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Hace dos años la investigadora de la Universidad de Cantabria, Ana Belén Marín-Arroyo, me propuso participar en un proyecto apasionante. En el marco de un proyecto más ambicioso financiado por la Unión Europea y el Ministerio de Economía sobre cambios ambientales en la Transición del Paleolítico Medio al Superior en la región cantábrica, surgió la necesidad de datar un gran número de yacimientos y niveles, dataciones que servirían para contextualizar las muestras de fauna cuyas señales isotópicas iba a ser analizadas. Algunos de los resultados fueron sorprendentes e inesperados, y otros proporcionaban información de gran calidad que complementaba investigaciones anteriores (Maroto et a. 2012, Higham et al. 2014). Con esta materia prima comprendimos que era importante analizar estos resultados en detalle para aportar datos a temas tan interesantes como la posible coexistencia de Neandertales y Humanos Modernos en la región, o el origen del Gravetiense cantábrico. El resultado de este trabajo acaba de ser publicado en la revista PLOS ONE (Marín-Arroyo et al. 2018).

Las dataciones las realizamos en el ORAU (Oxfor Radiocarbon Acelerator Unit) siguiendo protocolos muy estrictos de selección de muestras y de pretratamiento (Ultrafiltración) y medición (AMS). Las muestras seleccionadas fueron huesos de herbívoros con marcas de manipulación por humanos (huellas de corte, percusiones, etc.) y con las mayores garantías posibles en cuanto a su atribución estratigráfica. Las muestras fueron obtenidas de materiales depositados en los distintos museos de la región, todos ellos de excavaciones ‘históricas’. Los yacimientos muestrados son, de oeste a este: La Viña, Llonín, Covalejos, Ruso I, Morín, Cobrante, El Otero, El Cuco, Axlor, Bolinkoba, Ekain, Amalda, y Aitzbitarte III.

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Detalle de una de las muestras del nivel Vb de Aitzbitarte III, concretamente un femur de Bos/bison que presenta huellas de mordisqueo superpuestas a huellas de corte.

Como he mencionado anteriormente algunos resultados han sido sorprendentes porque contradicen interpretaciones previas y obligan a cuestionar las atribuciones crono-culturales de algunos niveles . El nivel V de Llonín, atribuído al Gravetiense, ha proporcionado dos dataciones que lo sitúan en una fase temprana de este complejo tecno-cultural (unos 28.000 años sin calibrar), y otra datación mucho más reciente (20.000 años sin calibrar), lo que sugiere la existencia de problemas de integridad o de definición temporal del nivel.  Uno de los casos más impactantes ha sido el de la secuencia de El Otero. Los niveles VI, V y IV, tradicionalmente interpretados como auriñacienses, han proporcionado dataciones claramente magdalenienses (15-10.000 años) lo que obliga a reevaluar completamente la secuencia de este yacimiento. En el yacimiento de Cobrante el nivel VI ha proporcionado una datación que se corresponde bien con la atribución del nivel al Protoauriñaciense y otra que cuadraría con una atribución Musteriense. Esta aparente anomalía se entiende mejor si observamos que en este nivel se daba una mezcla ‘extraña’ de materiales propios del Auriñaciense, como laminillas Dufour, raspadores carenados o láminas auriñacienses junto a útiles sobre lasca de aspecto claramente musteriense. Parece, por tanto, que ese nivel contiene restos arqueológicos de al menos dos ocupaciones diferentes, una musteriense y otra auriñaciense. Siendo esto así habría que revisar la atribución al Protoauriñaciense el nivel VII, que no ha sido datado en este proyecto, y que carece de material diagnóstico. Finalmente, la datación obtenida del nivel V, atribuido al Auriñaciense, sitúa este nivel en el Solutrense (unos 18.000 años sin calibrar), de acorde con algunos materiales de aspecto solutrense que habían sido interpretados erróneamente. El caso de la secuencia de El Cuco ha sido evaluado en otro trabajo (Gutiérrez-Zugasti et al. 2017). En este artículo se cuestionaba completamente la atribución de los niveles VII-XIII al Auriñaciense. Ahora hemos presentado dataciones de los niveles III y Vb, que habían sido interpretados inicialmente como gravetienses. Las nuevas dataciones atribuyen el nivel Vb al Musteriense (unos 49.000 años sin calibrar), y el nivel III al Protoauriñaciense (unos 35.000 años sin calibrar). Estas atribuciones confirman las precisiones realizadas del re-estudio de la industria lítica y abren posibilidades muy sugerentes, como que el famoso collar de El Cuco, recuperado en el nivel Vb, sea Protoauriñaciense y no Gravetiense como había sido publicado (Gutiérrez-Zugasti et al. 2013).

