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Posts Tagged ‘Solutrense’

Acabamos de publicar en la revista Munibe (Antropologia-Arkeologia) los primeros resultados de una investigación liderada por Mikel Arlegi (UPV/EHU-Université de Bordeaux) y Asier Gómez Olivencia (Ikerbasque- UPV/EHU) sobre el célebre yacimiento de Koskobilo. La colina de Koskobilo se localizaba en la margen izquierda del río Arakil y al norte del pueblo de Olazti, en el valle de Burunda (Nafarroa). Actualmente lo que fue una colina es una especie de cubeta tras los trabajos de explotación de la cantera de caliza que proporcionó material para la fabricación de cemento en la factoría de Cementos Portland.

Los trabajos de explotación de la cantera del monte Koskobilo en los años 40 del siglo XX destruyeron un importante yacimiento arqueológico y paleontológico localizado en un sistema kárstico con cueva y simas, de los que hoy en día no queda apenas nada preservado. Los materiales provenientes de esos yacimientos fueron recogidos en las escombreras de la cantera a lo largo del siglo XX y se encuentran hoy diseminados en distintas instituciones y algunos de ellos, como el bifaz del que hablaremos luego, parece que irremediablemente perdidos. En 2016 una nueva visita a estas escombreras permitió recuperar un importante lote de piezas de sílex y de restos de fauna.

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Arriba, aspecto de la cantera de Koskobilo en 1945-46 (pseudo-ortofoto, fuente: Gobierno de Navarra). En moteado gris la extensión de la cantera, en moteado blanco la posición de las escombreras (según foto de Ruiz de Gaona, 1952). En el recuadro la posición aproximada de la cantera de los años 40 respecto al aspecto actual (2017) de la cantera (ortofoto, fuente:  Gobierno de Navarra). Abajo, vista de la cantera de Koskobilo tomada desde el SE (Ruiz de Gaona, 1952), se señalan dos puntos claves que son reconocibles en la pseudo-ortofoto superior, como son el parche de arbolado junto a la escombrera “b”, y el punto más alto de la cantera en la esquina SW de la misma. De hecho, debido al avance hacia el SW de la explotación de la cantera, es probable que la escombrera “b” fuese anterior en el tiempo a la escombrera “a”. (Arlegi et al. 2018)

El yacimiento de Koskobilo se descubre en 1940 tras una voladura que dejó al descubierto una sima de unos doce a catorce metros de profundidad colmatada de sedimento y con restos de huesos de animales. Estos restos fueron recogidos por Máximo Ruiz de Gaona (Ruiz de Gaona, 1941), quien con la ayuda del paleontólogo Gómez Llueca identificó restos de hipopótamo (Hippopotamus sp.), grandes bóvidos (Bos/Bison), rinocerontes (“Rhinoceros megarhinus”), caballos (Equus ferus), leopardo (Panthera pardus), hiena (Crocuta crocuta), oso pardo (Ursus arctos) y oso de las cavernas (U. spelaeus), así como diferentes especies de cérvidos y cápridos, a los que se añadieron algunos restos de castor. Posteriormente, Crusafont y Villalta publicaron en detalle los restos de castor (Castor fiber). En los años 50 el propio Ruiz de Gaona vuelve a recoger más restos en las escombreras de la cantera, siendo esta la primera vez en la que se hace mención de restos arqueológicos de industria lítica (Ruiz de Gaona, 1952). En 1955 J.M. Barandiarán recogió también algunos restos que posteriormente estudió M.A. Beguiristain (Beguiristain, 1974). Estas colecciones han sido objeto de estudio y de cierta polémica desde el momento de su descubrimiento por las interpretaciones contrapuestas de unos y otros autores. A pesar de estas discrepancias parece que hay un cierto consenso en considerar que en el yacimiento hay restos del Paleolítico Antiguo, Musterienses, Gravetienses y Solutrenses.

La nueva investigación se ha centrado en la revisión de las colecciones existentes y en el análisis detallado de los materiales recuperados en 2016. Los resultados indican que parece probable que los materiales provienen de dos depósitos diferentes. El primero con fauna del Pleistoceno Medio con ejemplos de hipopótamo, oso tibetano y posiblemente también macaco.

