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Archive for the ‘País Vasco’ Category

Acabamos de publicar en la revista Munibe (Antropologia-Arkeologia) los primeros resultados de una investigación liderada por Mikel Arlegi (UPV/EHU-Université de Bordeaux) y Asier Gómez Olivencia (Ikerbasque- UPV/EHU) sobre el célebre yacimiento de Koskobilo. La colina de Koskobilo se localizaba en la margen izquierda del río Arakil y al norte del pueblo de Olazti, en el valle de Burunda (Nafarroa). Actualmente lo que fue una colina es una especie de cubeta tras los trabajos de explotación de la cantera de caliza que proporcionó material para la fabricación de cemento en la factoría de Cementos Portland.

Los trabajos de explotación de la cantera del monte Koskobilo en los años 40 del siglo XX destruyeron un importante yacimiento arqueológico y paleontológico localizado en un sistema kárstico con cueva y simas, de los que hoy en día no queda apenas nada preservado. Los materiales provenientes de esos yacimientos fueron recogidos en las escombreras de la cantera a lo largo del siglo XX y se encuentran hoy diseminados en distintas instituciones y algunos de ellos, como el bifaz del que hablaremos luego, parece que irremediablemente perdidos. En 2016 una nueva visita a estas escombreras permitió recuperar un importante lote de piezas de sílex y de restos de fauna.

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Arriba, aspecto de la cantera de Koskobilo en 1945-46 (pseudo-ortofoto, fuente: Gobierno de Navarra). En moteado gris la extensión de la cantera, en moteado blanco la posición de las escombreras (según foto de Ruiz de Gaona, 1952). En el recuadro la posición aproximada de la cantera de los años 40 respecto al aspecto actual (2017) de la cantera (ortofoto, fuente:  Gobierno de Navarra). Abajo, vista de la cantera de Koskobilo tomada desde el SE (Ruiz de Gaona, 1952), se señalan dos puntos claves que son reconocibles en la pseudo-ortofoto superior, como son el parche de arbolado junto a la escombrera “b”, y el punto más alto de la cantera en la esquina SW de la misma. De hecho, debido al avance hacia el SW de la explotación de la cantera, es probable que la escombrera “b” fuese anterior en el tiempo a la escombrera “a”. (Arlegi et al. 2018)

El yacimiento de Koskobilo se descubre en 1940 tras una voladura que dejó al descubierto una sima de unos doce a catorce metros de profundidad colmatada de sedimento y con restos de huesos de animales. Estos restos fueron recogidos por Máximo Ruiz de Gaona (Ruiz de Gaona, 1941), quien con la ayuda del paleontólogo Gómez Llueca identificó restos de hipopótamo (Hippopotamus sp.), grandes bóvidos (Bos/Bison), rinocerontes (“Rhinoceros megarhinus”), caballos (Equus ferus), leopardo (Panthera pardus), hiena (Crocuta crocuta), oso pardo (Ursus arctos) y oso de las cavernas (U. spelaeus), así como diferentes especies de cérvidos y cápridos, a los que se añadieron algunos restos de castor. Posteriormente, Crusafont y Villalta publicaron en detalle los restos de castor (Castor fiber). En los años 50 el propio Ruiz de Gaona vuelve a recoger más restos en las escombreras de la cantera, siendo esta la primera vez en la que se hace mención de restos arqueológicos de industria lítica (Ruiz de Gaona, 1952). En 1955 J.M. Barandiarán recogió también algunos restos que posteriormente estudió M.A. Beguiristain (Beguiristain, 1974). Estas colecciones han sido objeto de estudio y de cierta polémica desde el momento de su descubrimiento por las interpretaciones contrapuestas de unos y otros autores. A pesar de estas discrepancias parece que hay un cierto consenso en considerar que en el yacimiento hay restos del Paleolítico Antiguo, Musterienses, Gravetienses y Solutrenses.

La nueva investigación se ha centrado en la revisión de las colecciones existentes y en el análisis detallado de los materiales recuperados en 2016. Los resultados indican que parece probable que los materiales provienen de dos depósitos diferentes. El primero con fauna del Pleistoceno Medio con ejemplos de hipopótamo, oso tibetano y posiblemente también macaco.

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Imagen virtual en vista oclusal (arriba) y bucal (abajo) de fragmento distal de M 3 derecho de Macaca sylvanus. Abajo a la derecha fotografía en vista bucal del fósil original (Arlegi et al. 2018)

A este momento podrían asignarse algunas de las piezas de la colección Ruiz de Gaona, más concretamente el bifaz y la raedera convergente de ofita, así como algunas de las piezas más alteradas con tecnología propia del Paleolítico Medio recogidas por nosotros en las escombreras de la cantera. Estos restos recuerdan al Paleolítico Medio Antiguo de otros yacimientos como Arlanpe, Lezetxiki o El Castillo.

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Bifaz de ofita publicado por Vallespí y Ruiz de Gaona (1974)

En el registro de fauna tendríamos representado también el Pleistoceno Superior, con osos de las cavernas que no deben ser más recientes de 25.000 años y que probablemente están relacionados con algunas de las evidencias líticas musterienses, auriñacienses (raspadores carenados, buriles de Vachons) y gravetienses (buriles de Noailles y de Raysse)

Finalmente nos encontramos con el conjunto Solutrense, al que no puede asignarse con claridad ningún conjunto faunístico. En este conjunto, el más abundante, destacan resultando especialmente llamativa la abundancia de lascas de reducción bifacial y preformas bifaciales que indican la existencia de un taller para la fabricación de piezas foliáceas, único en toda la zona Norte de la Península.

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Restos de industria lítica recuperados en la escombrera sur de Koskobilo en 2016. 1) Fragmento mesial de foliácea ligera, origen del sílex indeterminado; 2) Fragmento de preforma de punta bifacial, sílex de Urbasa; 3) Fragmento mesial de punta de foliácea unifacial, sílex de Urbasa; 4) Fragmento de preforma de punta bifacial, sílex de Urbasa; 5-8) Lascas de façonnage bifacial, sílex de Urbasa. (Arlegi et al., 2018)

Una vez más la reflexión es semejante a la que la que hicimos para otros yacimientos como Atxubita o Atxgakoa, la destrucción provocada por las canteras en una época en la que había poco o ningún interés por el patrimonio prehistórico nos ha impedido conocer el que probablemente fue el yacimiento paleolítico más importante de Nafarroa. A pesar de esta destrucción hemos podido dar algo de luz a este yacimiento y hoy en día podemos asegurar que en Koskobilo se dio una de las ocupaciones más antiguas del territorio y que probablemente en este lugar estuvo el taller de puntas solutrenses más importante de todo el Norte de la Península.