Collar del período Gravetiense (28.000-22.000 años) del Abrigo del Cuco (Castro Urdiales).

Collar del nivel Vb del Abrigo del Cuco (Castro Urdiales). Imagen obtenida en http://www.gaemarqueologos.com/07.html

También el yacimiento de El Ruso ha dado un resultado problemático. El nivel IVb  definido inicialmente como Auriñaciense Evolucionado ha proporcionado una datación más coherente con una cronología gravetiense (unos 28.000 años). En Axlor el nivel IV/D previamente datado en unos 42.000 años, lo que lo convertía en una de las referencias más recientes del Paleolítico Medio regional (Rios-Garaizar, 2017), ha sido datado en  fechas superiores a 49.000 años, lo que sin duda envejece toda la secuencia. De Bolinkoba se ha obtenido una datación del nivel VI, gravetiense, de unos 10.000 años, probablemente debido a algún tipo de mezcla o de problema de gestión de la colección. En Ekain se ha intentado datar la ocupación chatelperroniense (Rios-Garaizar et al. 2012) sin éxito, ya que el resultado obtenido (unos 34.000 años) sugiere una cronología auriñaciense. Este resultado tal vez pueda explicarse por una mezcla de materiales atribuible a la acción de los osos de las cavernas. En Amalda, una muestra del nivel VII, musteriense, ha dado un resultado propio del gravetiense (unos 28.000 años), lo que sugiere una cierta mezcla con el nivel VI, algo que ya habíamos detectado en el estudio de la industria lítica (Rios-Garaizar 2010). Una muestra del nivel VI de este mismo yacimiento, obtenida en la entrada de la cueva donde este nivel estaba expuesto, ha proporcionado una datación medieval, y una muestra del nivel V ha dado un resultado propio del Magdaleniense (unos 14.000 años), periodo no identificado en la secuencia. Finalmente en Aitzbitarte III se ha obtenido una datación propia del Auriñaciense Antiguo (unos 34.000 años) en el nivel Vb, atribuido al Auriñaciense Evolucionado y que ha proporcionado otras dataciones en torno a 31.000 años.

Con los restantes resultados, que hemos considerado válidos por ser coherentes con la atribución cronocultural de los niveles datados, y resultados de C14 AMS tratados mediante ultrafiltración, hemos modelizado la duración de cada uno de los complejos culturales considerados (Musteriense reciente, Chatelperroniense, Auriñaciense y Gravetiense).

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Distribución espacio temporal de los distintos yacimientos analizados (Marín-Arroyo et al. 2018)

Estos resultados muestran resultados sumamente interesantes. En primer lugar el Musteriense regional parece finalizar antes de lo pensado inicialmente, en torno a hace unos 45.000 años. Curiosamente el Musteriense no se solapa con el Chatelperroniense, lo que viene a reforzar la impresión que teníamos tras analizar Labeko-Koba, Ekain y Aranbaltza, de que el Chatelperroniense es intrusivo en la región cantábrica. Esto implicaría que hubo una extinción local de los neandertales en la región y una ocupación posterior de otros neandertales provenientes del Sudoeste de Francia. Nuestros resultados siguen confirmando la llegada temprana de los humanos modernos a las costas del Golfo de Bizkaia. Junto con Isturitz, los datos de Cobrante, El Cuco, Covalejos, El Castillo y Labeko Koba refuerzan la idea de que los primeros humanos modernos llegaron al occidente de Europa hace al menos 43.000 años. Finalmente, nuestros datos han puesto de relieve un origen temprano del Gravetiense en la región (hace unos 36.000 años calibrados), siendo los resultados más antiguos los de Aitzbitarte III. Esto apoyaría la idea de un origen del Noaillense, una facies particular del Gravetiense, en el SO de Francia y en Gipuzkoa, facies que posiblemente está enraizada en el Auriñaciense Evolucionado (Rios-Garaizar et al. 2013).

