasco en el Collado de Artola, sugieren la existencia de un castro de la II Edad del Hierro. Este mismo investigador ha prospectado el monte San Bernabé, situado entre Erandio y Bilbao, habiendo documentado algunos restos líticos aislados

En Areatza, J. C. López Quintana ha realizado una primera campaña de sondeos en el Dolmen de Otsobaso, que ha certificado el carácter arqueológico y megalítico de la estructura, sin que se haya podido alcanzar el recinto sepulcral. J. C.  López Quintana ha realizado también labores de acondicionamiento y control arqueológico de Dolmen de Ipiñarrieta, en Berriz. Otro yacimiento intervenido por este mismo arqueólogo es la estructura circular de Kanpazulo, en Güeñes. Esta intervención ha servido para descartar el carácter antrópico del montículo. López Quintana ha excavado también en la cueva de Eguzkiola, en Zeanuri, en la que se han recuperado restos pertenecientes a un uso sepulcral de época protohistórica. Además en la cercana cueva de Xorokil se han recuperado restos de microfauna y de macrofauna del Pleistoceno superior.

López Quintana ha dirigido también la XI campaña de excavación de la cueva de Santimamiñe, en Kortezubi, en la que se ha terminado de excavar el rico nivel del Magdaleniense Superior-Final, en el que se ha documentado además una nueva estructura de combustión, con lo que son ya 13 las identificadas entre 2013 y 2014.

Ya en la costa se ha realizado la segunda campaña de excavación en el yacimiento de Aranbaltza, en Barrika, bajo la dirección de J. Rios-Garaizar. Esta campaña se ha centrado en tres sectores diferentes. En Aranbaltza I se ha excavado una estructura sedimentaria en cuya base hay un nivel de arena fina con grandes fragmentos de arenisca y de basalto que conforman una estructura de hábitat compleja. Esta estructura aparece asociada a un abundante material arqueológico compuesto por restos de industria lítica entre los que destacan los núcleos y lascas Levallois, lo que apunta a una cronología del Paleolítico Medio. En Aranbaltza II se han excavado los restos de una ocupación calcolítica y algunos restos, conservados en una parte poco alterada, que se corresponden con la ocupación Chatelperroniense documentada en 2013. Por último en Aranbaltza III se han recuperado restos líticos del Paleolítico Medio lo cual indica una extensión mayor de la zona arqueológica. También en Barrika, A. San Emeterio Gómez, ha realizado un control de obra cerca del yacimiento de Kurtzia, en el que se han recuperado algunos restos líticos de época paleolítica, pero carentes de contexto.

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Sección E de Aranbaltza I. B: Núcleo Levallois recuperado en el nivel D; C: Aspecto general de la excavación en Aranbaltza I (Rios-Garaizar et al., 2015)

En la Cueva de Atxurra, Berriatua, bajo la dirección de Diego Garate, se ha iniciado en 2014 una campaña destinada a refrescar los cortes de la excavación de J. M. Barandiarán, con el objeto de contextualizar los materiales recuperados en esas excavaciones y evaluar el interés arqueológico del yacimiento. Se ha identificado una secuencia de cinco niveles, sin alcanzar la roca madre, entre los que destacan los cuarto últimos (II-V), en los que se han recuperado estructuras de combustión, abundante restos de industria lítica, ósea y restos de fauna. Este mismo investigador ha dirigido una campaña de estudio en Arenaza, Galdames, gracias a la cual se han recuperado algunos materiales dispersos, entre los que destaca una azagaya de sección circular, en una galería cercana a la plataforma del uro.

Otro trabajo dirigido por D. Garate se ha realizado en la cueva de Morgota, en Kortezubi, en la que se han estudiado un conjunto de pinturas rupestres localizadas por espeleologos del ADES. Se han identificado tres sectores, uno cercano a la entrada con tres paneles con pinturas rojas no figurativas, destacando unos trazos pareados. En el segundo sector sólo se han identificado unos tizonazos cubiertos por calcita. El grueso de las representaciones aparece en el tercer sector, al fondo de la cueva, con un total de 11 pinturas mal conservadas, destacando un caballo acéfalo, una cierva, un cuadrupedo indeterminado, dos signos geométricos y varias asociaciones de trazos y puntos. Estas representaciones se asocian, por sus características estilísticas y técnicas con el arte premagdaleniense regional.

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Caballo acéfalo de Morgota (Garate et al., 2015)

También en Galdames, P. Castaños ha dirigido una prospección en la cueva de Muniziaga en la que se ha recuperado un conjunto paleontológico con restos de Ursus spelaeus y Cervus elaphus, datados por racemización en torno a 52.000 BP.