Referencias:

Arlegi, M., Rios-Garaizar, J., Rodríguez-Hidalgo, A., López-Horgue, M.A., Gómez-Olivencia, A., 2018. Koskobilo (Olazti, Nafarroa): nuevos hallazgos y revisión de las colecciones. Munibe (Antropologia-Arkeologia) 69.

Beguiristain, M.A., 1974. La colección Barandiarán de Coscobilo de Olazagutía. Príncipe de Viana 136-137, 345-401.

Ruiz de Gaona, M., 1941. Un yacimiento de mamíferos pleistocénicos en Olazagutía (Navarra). Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural 39, 155-160.

Ruiz de Gaona, M., 1952. Noticia del hallazgo y destrucción del yacimiento paleolítico superior más importante de Navarra. Actas del Primer Congreso Internacional de Estudios Pirenáicos, San Sebastián 1950, 157-168. Instituto de Estudios Pirenaicos.

Vallespí Pérez, E., Ruiz de Gaona, M., 1971. Piezas inéditas de tradición achelense en las series líticas de Coscobilo de Olazagutía (Navarra). Munibe 23(2-3), 375-384.

 

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El descubrimiento de nuevos yacimientos en Uribe Kosta está aportando nuevos datos acerca del los asentamientos de de las primeras sociedades productoras del Neolítico/Calcolítico. En un artículo recientemente publicado en la revista Antiquity presentamos el proyecto “Primeras Comunidades Campesinas en la Costa de Bizkaia” y damos a conocer algunos de los últimos asentamientos y túmulos funerarios localizados.

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Asentamientos y túmulos funerarios de la Prehistoria Reciente en Uribe Kosta

En la Región cantábrica la investigación sobre la Prehistoria Reciente se había focalizado en los yacimientos en cueva y en las estructuras megalíticas, siendo muy escasas las intervenciones en yacimientos al aire libre. En Uribe Kosta existe un registro importante de evidencias que se han ido incrementando de manera exponencial desde 2007, especialmente a partir de la puesta en marcha, en 2013, del proyecto “Primeras Comunidades Campesinas en la Costa de Bizkaia”. En el marco de este proyecto se han localizado y excavado nuevos asentamientos, se han realizado prospecciones sistemáticas para la localización de nuevos monumentos megalíticos, y se ha avanzado en el estudio de algunos elementos clave de la cultura material de este periodo como el utillaje pulimentado, los productos de talla laminar por presión, o las puntas de flecha foliáceas.

Los asentamientos más relevantes localizados hasta el momento son Aranbaltza II y Landaluze. El primero de ellos es una ocupación con un hogar simple realizado sobre un paleosuelo Holoceno con fechas de inicios de la Edad del Bronce (c. 2880 and 1975 cal BC). Ha proporcionado una abundante industria lítica incluyendo una punta de aletas y pedúnculo y evidencias de talla laminar por presión. En Landaluze, se prospectó una gran superficie, resultando en el hallazgo de dos hogares en parrilla. Estas estructuras de combustión están compuestas por piedras calentadas al fuego, una de ellas es circular y la otra alargada. Estas estructuras se han datado al final del Neolítico 4240–3990 cal BC (Regalado Bueno et al. 2015).

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Hogares en parrilla de Landaluze (adaptado de Regalado Bueno et al. 2015) (fotografía: Natxo Pedrosa).

Entre los monumentos funerarios más destacados hay que señalar el túmulo de Munarriandi, localizado en 2017, y el de Goikomendi, localizado en 2018. Estos monumentos megalíticos se localizaron mediante una prospección remota, usando cartografía LiDAR, y una verificación minuciosa in situ. Ambos túmulos están situados en la margen derecha del río Butrón, en una zona con escasas evidencias de asentamientos durante la Prehistoria Reciente, con la excepción del yacimiento de Mandañu (Rios-Garaizar et al. 2007).

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Localización de túmulos mediante prospección remota. Munarriandi I: izquierda) Mapa de sombras (Qgis-raster terrain analysis plugin, Z factor: 3.0, Azimut: 300º, ángulo vertical: 40º); Arriba derecha) Vista 3D (Qgis2threejs plugin, Z factor: 3.0); Abajo derecha) Vista del túmulo (Fotografía: Joseba Rios-Garaizar).

Uno de los aspectos más relevantes que estamos tratando es la existencia de numerosas evidencias de una producción de láminas mediante presión que se destinaban a la exportación. Esta producción se beneficiaba de la cercanía del afloramiento de sílex del Flysch situado en Kurtzia. Hasta el momento hay un corpus de más de 200 núcleos de talla a presión, buena parte de ellos provenientes de los yacimientos de Meñakotz y Larrondo.

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Núcleos laminares a presión de Larrondo (Fotografía: S. Vega Lopez e I. Libano Silvente).

Otro aspecto en el que estamos profundizando es en la variabilidad tecnológica y morfológica de las puntas de flecha foliáceas, bastante abundantes en algunos conjuntos como Amezaga. Algunas de estas puntas están realizadas en sílex importado, evidenciando la existencia de redes de intercambio que llegan hasta el Valle del Ebro.

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Puntas de flecha de Uribe Kosta. Puntas bifaciales: 1–12; Punta de Palmela: 13 (Colección A. Aguirre) (Fotografía: D. Garate Maidagan y J. Rios-Garaizar).

En cuanto al utillaje pulimentado existe un registro amplio y variado que sugiere un gran número de funciones (votivas, agricolas, forestales), que evidencian una explotación intensa del territorio. Los metales y las cerámicas están mal conservadas, siendo el artefacto más diagnóstico una punta de Palmela (c. 3000 cal BC), recuperada en un contexto alterado en Kurtzia (Barandiarán et al. 1960).

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Hachas pulimentadas de Uribe Kosta: 1) Kurtze; 2) Landaluze; 3) Kurtze; 4) Kurtze (adaptado de Ugarte Cuétara 2015).

Los primeros datos generados en el marco de este proyecto sugieren un patrón de asentamiento de las comunidades agrícolas y campesinas más complejo que lo que se planteaba anteriormente. Hay evidencias sólidas de asentamientos permanentes, de zonas de actividad especializada y de una apropiación simbólica del paisaje. Este proyecto continuará trabajando en la identificación y excavación de nuevos asentamientos y monumentos funerarios; en la definición de la cronología, patrones de asentamiento e interacciones con el medio: y profundizará en el análisis de las evidencias arqueológicas para comprender las actividades agrícolas y ganaderas y la producción de objetos de prestigio destinados a la exportación.

Referencias:

Barandiarán Ayerbe, J.M., Aguirre, A., Grande, M., 1960. Estación de Kurtzia (Barrica-Sopelana), Servicio de Investigaciones Arqueológicas de la Excma. Diputación Provincial de Vizcaya. Bilbao.