El rigor en el protocolo de selección y preparación de muestras, el análisis crítico de las estratigrafías y conjuntos analizados, y la aplicación de modelos estadísticos complejos permiten modelizar con garantías la sucesión de procesos históricos de extinción, de reemplazo de poblaciones y de cambio cultural. Estos modelos nos ofrecen un marco fiable para las interpretacion arqueológica de este periodo tan fascinante como es la Transición del Paleolítico Medio al Superior.

Referencia del artículo:

Marín-Arroyo A.B., Rios-Garaizar J., Straus L.G., Jones J.R., de la Rasilla M., et al. (2018) Chronological reassessment of the Middle to Upper Paleolithic transition and Early Upper Paleolithic cultures in Cantabrian Spain. PLOS ONE 13(4): e0194708.

Referencias:

Gutiérrez-Zugasti, I., Cuenca-Solana, D., Rasines del Río, P., Muñoz, E., Santamaría, S., Morlote, J.M., 2013. The role of shellfish in hunter–gatherer societies during the Early Upper Palaeolithic: A view from El Cuco rockshelter, northern Spain. Journal of Anthropological Archaeology 32, 242–256. doi:10.1016/j.jaa.2013.03.001

Gutiérrez-Zugasti, I., Rios-Garaizar, J., Marín-Arroyo, A.B., Rasines del Río, P., Maroto, J., Jones, J.R. et al. 2017. A chrono-cultural reassessment of the levels VI–XIV from El Cuco rock-shelter: A new sequence for the Late Middle Paleolithic in the Cantabrian region (northern Iberia). Quaternary International. doi:10.1016/j.quaint.2017.06.059

Higham, T., Douka, K., Wood, R., Ramsey, C.B., Brock, F., Basell, L., et al. 2014. The timing and spatiotemporal patterning of Neanderthal disappearance. Nature 512, 306–309.

Maroto, J., Vaquero, M., Arrizabalaga, Á., Baena, J., Baquedano, E., Jordá, J., et al. 2012. Current issues in late Middle Palaeolithic chronology: New assessments from Northern Iberia. Quaternary International 247, 15–25. doi:http://dx.doi.org/10.1016/j.quaint.2011.07.007

Rios-Garaizar, J., 2010. Organización económica de las sociedades Neandertales: el caso del nivel VII de Amalda (Zestoa, Gipuzkoa). Zephyrus LXV, 15–37.

Rios-Garaizar, J., 2017. A new chronological and technological synthesis for Late Middle Paleolithic of the Eastern Cantabrian Region. Quaternary International 433, Part, 50–63. doi:10.1016/j.quaint.2016.02.020

Rios-Garaizar, J., Arrizabalaga, Á., Villaluenga, A., 2012. Haltes de chasse du Châtelperronien de la Péninsule Ibérique. Labeko Koba et Ekain (Pays Basque Péninsulaire). L’Anthropologie 116, 532–549. doi:http://dx.doi.org/10.1016/j.anthro.2012.10.001

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En 2011 cuando Iñaki Líbano nos enseño a Diego Garate y a mí la colección lítica que había recuperado en el paraje de Aranbaltza (Barrika) supe inmediatamente que se trataba de un yacimiento fundamental para responder a dos cuestiones principales de la arqueología paleolítica en la Región Cantábrica: Cómo era el hábitat paleolítico al aire libre, en comparación con el rico registro disponible en las cuevas de la región; y si la presencia del Chatelperroniense en la Región era tan escasa y se limitaba a pequeños altos de caza, tal y como habíamos planteado en una reciente publicación (Rios-Garaizar et al. 2012a).