En Sopela se ha realizado una intervención de rescate en Landaluze /Loiola, dirigida por E. Regalado Bueno, en la que se han recuperad un número ingente de restos líticos de distintas cronologías que se unen a los recuperados originalmente por I. Líbano, destacando los atribuibles al Neolítico, entre los que destacan hachas pulimentados, molinos de mano y núcleos de talla a presión. Además se han excavado dos estructuras de combustión en parrilla, una circular y otra rectangular de cronología Neolítica.

En Zierbena, A. Gómez-Olivencia ha sondeado dos cuevas en el entorno de Punta Lucero, concretamente Punta Lucero II y Covachón III. En la primera se realizaron sondeos tanto dentro de la cueva como en la boca actual, en esta última zona se recuperaron restos óseos entre los que destacan algunos restos humanos datados en torno a 4.600 BP. En Covachón III, se excavó una pequeña superficie en el interior de la grieta, en el que se han recuperado cinco restos humanos, algunos restos de fauna, y restos de cerámica. Uno de los restos humanos se ha datado en torno a 4.000 BP.

Gipuzkoa:

Finalmente en Gipuzkoa se han realizado distintas intervenciones en yacimientos paleolíticos y de la Prehistoria reciente. En el Poblado de Basagain, en Anoeta, X. Peñalver Iribarren ha dirigido la XX campaña, actuando en varias áreas de la terraza este del poblado, en la que se han recuperado abundantes restos cerámicos incluyendo dos grandes vasijas de almacenamiento, además de algunos lienzos de la muralla, etc.

En Arrasate se ha intervenido en la sima de Artazu VIII, bajo la dirección de X. Murelaga. Este es un yacimiento paleontológico en un relleno endocárstico revelado por una voladura de la cantera de Kobate. El yacimiento es una trampa natural que se llenó de animales durante el Pleistoceno superior, destacando sobre todo las osamentas de bisontes, ciervos, caballos y rinocerontes lanudos.

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Reconstrucción de un rinoceronte lanudo por Remie Bakker http://www.rhinoresourcecenter.com/images/Woolly-rhino-02_i1298079541.php

En el mismo término municipal, y muy cerca de Artazu VIII, se encuentra la cueva de Lezetxiki, en la que se ha excavado la XIX campaña bajo la dirección de A. Arrizabalaga. Se han excavado niveles más profundos que los alcanzados por J. M. Barandiarán y que se sitúan bajo la visera de la cueva. En el nivel T se han recuperado huesos quemados y fracturados, algunos con huellas de corte. El nivel U, por debajo del anterior, es más pobre en materiales.

En la cueva de Ezkusta, en Azpeitia, M. J. Iriarte se ha continuado con la III campaña de excavaciones. En este caso se ha actuado en el testigo conservado habiéndose recuperado una varilla con decoraciones geométricas en el nivel Magdaleniense que se une a la varilla de tipo Isturitz encontrada previamente, así como abundantes restos de fauna y de industria lítica. También en Azpeitia, M. J. Iriarte ha sondeado en el entorno de Asurtzu donde se han recuperado restos cerámicos y líticos que remiten al Neolítico y al Bronce Medio.

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Varillas decoradas del yacimiento de Ezkuzta (efe)

En Bergara, M. Ceberio Rodriguez ha realizado una campaña de recuperación del Dolmen de Lixetako Egiya Sur, excavado por Barandiaran, Aranzadi y Eguren en 1921. Gracias a estos trabajos se ha podido documentar la fuerte alteración del monumento, tanto por los reiterados saqueos, como por los intentos incontrolados de reconstrucción.

En Deba, J. A. Mujika-Alustiza ha iniciado las excavaciones en la Cueva de Astigarraga, que fue previamente sondeada en 2005. Esta campaña se ha centrado en el nivel I, datado al final del Neolítico, y en el nivel II que se correspondería con ocupaciones del Aziliense-Mesolítico.

También en Deba, M. Cubas ha continuado con la IV campaña de excavaciones en Goikola Berri. En esta campaña se ha alcanzado la base de la secuencia estratigráfica, estando todo el depósito atribuido a un periodo comprendido entre el III y II milenios BC. Cerca de este yacimiento, J. Tapia, ha continuado la excavación de la Cueva de Linatzeta, continuando con la excavación del depósito funerario del nivel II, atribuido al Neolítico.

Por último en Deba también se ha continuado con la excavación de Praileaitz, bajo la dirección de X. Peñalver Iribarren. En esta campaña se han excavado los niveles antiguos y los espacios colmatados que se corresponden con la otra entrada de la cueva descubierta en 2013. En estos nuevos sectores se han recuperado restos paleontológicos coetáneos al Paleolítico Medio y a los inicios del Superior. En los niveles del Paleolítico Medio se han recuperado además algunos restos líticos de sílex y de Vulcanita.