Regalado Bueno, E., San Emeterio Gómez, A., Rios-Garaizar, J., Garate Maidagan, D., Marcos Gómez, Z., Ugarte Cuétara, A., Libano Silvente, I., Medina Alcaide, M.Á., Moreno Larrazabal, A., Pérez Fernández, A., 2015. El yacimiento al aire libre de Landaluze (Sopela, Bizkaia): una nueva ocupación neolítica en la costa cantábrica. Kobie (Paleoantropología) 34, 19–40.

Rios-Garaizar, J., Cubas, M., Garate Maidagan, D., Libano Silvente, I., Ugarte Cuétara, A., Vega López, S., Regalado Bueno, E., San Emeterio Gómez, A., Tapia, J., García Moreno, A., Trebolazabala Hurtado, A., Aketxe Agirre, A., 2018. Late prehistoric coastal settlement patterns in the Cantabrian region, northern Spain. Antiquity 92. https://doi.org/10.15184/aqy.2018.152

Ugarte Cuétara, A. 2015. Hachas pulimentadas como fuente de estudio de la prehistoria reciente de Uribe Kosta (Bizkaia). Unpublished MA dissertation

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Axlor es uno de los principales yacimientos para el estudio del Paleolítico Medio en la Región Cantábrica. Desde el año 1999 tuve la oportunidad de participar en el último proyecto de excavación desarrollado en el yacimiento bajo la dirección de Jesús E. González y Juan J. Ibáñez, equipo de dirección al que me uní desde el año 2003 hasta el 2008, año en el que se cerró la última campaña de excavación (Rios-Garaizar et al. 2003). El yacimiento fue descubierto por J. M. Barandiarán en el año 1932 en el transcurso de sus exploraciones en la vecina cueva de Baltzola, y lo excavó entre 1967 y 1974, siendo ésta la última excavación que dirigió el eminente prehistoriador vasco (Barandiarán Ayerbe 1980). Las industrias líticas de Axlor fueron parte fundamental de mis primeros trabajos de investigación sobre la transición del Paleolítico Medio al Superior en torno al Golfo de Bizkaia, y este estudio formó parte de mi tesis doctoral (Rios-Garaizar, 2012). En el año 2005 además un equipo coordinado por Jesús E. González fue contratado por el Gobierno Vasco para organizar y catalogar las colecciones de J.M. Barandiarán. Participé en este proyecto coordinando la catalogación y estudio de la abundante colección lítica proveniente de éstas primeras excavaciones.

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Vista del abrigo de Axlor (Foto Joseba Rios-Garaizar)

 

En el año 2016, en el transcurso de una revisión sistemática de la fauna del yacimiento, el paleontólogo del instituto Ikerbasque (EHU) Asier Gómez Olivencia, reparó en la posible presencia de huellas de manipulación antrópica en restos de carnívoros y de aves. Inmediatamente se organizó un equipo de investigación formado por paleontólogos, tafónomos y arqueólogos, con el objetivo de contrastar estas evidencias que de confirmarse serían las primeras de esta naturaleza en la Región Cantábrica. La relevancia de este descubrimiento radica en que permite reconocer unas estrategias de subsistencia complejas en las que aves y carnívoros son consumidos para obtener carne, pieles y posiblemente plumas. Este tipo de interacciones con animales difíciles de capturar como las aves, o directamente peligrosos como los lobos, son poco frecuentes entre los neandertales y evidencian un control exhaustivo del medio y de las posibilidades que este ofrece. Curiosamente, hace pocos meses publicamos las primeras evidencias incontestables de consumo de moluscos marinos por neandertales en yacimiento de El Cuco, también el la Región Cantábrica (Gutiérrez Zugasti et al. 2018). Todos estos descubrimientos ayudan a matizar la imagen de los neandertales como simples cazadores y consumidores de herbívoros de tamaño grande y medio, y muestran que consumían un espectro más amplio de recursos.

Los resultados de este trabajo se acaban de publicar en la prestigiosa revista Scientific Reports de Nature, donde además de describir de manera pormenorizada los restos de aves y carnívoros con huellas de consumo humano, se sitúan estos restos en el contexto del yacimiento, de la Región Cantábrica y de la Europa Neandertal (Gómez-Olivencia et al. 2018). Gracias a esta contextualización hemos podido certificar que las evidencias de Axlor se asocian a un complejo tecnocultural muy particular, el Musterienses de tipo Quina, que según los datos más recientes en Axlor tiene más de 50.000 años de antigüedad (Marín-Arroyo et al. 2018).

Los de Axlor son los primeros restos identificados de aves y carnívoros consumidos por Neandertales de la Región Cantábrica y unos de los pocos de la Península Ibérica, entre los que destacan los de las cuevas de Gibraltar (Blasco et al. 2016) o Bolomor (Blasco & Fernández Peris 2009). En Europa el panorama es mucho más complejo, existiendo evidencias dispersas en numerosos yacimientos de Francia y de Italia, con algunos ejemplos realmente notables como el yacimiento de Taubach (Bratlund 1999) en el que hay evidencias de un consumo sistemático de osos de las cavernas, el de Fumane en el que se apunta a que las aves se cazaban para obtener plumas para usar como adorno (Peresani et al. 2011), o el yacimiento de Krapina en el que se identificaron talones de águila para ser usados como colgantes (Radovčić et al. 2015).

Los restos identificados en Axlor son tres restos de ave (dos pertenecientes al águila real y un tercer resto perteneciente a un cuervo) y un cánido (lobo) y un félido de pequeño tamaño (lince). Las marcas de corte en los restos de águila real y lince son muy probablemente el resultado de la obtención de carne, mientras que en el caso del lobo el objetivo pudo ser tanto la la carne como la piel.

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Radio de lobo (Canis lupus) con una marca de corte, resultado de carnicería o de despellejado (Gómez-Olivencia et al. 2018)

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Fémur derecho de águila real (Aquila chrysaetos) con marcas de corte. Este resto fue probablemente consumido para carne (Gómez-Olivencia et al. 2018)

Como apuntamos en el trabajo es seguro que en un futuro próximo se van a producir otros hallazgos semejantes en yacimientos de la Región Cantábrica. Por un lado hay numerosos yacimientos con restos de aves y carnívoros conservados en niveles del Paleolítico Medio (Amalda- Eastham 1990-, o Castillo- Cabrera et al. 2004) por ejemplo). Por otro lado, salvo algunas excepciones, son pocos los yacimientos de este periodo que se han analizado en detalle en busca de huellas de manipulación antrópica en este tipo de restos. Como hemos mencionado anteriormente, hay evidencias importantes de consumo de moluscos en el yacimiento de El Cuco; hay evidencias que apuntan al consumo de peces por neandertales en el yacimiento de Cueva Millán, en Burgos (Roselló Izquierdo 1992): recientemente se han publicado ejemplos de consumo de plantas y hongos en Sidrón (Hardy et al. 2012). Todas estas evidencias sugieren una interacción compleja y rica en matices de los neandertales con su medio ambiente, algo que no debe extrañarnos si consideramos que sobrevivieron, con éxito, en diversos ecosistemas durante miles de años y decenas de generaciones.