Inmediatamente estudiamos la colección de I. Líbano y pudimos demostrar que nos encontrábamos ante un conjunto lítico en el que la mayor parte de los restos se podían asignar sin problemas al tecnocomplejo Chatelperroniense, y gracias a esto pudimos evaluar que otros conjuntos cercanos como el de Ollagorta (Barrika), recuperado por J. M. Barandiarán en un sondeo de 1959, se podían atribuir al mismo tecnocomplejo (Rios-Garaizar et al. 2012b).

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Estilizada punta de Chatelperrón excavada en el sector II de Aranabaltza (Foto: Joseba Rios-Garaizar)

El siguiente paso fue proponer a la Diputación Foral de Bizkaia la posibilidad de realizar un sondeo con el objetivo de evaluar si la zanja de canalización que había sacado a la superficie la colección del I. Líbano había destruido la totalidad del yacimiento, o si por el contrario había zonas en las que existía todavía un depósito estratigráfico intacto. Este punto era especialmente crucial porque uno de los grandes déficits de los yacimientos paleolíticos al aire libre de la región es la ausencia de estratigrafías (Arrizabalaga et al. 2015). Así, en Marzo de 2013 hicimos un pequeño sondeo manual y tuvimos la fortuna de localizar un depósito sedimentario que no había sido afectado ni por la canalización, ni por la cantera de áridos que estuvo en explotación hasta los años 60, ni por las posteriores plantaciones de eucaliptos. Ese mismo año acometimos la primera campaña de excavación y Aranbaltza comenzó a revelar sus sorpresas.

En las tres primeras campañas hemos podido descubrir, además de retazos de las ocupaciones chatelperronienses, una serie de niveles de inicio del Pleistoceno Superior y tal vez de final del Medio, con ocupaciones del Paleolítico Medio que parecen corresponderse con un hábitat estructurado al aire libre. Además hemos identificado restos pertenecientes a ocupaciones de los últimos cazadores recolectores, en el transito Pleistoceno-Holoceno, y restos de un campamento de época Calcolítica (Rios-Garaizar 2014, Rios-Garaizar et al. 2015).

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Excavación de las ocupaciones del paleolítico Medio en el sector I de Aranbaltza (Foto: Joseba Rios-Garaizar)

En esta IV campaña, financiada por la Diputación Foral de Bizkaia y coordinada desde el CENIEH y el INRAP, contamos con la colaboración del Ayuntamiento de Barrika, que cede el espacio para el laboratorio de campo y las instalaciones de cribado con agua; del Club Hípico Barrika, en cuyas instalaciones se encuentra el yacimiento; y de Edestiaurre Arkeologia Elkartea que colabora con medios humanos en el desarrollo de la campaña.

El objetivo principal de este año, una vez terminada en 2015 la excavación de la ocupación del Paleolítico Medio, es ampliar la superficie del nivel Chatelperroniense excavado en 2013, además prepararemos la zona de excavación en el sector III del yacimiento para la nueva fase del proyecto que comenzará en 2017.

 

Referencias:

Rios-Garaizar, J., Arrizabalaga, Á., Villaluenga, A., 2012a. Haltes de chasse du Châtelperronien de la Péninsule Ibérique. Labeko Koba et Ekain (Pays Basque Péninsulaire). L’Anthropologie. 116, 532–549. doi:http://dx.doi.org/10.1016/j.anthro.2012.10.001

Ríos Garaizar, J., Libano Silvente, I., Garate Maidagna, D., 2012b. El yacimiento chatelperroniense al aire libre de Aranbaltza (Barrika, Euskadi). Munibe (Antropologia-Arkeologia) 63, 81–92.

Arrizabalaga, A., Rios-Garaizar, J., Alvarez-Alonso, D., 2015. The past is out there: Open-air Palaeolithic sites and new research strategies in the Cantabrian region (northern Iberia). Quaternary International 364, 181–187. doi:10.1016/j.quaint.2014.07.051

Rios-Garaizar, J., 2014. Aranbaltza. Yacimiento Paleolítico al aire libre. Arkeoikuska: Investigación arqueológica. 2013, 175–178.