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Imagen virtual en vista oclusal (arriba) y bucal (abajo) de fragmento distal de M 3 derecho de Macaca sylvanus. Abajo a la derecha fotografía en vista bucal del fósil original (Arlegi et al. 2018)

A este momento podrían asignarse algunas de las piezas de la colección Ruiz de Gaona, más concretamente el bifaz y la raedera convergente de ofita, así como algunas de las piezas más alteradas con tecnología propia del Paleolítico Medio recogidas por nosotros en las escombreras de la cantera. Estos restos recuerdan al Paleolítico Medio Antiguo de otros yacimientos como Arlanpe, Lezetxiki o El Castillo.

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Bifaz de ofita publicado por Vallespí y Ruiz de Gaona (1974)

En el registro de fauna tendríamos representado también el Pleistoceno Superior, con osos de las cavernas que no deben ser más recientes de 25.000 años y que probablemente están relacionados con algunas de las evidencias líticas musterienses, auriñacienses (raspadores carenados, buriles de Vachons) y gravetienses (buriles de Noailles y de Raysse)

Finalmente nos encontramos con el conjunto Solutrense, al que no puede asignarse con claridad ningún conjunto faunístico. En este conjunto, el más abundante, destacan resultando especialmente llamativa la abundancia de lascas de reducción bifacial y preformas bifaciales que indican la existencia de un taller para la fabricación de piezas foliáceas, único en toda la zona Norte de la Península.

Figura foliaceas

Restos de industria lítica recuperados en la escombrera sur de Koskobilo en 2016. 1) Fragmento mesial de foliácea ligera, origen del sílex indeterminado; 2) Fragmento de preforma de punta bifacial, sílex de Urbasa; 3) Fragmento mesial de punta de foliácea unifacial, sílex de Urbasa; 4) Fragmento de preforma de punta bifacial, sílex de Urbasa; 5-8) Lascas de façonnage bifacial, sílex de Urbasa. (Arlegi et al., 2018)

Una vez más la reflexión es semejante a la que la que hicimos para otros yacimientos como Atxubita o Atxgakoa, la destrucción provocada por las canteras en una época en la que había poco o ningún interés por el patrimonio prehistórico nos ha impedido conocer el que probablemente fue el yacimiento paleolítico más importante de Nafarroa. A pesar de esta destrucción hemos podido dar algo de luz a este yacimiento y hoy en día podemos asegurar que en Koskobilo se dio una de las ocupaciones más antiguas del territorio y que probablemente en este lugar estuvo el taller de puntas solutrenses más importante de todo el Norte de la Península.

Referencias:

Arlegi, M., Rios-Garaizar, J., Rodríguez-Hidalgo, A., López-Horgue, M.A., Gómez-Olivencia, A., 2018. Koskobilo (Olazti, Nafarroa): nuevos hallazgos y revisión de las colecciones. Munibe (Antropologia-Arkeologia) 69.

Beguiristain, M.A., 1974. La colección Barandiarán de Coscobilo de Olazagutía. Príncipe de Viana 136-137, 345-401.

Ruiz de Gaona, M., 1941. Un yacimiento de mamíferos pleistocénicos en Olazagutía (Navarra). Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural 39, 155-160.

Ruiz de Gaona, M., 1952. Noticia del hallazgo y destrucción del yacimiento paleolítico superior más importante de Navarra. Actas del Primer Congreso Internacional de Estudios Pirenáicos, San Sebastián 1950, 157-168. Instituto de Estudios Pirenaicos.

Vallespí Pérez, E., Ruiz de Gaona, M., 1971. Piezas inéditas de tradición achelense en las series líticas de Coscobilo de Olazagutía (Navarra). Munibe 23(2-3), 375-384.

 

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Acabamos de publicar en el número 72 de la revista Zephyrus el artículo:

Rios-Garaizar, J., Garate Maidagan, D., Gómez-Olivencia, A., Arceredillo-Alonso, D., Iriarte-Avilés, E., García-Moreno, A., & San Pedro-Calleja, Z. (2013). El final del Solutrense en el oriente cantábrico a través de las ocupaciones de la cueva de Arlanpe (Lemoa, Bizkaia). Zephyrus, 72, 15–38. (enlace a Academia)*

* En el enlace podeis acceder al pdf del artículo, también en la web de la revista Zephyrus.