Referencias:

Barandiarán Ayerbe, J. M. (1980). Excavaciones en Axlor. 1967- 1974. In J. M. Barandiarán Ayerbe (Ed.), Obras completas de José Miguel de Barandiaran Tomo XVII (pp. 127–384). La Gran Enciclopedia Vasca.

Blasco, R. & Fernández Peris, J., 2009. Middle Pleistocene bird consumption at Level XI of Bolomor Cave (Valencia, Spain). Journal of Archaeological Sciences 36, 2213–2223.

Blasco, R., Rosell, J., Rufà, A., Sánchez Marco, A. & Finlayson, C., 2016. Pigeons and choughs, a usual resource for the Neanderthals in Gibraltar. Quaternary International 421, 62–77.

Bratlund, B. Taubach revisited. Jahrbuch des Römisch-Germanischen Zentralmuseums Mainz 46, 61–174 (1999).

Cabrera, V., Pike-Tay, A. & Bernaldo de Quirós, F., 2004. Trends in Middle Paleolithic settlement in Cantabrian Spain, the late Mousterian at Castillo cave. In: Settlement Dynamics of the Middle Paleolithic and Middle Stone Age Vol. 2 (ed Conard, N.) 437–460 (Kerns Verlag, 2004).

Eastham, A., 1990. The Bird bones in the Cave of Amalda. In: La Cueva de Amalda (Zestoa, País Vasco). Ocupaciones paleolíticas y postpaleolíticas. Vol. 4 (eds Altuna, J., Baldeón, A. & Mariezkurrena, K.) 239–253 (Sociedad de Estudios Vascos, 1990).

Gómez-Olivencia, A., Sala, N., Núñez-Lahuerta, C., Sanchis, A., Arlegi, M., & Rios-Garaizar, J. (2018). First data of Neandertal bird and carnivore exploitation in the Cantabrian Region (Axlor; Barandiaran excavations; Dima, Biscay, Northern Iberian Peninsula). Scientific Reports, 8(1), 10551. http://doi.org/10.1038/s41598-018-28377-y

Gutiérrez-Zugasti, I., Rios-Garaizar, J., Marín-Arroyo, A. B., Rasines del Río, P., Maroto, J., Jones, J. R., … Richards, M. P. (2017). A chrono-cultural reassessment of the levels VI–XIV from El Cuco rock-shelter: A new sequence for the Late Middle Paleolithic in the Cantabrian region (northern Iberia). Quaternary International. http://doi.org/10.1016/j.quaint.2017.06.059

Hardy, K., Buckley, S., Collins, M., Estalrrich, A., Brothwell, D., Copeland, L., … Rosas, A. (2012). Neanderthal medics? Evidence for food, cooking, and medicinal plants entrapped in dental calculus. Naturwissenschaften, 99(8), 617–626. http://doi.org/10.1007/s00114-012-0942-0

Marín-Arroyo, A. B., Rios-Garaizar, J., Straus, L. G., Jones, J. R., de la Rasilla, M., González Morales, M. R., … Ocio, D. (2018). Chronological reassessment of the Middle to Upper Paleolithic transition and Early Upper Paleolithic cultures in Cantabrian Spain. PLOS ONE, 13(4), e0194708. Retrieved from https://doi.org/10.1371/journal.pone.0194708

Peresani, M., Fiore, I., Gala, M., Romandini, M. & Tagliacozzo, A., 2011. Late Neandertals and the intentional removal of feathers as evidenced from bird bone taphonomy at Fumane Cave 44 ky B.P., Italy. PNAS 108, 3888–3893.

Radovčić, D., Sršen, A. O., Radovčić, J. & Frayer, D. W., 2015. Evidence for Neandertal jewelry: Modified white-tailed eagle claws at Krapina. PLoS ONE 10, e0119802.

Rios-Garaizar, J. (2012). Industria lítica y sociedad en la Transición del Paleolítico Medio al Superior en torno al Golfo de Bizkaia. Santander: PUbliCan – Ediciones de la Universidad de Cantabria.

Rios-Garaizar, J. González Urquijo, J., Ibáñez, J.J. (2003). La excavación en Axlor. Las formas de vida de los últimos neandertales. Boletín de la Sociedad Española de Espeleología y Ciencias Del Karst 5, 62–83.

Roselló Izquierdo, E. (1992). La ictiofauna musteriense de Cueva Millán (Burgos): consideraciones de índole biológica y cultural contrastadas con ictiocenosis paleolíticas cantábricas. Estudios Geologicos, 48(1–2), 79–83.

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En el año 2007 contactamos con la paleogenetista C. Valdiosera con la intención de ofrecerle la posibilidad de incluir fósiles del yacimiento de Arlanpe (Lemoa, Bizkaia) en los estudios de paleogenética de animales que esta investigadora desarrollaba entre Madrid y Uppsala. El primer resultado de esta colaboración fue la obtención de información genética de un resto de oso pardo (Ursus arctos) que ha resultado fundamental para dibujar la historia genética de esta especie en Europa (Valdiosera et al. 2008). Posteriormente, en 2011, presentamos un avance del proyecto de muestreo de ADN antiguo y las perspectivas del mismo en la revista Munibe (Valdiosera et al. 2011). Dentro de este muestreo los esfuerzos se centraron en el oso pardo, en los grandes bóvidos y en las cabras montesas.

Los resultados obtenidos de cinco muestras de esta última especie recuperadas en el nivel Solutrense de Arlanpe (niveles I y II, Rios-Garaizar et a. 2013), y otras dos muestras procedentes de niveles alterados han sido incluidas en un reciente trabajo liderado por la genetista Irene Ureña. Este trabajo, publicado en la revista Quaternary Science Reviews, se titula “Unraveling the genetic history of the European wild goats” (Ureña et al. 2018)*. Una de las dos muestras procedentes de niveles alterados es una mandíbula de cabra montés que presentaba un caso de duplicación del cuarto premolar inferior (P4) (Gómez-Olivencia et al. 2013).

En este trabajo se ha investigado la relación filogenética entre dos especies de cabras salvajes, el íbice (Capra ibex), y la cabra montesa (Capra pyrenaica). Para ello se han utilizado técnicas de extracción de ADN antiguo combinadas con una novedosa tecnología de secuenciación (Next Generation Sequencing). En total se analizaron 33 muestras del occidente europeo, y se compararon con muestras actuales de cabras salvajes, cubriendo un espectro temporal desde hace unos 40.000 años hasta el presente.