Rios-Garaizar, J., Ortega Cordellat, I., San Emeterio Gómez, A., Libano Silvente, I., Iriarte-Avilés, E., Garate Maidagan, D., 2015. Aranbaltza. Yacimiento paleolítico al aire libre. II Campaña. Arkeoikuska: Investigación arqueológica. 2014, 165–167.

 

 

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* El artículo original con los resultados de esta investigación acaba de ser publicado en la revista Nature. Los resultados del trabajo confirman lo avanzado por Fu y colegas en la conferencia de Cold Spring Harbor, esto es que el individuo Oase 1 tuvo un ancestro neandertal 4 o 6 generaciones atrás, esto es, menos de 200 años antes de su fallecimiento. Además el trabajo añade que el resto carece de relación directa con los Humanos Modernos que habitaron con posterioridad Europa, por lo que sugieren que no contribuyó de manera significativa a las poblaciones europeas posteriores.

En la conferencia Biology of Genomes celebrada la semana pasada en Cold Spring Harbor, NY, el equipo de la genetista Qiaomei Fu presentó los resultados del análisis genético de una mandíbula de humano anatómicamente moderno (AMH) recuperada en la cueva rumana de Peştera cu Oase.

El viernes en mi Timeline de Twitter saltó la noticia a través de una cita de Marie Soressi (@MarieSoressi) a un tweet de Alex Cagan (@ATJCagan) genetista del Max Planck Institute de Leipzig, asistente a la conferencia.

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El propio Cagan había publicado en su TL un abstract gráfico de la presentación de Fu

Y también produjo un ingenioso tweet de Chris Stringer (@ChrisStringer65) alertando al famoso paleoantropologo E. Trinkaus.

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Y es que, como muy bien recoge Andrea Anderson en Genomeweb, la relevancia de este descubrimiento es enorme para comprender la interacción entre humanos modernos y neandertales.

Hagamos un poco de historia. En 2003 se publica en la prestigiosa revista PNAS el hallazgo de una mandíbula (Oase 1) recuperada en una cueva del SW de Rumana llamada Peştera cu Oase. Esta mandíbula fue datada en 34,000–36,000 uncal. BP, constituyendo el resto de AMH más antiguo de Europa. En esa publicación Trinkaus y colegas sugerían además que el resto presentaba un mosaico de características de humanos modernos y neandertales, lo que abrió de nuevo el debate acerca de la hibridación entre estas dos especies.

 

El análisis presentado por Fu y colegas, aún sin publicar, sugiere que Oase 1 tiene de hecho un alto porcentaje de genoma de origen neandertal, entre el 5 y el 11 %, lo cual indica un antepasado neandertal entre 4 y 6 generaciones antes. Esto es, entre 60 y 200 años antes de que muriese el individuo Oase 1 nació un híbrido fértil entre un neandertal y un humano moderno. Teniendo en cuenta que la datación de este resto se sitúa en 34.290 +970 -870 uncal. BP (41070-36471 cal BP), podemos situar este contacto en fechas muy cercanas a 40.000 BP.

Este dato es enormemente interesante porque no sólo amplia enormemente el rango temporal de la posibilidad de cruce entre ambas especies, sino que sugiere que dicho cruce sucedió en alguna parte de Europa en un tiempo en el que se produjo reemplazamiento de los neandertales por poblaciones de humanos modernos.

Recientemente el análisis del ADN mitocondrial de dos dientes provenientes de niveles Protoauriñacienses de los yacimientos de Riparo Bombini y Grotta di Fumane confirmaba su vinculación, vía materna, con los humanos modernos, con lo cual Benazzi et al. (2015) certificaban relación del Protoauriñaciense con esta especie, alimentando así la idea de que la llegada de los humanos modernos desencadenó la extinción de los neandertales en el S de Europa.