En Eskoriatza, M. Puyal Iarroy ha realizado sondeos en el entorno del descubrimiento de los cuencos de Axtroki sin resultados concluyentes que permitan contextualizar el hallazgo.

M. Ceberio Rodriguez ha sondeado distintos puntos en los montes Erroizpe, Gazteluko Harkaitza y Gazteluko Ataka, en Gaztelu. Así se ha excavado la estructura de Erroizpe XI en la que se ha localizado una cista cubierta por un túmulo pequeño, que ha ofrecido algunos materiales que permiten situarla en la Edad del Bronce.  Cerca, en Zolitzarren, se ha descubierto un conjunto de restos líticos y de cerámica que nos remiten a una cronología del Neolítico-Edad del Bronce. Este mismo investigador ha excavado lo que se pensaba que era un túmulo y que ha resultado ser el Monolito de Arribiribilleta en la estación megalítica de Elosua-Plazentzia. Además de la excavación se han llevado a cabo trabajos de restauración y puesta en valor del monumento.

En Hondarribia, P. Alkain en distintas intervenciones de urgencia motivadas por la ampliación de la GI-636, ha recuperado en Umako materiales en contexto arqueológico que se atribuyen, en principio, al Paleolitico Medio.

En el Tunel de San Adrián, la VIII campaña dirigida por A. Moraz Barea, ha continuado la excavación de los niveles del Paleolítico Superior situados bajo la estancia frente a la Ermita. En la UE. 1224 se han recuperado abundantes restos de fauna y de industria lítica, destacando los núcleos, restos de talla y las puntas de dorso realizadas en sílex de Urbasa fundamentalmente. Estas ocupaciones se situarían a finales del Magdaleniense o en el Aziliese.

En la Sierra de Aralar, J. A. Mujika-Alustiza ha excavado en Esnaurreta, el cromlech de Ondarre II y en Beaskin. Junto a la cabaña de Esnaurreta se localizó un número relativamente abundante de restos líticos y cerámicos que parecen tener una cronología del Bronce Antiguo. En Ondarre II se descubrió un cromlech con 15 testigos de piedra muy alterados que se ha datado en la Edad del Bronce. En Beaskin se excavó una incineración humana y restos cerámicos del Bronce Final.

En Zestoa, el Antxieta Jakintza Taldea ha documentado dos nuevas cuevas con arte rupestre en Danbolinzulo y Erlaitz. En la primera de ellas se han documentado diversas pinturas parietales de color rojo que representan animales y líneas, todas en color rojo, incluyendo una cierva tamponada. En Erlaitz se documentó un panel con 8 figuras de animales grabadas incluyendo caballos, ciervos y uros.

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Uro grabado de Erlaitz (Antxieta Jakintza Taldea et al., 2015)

También en Zestoa, A. Arrizabalaga, ha concluido la XVI campaña del yacimiento de Irikaitz, en la que se ha muestreado para OSL, se han realizado muestreos estratigráficos y se ha documentado fotográficamente la estructura de habitación documentada en el sector Luebaki.

Hay que señalar también la relación de megalitos descubiertos por L. del Barrio Bazaco en las estaciones megalíticas de Aizkorri, Aralar, Elgea-Artia, Elosua-Plazentzia, Erroizpe-Uli, Igoin-Akola, Jaizkibel, Satui-Arrolamendi y Txoritokieta. Los monumentos localizados son 4 dólmenes, 3 cistas, 3 túmulos, 17 cromlechs y 2 monolitos. J. Tapia, por su parte, ha continuado trabajando en el dolmen de Berrozpin y ha documentado otro posible dolmen en Putzuzar, ambos en el entorno de las estaciones de Igoin-Akola y Txoritokieta

En el Poblado fortificado de Munoaundi, S. San Jose ha continuado con la IX campaña. Se han localizado algunos restos cerámicos y una estructura de combustión en cubeta. Además se han realizado prospecciones geofísicas y un ensayo de prospección mediante LIDAR. En Murumendi, A. Arrese ha recuperado restos de cerámica, molinos de mano y un trozo de fíbula y una lámina de bronce.

En distintos puntos de Gipuzkoa M. Urteaga ha trabajado en distintas explotaciones mineras antiguas, destacando la de Arritzaga, en Aralar, que se atribuye a la Edad del Bronce y que está destinada a explotación de cobre.

FInalmente hay que mencionar el Poblado fortificado de Murugain situado entre Álava y Gipuzkoa, que ha sido sondeado, por tercera campaña consecutiva, bajo la dirección de E. Telleria Sarriegi. En esta campaña se han documentado estructuras defensivas de la Guerra Civil, que en ocasiones alteraron las estructuras murarias de la Edad del Hierro.

 

 

 

 

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