Los resultados obtenidos sugieren una continuidad entre las especies antiguas y las actuales y señalan un origen monofilético para las poblaciones de Capra ibex y Capra pyrenaica. Además el estudio ha sido capaz de distinguir, dentro de la cabra montés, dos grupos, uno formado por Capra pyrenaica pyrenaica (Bucardo), y otro en el que se encuentran Capra pyrenaica hispanica y Capra pyrenaica victoriae. La separación entre estos tres clados tuvo lugar entre hace 50-90 mil años en Europa occidental.

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Subspecies de cabra montés de la península ibérica según Cabrera (1914) a) C. p. pyrenaica, b) C. p. victoriae, c) C. p. hispanica y d) C. p. lusitanica (dibujos de Cabrera); e Íbice e) Capra ibex (dibujo de HBS). (Ureña et al. 2018)

Las cinco muestras de Arlanpe, datadas entre 17.000 y 33.000 años antes del presente (calibrados), han sido clasificadas como bucardos al igual que otra muestra más reciente de Bolinkoba, que aunque proviene de un nivel del Magdaleniense Inferior ha sido datada a inicios del Holoceno (hace unos 9,500 años). Curiosamente, otra muestra de finales del Pleistoceno proveniente de Silibranka (ca. 12.500 años), y dos más de Urratxa (ca. 13,555 años y 11,200 respectivamente) han sido incluidas en el grupo de C. p. hispanica-victoriae. Estos dos yacimientos se encuentran en las estribaciones de los montes vascos que separan la zona Atlántica de la Mediterránea, y tal vez esto explique la coexistencia de estos dos tipos de cabras montesas en los yacimientos vascos.

Cabe recordar que el bucardo es una subespecie extinta, cuyo último ejemplar apareció muerto muy recientemente, en el año 2000. Este estudio ha permitido reconocer al bucardo como unidad evolutiva significativa lo que hace todavía más dolorosa su desaparición. Recientemente se intentó la clonación del bucardo a partir de muestras de ADN de este último ejemplar, pero la iniciativa no tuvo éxito**.

El yacimiento de Arlanpe sigue dando agradables sorpresas, aunque concluimos su excavación en 2011  y publicamos un monográfico en 2013, aún seguimos trabajando en distintos aspectos relacionados con su contenido arqueológico. Hasta el momento Arlanpe se ha convertido en una referencia para los estudios del Paleolítico Medio antiguo y del final del Solutrense en la región cantábrica (Rios-Garaizar et al. 2013, 2015a), además ha proporcionado la primera evidencia clara de una representación femenina esquemática de la península ibérica (Rios-Garaizar et al. 2015b) atribuida al Magdaleniense Medio, y ha proporcionado interesantes evidencias de usos rituales de la cueva de época Tardorromana (Gutierrez-Cuenca et al. 2012). Con este estudio Arlanpe se convierte en una referencia en la aplicación de métodos de análisis de ADN antiguo para resolver cuestiones taxonómicas, fileticas y biogeográficas de especies animales, algunas de ellas extintas.

* Una copia privada del texto puede solicitarse a través de la plataforma Researchgate

** Gracias a Asier Gómez Olivencia por sus comentarios.

Referencias:

Gómez-Olivencia, A., Arceredillo, D., Rios-Garaizar, J., Garate, D., Iriarte, E., Pedro, Z.S., 2013. Dental Anomalies in the Mandible of Capra pyrenaica: Presence of Two Permanent Fourth Premolars in a Pleistocene Wild Goat from Arlanpe Cave (Bizkaia, Northern Spain). International Journal of Osteoarchaeology 23, 737–745. doi:10.1002/oa.1295

Gutiérrez Cuenca, E., Hierro Gárate, J.A., Rios-Garaizar, J., Gárate Maidagan, D., Gómez Olivencia, A., Arceredillo-Alonso, D., 2012. El uso de la cueva de Arlanpe (Bizkaia) en época tardorromana. Archivo Español de Arqueología 85, 229–251. doi:10.3989/aespa.085.012.013

Rios-Garaizar, J., Garate Maidagan, D., Gómez-Olivencia, A., Arceredillo-Alonso, D., Iriarte-Avilés, E., García-Moreno, A., San Pedro-Calleja, Z., 2013. El final del Solutrense en el oriente cantábrico a través de las ocupaciones de la cueva de Arlanpe (Lemoa, Bizkaia). Zephyrus 72, 15–38.

Rios-Garaizar, J., Maidagan, D.G., Gómez-Olivencia, A., Iriarte, E., Arceredillo-Alonso, D., Iriarte-Chiapusso, M.J., Garcia-Ibaibarriaga, N., García-Moreno, A., Gutierrez-Zugasti, I., Torres, T., Aranburu, A., Arriolabengoa, M., Bailón, S., Murelaga, X., Ordiales, A., Ortiz, J.E., Rofes, J., Pedro, Z.S., 2015a. Short-term Neandertal occupations in the late Middle Pleistocene of Arlanpe (Lemoa, northern Iberian Peninsula). Comptes Rendus – Palevol 14, 233–244. doi:10.1016/j.crpv.2014.11.006

Rios-Garaizar, J., Garate, D., Bourrillon, R., Gómez-Olivencia, A., Karampaglidis, T., 2015b. The Venuses Block From Arlanpe Cave (Northern Iberian Peninsula): Implications for the Origins and Dispersion of Gönnersdorf-Lalinde Style Depictions Throughout the European Magdalenian. Oxford Journal of Archaeology 34, 321–341. doi:10.1111/ojoa.12062

Ureña, I., Ersmark, E., Samaniego, J.A., Galindo-Pellicena, M.A., Crégut-Bonnoure, E., Bolívar, H., Gómez-Olivencia, A., Rios-Garaizar, J., Garate, D., Dalén, L., Arsuaga, J.L., Valdiosera, C.E., 2018. Unraveling the genetic history of the European wild goats. Quaternary Science Reviews 185, 189–198. doi:10.1016/j.quascirev.2018.01.017

Valdiosera, C.E., García-Garitagoitia, J.L., Garcia, N., Doadrio, I., Thomas, M.G., Hänni, C., Arsuaga, J.L., Barnes, I., Hofreiter, M., Orlando, L., Götherström, A., 2008. Surprising migration and population size dynamics in ancient Iberian brown bears (Ursus arctos). Proceedings of the National Academy of Sciences 105, 5123–5128. doi:10.1073/pnas.0712223105

Valdiosera, C.E., Gómez-Olivencia, A., Rios-Garaizar, J., Garate, D., Svensson, E.M., Ureña, I., Rodríguez, R., Arceredillo-Alonso, D., Iriarte-Avilés, E., Arsuaga, J.L., 2011. El ADN antiguo aplicado a contextos arqueopaleontológicos: el caso de Arlanpe (Lemoa, Bizkaia). Munibe (Antropologia-Arkeologia) 62, 49–63.