Sin embargo, los datos obtenidos por Fu pueden obligarnos a reconsiderar un escenario lineal el el que grupos de humanos modernos entran por el E de Europa acelerando, en este proceso, la extinción de las poblaciones de neandertales. De hecho sugieren un panorama demográfico mucho más complejo de lo esperado, en el que pudo haber flujos de población no sólo de E a W, sino en sentido contrario; en el que el contacto entre ambas especies pudo ser más intenso hasta tal punto de crear híbridos; y en el que los intercambios culturales pudieron operar también en ambos sentidos. El análisis genético de Oase 1 incide en la idea de que el proceso de Transición del PaleolítiSin embargo, lco Medio al Superior, tal y como ya se ha señalado desde el análisis de las manifestaciones culturales, fue extraordinariamente complejo. Posiblemente sea esta complejidad una de las razones por las cuales nos sigue pareciendo fascinante.

Referencias:

* Fu, Q., Hajdinjak, M., Moldovan, O.T., Constantin, S., Mallick, S., Skoglund, P., Patterson, N., Rohland, N., Lazaridis, I., Nickel, B., Viola, B., Prufer, K., Meyer, M., Kelso, J., Reich, D., Paabo, S., 2015. An early modern human from Romania with a recent Neanderthal ancestor. Nature advance online publication.

Trinkaus, E., Moldovan, O., Milota, ştefan, Bîlgăr, A., Sarcina, L., Athreya, S., Bailey, S.E., Rodrigo, R., Mircea, G., Higham, T., Ramsey, C.B., van der Plicht, J., 2003. An early modern human from the Peştera cu Oase, Romania. Proceedings of the National Academy of Sciences 100 , 11231–11236.

Benazzi, S., Slon, V., Talamo, S., Negrino, F., Peresani, M., Bailey, S.E., Sawyer, S., Panetta, D., Vicino, G., Starnini, E., Mannino, M.A., Salvadori, P.A., Meyer, M., Pääbo, S., Hublin, J.-J., 2015. The makers of the Protoaurignacian and implications for Neandertal extinction. Science .

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Esta semana se ha generado un interesante debate acerca de las nuevas dataciones realizadas en los yacimientos de Zafarraya y Jarama VI y las implicaciones que los resultados de estas dataciones tienen para la comprensión del proceso que desembocó en la extinción de los neandertales (Wood et al 2013).

Los resultados obtenidos mediante AMS a partir de muestras de hueso pre tratadas mediante ultrafiltración ofrecen unos valores sensiblemente más antiguos que los obtenidos previamente.

En el caso de Jarama VI las fechas de 14C convencional ofrecían valores, para el nivel asociado a los restos de neandertal, de 29500±2700 y 32600±1800 BP (Lorenzo et al 2012). Los nuevos resultados ofrecen valores significativamente más antiguos, >50200, 49.400±3700 y >47000 BP.

La estratigrafía de Zafarraya , mucho más compleja, fue datada por diversos métodos (14C, AMS, U/Th, ESR), ofreciendo unas dataciones de 14C, para los niveles asociados a los restos de neandertal, de 31800±550 y 29800±600 BP y de U/Th con valores entre 33400±2000 y 25100±1300 (Hublin et al. 1995). Estas dataciones fueron, sin embargo, puestas en duda posteriormente (Barroso et al. 2003). Las nuevas dataciones ofrecen valores de 46300 ± 2500 y >49300 BP para las muestras situadas grosso modo en la misma posición estratigráfica que los restos humanos.

Mandíbula de Zapfarraya

Mandíbula de Zafarraya

Además de estos dos yacimientos se intentó datar otros 9 sitios, sin éxito por la ausencia de colágeno, como Cendres, Mallaetes, El Niño, Quebrada, El Salt, Sima de las Palomas, Bajondillo, Nerja y Gorham’s Cave.