Este trabajo es el resultado del proyecto de excavación e investigación iniciado en la cueva de Arlanpe en el año 2006 con el objetivo de contextualizar e interpretar las evidencias de una posible ocupación del Paleolítico Antiguo. Ya en la primera campaña de sondeos comprobamos que además de los niveles del Paleolítico Medio Antiguo el yacimiento presentaba otros con ocupaciones del Solutrense Superior Final, y así lo publicamos en un avance en la revista Sautuola en el año 2008 (Rios-Garaizar et el. 2008). El interés de estas ocupaciones radica en el hecho de que se producen en un momento de transición entre el Solutrense y el Magdaleniense, lo que nos sirve para caracterizar las sociedades de este momento y para explicar las causas de esa transición.

Vista de la Peña donde se encuentra Arlanpe desde el Barrio de Gandarias (Lemoa)

Vista de la Peña donde se encuentra Arlanpe desde el Barrio de Gandarias (Lemoa)

El yacimiento de Arlanpe se sitúa en Lemoa cerca de la confluencia de los ríos Arratia e Ibaizabal, en Bizkaia, en las estribaciones montañosas del macizo de Aramotz, un área estratégica a medio camino entre la costa cantábrica y la Llanada Alavesa, a la que se puede acceder, atravesando los Montes Vascos, por los pasos de Barazar y Dima. La cueva se encuentra actualmente al borde de una pared de roca caliza, siendo el acceso a la misma bastante complicado. La cueva en sí es de modestas dimensiones, apenas 25 m de profundidad, pudiendo distinguirse tres sectores, Entrada, Central y Fondo. Entre el sector de Entrada y la boca actual de la cueva el yacimiento estaba parcialmente excavado, probablemente por furtivos, de tal manera que en algunos puntos se observaba un rebaje de unos 30 cm de espesor que alcanza junto a la pared izquierda el sustrato rocoso.

Las ocupaciones solutrenses han sido localizadas exclusivamente en el sector de Entrada, en una superficie de excavación de tres metros cuadrados. El nivel II está formado por abundantes fragmentos de caliza desgajados del techo y muestra un color gris oscuro muy característico, generado por la presencia de hogares, manchas de carbón y materia orgánica en descomposición. La datación de dos fragmentos de hueso nos sitúa la formación de este nivel entre 21.047 y 19.909 cal BP (en torno a 17.100 BP sin calibrar).

La industria lítica destaca respecto a otros yacimientos contemporáneos por el uso de materias primas locales de calidad mediocre (lutita), el transporte de sílex desde localidades lejanas situadas al N (Flysch) y al S (Treviño) del yacimiento, la abundancia de laminillas de dorso , muchas de ellas con huellas de impacto, y la escasez de utillaje típico solutrense. El nivel es pobre en industria ósea, habiéndose recuperado tanto utillaje doméstico (espátulas, agujas) como de caza (azagayas). Se han recuperado sólo dos objetos de adorno, una concha y un canto de limonita perforados. La fauna está dominada por animales de roquedo, especialmente Capra pyrenaica y Rupicapra pyrenaica, y aparece intensamente procesada. Estas características nos han permitido interpretar estas ocupaciones como un alto de caza complejo en el que se realizan tareas relacionadas con la preparación de la caza junto a otras actividades de carácter más doméstico.

Puntas foliáceas y laminillas de dorso del nivel II de Arlanpe (Rios et al. 2013)

Puntas foliáceas y laminillas de dorso del nivel II de Arlanpe (Rios et al. 2013)

La comparación de estos resultados con el registro del final del Solutrense en la región Cantábrica nos han permitido asimismo valorar la naturaleza de los procesos de cambio acaecidos en estas sociedades y proponer hipótesis que expliquen el tránsito al Magdaleniense. La más sugerente plantea que el progresivo abandono del utillaje de caza típico solutrense en favor de un utillaje lítico más sencillo de fabricar y mantener, como son las puntas armadas con laminillas de dorso de muy pequeño tamaño, responde a cambios en el seno de estas sociedades, en las que el utillaje de caza (y tal vez la caza en sí) deja de ser el principal elemento de representación individual y de diferenciación social. Este proceso nos abocaría al inicio del Magdaleniense en el que se observa una multiplicación de los objetos de arte mueble, de los objetos de adorno, del las puntas armadas con laminillas y puntas de dorso y, en cierta medida, del utillaje de caza fabricado en hueso o asta.

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