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Hace dos años la investigadora de la Universidad de Cantabria, Ana Belén Marín-Arroyo, me propuso participar en un proyecto apasionante. En el marco de un proyecto más ambicioso financiado por la Unión Europea y el Ministerio de Economía sobre cambios ambientales en la Transición del Paleolítico Medio al Superior en la región cantábrica, surgió la necesidad de datar un gran número de yacimientos y niveles, dataciones que servirían para contextualizar las muestras de fauna cuyas señales isotópicas iba a ser analizadas. Algunos de los resultados fueron sorprendentes e inesperados, y otros proporcionaban información de gran calidad que complementaba investigaciones anteriores (Maroto et a. 2012, Higham et al. 2014). Con esta materia prima comprendimos que era importante analizar estos resultados en detalle para aportar datos a temas tan interesantes como la posible coexistencia de Neandertales y Humanos Modernos en la región, o el origen del Gravetiense cantábrico. El resultado de este trabajo acaba de ser publicado en la revista PLOS ONE (Marín-Arroyo et al. 2018).

Las dataciones las realizamos en el ORAU (Oxfor Radiocarbon Acelerator Unit) siguiendo protocolos muy estrictos de selección de muestras y de pretratamiento (Ultrafiltración) y medición (AMS). Las muestras seleccionadas fueron huesos de herbívoros con marcas de manipulación por humanos (huellas de corte, percusiones, etc.) y con las mayores garantías posibles en cuanto a su atribución estratigráfica. Las muestras fueron obtenidas de materiales depositados en los distintos museos de la región, todos ellos de excavaciones ‘históricas’. Los yacimientos muestrados son, de oeste a este: La Viña, Llonín, Covalejos, Ruso I, Morín, Cobrante, El Otero, El Cuco, Axlor, Bolinkoba, Ekain, Amalda, y Aitzbitarte III.

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Detalle de una de las muestras del nivel Vb de Aitzbitarte III, concretamente un femur de Bos/bison que presenta huellas de mordisqueo superpuestas a huellas de corte.

Como he mencionado anteriormente algunos resultados han sido sorprendentes porque contradicen interpretaciones previas y obligan a cuestionar las atribuciones crono-culturales de algunos niveles . El nivel V de Llonín, atribuído al Gravetiense, ha proporcionado dos dataciones que lo sitúan en una fase temprana de este complejo tecno-cultural (unos 28.000 años sin calibrar), y otra datación mucho más reciente (20.000 años sin calibrar), lo que sugiere la existencia de problemas de integridad o de definición temporal del nivel.  Uno de los casos más impactantes ha sido el de la secuencia de El Otero. Los niveles VI, V y IV, tradicionalmente interpretados como auriñacienses, han proporcionado dataciones claramente magdalenienses (15-10.000 años) lo que obliga a reevaluar completamente la secuencia de este yacimiento. En el yacimiento de Cobrante el nivel VI ha proporcionado una datación que se corresponde bien con la atribución del nivel al Protoauriñaciense y otra que cuadraría con una atribución Musteriense. Esta aparente anomalía se entiende mejor si observamos que en este nivel se daba una mezcla ‘extraña’ de materiales propios del Auriñaciense, como laminillas Dufour, raspadores carenados o láminas auriñacienses junto a útiles sobre lasca de aspecto claramente musteriense. Parece, por tanto, que ese nivel contiene restos arqueológicos de al menos dos ocupaciones diferentes, una musteriense y otra auriñaciense. Siendo esto así habría que revisar la atribución al Protoauriñaciense el nivel VII, que no ha sido datado en este proyecto, y que carece de material diagnóstico. Finalmente, la datación obtenida del nivel V, atribuido al Auriñaciense, sitúa este nivel en el Solutrense (unos 18.000 años sin calibrar), de acorde con algunos materiales de aspecto solutrense que habían sido interpretados erróneamente. El caso de la secuencia de El Cuco ha sido evaluado en otro trabajo (Gutiérrez-Zugasti et al. 2017). En este artículo se cuestionaba completamente la atribución de los niveles VII-XIII al Auriñaciense. Ahora hemos presentado dataciones de los niveles III y Vb, que habían sido interpretados inicialmente como gravetienses. Las nuevas dataciones atribuyen el nivel Vb al Musteriense (unos 49.000 años sin calibrar), y el nivel III al Protoauriñaciense (unos 35.000 años sin calibrar). Estas atribuciones confirman las precisiones realizadas del re-estudio de la industria lítica y abren posibilidades muy sugerentes, como que el famoso collar de El Cuco, recuperado en el nivel Vb, sea Protoauriñaciense y no Gravetiense como había sido publicado (Gutiérrez-Zugasti et al. 2013).

Collar del período Gravetiense (28.000-22.000 años) del Abrigo del Cuco (Castro Urdiales).

Collar del nivel Vb del Abrigo del Cuco (Castro Urdiales). Imagen obtenida en http://www.gaemarqueologos.com/07.html

También el yacimiento de El Ruso ha dado un resultado problemático. El nivel IVb  definido inicialmente como Auriñaciense Evolucionado ha proporcionado una datación más coherente con una cronología gravetiense (unos 28.000 años). En Axlor el nivel IV/D previamente datado en unos 42.000 años, lo que lo convertía en una de las referencias más recientes del Paleolítico Medio regional (Rios-Garaizar, 2017), ha sido datado en  fechas superiores a 49.000 años, lo que sin duda envejece toda la secuencia. De Bolinkoba se ha obtenido una datación del nivel VI, gravetiense, de unos 10.000 años, probablemente debido a algún tipo de mezcla o de problema de gestión de la colección. En Ekain se ha intentado datar la ocupación chatelperroniense (Rios-Garaizar et al. 2012) sin éxito, ya que el resultado obtenido (unos 34.000 años) sugiere una cronología auriñaciense. Este resultado tal vez pueda explicarse por una mezcla de materiales atribuible a la acción de los osos de las cavernas. En Amalda, una muestra del nivel VII, musteriense, ha dado un resultado propio del gravetiense (unos 28.000 años), lo que sugiere una cierta mezcla con el nivel VI, algo que ya habíamos detectado en el estudio de la industria lítica (Rios-Garaizar 2010). Una muestra del nivel VI de este mismo yacimiento, obtenida en la entrada de la cueva donde este nivel estaba expuesto, ha proporcionado una datación medieval, y una muestra del nivel V ha dado un resultado propio del Magdaleniense (unos 14.000 años), periodo no identificado en la secuencia. Finalmente en Aitzbitarte III se ha obtenido una datación propia del Auriñaciense Antiguo (unos 34.000 años) en el nivel Vb, atribuido al Auriñaciense Evolucionado y que ha proporcionado otras dataciones en torno a 31.000 años.

Con los restantes resultados, que hemos considerado válidos por ser coherentes con la atribución cronocultural de los niveles datados, y resultados de C14 AMS tratados mediante ultrafiltración, hemos modelizado la duración de cada uno de los complejos culturales considerados (Musteriense reciente, Chatelperroniense, Auriñaciense y Gravetiense).