Con estos resultados los autores ponen en duda la presencia de Neandertales en el Sur de la Península durante el episodio frío H4 (ca. 40-38000 CalBP) y sugieren la existencia de un vacío poblacional hasta la llegada de los primeros Humanos anatómicamente Modernos. Esto invalidaría algunas teorías como la de la Frontera del Ebro (Zilhao 2000), imposibilitaría un escenario de contacto entre especies en la Península Ibérica y exigiría la búsqueda de explicaciones para una extinción “autónoma” de los neandertales.

Sin embargo en mi opinión hay serias dudas para plantear, con los datos actuales, este tipo de escenarios. Lo primero que hay que señalar es que se han redatado dos de los sitios que sustentaban la hipótesis de la pervivencia de Neandertales en el sur de la Península Ibérica y que han dado dataciones bastante más antiguas que las que habían ofrecido previamente. Sin embargo sigue habiendo un buen número de sitios que presentan dataciones recientes como Cueva Antón, Gorham’s, Carihuela, Cueva Negra o Caldeirao (Ver la crítica de los autores a estas dataciones aquí). En el Norte de la Península Ibérica se han redatado algunos niveles musterienses recientes y se han obtenido dataciones post 40000 UncalBP en algunos sitios como Arrillor (Hoyos et al 1999) Fuentes de San Cristobal, Esquilleu o Sopeña (Maroto et al 2012).

Más aún, recientemente se ha publicado una datación directa por AMS ultrafiltrado de la tibia del neandertal de Saint-Cesaire (Charente-Francia) y ha dado un resultado de 36200±750 (Hublin et al 2012). En este último trabajo se presentaron además una serie de dataciones AMS con ultrafiltración de la secuencia Musteriense-Chatelperroniense-Auriñaciense del yacimiento de la Grotte du Renne (Arcy-sur-Cure), realizadas en el Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology, que proporcionaron unos resultados muy coherentes desde el punto de vista estratigráfico y cronológico, validados por la alta calidad del colágeno de las muestras (la mayoría proporcionaron valores entre el 2-7% de la muestra). Este último dato resulta especialmente interesante si tenemos en cuenta que la misma secuencia fue datada dos años antes por el laboratorio de Oxford (Higham et al 2010) ofreciendo unos resultados poco coherentes desde el punto de vista estratigráfico que se consideraron un efecto de la mezcla de niveles arqueológicos. Sin embargo como han señalado Hublin et al (2012) estos resultados obtenidos por el equipo de Oxford pueden estar condicionados por la baja calidad de las muestras ya que presentan valores que en pocos casos superan el 1% de colágeno (valor mínimo “fiable”) aunque superan con creces el mínimo de la proporción entre C y N (2,9-3,6).

Todo esto resulta fundamental para comprender los problemas que la baja calidad de las muestras datadas puede provocar a la hora de datar conjuntos y secuencias del final del Paleolítico Medio e inicios del Superior. Si observamos con detenimiento las dataciones publicadas por Wood et al (2013) vemos que algunas de ellas apenas alcanzan el 1% de colágeno, concretamente dos de las de Jarama VI obtenidas en un contexto estratigráfico preciso (la única que presenta valores de colágeno superiores al 1% “was found in the uppermost spit and may result from local disturbance or bioturbation” Wood et al 2013 pp 4). Por otro lado las dataciones de Zafarraya ofrecen mejores resultados de conservación de colágeno pero la integridad de la estratigrafía ha sido ya criticada en distintas ocasiones y ya se había señalado anteriormente que la edad más probable de los restos de neandertal en este yacimiento debían situarse, probablemente, en torno a 40000 BP (Zilhao 2006).

Recapitulando:

  1. Se han redatado mediante 14C AMS con ultrafiltración dos sitios que sustentaban la idea de la pervivencia de poblaciones neandertales en el sur de la Península Ibérica: Jarama VI y Zafarraya.
  2. Las muestras analizadas presentan dudas acerca de su posición estratigráfica (JA-6 y las de Zafarraya) y en el caso de Jarama VI problemas de conservación de colágeno.
  3. Aún así la hipótesis más probable es que las ocupaciones de grupos neandertales en ambos yacimientos sean más antiguas de lo planteado en un principio.
  4. Semejantes problemas de conservación han provocado errores en la datación de la secuencia de la Grotte du Renne, lo que sugiere que la conservación de las muestras puede ser crítica a la hora de datar secuencias de la Transición entre el Paleolítico Medio y el Superior.
  5. No se han podido redatar buena parte de los yacimientos que podrían ser claves en la comprensión del proceso de extinción de los neandertales en el Sur de la Península Ibérica, por lo que las dataciones disponibles hasta el momento (buena parte de las cuales se obtuvieron a partir de muestras de carbón) no deben ser puestas en duda de manera sistemática.
  6. Hay evidencias directas de datación mediante ultrafiltración de restos de neandertales en Saint Cesaire en 36200±750 UncalBP aunque a partir de una muestra con poco colágeno (0,77%), hay algunos sitios en el N de la Península Ibérica, datados recientemente, que han ofrecido también resultados más recientes que 40000 UncalBP.

Como conclusión se puede señalar que, aunque los resultados presentados por Wood et al 2013 son interesantes, no son suficientes para rechazar la hipótesis de pervivencia de los Neandertales en el sur de la Península Ibérica más alla de 40000 BP. Creemos sin embargo que este trabajo debe continuar datando nuevos sitios, mejorando los procedimientos de datación sobre carbón para equipararlos a los de hueso y abriendo o refrescando secuencias clave del Sur de la Península.

Desde un punto de vista de la arqueología vasca hemos de recordar que hay distintos yacimientos que presentan secuencias musterienses de cierta entidad como Axlor, Arrillor, Lezetxiki o Zarratu que están datadas de manera bastante pobre (3 dataciones para Axlor- Rios-Garaizar 2012; 4 en el caso de Arrilor- Hoyos et al 1999- y dos para el nivel IIIb de Lezetxiki). Dos de estos yacimientos contienen niveles de filiación musteriense con dataciones probables posteriores a 40000 UncalBP, se trata del nivel Lmc de Arrllor (37100 ±1000 -OxA-6106) y el nivel II-A de Axlor que aunque carece de datación directa se sitúa por encima del nivel D, datado en 42010±1280 BP (Beta-144262). Hemos de recordar además que en el País Vasco hay un importante registro Chatelperroniense (Rios-Gariazar et al 2012a; Rios-Gariazar et al 2012b) que por el momento no ha sido datado de manera fiable, y algunas de las evidencias Auriñacienses (Protoauriñacinese-Auriñaciense Antiguo) más antiguas de Europa en la cueva de Isturitz (ca. 37,180 ± 420, Szmidt et al 2010). Se trata por tanto de un entorno privilegiado para discutir cuestiones tales como la extinción local de los neandertales o los procesos de aculturación/transición.

PS: En el momento de publicar esta entrada se acaba de publicar una nueva datación por ultrafiltración de un resto de Neandertal de El Sidrón (Wood et al. 2013). El nuevo resultado obtenido (48400±1200 bp- OxA-21 776- % colágeno 3,3) en el laboratorio de Oxford confirmaría las dataciones previas  realizadas en el laboratorio LSCE mediante el método ninhydrin (“This method aims to extract the single carbon atom from each amino acid that is involved in a peptide bond“) y sería sensiblemente más antigua que las obtenidas en los laboratorios de BETA e Isochron mediante el protocolo de tratamiento de las muestras ABAG (“simple acid/base/acid -ABA- protocol to remove carbonates and humic material, followed by gelatinization to dissolvecollagen and enable any large insoluble contaminants to be removed with a filter -ABAG“). Los resultados combinados de las dataciones del LSCE y Oxford proporcionarían un valor medio de 48 800±1600 y estarían en consonancia con las dataciones obtenidas mediante otros métodos (OSL, ESR, AAR). Esta datación sirve a los autores del trabajo para argumentar que no hay neandertales con posterioridad a 42.000 BP en el cantábrico, tal vez asumiendo implícitamente que el Chatelperroniense es obra de Humanos Anatómicamente Modernos, y que por tanto no hubo contactos entre ambas especies.

Joseba Rios-Garaizar

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