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Distribución espacio temporal de los distintos yacimientos analizados (Marín-Arroyo et al. 2018)

Estos resultados muestran resultados sumamente interesantes. En primer lugar el Musteriense regional parece finalizar antes de lo pensado inicialmente, en torno a hace unos 45.000 años. Curiosamente el Musteriense no se solapa con el Chatelperroniense, lo que viene a reforzar la impresión que teníamos tras analizar Labeko-Koba, Ekain y Aranbaltza, de que el Chatelperroniense es intrusivo en la región cantábrica. Esto implicaría que hubo una extinción local de los neandertales en la región y una ocupación posterior de otros neandertales provenientes del Sudoeste de Francia. Nuestros resultados siguen confirmando la llegada temprana de los humanos modernos a las costas del Golfo de Bizkaia. Junto con Isturitz, los datos de Cobrante, El Cuco, Covalejos, El Castillo y Labeko Koba refuerzan la idea de que los primeros humanos modernos llegaron al occidente de Europa hace al menos 43.000 años. Finalmente, nuestros datos han puesto de relieve un origen temprano del Gravetiense en la región (hace unos 36.000 años calibrados), siendo los resultados más antiguos los de Aitzbitarte III. Esto apoyaría la idea de un origen del Noaillense, una facies particular del Gravetiense, en el SO de Francia y en Gipuzkoa, facies que posiblemente está enraizada en el Auriñaciense Evolucionado (Rios-Garaizar et al. 2013).

El rigor en el protocolo de selección y preparación de muestras, el análisis crítico de las estratigrafías y conjuntos analizados, y la aplicación de modelos estadísticos complejos permiten modelizar con garantías la sucesión de procesos históricos de extinción, de reemplazo de poblaciones y de cambio cultural. Estos modelos nos ofrecen un marco fiable para las interpretacion arqueológica de este periodo tan fascinante como es la Transición del Paleolítico Medio al Superior.

Referencia del artículo:

Marín-Arroyo A.B., Rios-Garaizar J., Straus L.G., Jones J.R., de la Rasilla M., et al. (2018) Chronological reassessment of the Middle to Upper Paleolithic transition and Early Upper Paleolithic cultures in Cantabrian Spain. PLOS ONE 13(4): e0194708.

Referencias:

Gutiérrez-Zugasti, I., Cuenca-Solana, D., Rasines del Río, P., Muñoz, E., Santamaría, S., Morlote, J.M., 2013. The role of shellfish in hunter–gatherer societies during the Early Upper Palaeolithic: A view from El Cuco rockshelter, northern Spain. Journal of Anthropological Archaeology 32, 242–256. doi:10.1016/j.jaa.2013.03.001

Gutiérrez-Zugasti, I., Rios-Garaizar, J., Marín-Arroyo, A.B., Rasines del Río, P., Maroto, J., Jones, J.R. et al. 2017. A chrono-cultural reassessment of the levels VI–XIV from El Cuco rock-shelter: A new sequence for the Late Middle Paleolithic in the Cantabrian region (northern Iberia). Quaternary International. doi:10.1016/j.quaint.2017.06.059

Higham, T., Douka, K., Wood, R., Ramsey, C.B., Brock, F., Basell, L., et al. 2014. The timing and spatiotemporal patterning of Neanderthal disappearance. Nature 512, 306–309.

Maroto, J., Vaquero, M., Arrizabalaga, Á., Baena, J., Baquedano, E., Jordá, J., et al. 2012. Current issues in late Middle Palaeolithic chronology: New assessments from Northern Iberia. Quaternary International 247, 15–25. doi:http://dx.doi.org/10.1016/j.quaint.2011.07.007

Rios-Garaizar, J., 2010. Organización económica de las sociedades Neandertales: el caso del nivel VII de Amalda (Zestoa, Gipuzkoa). Zephyrus LXV, 15–37.

Rios-Garaizar, J., 2017. A new chronological and technological synthesis for Late Middle Paleolithic of the Eastern Cantabrian Region. Quaternary International 433, Part, 50–63. doi:10.1016/j.quaint.2016.02.020

Rios-Garaizar, J., Arrizabalaga, Á., Villaluenga, A., 2012. Haltes de chasse du Châtelperronien de la Péninsule Ibérique. Labeko Koba et Ekain (Pays Basque Péninsulaire). L’Anthropologie 116, 532–549. doi:http://dx.doi.org/10.1016/j.anthro.2012.10.001

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Archaeological excavations at Aranbaltza, site located in the Basque Country coast, have revealed several episodes of neandertal occupations with preserved wooden remains. The fieldwork is leaded by Joseba Rios-Garaizar, archaeologist from the Spanish National Research Centre on Human Evolution (CENIEH). In 2015, the excavation revealed the presence of waterlogged sediments preserving wooden remains in an extraordinary state of preservation. The assemblage includes including two wooden tools, and one of them is a 15 cm long digging stick which has been published in PLOS ONE.

Figura Macro

Aranbaltza digging stick made. Left, actual morphology after excavation. Right, slightly deformed morphology after restoration

The detailed analysis of this tool and the OSL dating of the sediment that bears the wooden remains indicate that the objects were deposited around 90.000 years and thus, they were made by neandertals. The Micro-CT analysis and a close examination of the surface have shown that a yew trunk was cut longitudinally into two halves. One of this halves was scraped with a stone-tool, and treated with fire to harden it and to facilitate the scraping to obtain a pointed morphology. Use-wear analysis revealed that it was used for digging in search of food, flint, or simply to make holes in the ground.

figura MicroCT

Cross-section images of the internal structure obtained with Micro-CT

The preservation of wooden tools associated to neandertals is very rare because wood degrades very quickly. Only in very specific environments, like the waterlogged sediments from Aranbaltza, it has been possible to find evidence of wooden technology. As it was suggested by indirect evidence, this type of technology was relevant in neandertal daily life. In the Iberian Peninsula wooden tools associated to neandertals have been found only in the travertine from Abric Romaní (Catalonia), and in the rest of Europe only four sites (Clacton on Sea, Schöningen, Lehringen and Poggeti Vechi) have provided wooden tools associated to neandertals or pre-neandertals. Therefore, findings like the one from Aranbaltza are crucial to investigate the neandertal technology and use of wood.

The archaeological project at Aranbaltza started in 2013 to investigate the last neandertals from Western Europe, who were responsible of the Chatelperronian culture. The ongoing excavations have revealed different neandertal occupation events spanning from 100 to 44.000 years. This makes of Aranbaltza an exceptional site to investigate neandertal evolution and behavioral variability.

Piezas US4 y 5

Stone-tools recovered from US4 (1) and US5 (3-4), the stratigraphic units that preserve wooden remains.

This archaeological project is coordinated by the CENIEH and INRAP and funded by Heritage Center of the Bizkaia Regional Government (2013-2017) and Basque Government (2014-2015). Researchers from the following institutions have participated in this publication: CENIEH, Universidad Autónoma de Barcelona, Universidad de Burgos, INRAP, Universidad del País Vasco and Universidad de Cantabria.

Reference

Joseba Rios-Garaizar, Oriol López-Bultó, Eneko Iriarte, Carlos Pérez-Garrido, Raquel Piqué, Arantxa Aranburu, María José Iriarte-Chiapusso, Illuminada Ortega-Cordellat, Laurence Bourguignon, Diego Garate, Iñaki Libano (2018), A Middle Palaeolithic wooden digging stick from Aranbaltza III, Spain. PLOS ONE. DOI: 10.1371/journal.pone.0195044

3D models

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Hoy hace exactamente 10 años defendí con éxito mi tesis doctoral titulada “Industria lítica y sociedad en la Transición del Paleolítico Medio al Superior en torno al Golfo de Bizkaia”. En ella repasaba el proceso de Transición del Paleolítico Medio al Superior en el Cantábrico Oriental, centrándome en los yacimientos vascos a ambos lados de la frontera. Mi objetivo era analizar este proceso desde una perspectiva más social y económica y para ello plantee revisar la información disponible y aportar nuevos datos a través del estudio de colecciones de industria lítica de cuatro yacimientos: Amalda, Axlor, Labeko Koba e Isturitz.

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Portadilla de la tesis (notar que la fecha está mal, cosas de las prisas)

La metodología del trabajo fue el análisis integral de la industria lítica, esto es el análisis del fenómeno de fabricación y uso del utillaje de piedra desde una perspectiva global, que permitiese entender cómo se fabricó, como se gestionó y como se utilizó, y obtener de este conocimiento información acerca de la organización social y económica de estas sociedades.

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Esquema conceptual de la interpretación de las intenciones sociales a partir del estudio integral de la industria lítica

Pretendía que este trabajo diese pistas acerca del proceso de extinción de los Neandertales en este área geográfica concreta, y que nos revelase cómo eran los primeros grupos de Humanos Modernos y las razones fundamentales de su éxito. Para ello apliqué distintos enfoques (tecnológico, tipológico y funcional).

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Esquema diacrítico de un núcleo discoide de lutita tobacea de Amalda

Éste fue el primer trabajo en el que se aplicó de manera sistemática la metodología de análisis funcional a conjuntos de Paleolítico Medio (Amalda), Chatelperroniense (Labeko Koba) y Protoauriñaciense (Isturitz) del País Vasco, con resultados muy novedosos. Por ejemplo en Amalda se interpretó una organización estructurada de los procesos de trabajo, en Labeko Koba se identificó un alto de caza efímero, y en Isturitz se identificaron nuevos tipos de trabajos (hueso/asta, esteatita) y una gran novedad desde el punto de vista de la caza, el armamento multicompuesto.

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Datos funcionales de las puntas de Chatelperron de Labeko Koba

Además se caracterizaron tecnológicamente industrias Levallois, Quina y Discoide en Axlor y Amalda, siendo la primera vez en la que se documentaban procesos de reciclado de raederas Quina y de fabricación de utillaje de muy pequeño tamaño, especialmente en los conjuntos Microlevallois. Además en Axlor se reconocieron evidencias de uso de armamento de caza complejo, con algunas de las puntas musterienses más estilizadas del registro Europeo.

Finalmente se observó una estrategia territorial compleja, con desplazamientos de hasta 85 km en busca de distintos recursos, aprovechando la variabilidad ecológica de los territorios situados a ambos lados de la Cordillera Cantábrica.

Estos trabajos fueron originalmente recogidos en una monografía (Rios-Garaizar 2012), pero han sido además el germen de numerosas publicaciones a lo largo de estos 10 años (por ejemplo Rios-Garaizar 2008, 2010, 2012, 2017; Rios-Garaizar et al. 2012, 2015; Normand et al. 2008). Con motivo de este aniversario he decidido colgar el documento original de mi tesis en Researchgate (*.pdf), ya que tengo restricciones para colgar el pdf de la monografía de 2012.

Referencias:

Normand, C., O’Farrell, M., Rios-Garaizar, J., 2008. Quelles(s) utilisations(s) pour les productions lamellaires de l’Aurignacien archaïque ? Quelques données et réflexions à partir des exemplaires se la grotte d’Isturitz (Pyrénées Atlantiques ; France). Paléthnologie 1, 7–46.

Rios-Garaizar, J., 2007. Industria lítica y sociedad en la Transición del Paleolítico Medio al Superior del Cantábrico oriental: la necesidad de un enfoque integral. Nivel cero 11, 29–46.

Rios-Garaizar, J., 2007. Industria lítica y sociedad en la Transición del Paleolítico Medio al Superior en torno al Golfo de Bizkaia. Departamento de Ciencias Históricas. Universidad de Cantabria, Santander.

Rios-Garaizar, J., 2008. Variabilidad tecnológica en el Paleolítico Medio de los Pirineos Occidentales: una expresión de las dinámicas históricas de las sociedades neandertales. Treballs d’Arqueologia 14, 172–195.

Rios-Garaizar, J., 2008. Nivel IX (Chatelperroniense) de Labeko Koba (Arrasate-Gipuzkoa): gestión de la industria lítica y función del sitio. Munibe (Antropologia-Arkeologia) 59, 25–46.

Rios-Garaizar, J., 2010. Organización económica de las sociedades Neandertales: el caso del nivel VII de Amalda (Zestoa, Gipuzkoa). Zephyrus LXV, 15–37.

Rios-Garaizar, J., 2012. Técnicas de caza en el Paleolítico Medio del País Vasco. Isturitz. Cuadernos de Sección. Prehistoria-Arqueologia 12, 7–37.

Rios-Garaizar, J., 2012. Industria lítica y sociedad en la Transición del Paleolítico Medio al Superior en torno al Golfo de Bizkaia. PUbliCan – Ediciones de la Universidad de Cantabria, Santander.

Rios-Garaizar, J., 2017. A new chronological and technological synthesis for Late Middle Paleolithic of the Eastern Cantabrian Region. Quaternary International 433, Part, 50–63. doi:10.1016/j.quaint.2016.02.020

Rios-Garaizar, J., Arrizabalaga, Á., Villaluenga, A., 2012. Haltes de chasse du Châtelperronien de la Péninsule Ibérique. Labeko Koba et Ekain (Pays Basque Péninsulaire). L’Anthropologie 116, 532–549. doi:http://dx.doi.org/10.1016/j.anthro.2012.10.001

Rios-Garaizar, J., Eixea, A., Villaverde, V., 2015. Ramification of lithic production and the search of small tools in Iberian Peninsula Middle Paleolithic. Quaternary International 361, 188–199. doi:10.1016/j.quaint.2014.07.025

 

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